• No se han encontrado resultados

LOS METALES ENTRAN EN LA HISTORIA Piedra-metal, una transición indeterminada

16"Parece que el tipo negro se diferenció tardíamente a expensas del tronco común primitivo —

dice C. Arambourg—, pues no aparece con certidumbre sino partir del neolítico, época en la cual la diferenciación y la localización de los grandes grupos étnicos actuales fue por fin realizada."

17Los vestigios de las tribus agrícolas del neolítico egipcio son difíciles de hallar por estar

cubiertos por capas de tierra de muchos metros de espesor, formada. por los aluviones fluviales depositados durante un largo período de siete a diez milenios, por cuya razón son raras en Egipto las estaciones pertenecientes al neolítico puro.

Se puede precisar con mayor o menor claridad la transición de la edad paleolítica a la neolítica, pero no la de esta última época a la del metal. Es indudable que, en la historia de la civilización humana, significó un gran acontecimiento el hecho de conocer que, fundiendo los metales al fuego, se podía darles la forma que se quisiera. No obstan- te, durante mucho tiempo coexistieron las industrias de la piedra y del moral, porque los primeros metales conocidos —oro, plata, cobre— no satisfacían plenamente las necesidades humanas vitales en aquellos tiempos.

Quizás fue el oro el primer metal conocido, hallado en estado nativo en la superficie del suelo, a poca profundidad o entre las arenas de los arroyos, y debió llamar la atención por su color, brillo y cualidades. Pero su excesiva blandura no lo hacía apto para fabricar con él útiles de trabajo; lo mismo ocurriría alguna vez con la plata, y en cierto modo con el cobre. El uso de los metales nobles se redujo, pues, a objetos de ornamentación pura y simple. El cobre nativo sólo se ha hallado en grandes cantidades junto al lago Superior, en la América del norte, y para obtener una producción abundante hubo que acudir a los minerales cupríferos, por lo que es dudoso que el cobre nativo haya formado jamás la base de una verdadera industria metalúrgica. Ahora bien, para obtener el cobre a partir de sus minerales, precisaron reducir éstos por medio del carbón vegetal: ello les proporcionaba un metal también blando, ya que los procedimientos químicos de endurecimiento del cobre eran desconocidos en aquellos remotos tiempos.

En consecuencia, hubo que seguir usando la piedra, material de dureza y solidez garantizadas, por lo menos para la fabricación de armamento, lo que explica que durante la edad de transición eneolítica se usen indistintamente piedra y metal. Pero la situación cambió al descubrirse, acaso por pura casualidad, que la mezcla del cobre con otro metal blando, el estaño, producía un nuevo elemento más duro y consistente, el bronce, la primera aleación de la historia. En lo sucesivo, el uso de la piedra fue perdiendo terreno, al mismo ritmo que lo ganaba el de los metales.

Es sumamente difícil señalar con exactitud la cronología de tales descubrimientos y avances culturales, aunque lo más probable es que el bronce surgiera en Oriente hacia el cuarto milenio antes de la era cristiana, propagándose al Mediterráneo occidental a través del Egeo hacia el año 2000 antes de Cristo. El momento final del eneolítico o Edad del Cobre en Europa ha sido fijado por Hubert Echmidt en el año 2500 antes de Cristo. Lo cierto es que los comienzos de la metalurgia provocaron nuevas formas de vida. El proceso de formación de culturas partiendo de hechos diferenciales se aceleró notablemente, sobre todo en Asia occidental y valle del Nilo, que entraron muy pronto en la historia.

Asia occidental, Siria y Egipto

El cobre, que se extrajo muy pronto en la península del Sinaí, fue utilizado con presteza en Egipto, mucho antes que en Europa, por lo que el período de transición del eneolítico se extendió pronto a lo largo de las comarcas del bajo valle del Nilo. El cobre se encuentra en los más antiguos conchales egipcios, junto con hachas de piedra pulimentada, restos de cerámica primitiva y objetos de sílex tipológicamente recientes. Más tarde, los hallazgos se efectúan en necrópolis que se diferencian notablemente de las pertenecientes a la época faraónica, no sólo por la técnica constructiva, sino por el contenido de las tumbas. Al norte de Tebas, en la orilla izquierda del Nilo, se han en- contrado unas dos mil sepulturas de esta especie, y los cadáveres no están todavía

momificados, sino simplemente revestidos con esterillas de junco u hojas de palmera y cubiertos con planchas de madera. La época del cobre y la temprana Edad del Bronce se centran hacia el cuarto milenio anterior a la era cristiana y constituyen las últimas etapas precursoras del Imperio antiguo egipcio, ya plenamente histórico.

La cuenca inferior del Tigris y del Éufrates era también rica en cobre, así como muchas comarcas del Asia occidental, como Asiria, Armenia y el Cáucaso. Una buena muestra del eneolítico o época del cobre puede estudiarse en el "tell" o colina de Susa, en el antiguo Elam, donde se hallaron vestigios de culturas superpuestas, cuya ca- racterística principal es la cerámica pintada hecha ya a torno, con motivos geométricos acompañados de figuras estilizadas de animales y también humanas, todo ello encuadrado plenamente en el cuarto milenio antes de Cristo. Esta civilización de Susa ofrece paralelismos en un área muy extensa del Asia occidental, desde la meseta de Irán y el Turquestán hasta Transcaucasia, con infiltraciones hacia el Asia Menor, no bien conocidas. La dispersión de esta cultura procedió seguramente del norte de Irán y comarcas al sur del mar Caspio, cuyo clima debía ser entonces más favorable que en la actualidad, emigrando sus pobladores a otras tierras, impulsados por períodos de desecación n aquellas zonas, fenómeno que se ha repetido muchas veces en la historia. La cultura elamita posiblemente se relacionó con la primitiva sumeria, enlazando así con los más antiguos períodos históricos de Mesopotamia.

La cerámica pintada de Siria, de comienzos de la era de los metales, parece ser una última repercusión de la pintura cerámica de tipo iranio-elamita. La Edad del Bronce en Siria comprende una cronología que abarca desde mediados del tercer milenio antes de Cristo hasta la mitad del segundo, aproximadamente, y es de suponer que estaría precedida por un largo período de utilización del cobre puro o eneolítico; apoyan esta hipótesis el hecho de la proximidad de Chipre y los hallazgos de cobre más antiguos. Las hachas de bronce muestran formas en parte primitivas y en parte egipcias, con dos orificios en la hoja. La población más antigua, históricamente conocida, al norte de Siria, es la de Chatti; es decir, la de los hititas, imperio que aglutinó a pueblos diversos en la meseta del Asia Menor, integrando un auténtico estado organizado.

Esta última península, la más cercana a Europa, constituyó el puente de paso donde tomaron contacto las culturas más antiguas de ambas partes del mundo, gracias a su especial situación geográfica. A la Edad del Bronce pertenece el establecimiento más antiguo —primera ciudad— de Troya, en una colina sobre la que se erigieron cons- trucciones rectangulares de pequeñas piedras con argamasa y barro. El nombre de dicha localidad sería famoso a comienzos de la época histórica.

Chipre, "isla del cobre"

Precisamente el vocablo Chipre significa "cobre" en idioma griego, lo que evidencia la abundancia de este metal en la isla. La Edad del Cobre abarcó aproximadamente desde principios del tercer milenio hasta mediados del segundo antes de nuestra era. Las forma, de sus armas y demás instrumental son en extremo sencillas y sin ornamentos, hachas planas sin rebordes laterales y puñales de forma esbelta, cuyo filo prosigue en espiga curvada en su parte superior, a fin de poder fijar sólidamente el mango; tales puñales son cada vez más alargados, hasta parecer espadas cortas. También se encuentran tipos, de agujas con una cabeza especial, cuyo ojo está formado por un alambre retorcido. La cerámica más antigua no está decorada; la más reciente, con

ornamentos lineales incisos, es parecida a los ejemplares hallados en los palafitos suizos.

Las tumbas consisten en hoyos rectangulares alargados, y los cadáveres aparecen extendidos en el suelo y cubiertos por una losa horizontal, o en una excavación lateral cerrada por un bloque vertical; las más antiguas contienen como ofrendas metálicas tan sólo objetos de bronce puro; pronto se le agregó una débil cantidad de estaño, cuya proporción fue menor que en los bronces europeos durante mucho tiempo. En efecto, la relativa escasez de estaño en los países ribereños del Mediterráneo oriental motivó que, pocos siglos después, surgiera en ellos un pueblo navegante, los fenicios, que se impusieron la tarea de buscar dicho metal en las comarcas más lejanas y apartadas, dando así origen a las primeras grandes navegaciones históricas.

La cerámica de ofrendas, depositada en las tumbas, presenta curiosas muestras: vasos dobles y triples, jarros con la boca en forma de picos de animales, fusayolas, etcétera, parecidas a las troyanas. También hubo un período micénico en Chipre, tan rico en objetos de oro que sólo fue superado por los hallazgos de la propia Micenas, y gracias a los elementos de importación procedentes de Grecia pudo formarse una escuela local micénico-chipriota, que recibió también influencias egipcias y mesopotámicas. El influjo babilónico parece introducirse hacia mediados del tercer milenio antes de Cristo al fundarse el imperio semita de Sargón I y Naramsín, ya que los auténticos sellos-cilindros aparecidos en Chipre indican la existencia de funcionarios dependientes de estos dos monarcas, y sirvieron a la industria indígena de modelos para numerosas obras propias. Por lo demás, los principales objetos de bronce hallados son grebas o canilleras, pequeñas fíbulas de tipo primitivo y otros adornos de oro y plata.

Se ha atribuido también a influencia mesopotámica la adopción del culto a la Gran Diosa oriental de la vida sexual, cuyas imperfectas imágenes, desnudas o vestidas, se han encontrado en diversas tumbas la Edad del Cobre y del período micénico-chipriota. Es probable que representen a la divinidad tutelar o señora de la isla, a la que posteriormente se llamó Afrodita, la Venus de los romanos. La bella tierra insular fue considerada como asiento del culto general del amor, con importantes templos en Idalión, Amatus y Pafos, con mayor densidad que en ningún otro lugar del mundo helénico.

Cobre y bronce en los pueblos mediterráneos

En otra isla, la de Creta, y en el archipiélago egeo, floreció una espléndida civilización a comienzos de la Edad del Bronce, llamada cultura cicládica o de las islas (Cícladas), y abarca una cronología aproximada del año 3000 al 1700 antes de Cristo. De hecho, Creta forma un mundo aparte. En las sepulturas cicládicas se han hallado diversos tipos de ajuar funerario: armas y útiles de bronce y de obsidiana, adornos y objetos de plata y plomo, cerámica y vasos e ídolos de mármol. He aquí un material nuevo, el mármol, abundantísimo y de excelente calidad en Grecia, y que constituirá un elemento insustituible y eterno para las creaciones artísticas del genio humano.

El tema principal de estos primitivos trabajos en mármol cicládico lo constituye la figura femenina desnuda, cuya presencia en calidad de ofrenda en las sepulturas se debe, en opinión de muchos, a la primitiva idea de la "esposa funeraria"; o sea, la de sacrificar a la mujer en el sepulcro del marido, práctica usual en muchos pueblos orientales, incluso en un pasado muy reciente, como en la India. Luego se sustituyó tal vez la persona por la imagen. En alguna de estas islas —Filacopi, nordeste de Melos—

se han hallado vestigios de poblado, que sugieren una idea de urbanización con viviendas rectangulares, según un plano regular, y pertenecen al segundo milenio anterior a la era cristiana.

Creta desarrolló en la edad de los primeros metales una civilización: llamada minoica —de Minos, legendaria divinidad—, que se desarrolló desde las postrimerías del cuarto milenio antes de Cristo hasta finales del segundo, a través de diversas etapas, constituyendo un importante precedente del desenvolvimiento de la cultura clásica. Por vez primera, el sudeste europeo dio a conocer al mundo su capacidad creadora — política y artística—, si bien Creta era sólo una isla, y hubo necesidad que en dicha cultura participaran Grecia entera y la costa egea del Asia Menor. Con todo, la adecuada situación geográfica de Creta contribuyó a ello en gran manera. Las capas culturales más antiguas de la isla pertenecen aún al neolítico, pero en los siguientes yacimientos se hallan ya puñales cortos de cobre y vasijas con pinturas sencillas que denotan influencias de las primeras dinastías faraónicas egipcias. De épocas posteriores, los hallazgos muestran la existencia de viviendas de forma complicada, quién sabe si incluso edificaciones de más de un piso, sepulcros de cúpula, palacios y un notable perfeccionamiento de la cerámica.

En Italia, el eneolítico se desarrolló sin solución de continuidad desde el período anterior o de la piedra pulimentada, integrando tres ciclos culturales: el sudalpino, el itálico y el siciliano. En todos ellos son comunes los puñales con espiga rectangular .y puntas de flechas multiformes; se emplean el cobre y rara vez el bronce, muy pobre en estaño; para objetos de adorno se usan el estaño y la plata en casos aislados. El rito sepulcral es siempre la inhumación. En Sicilia, las épocas del eneolítico y del bronce están representadas por poblados y cámaras sepulcrales excavadas en la roca blanca, por una primera cerámica pintada, unos pocos objetos de bronce y muchos útiles de piedra que pertenecen al tercer milenio antes de Cristo v coinciden con los períodos del minoico primitivo de Creta y las primeras ciudades troyanas. A la plena Edad del Bronce pertenece la cultura itálica llamada de los "terramaras", en la llanura del Po, con poblados construidos sobre estacas en suelo firme, rodeados por un muro provisto de un contrafuerte de madera y un foso que se llenaba aprovechando aguas cercanas. El conjunto semejaba la forma de un cuadrilátero, según un plan metódico, con una calle principal como eje mayor del poblado. Muestran el germen de la disposición del futuro campamento romano.

Del mismo modo que en Italia y en Sicilia, aparecen en Malta y en otras islas del Mediterráneo occidental una serie de culturas que conocen la metalurgia. En Cerdeña se han conservado construcciones circulares de grandes losas llamadas nuraghi, torres en forma de coro, acaso residencias fortificadas de los jefes de tribu o aldea; en general, todo lo hallado, perteneciente a la cultura sarda de este período, aparece muy relacionado con la de Mallorca y Menorca.

La Edad del Bronce europea

En la Europa occidental, durante los últimos siglos del tercer milenio antes de Cristo hasta mediados del segundo, se hallan en gran número pequeños puñales triangulares con lengüeta, espiga y remaches para aplicar el mango, una especie de alabardas y ornamentos personales a base de perlas de vidrio, hueso, bronce y calaíta — piedra semejante a la turquesa—, así como placas en forma de medialuna, para adornar el cuello. Luego van escaseando los objetos de cobre puro, sustituidos por bronce cada

vez más rico en estaño; los puñales evolucionan hacia el tipo de espada corta. Durante el segundo milenio se practica por vez primera en todas estas comarcas la incineración de los cadáveres, y el armamento se va perfeccionando, apareciendo más tarde cascos de bronce en forma cónica. Asimismo, las primeras fíbulas o hebillas, a modo de imperdible, broches de cinturón en forma de suela de zapato y ornamentados, bridas de caballo y navajas de afeitar, con los filos curvados; también evoluciona la cerámica, con ejemplares de cuello cilíndrico y borde saliente.

En la Europa central, las culturas aparecen bastante diversificadas, con abundancia de objetos de carácter utilitario, armamento y ornamentación. Son interesantes los hallazgos de Aunjetitz (Bohemia septentrional) y las llamadas "tumbas reales" de Leubingen (Sajonia); en estos sepulcros, sus grandes estructuras de madera, así como las tumbas en cistas de piedra de Sehringsberge (Helmsdorf), adquieren notable importancia para la historia de la arquitectura, en opinión de muchos arqueólogos, ya que permiten conclusiones trascendentales sobre la técnica constructiva de aquella época, tan desarrollada que incluso se conocía la verdadera bóveda Los pueblos que habitaron las comarcas meridionales de Alemania mantuvieron también relaciones comerciales con los países mediterráneos, indirectas en sus comienzos y mucho más intensas después.

En general, las regiones de la Europa central muestran un cuadro cultural bastante homogéneo durante la edad media del bronce, llamada también de las "tumbas con túmulos"; a finales de dicha edad, el período de las "necrópolis con urnas", la vida de estos lugares experimenta una profunda transformación, debida acaso a la aparición de un nuevo pueblo agrícola que irrumpe en Europa, de origen desconocido, aunque quizá procedente del sudeste.

Región-puente de culturas fue la de Hungría, país que se halló muy bien dotado en esta época para crear una rica civilización de la Edad del Bronce, gracias a sus propios y abundantes yacimientos de cobre y a la proximidad de minas de estaño. Exportó sus productos hasta territorios muy lejanos. Además de la fundición, conocían la forja del bronce, y, mediante análisis químicos, son fácilmente reconocibles los objetos arqueológicos resultantes de esta cultura húngara, por contener antimonio, que se agregaba ex profeso, lo que denota un importante conocimiento de las propiedades de algunas aleaciones por parte de aquellas sociedades primitivas.

La Edad del Bronce nórdica abarca cronológicamente desde comienzos del segundo milenio hasta mediados del primer milenio antes de Cristo, y comprende el sur de la península escandinava, Dinamarca, norte de Alemania y de Polonia y algunas comarcas del noroeste de Rusia. Perduró tanto, porque estas regiones se vieron libres de ataques exteriores durante bastante tiempo, lo que no ocurrió en otras comarcas europeas. Coincide con el desarrollo de las fases plenamente históricas en el valle del Nilo, Mesopotamia, y otros lugares del Mediterráneo oriental y países asiáticos. Con todo, las influencias recibías por parte de los pueblos del bronce nórdico son de origen centroeuropeo y llegan al mar del Norte y al Báltico, probablemente siguiendo el curso de los grandes ríos Vístula, Oder, Elba y Rin. El bronce nórdico creó notables centros de manufactura y se ha observado que la habilidad de los fundidores y cinceladores resiste la crítica más rigurosa; aunque no conocían la soldadura, lograban un brillo dorado particular en el metal mediante ámbar o algún fundiente pardo oscuro, tal vez alguna resina; también usaron el oro para decorar armas y otros objetos18. A fines del segundo

18Uno de los ejemplares más curiosos del bronce nórdico es el llamado Carro del Sol, hallado en

milenio aparecen la, primeras vasijas de bronce dispuestas para ser colgadas, en forma

Outline

Documento similar