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Introducción: Nacimiento del Estado Jordano 1916-

A. Partidos Establecidos entre 1921 y

Tras el establecimiento del Emirato en 1921, la cultura política entre la sociedad transjordana indígena era básica, y la organización partidista era casi inexistente. La actividad política fue exclusiva a las elites; los sheijs (lideres) tribales y líderes tradicionales se alienaron con la clase culta, y juntos representaron el escenario político local hasta 1927 (Al Sadi, 2011:175). Además, y como fue expuesto antes, los partidos de origen sirio – en particular el Partido de la Independencia Árabe - controlaron el escenario político oficial, asumiendo los puestos oficiales en el Emirato en una manera casi-exclusiva. La aceptación popular (al principio) del partido y la incorporación de los líderes nacionales en sus filas le otorgó una legitimidad y fuerza social y política para su continuación como un partido nacional (Al Sadi, 2011:190). Sin embargo, su presencia obstruyó el establecimiento de partidos locales con una identidad transjordana, especialmente que una identidad transjordana propia todavía no ha surgido. Incluso el régimen del Emir no se identificó como uno que se limitaba a una identidad transjordana propia, sino que fue primero y ante todo un régimen árabe (Al Sadi, 2011:190). Por esto, la identificación con una nación transjordana tardó en materializarse en los partidos políticos. Con el aumento del rechazo popular de la hegemonía de los miembros de los partidos de origen sirio (principalmente el Partido de la Independencia Árabe) y los funcionarios árabes de los puestos oficiales y el surgimiento consecuente del nacionalismo jordano, el Emirato vio el establecimiento de unos partidos políticos locales formados por transjordanos.

Estos partidos fueron intentos muy humildes de organización política; los partidos no se formaron en una manera natural como una reacción a las condiciones locales, sino en una manera artificial, donde

los jefes de gobiernos les establecieron para encontrar a través de ellos un entorno organizativo para legitimar y apoyar su gobierno (Al Sadi, 2011:175). Hubo también una predominancia de las políticas personales sobre las políticas de ideologías, lo que significa que el establecimiento de los partidos fue por motivos de interés propio para fortalecer la influencia y posición de sus fundadores (Robins, 2004: 46) lo que resultó en un rechazo popular en participar en los partidos (Al Sadi, 2011:175).

Además, los partidos políticos fueron exclusivos a las élites jordanas académicas y profesionales, donde los programas y actividades de los partidos enfocaron a mantener y proteger los intereses de las élites. Estos partidos tuvieron una duración que no extendió más que siete años y sus programas contuvieron a exigencias de reformas generales, sin contener agendas de acciones o programas aplicados. Por otro lado, el liderazgo de los partidos fue influido por la composición tribal en Transjordania y por la concentración alrededor de unos individuos de cierto estatus social, más que una ideología o programa político (Abu Ghneme, 1998: 65-66). En otras palabras, fueron partidos auténticamente de cuadros. Masaalha (Masaalha, 1999: 31) explica que lo más que caracteriza esta fase es la ausencia del carácter intelectual de los partidos, algo que afectó el trabajo y actividad intelectual en el país en general. En general, los partidos en la época antes de la independencia sufrieron de una ausencia de programas claras, y su continuación dependió al deseo de los líderes y élites en seguir en mantenerse en sus filas (Bani Hassan, 1989: 69).

Los partidos presentes en el escenario transjordano fueron: el Partido Nacional (Al Hizb Al Watani) que fue formado por unos líderes de tribus transjordanas quienes opusieron la ocupación de los sirios de los puestos en el gobierno, la administración y en el ejército. Este partido fue exclusivo a los transjordanos y su objetivo fue eliminar el control de los sirios en el Emirato (Abu Ghneme, 1998: 25). Abu Ghneme (Abu Ghneme, 1998: 25) explica que el establecimiento de este partido por los transjordanos fue una indicación del nacimiento del interés de los transjordanos en la participación en diseñar y liderar el pensamiento político, demandando la prioridad en liderar el Emirato y organizar sus asuntos políticos y partidistas. Otro partido fue el partido de Um Al Qura formado en 1922, cuyo objetivo también fue limitar el poder del partido de la Independencia Árabe, al lado del partido de los Libres de Jordania (Ahrar Al Urdun) que fue opuesto al partido de la Independencia Árabe (Abu Ghneme, 1998: 25).

La Asociación del Este Árabe (Jamiyet Al Sharq Al Arabi) fue formada en 1923 y tuvo el objetivo de la independencia de Gran Siria y la unión árabe. El partido se formó dentro de los enfrentamientos entre el gobierno y el Emir por una parte y los líderes tribales por la otra quienes quejaron de su exclusión de la participación en administrar el Emirato (Al Sadi, 2011:186). El partido llevó el eslogan de “Jordania para los Jordanos” rechazando la influencia de los empleados árabes (y nacionalistas sirias en particular) en el Emirato (Abu Ghneme, 1998: 26). Por su parte, el partido de Los Oficiales de Ejército de Transjordania (Hibz Dubbat Sharqay Al Urdun) apareció en 1926 después de la liquidación

de los elementos del partido de la Independencia Árabe y el despido de sus miembros de los puestos civiles y militares. La institución militar entonces empezó a participar en la vida política en el Emirato. Cuando el gobierno descubrió el estabelecimiento del partido, el gobierno decidió realizar cambios en el ejército, despidiendo unos y degradando otros (Al Sadi, 2011:187-188). Según Al Sadi (Al Sadi, 2011:188) el partido fue fácilmente liquidado tras el control completo de Gran Bretaña de las fuerzas militares en el Emirato, como la autoridad británica quiso eliminar cualquier elemento nacional activo del aparato militar. Cuando el partido fue liquidado, el gobierno de Hasan Jaled Abu Al Huda emitió una declaración el 26 de junio de 1926 exigiendo de los funcionarios y los oficiales en el ejército y la seguridad nacional no interferir en los asuntos políticos (Al Aref, 1926: 3 en Al Sadi, 2011:188).

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