Una proposición f es lo que se propone ya sea para la consideración o para la afirmación. Un análisis de las proposiciones se alcanza distinguiendo lo que es significado por los actos de la significación y por las fuentes de la significación. Cualquier actividad cognoscitiva es una fuente de la significación. g Concebir, juzgar, y expresarse son tres actos diferentes de significación. Finalmente, así como las fuentes llevan a los actos, así los actos se refieren a los términos de la significación, a lo que es significado.
Los términos de la significación pueden dividirse de dos maneras. Está la distinción básica entre lo que es significado cuando uno afirma o niega y, por {305} otra parte, lo que es significado cuando uno meramente considera, supone, {330} define. Igualmente, en las expresiones se da la distinción obvia entre la significación incompleta de una palabra y la significación completa de una frase. Así uno es llevado a distinguir (1) los términos parciales de la significación, (2) las reglas de la significación, (3) los términos formales de la significación, y (4) los términos plenos de la significación.
El término pleno de la significación es lo que se afirma o niega.
El término formal de la significación es lo que puede afirmarse o negarse, pero que de hecho meramente se supone o considera.
El término parcial de la significación es lo que es significado por una palabra o por una frase.
Las reglas de la significación gobiernan la unión de palabras y frases en el sentido completo que puede suponerse o considerarse, afirmarse o negarse.
De ahí resulta de inmediato un caso particular del incondicionado virtual. Un término formal de la significación proporciona al condicionado. Las definiciones de sus términos parciales proporcionan las condiciones que se cumplen. Y las reglas de la significación proporcionan el nexo entre las condiciones y el condicionado. Tales proposiciones se llaman analíticas.
Así, si A se define por una relación R con B, y B se define por la relación inversa R' con A, entonces por las reglas de la significación se sigue que no puede haber una A sin la relación R con B, y que no puede haber una B sin la relación R' con A. Tales conclusiones que se apoyan en las definiciones y reglas de la significación son proposiciones analíticas.
Ahora bien, puesto que la proposición analítica es una instancia del incondicionado virtual, el entender reflexivo encontrará en ella su objeto propio, y por tanto basará un juicio. Entonces ahí se da una pregunta ulterior: '¿Cuál es precisamente la significación, la fuerza o la implicación de tal juicio?
consistentes con la proposición analítica; más aún, cuando dicha condición y otros requisitos lógicos se satisfacen, se siguen inferencias válidas. Por otra parte, el mero hecho de que una proposición sea analítica no ofrece garantía de que sus {306} términos en su sentido definido ocurran en ninguna suposición ni juicio aparte de la afirmación de la proposición analítica.
Se sigue que las proposiciones analíticas quedan en aislamiento estéril a no ser que se les añada alguna forma de validación. Esta consistirá en que ocurran los mismos términos en su sentido definido en alguna otra suposición o juicio; y la naturaleza precisa de la validación dependerá de la naturaleza de la suposición o juicio añadido.
{331} También se sigue la explicación del hecho que las proposiciones analíticas pueden producirse más o menos a voluntad e indefinidamente. Los términos parciales de la significación son una amplia multitud, y el arte de la definición puede proporcionar más términos parciales. Las reglas de la significación proporcionan un principio de selección de los términos parciales que se han de reunir en proposiciones analíticas. Y si esto parece requerir demasiado ingenio, la tarea puede simplificarse usando símbolos en lugar de palabras y definiéndolas por sus relaciones en las proposiciones. Pero los incrementos significativos del conocimiento no se han de obtener con mero ingenio y, de hecho, la proposición analítica por sí misma no logra un incremento significativo del conocimiento; sin el cumplimiento de las condiciones ulteriores ella queda aislada y fracasa en penetrar provechosamente en el tejido del conocer.
De aquí que estemos substancialmente de acuerdo con la visión contemporánea de que las proposiciones meramente analíticas son tautologías. El uso del término 'tautología' parecería ser incorrecto, pero la significación general de la afirmación es válida. Sin embargo puede no estar fuera de lugar añadir que el punto en cuestión fue señalado hace varios siglos. Aquino adelantó que las conclusiones dependen de los principios, y que los principios dependen de sus términos; pero él no estaba preparado para aceptar unos términos cualesquiera; él añadió que los términos propios los selecciona la sabiduría, 55 y por 'sabiduría' él significaba una acumulación de chispazos inteligentes que es al universo, como el sentido común es a los dominios de lo particular, incidental, relativo, e imaginable.
Pasemos ahora desde las proposiciones analíticas hasta los principios analíticos.
Le llamamos principio analítico a una proposición analítica cuyos términos parciales son existenciales; además, los términos parciales de una proposición analítica son existenciales si ocurren en su sentido definido en unos juicios de hecho, tales como el juicio concreto factual o la generalización empírica establecida definitivamente.
Además, puesto que es difícil llegar a tales principios analíticos, hablaremos también de dos casos mitigados.
{307} El principio analítico provisional es una proposición analítica cuyos términos son probablemente existenciales, esto es, ocurren en generalizaciones empíricas probables.
El principio seriadamente analítico es una proposición analítica cuyos términos son seriadamente existenciales; lo significado por 'seriadamente existencial' se clarificará en nuestra siguiente sección sobre los juicios matemáticos.
Puede subrayarse que el principio analítico también implica {332} en sus términos no sólo una referencia existencial, sino también un carácter básico, primitivo. Pienso que se hallará que este rasgo se sigue de los requisitos definidos porque, como pasaremos a argumentar, los principios analíticos se hallan muy fuera del alcance del sentido común y de la ciencia empírica.
Se hallan fuera del alcance del sentido común puesto que los principios analíticos son universales y el sentido común mira a lo particular. El sentido común hace juicios concretos factuales y juzga acerca de lo correcto de los chispazos inteligentes sobre las situaciones concretas. Pero en ningún caso emplea términos en el sentido que les asignan las definiciones abstractas. Como descubrió Sócrates, el hombre promedio no define; es suspicaz ante la búsqueda de definiciones; y cuando de dicha búsqueda resulta la inferencia de que no conoce de qué está hablando, más bien se resiente.
Parecería ser que la estructura de las significaciones del sentido común es muy parecida a la estructura del sentido común mismo. Hay una colaboración comunal que da un núcleo habitual de entendimiento, e igualmente una serie de conceptos y términos lingüísticos de uso ordinario. Pero así como el núcleo común de entendimiento tiene que ajustarse mediante chispazos inteligentes complementarios a la situación concreta presente antes de que ocurra el juicio, así también los conceptos y términos comunes reciben su complemento último de significación de aquellos chispazos inteligentes complementarios.
"Esto es un perro." ¿Qué quieres decir con un perro? La pregunta supone que el término perro tiene una significación precisa fuera de la serie de afirmaciones en las que ocurre. Pero de hecho lo que viene primero es la serie de afirmaciones, y lo que llega sólo después, y entonces sólo si uno va hasta el análisis, es la determinación de la significación precisa del término singular, parcial. Lo que el hombre promedio significa por perro es (1) lo que él dice ser un perro con certeza, en cualquier situación concreta que le es familiar, (2) lo que él podría aprender que es un perro, y (3) lo que él podría querer creer que es un perro.
Puede objetarse que no se puede hacer una casa de ladrillos sin hacer primero los ladrillos. Pero se está arguyendo con una falsa analogía si se declara que la mente se desarrolla de la misma manera que como se construye la pared de una casa. Antes de los conceptos están los chispazos inteligentes. Un sólo chispazo inteligente se expresa solamente pronunciando varios conceptos. Se pronuncian en conjunción, y la reflexión determina si el chispazo inteligente, y por tanto la conjunción, es {333} correcto. El aislamiento y definición de los conceptos es un procedimiento subsiguiente y el sentido común no lo sigue.
No se debe de inferir que el hombre promedio no tenga principios, sólo por el hecho de haber negado que el sentido común alcance los principios analíticos. Los principios analíticos suponen el análisis; el análisis supone una conceptualización exacta. Pero anterior al análisis, a los conceptos, a los juicios, están las dotaciones innatas de inteligencia y racionabilidad y las estructuras inherentes del proceso cognoscitivo. Estos son los principios reales de los que depende el resto. Más aún, todo entender tiene su aspecto universal, porque los semejantes se entienden de manera semejante. Pero una cosa es explotar este aspecto universal de una manera profesional, y otra explotar la inteligibilidad, que por sí misma es universal, añadiéndole más inteligibilidades hasta que uno llegue a manejar las situaciones concretas. A esta última línea de desarrollo la hemos llamado sentido común de suerte que, por definición, el sentido común trata lo particular. Igualmente, la última línea de desarrollo es notable en el hombre promedio. Pero qué más conoce el hombre promedio y cómo lo conoce son preguntas ulteriores. Como se ha subrayado antes, uno no puede tratar todos los asuntos a la vez.
Después, los principios analíticos caen fuera del alcance de la ciencia empírica. Es verdadero, por supuesto, que cada chispazo inteligente produce varios conceptos reunidos por el chispazo inteligente; también es verdadero que el científico empírico formula definiciones, postulados, e inferencias; pero el problema es que el científico empírico no conoce sus chispazos inteligentes en cuanto ciertamente correctos sino sólo en cuanto probables. Por esto sus términos definidos, en el sentido que están definidos, están tan sujetos a la revisión como los juicios probables de hecho que los contienen y los convalidan.
Así, considere las afirmaciones: (1) el agua probablemente es H2O; (2) lo que llamo agua es H2O; {309} (3) esta agua contiene impurezas; (4) hay dos clases de agua: pesada y ordinaria.
La primera es una conclusión empírica. La segunda es una definición. La tercera es un juicio concreto factual; su significación es que esta muestra es agua en el sentido de la conclusión empírica, pero no es solamente agua en el sentido de la definición. La cuarta introduce una nueva base para la definición, que tiene su fundamento en un trabajo experimental nuevo. Ahora bien, tanto la definición inicial como las definiciones últimas hacen proposiciones analíticas, a saber, que lo que no satisface ciertas especificaciones no es pura agua, o no es pura agua con peso molecular 18, o no es pura agua pesada. Más aún, ninguna de éstas es meramente una proposición analítica; no son la clase de cosas que pueden producirse a voluntad e {334} indefinidamente. Por otra parte, no son estrictamente principios analíticos, porque aunque sus términos poseen juicios factuales convalidantes, con todo, dichos juicios están sujetos a revisión y, en realidad, el descubrimiento del agua pesada ya ha forzado tal revisión.
Por lo general se puede decir que el avance de la ciencia empírica es una instancia del avance en el proceso autocorrectivo del aprendizaje. Pero en esta instancia los anteriores chispazos inteligentes produjeron correlaciones, definiciones, e inferencias. En términos de dichas formulaciones es como están enmarcadas las preguntas ulteriores que complementarán y modificarán los chispazos inteligentes previos con chispazos inteligentes ulteriores. De manera semejante los chispazos inteligentes últimos reciben su formulación que las preguntas añadidas presuponen, mismas que llevan a un entender todavía más pleno. Ahora bien, en este proceso las formulaciones sucesivas tienen tres aspectos distintos. Primero, son la expresión de los chispazos inteligentes que captan la forma inteligible de los datos; así, ellas son conclusiones empíricas probables. Segundo, ellas son la presuposición para las preguntas ulteriores que lleven a más chispazos inteligentes; desde este punto de vista ellas son principios analíticos provisionales. Tercero, ellas se revisan a la luz de los chispazos inteligentes ulteriores y así dejan de ser conclusiones empíricas probables y principios analíticos provisionales para pasar al limbo de las proposiciones analíticas, cuyos términos no tienen referencia existencial. 56