• No se han encontrado resultados

Los rasgos característicos del lenguaje humano

In document Auroux Silvain La Filosofia Del Lenguaje (página 30-34)

Si el lenguaje humano posee funciones propias, se puede concebir que tenga la posibilidad de asumirlas con características que le son particulares y lo definen. Generalmente se formulan tres propiedades esenciales:

i) La doble articulación1

. Podemos descomponer un signo lingüístico,

por ejemplo, amaría, de dos formas. Primero, en sonidos elementales: nues- tro ejemplo tiene seis (a-m-a-r-í-a). Estos sonidos aparecen en otras palabras, combinados entre sí de modos diferentes y con otros sonidos. Pero podemos también analizar el significado de la palabra. Ahora bien, esta descomposición no coincide con la precedente. Así, r-í-a corresponde a la significación de la tercera persona del presente del condicional. Estos elementos de significado pueden también combinarse en formas diferentes: r-í-a-s, segunda persona del presente del condicional, r-é, tercera persona del futuro simple. No correspon-

1. Para los estructuralistas y funcionalistas europeos, esta propiedad es esencial: "Re- servamos el término lengua para designar un instrumento de comunicación doblemente ar- ticulado y de manifestación vocal. [...] fuera de esta base común, nada es propiamente lin- güístico, sin poder diferir de una lengua a otra" (Martinet, 1967: 20).

den a un sonido elemental, como sería el caso si pudiésemos hacer coinci- dir cada sonido elemental con una significación elemental.

ii) La marca de la subjetividad. Lo propio del lenguaje humano es ser hablado por sujetos, situados hic et nunc, que no se contentan con ex- presar un contenido representativo, sino que dan, también, su punto de vista sobre este contenido. Para Ch. Bally1, la frase, "la forma más simple

de la comunicación de un pensamiento", comprende, necesariamente, un dic-

tum, correlativo de la representación, y un modus, correlativo de la operación

de evaluación modal del sujeto pensante. "No podemos, entonces, atribuir el valor de frase a una enunciación en tanto no hayamos descubierto en ella la expresión, cualquiera sea, de la modalidad" (loc. cit.: 36). La analizabilidad en dictum + modus es constitutiva de todo enunciado lingüístico y, por ende, de toda comunicación en lengua natural. Hay otras maneras de concebir el papel esencial de la subjetividad, insistiendo, por ejemplo, sobre el diálogo, el embuste o el uso deliberado del silencio como modalidad de la comunica- ción. Para Benveniste, este papel se relaciona con el sistema de los pronom- bres personales y su funcionamiento específico:

... estos pronombres están allí, consignados y enseñados en las gramáticas, ofrecidos como los otros signos e igualmente disponibles. Cuando un hombre los pronuncia, los asume, y el pronombre yo, elemento de un paradigma, se transmuta en una designación única y produce, cada vez, una persona nueva. Es la actualización de una experiencia esencial, y no concebimos que este instru- mento pueda faltar jamás en ninguna lengua (1974: 68).

Agrega:

... el pronombre personal no es la única forma de este naturaleza. Algu- nos otros indicadores comparten la misma situación, principalmente la serie de los deícticos... El sistema de coordenadas espaciales se presta así a locali- zar cualquier objeto en cualquier campo, una vez que el que lo ordena ha sido designado como centro y punto de referencia (loc. cit.: 68-69).

iii) La creatividad. Parece evidente que todo ser humano que conoce una lengua tiene la posibilidad de comprender y producir frases que jamás escuchó en esta lengua. Esto es particularmente cierto para la lengua ma- terna y para los infantes en situación de aprendizaje. Se trata de una pro- piedad que Descartes había observado (El discurso del método, 5a. parte),

pero que atribuía a la razón y no al lenguaje. Este último se tornaba, en- tonces, el síntoma de la presencia del alma en el cuerpo. Un cartesiano como el P. Lamy expresa perfectamente esta posición:

Existe una diferencia entre los niños y los pájaros que, no teniendo espí- ritu, sólo pronuncian el pequeño número de palabras que han aprendido con mucha dificultad en el mismo orden y en la misma ocasión en la que estos órganos han recibido esta disposición para pronunciarlos. Mientras que el niño ordena de diferentes maneras las palabras que ha aprendido y hace mil usos diferentes de ellas (La rhétorique ou l'art de parler, ed. 1699: 72).

Chomsky y, después de él, toda la escuela generativista, han inverti- do la problemática haciendo de esta propiedad, que ellos denominan "creatividad", un atributo del propio lenguaje. La creatividad tomada en este sentido no es siempre algo claro. Chomsky la identifica con el hecho de que las frases sean generadas por algoritmos que no limitan su longi- tud1. Parece que el aporte técnico central del modelo generativista, a sa- ber, el uso de reglas recursivas de reescritura (véase el apéndice 2), con- duce a los defensores de este modelo a sobrestimar justamente lo que este aporte técnico permite formalizar: la generación de un número infi- nito de cadenas nuevas a partir de un pequeño conjunto de elementos de base. Esto los lleva a minimizar todo lo que, en el lenguaje, no tenga su base en esta propiedad de "creatividad". Es así que Chomsky responde a la pregunta: ¿Cómo definiría usted el lenguaje?", diciendo: "Yo creo que el lenguaje es, ante todo, un medio para la creación y la expresión del pensamiento, en el sentido más amplio, sin referirme únicamente a los conceptos de orden intelectual" (1976: 30).

La concepción de la especificidad del lenguaje humano es, en los lin- güistas, frecuentemente tributaría de las propiedades que sus teorías privi- legian. Así, para Jakobson "la facultad de hablar una lengua dada implica la de hablar de esta lengua" (1963: 81). Esta facultad, que el lingüista re- laciona con la "función metalingüística" (véase más arriba), sería enton- ces una propiedad constitutiva de las lenguas humanas. Para escapar a este tipo de particularismo teórico, la solución podría consistir en hacer la suma de las propiedades reconocidas por unos y otros. Desde un punto de vista puramente empírico o inductivista, el lingüista estadounidense C.F. Hockett propuso una lista de rasgos cuya conjunción caracterizaría a las

1. El lector encontrará en la nota 1: 197, una crítica a esta concepción de la creativi- dad, como propiedad definitoria del lenguaje humano.

lenguas humanas en relación a todos los otros sistemas de comunicación, animales o artificiales. Esta lista, que fue objeto de muchos comentarios, ha sido frecuentemente modificada. El listado de más abajo es una versión bastante difundida en la que se han mantenido 16 rasgos1:

1. El uso del canal audiofonatorio.

2. La direccionalidad de la emisión y de la recepción. 3. La rapidez de extinción.

4. La intercambiabilidad: los usuarios son emisores y receptores por tur nos.

5. La retroacción total: el emisor percibe retroactivamente su mensaje. 6. La especialización: ausencia de relación entre la forma física del men

saje y el tipo de reacción que es capaz de provocar.

7. La semanticidad: existencia de una relación entre ciertos elementos del mensaje y un referente.

8. La arbitrariedad: no hay relación de similitud entre significantes y sig nificados.

9. El carácter discreto: el repertorio de mensajes posibles no es continuo. 10. El desplazamiento: los mensajes pueden remitir a referentes alejados

en el espacio y el tiempo.

11. La apertura: mensajes inéditos pueden ser producidos y son general mente reconocidos.

12. La culturalidad: el uso del sistema de comunicación se transmite cul- turalmente y no genéticamente.

13. La dualidad de estructuración: equivale a lo que los estructuralistas franceses han denominado "doble articulación" (véase más arriba). Para Hockett, los sistemas de comunicación que la poseen tienen un

nivel de organización "cenemático" (signos mínimos) y un nivel "ple- remático" (combinaciones significantes de cenemas).

14. La capacidad de simulación: el sistema permite producir mensajes fal sos o despojados de sentido.

15. La reflexividad: es el equivalente de la "función metalingüística" de Jakobson. El sistema de comunicación puede ser objeto de mensajes que él mismo produce.

1. Véase C.F. Hockett (1958) A course in modern linguistics, New York, Mc Millan. (1976), Curso de lingüística moderna, Bs. As., EUDEBA. No obstante, la exposición más exhaustiva propuesta por Hockett es la que presenta en su contribución a la célebre obra compilada por Greenberg (en 1963, después en 1966) sobre los universales del lenguaje, The problem of universals in language, J. Greenberg (compil.), Universals of language, Cambridge (Mas.), MIT Press, 1966.

16. La posibilidad de aprendizaje: Los seres humanos pueden aprender más de una lengua humana.

Quedamos un poco desorientados ante esta lista, cuya adecuación em- pírica, sin embargo, no presenta problemas. ¿Cuál es su verdadero significa- do para la naturaleza del lenguaje humano? Todos los elementos no parecen ser independientes entre sí. Varias características se condicionan mutuamen- te: así la apertura (productividad) está ligada con la doble estructuración, esta última está condicionada por la arbitrariedad y el carácter discreto. Entre las propiedades, ¿existe una o varias que sean decisivas e indiquen la frontera entre el lenguaje humano y todos los otros sistemas de comunicación?

In document Auroux Silvain La Filosofia Del Lenguaje (página 30-34)

Documento similar