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Las migraciones globales

In document Salud pública en tiempos postmodernos (página 36-39)

Irreversibilidad de los cambios

2. Las migraciones globales

Las migraciones, voluntarias o forzadas, han sido una constante en la historia de la humanidad. De África al estrecho de Bering, de Egipto a la Tierra Prometida, la migra- ción europea a partir del siglo xv, los trasvases demográficos que supusola esclavitud o la llegada al Occidente desarrollado de importantes flujos de migración de casi todo el planeta a finales del siglo xx dan cuenta de un permanente trasiego demográfico a lo largo de la historia. Mirando con retrospectiva, desde un «enfoque naturalista»,

parecería que siempre fue así; estaríamos ante un eterno retorno. Sin embargo, aun siendo cierto esto (si las migraciones no hubiesen sido una constante, no habría- mos salido de África), algunas similitudes históricas no deberían impedir apreciar la especificidad del momento presente. El «enfoque histórico» acepta esa naturalidad

(Zapata-Barrero, 2004); el mundo contemporáneo ha experimentado un crecimiento, como nunca antes, de los movimientos migratorios a escala planetaria (Castles y Mi- ller, 1998) que nos ubicaría en la «era de las migraciones» (Kimlicka, 2002).

2.1. El concepto de «migración global»

Desde la década de los noventa se intensificó el cambio demográfico relacionado con el nuevo modo de producción globalizada. Derribado el muro de Berlín, el neoliberalismo campó a sus anchas extendiendo la flexibilización del trabajo (tanto en los países emi- sores como en los receptores de las migraciones) y provocando cambios profundos en los patrones mundiales de comercio e industrialización. ¿Cómo influyó esto en la cons- trucción de las migraciones globales? Cambió el volumen (un incremento enorme) y la escala (un fenómeno globalmente extendido), impulsando con ello una transición geode- mográfica de dimensiones globales. A esto se refiere el concepto de «migración global». El carácter global del fenómeno se pone de manifiesto al analizar los modelos de inser- ción social y laboral diferenciados (Ribas, 2004). En Europa y las demás zonas del mun- do desarrollado existe una «especialización profesional» de las migraciones globales de carácter étnico nacional que se genera en función de las necesidades de los diversos sectores productivos de los países receptores. Por otra parte, su globalidad también se deja ver por lo indispensable que resulta la colaboración internacional en la gestión de los flujos migratorios, sea debido a motivos jurídico-legales, al control de flujos de entrada de trabajadores o como posibles medidas sanitarias ante la declaración de alertas y/o epidemias que tan frecuentes parece que serán en el futuro y que podrán requerir el control de la movilidad de las personas. Con el caso de la gripe A H1N1 (en adelante, generalmente, gripe A) algunos Estados ya emitieron recomendaciones de «no viajar a»; no es descartable en el futuro la declaración de bloqueos sanitarios inter- nacionales, al modo de los antiguos cordones sanitarios fronterizos. De otro lado, sus implicaciones sociales y culturales de amplio espectro en áreas como la demografía, el urbanismo, el derecho, la historia, la política o incluso la religión también denotan su globalidad. Hemos entrado en una nueva fase en la que los movimientos demográficos se producen en un contexto global, es decir, son movimientos de población globalmen- te interconectados. El proceso de multiculturalidad derivado de la migración global tiene, por tanto, tres significados principales: global, histórico y político-económico que

se articulan en torno a varias contradicciones fundamentales (migración interna/in- ternacional, voluntaria/forzada, temporal/permanente, regular/irregular) y que están presentes, de una forma u otra, en todos los procesos migratorios de la aldea global. En España es a partir de los años 90 cuando el panorama cambia con la entrada con- tinua y creciente de migrantes extraeuropeos que acuden motivados por las necesida- des del mercado laboral español y la búsqueda de mejores condiciones económicas y calidad de vida. Esta tendencia se intensifica a partir del año 2000, entrando con ello en lo que podríamos llamar un «patrón migratorio globalizado». En 2002 la población inmigrante en España se situaba en torno al 2,5%; en 2009, esta cifra se acercaba ya al 10% de la población total (Observatorio Permanente de la Inmigración, 2009).

2.2. Viejas y nuevas motivaciones

Tradicionalmente, las migraciones han venido motivadas por razones económicas, por desplazamientos del campo a la ciudad, flujos de refugiados y asilo político, o por los grandes desplazamientos que generó la colonización. En las nuevas formas de migración global, además de mantenerse esos factores, aparecen algunos nue- vos: negocios, educación, salud, jubilación, ocio e incluso, cierta movilidad como estilo de vida, o el refuerzo de poderes locales mediante la entrada de divisas en algunas zonas emisoras de población.

Sin embargo, la causa fundamental tiene que ver, básicamente, con los procesos de reestructuración económica de los mercados de trabajo en los países desarrollados (Castles y Miller, 1998) y su «oferta elástica» de trabajo. Desde 2003 se observa una desaceleración del aumento de la productividad en todos los países desarrollados que, unido al envejecimiento poblacional, mantendría el crecimiento económico po- tencial a niveles mínimos cuando no negativos a no ser por el recurso a la inmigra- ción (Artus y Virard, 2009). Otros factores, como las limitaciones de las economías del Tercer Mundo exportadoras de mano de obra, las deslocalizaciones diversas y la pérdida de control de los Estados nacionales explican parte del proceso.

En el mundo actual, a lo largo del planeta, muchos grupos sociales han convertido la migración en su forma de vida; los menos, como una opción libremente elegida, los más,

como una necesidad vital de primer orden. Las necesidades percibidas como importantes no siempre y necesariamente se corresponden con un concepto técnico de «necesidades básicas». Cada vez más, y no solo en el Occidente desarrollado, las personas aspiran a sa- tisfacer necesidades de orden simbólico y de calidad de vida que sobrepasan el concepto de necesidades primarias. Es innegable que las comodidades occidentales expuestas al mundo por los medios de comunicación juegan un papel importante, para un considera- ble porcentaje de personas, en la decisión de emigrar como forma de buscar una mejora de la calidad vida,una calidad de vida occidentalconvertida en aspiración universal.

2.3. Tendencias migratorias en el marco de la globalización

Desde el año 2000 se ha producido un incremento del volumen de migraciones glo- bales concordante con las tendencias apuntadas por distintas previsiones (Castles y Miller, 1998) y que se pueden resumir en cinco tendencias principales.

1. La globalización de las migraciones.Cada vez es mayor el número de países y

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