atrapada constantemente en
un lodazal de marcos legales
y políticas fragmentadas y
contradictorias, en las que
las constituciones de cada
país reconocen los derechos
de libertad de expresión
y/o de libertad de prensa,
pero al mismo tiempo
detentan y ejercen leyes que
fundamentalmente violan estos
derechos”.
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a una publicación de su periódico desde la era del Apartheid. estos periodistas contaron cómo los fondos estatales para un acuerdo pe- trolero terminaron en las arcas del partido de gobierno, sólo unos meses después de las elecciones nacionales del país en 2004.
uNA SOLA áfRICA, dIfERENtES ESCENARIOS pARA LOS mEdIOS
La supresión y el cierre de medios impresos privados en Zimbabwe es un caso bien conocido. igualmente opresiva es la situación de la radiodifusión. La estación de radio comunitaria La voz del pueblo – VOP, por sus siglas en inglés, en Zimbabwe fue atacada por las au- toridades a comienzos de 2002 y luego bombardeada en agosto de ese mismo año. Todavía nadie ha sido arrestado o acusado por estos delitos. A pesar de esta intimidación masiva, VOP volvió al aire tres meses más tarde. La estación fue bombardeada de nuevo en 2005 y John Masuku, su director, así como otros empleados y directivos fueron arrestados con posterioridad. el staff administrativo fue dete- nido inicialmente como rehén, para forzar al director a entregarse a la policía, cosa que hizo y terminó cinco días bajo arresto. Masuku está ahora libre bajo fianza, algunos de los periodistas y directivos –diez personas en total– han sido acusados de transmitir ilegalmente en el país y están ahora peleando por sobrevivir en las cortes.
en su opinión, ellos no estaban incumpliendo ninguna ley, aunque el gobierno de Zimbabwe se ha rehusado a otorgar licencias de transmi- sión a estaciones de radio privadas o comunitarias en el país. A pesar de las innumerables solicitudes de estas estaciones, sólo las estacio- nes (de televisión y de radio) estatales han recibido la licencia.
Pero tres empresas de difusión encontraron una grieta en la ley. no es ilegal transmitir señales dentro del país desde transmisores cuya base esté fuera de las fronteras de Zimbabwe. La voz del pueblo, La voz de América y SW Radio África en el Reino Unido (cuyos trabajadores son de Zimbabwe), transmiten sus programas al país desde transmisores localizados fuera de sus fronteras, a través de señales de onda corta y media. no obstante, si VOP perdiera el caso, esto tendría serias implicaciones para las tres estaciones y para la posibilidad de que el público exprese puntos de vista alternativos.
en los vecindarios de Botswana, la historia es totalmente diferente. La diversidad de los medios está amenazada porque las prácticas econó- micas amenazan la sostenibilidad de una prensa plural y diversa. Se estima que hay aproximadamente trece periódicos y cuatro empresas de radiodifusión en un país cuya población es de sólo medio millón de personas. Para los estándares africanos, Botswana goza de una economía fuerte y dinámica (aunque generalmente bajo presión), y de unos medios de comunicación relativamente libres. Los servicios de te- levisión y radio nacionales, de propiedad del estado son, sin embargo, controlados por el gobierno. el alcance de su independencia editorial se aumenta y se disminuye de acuerdo con los antojos del gabinete de ministros y los oficiales de mandos medios del estado. existen dos estaciones de radio privadas que transmiten únicamente en el distrito
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capital, y una estación privada de televisión. Debido a limitaciones financieras, los periódicos de propiedad privada también distribuyen dentro del distrito capital principalmente y tienen una circulación muy limitada en los pueblos aledaños y áreas rurales. Distinto sucede con el diario de propiedad estatal que es distribuido en todo el país. Los precios de los periódicos privados en Botswana, dictados por las realidades del mercado, son muy bajos. La decisión de comprar un periódico en vez de comprar comida, o pagar el transporte público, es una dura realidad en términos de consumismo en muchos países africanos. Por esa razón, los periódicos se deben sostener con el di- nero que se cobra por las pautas publicitarias. Sin embargo, el diario estatal en Botswana es gratis y se distribuye gratuitamente.
Por lo tanto, no sorprende que se quede con la más grande tajada de la torta publicitaria ya que su circulación, por un amplio margen, es la mayor de todo el país.
en términos legales, puede que no haya un monopolio del estado sobre los medios en Botswana, pero en términos económicos defini- tivamente lo hay. este es un ejemplo sencillo de competencia desleal entre el estado y el sector privado. Aún más, el espectro de con- trol estatal sobre los medios queda siempre en un segundo plano, porque hasta estos días, el gobierno de Botswana no ha suprimido un anteproyecto legislativo que desde finales de 1990 impondría un concejo de medios controlado desde el estado y que se encargaría de formular las reglas para la práctica profesional de los medios de comunicación en el país. esta legislación es sostenida en un limbo, de manera deliberada, para mantener a los periodistas y a los me- dios a raya. Por otra parte, ha sido promulgada una legislación que transforma las empresas de difusión estatal (de televisión y radio) en empresas de difusión públicas. Sin embargo, de acuerdo con Pamela Dube, la presidenta del concejo (no estatal) de Prensa de Botswana,
“nuestros políticos están confundidos sobre lo que es una empresa de difusión pública”.
Una estrategia para contrarrestar el problema sería que las peque- ñas casas noticiosas del sector privado establecieran consorcios. De esta forma, ellas podrían aunar recursos para la compra de papel, los costos de impresión y la distribución de sus periódicos, así como negociar colectivamente los contratos de publicidad. Si no lo hacen, muchos de ellos probablemente no sobrevivan dentro de un merca- do pequeño, en un país donde el periódico estatal es el más grande competidor del mercado.
en Sudáfrica, que es considerada internacionalmente como un bastión de la democracia en África desde su transición pacífica a un régimen democrático y multirracial en 1994, están surgiendo ciertas tenden- cias preocupantes. Por propósitos similares a aquellos de Botswana, una asociación de pequeños periódicos locales independientes y pe- riódicos comunitarios fue recientemente establecida en el país. Uno de sus objetivos es hacer oposición a los pequeños periódicos locales de propiedad de los gobiernos locales (los municipios), reclamando que ellos son una forma de medios de comunicación públicos. esta
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es una tendencia preocupante en Sudáfrica, donde hasta hace poco no existían medios impresos de propiedad del estado. este es otro ejemplo de competencia desleal por los medios entre el estado y el sector privado. Otra meta de la asociación es proteger el pluralismo y la diversidad reforzando a los pequeños periódicos para que no sean devorados por alguna de las cuatro compañías privadas que histórica- mente han dominado el sector de los medios en el país. Los miembros de esta asociación negocian colectivamente los grandes contratos pu- blicitarios como, por ejemplo, con grandes cadenas de minoristas, cuya pauta no podrían conseguir como medios individuales.
el estado en Sudáfrica se está entrometiendo también fuertemente en el área de las radios comunitarias, a través del financiamiento de ciertas formas de programación. ellos también reciben subsidios del estado para equipos y tecnología de transmisión. Se teme que cada vez más las radios comunitarias en Sudáfrica estén perdiendo, o ya hayan perdido, su independencia frente al estado por haberse vuelto dependientes de éste en términos de financiación.
LAS REALIdAdES pARA LA COmuNIdAd dE LOS mEdIOS
La sostenibilidad de las radios comunitarias en África es, por lo gene- ral, un asunto de preocupación. Al contrario de lo que sucede en las radios privadas comerciales, estas estaciones enfrentan una batalla por sobrevivir y dependen de la ayuda de donantes extranjeros. Una agencia estatal para el desarrollo y la diversidad de los medios apoya, de alguna manera, a las radios comunitarias sudafricanas a través de fondos (incluyendo también pequeños proyectos de prensa escrita) a los cuales contribuyen agencias de donación extranjeras y empresas de difusión privadas del orden nacional. Pero la MDDA no está ni re- motamente cerca de llenar las necesidades de desarrollo de estas 80 o más estaciones.
el veterano pionero de la radio comunitaria en Sudáfrica y consultor, Zane Abraham, es muy crítico de muchas de las estaciones en este sector. “Muchas de las radios comunitarias en Sudáfrica no son nada
más que tocadiscos automáticos. Eso de que la comunidad es dueña o controla estas estaciones es pura mentira. Estas estaciones son opera- das y controladas por un pequeño número de personas que trabajan tiempo completo como voluntarios sin remuneración que, por lo ge- neral, son explotados”. Muchos voluntarios extremadamente pobres
aceptan realizar estos servicios sin recibir un pago a cambio porque
“la radio comunitaria es el lugar más cálido que conocen”. Abraham
también cuestiona la creencia de que las radios comunitarias juegan un papel significativo en el desarrollo. “el 90 por ciento del desarrollo comunitario le corresponde a la comunidad y sólo un 10 por ciento a la radio. ¿es verdad que todas estas comunidades necesitan una estación de radio, o tal vez sólo necesitan unos pocos programas dentro de algunas empresas de difusión privadas o públicas que estén auxiliadas por grupos de oyentes?”
en relación con la propiedad, él recomienda un modelo híbrido que combine la propiedad por parte de un inversionista o director priva-
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do con una importante participación comunitaria en el proceso de selección de los programas y las voces de la estación. Tales modelos han existido por algún tiempo en África occidental y han surgido en países como Zambia (Breeze FM) y Malawi (capital Radio, que trans- mite en tres regiones del país). Un grupo de pequeños empresarios es dueño de estas últimas dos estaciones y también las administra, sin embargo, éstas producen una gran cantidad de programación dirigi- da a comunidades rurales y pobres y, a su vez, coproducen y transmi- ten programación de relevancia social ahorrativa en costos, como por ejemplo sobre el ViH – SiDA.
Otros obstáculos financieros para el desarrollo de los medios en África incluyen los altos impuestos de aduana por importación de equipos; las onerosas limitaciones en propiedad extranjera en muchos países, lo cual inhibe la inversión en los medios, y la ausencia de fondos de ayudas para el desarrollo de medios para los empresarios en África. Sin embargo, propietarios de medios y periodistas advierten que tales fondos no deberían caer en manos de los gobiernos, por el peligro que corren de sufrir un control político.
Tales modelos existen en la subregión del sur de África. Zambia se beneficia de un Fondo de confianza para el desarrollo de los medios de comunicación y del Fondo para el Desarrollo de Medios del sur de África – SAMDeF, por sus sigla en inglés, que proporciona asistencia a medios de comunicación privados en cualquiera de los 14 estados miembros de la comunidad para el Desarrollo del sur de África (SADc, por sus siglas en inglés). La comunidad utiliza un fondo de préstamos rotativos para financiar favorablemente el desarrollo de los medios, y ha invertido 30 millones de dólares en empresas de difusión durante los últimos diez años. Algunas de estas incluyen sociedades de ries- gos compartidos, como es el caso de un número de periódicos que compran y comparten una máquina impresora (Angola y Mozambi- que). en muchos casos SAMDeF también proporciona entrenamiento dentro de las organizaciones, dirigido a sus clientes, para enseñarles a identificar debilidades en el desarrollo de negocios y en el manejo de sistemas. Otro cierto número de instituciones en el sur de África también proporcionan entrenamiento en administración de medios. estas formas de entrenamiento son esenciales para los periodistas y otros agentes que se lanzan a publicar periódicos sin tener ninguna destreza en el negocio de los medios, y en medio de un duro ambien- te económico con un muy limitado mercado publicitario. estos tienen incluso más limitaciones en momentos en el que el estado hace pre- sión para que los negocios no pauten en la prensa privada, sino en los periódicos y empresas difusoras de propiedad estatal.
SI NO ES dEL EStAdO, SERá dE LOS pOLItICOS
Una gran cantidad de leyes africanas restringen a que los medios sean vigilantes de los gobiernos y de otros grupos de interés poderosos. esto incluye las leyes de difamación y las llamadas leyes de “insulto”,
bajo las cuales una gran proporción de periodistas se ven procesados. La interminable lista de tales detenciones y procesos de la Oficina