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Resumen Conclusivo

In document Insight 1 - Bernard Lonergan (página 144-151)

Frecuentemente al leer los capítulos anteriores, el lector puede haberse sorprendido, hasta el punto de la impaciencia y del fastidio, de que no hayamos empezado con la simple y obvia noción de la cosa. Ahora, tal vez, concederá no sólo que dicha noción no es ni tan simple ni

tan obvia como parece, sino también que las cosas, puesto que son síntesis concretas del objeto y del sujeto, no pueden tratarse hasta que se reúnan los elementos que hayan de sintetizarse.

{293} La dificultad básica proviene del sujeto. El está involucrado en una tensión dialéctica, y se le puede hacer caer en la cuenta del hecho sólo después de que él haya captado lo que es significado y lo que no es significado por el inquirir, el chispazo inteligente, y la concepción, en cuanto opuestos a los datos sensibles y las imágenes esquemáticas. Según esto, nuestra primer tarea fue clarificar la naturaleza del chispazo inteligente, y a ello le dedicamos nuestros primeros cinco capítulos. Sobre tal fundamento, hemos construido, primero, una pura teoría del sentido común y, segundo, una explicación de su involucramiento dialéctico. Sólo entonces pudimos esperar distinguir efectivamente entre las cosas y los 'cuerpos', entre las unidades inteligibles por captarse cuando uno se halla dentro del patrón intelectual de experiencia y, por otra parte, las instancias altamente convincentes del 'ya-afuera-ahí-ahora-real' que no son cuestionadas ni cuestionables por los animales ni tampoco por el sesgo general del sentido común.

Si bien se ha trazado efectivamente tal distinción, con todo, no se sigue {268} que el lector siempre la haya encontrado convincente. Porque la distinción es obra de la inteligencia que se halla operando dentro del patrón intelectual de la experiencia. Nadie puede esperar vivir exclusivamente dentro de dicho patrón. Tan pronto como alguien pasa desde dicho patrón hasta el patrón dramático de su interrelación con otros o hasta el patrón práctico de sus tareas diarias, las cosas en cuanto unidades inteligibles tomarán para él una vez más la apariencia de una especulación irreal, mientras que los 'cuerpos' o instancias del 'ya-afuera-ahí-ahora-real' retomarán el influjo que adquirieron sin ninguna oposición en su infancia. Según esto, el tomar una posición crítica no sólo significa que uno distinga claramente entre las cosas y los 'cuerpos' sino también que uno distinga entre los diferentes patrones de la experiencia propia y que rechace el comprometerse a sí mismo intelectualmente a no ser que se esté operando dentro del patrón intelectual de la experiencia. A la inversa, el no alcanzar la posición plenamente crítica es lo que explica la interminable variedad de posiciones filosóficas que Kant lamentaba tan atinadamente; y mediante el análisis dialéctico basado en la posición plenamente crítica, es como uno puede esperar establecer una filosofía de filosofías de la manera plenamente reflexiva que al menos imperfectamente inició Hegel, y por la que claman todavía las necesidades modernas. Pero, muy claramente, estos puntos pueden desarrollarse sólo después de que hayamos respondido las preguntas sobre la naturaleza de la conciencia racional, de la reflexión crítica, del juicio, de la nociones del ser y la objetividad.

Regresemos de estas elevadas materias -- que pertenecen a capítulos posteriores. Nosotros nos volvimos desde el involucramiento dialéctico de la cosa como sujeto, hasta a la cosa como objeto. Las cosas son unidades inteligibles, concretas. En cuanto tales, todas son semejantes. {294} Con todo, ellas son de diferentes clases, no sólo cuando son descritas en términos de sus relaciones con nosotros, sino todavía más cuando son explicadas en términos de sus relaciones entre sí. Esto se debe a que ahí se da una sucesión de puntos de vista superiores; cada uno de éstos puntos de vista se expresa en su propio sistema de correlaciones y conjugados implícitamente definidos; y cada sistema sucesivo hace sistemático lo que de otra suerte sería meramente coincidente desde el punto de vista precedente. De esta manera, uno pasa desde lo subatómico hasta a lo químico, desde lo químico hasta lo biológico, desde lo biológico hasta lo sensitivo, y desde lo sensitivo hasta lo inteligente. Más aún, la probabilidad de emerger se extiende para realizar acumulativamente, de acuerdo con unas tablas sucesivas de probabilidades, una serie condicionada no sólo de esquemas de recurrencia sino también de cosas. La serie condicionada revela no sólo una creciente sistematización de eventos sino también el que las posibilidades seriadas se liberen crecientemente de las limitaciones y restricciones impuestas por las realizaciones previas. {269} Ni las plantas ni mucho menos los animales funcionan según éste o aquel esquema de recurrencia, sino de acuerdo a unas series siempre crecientes de esquemas. El hombre inventa sus propios esquemas y mediante su trabajo y sus convenciones produce las condiciones para que se lleven a cabo. Igualmente, en la agregación de agregados de las formaciones multicelulares se da una dirección inmanente que aprovechan las plantas y los animales; se da una dirección inmanente semejante ejercida por la censura sobre los contenidos que han de emerger en la conciencia; y así, en el caso-límite del hombre, lo inteligible cede a lo inteligente, y el sistema superior es remplazado por una fuente perenne de sistemas superiores.

A esta visión de la cosa se le oponen otras visiones. El mecanicista acrítico supone que las cosas son 'cuerpos' y que las unidades y sistemas captados por la inteligencia son los contenidos meramente subjetivos de unas actividades meramente subjetivas. Sin duda, si la subjetividad es simplemente lo opuesto a 'cuerpo', entonces lo que la inteligencia capta es algo meramente subjetivo. Pero no es tan claro que 'objetividad' y 'cuerpo' sean términos intercambiables. El realista ingenuo discutirá nuestra explicación de los géneros y especies explicativas; de acuerdo con su visión, el científico empírico no entenderá realidades sino fenómenos; más allá de las unidades y relaciones captadas por el científico habrá una realidad más profunda, una esencia metafísica, aprehendida por la intuición filosófica. Pero ¿qué es esta intuición filosófica? Yo la he buscado y no he podido hallarla. No conozco ninguna razón para afirmar que ocurra, ni conozco ninguna razón para no identificar la esencia metafísica con la noción de 'cuerpo' ya definida con precisión.

Además de los mecanicistas acríticos y los realistas ingenuos, hay una variedad de posiciones más o menos críticas. Antes de que las abordemos, {295} hagámonos a nosotros mismos una pregunta que es pertinente. Hasta aquí nos hemos interesado en el chispazo inteligente, en lo que hay que entender. Pero entre las propiedades más notables del entender se halla el que está expuesto a lo

incompleto, a la inadecuación, al error. Lo que nos hemos aventurado a decir sobre las matemáticas, la ciencia empírica, el sentido común, las cosas, puede ser muy coherente e inteligible. Con todo, eso no basta. ¿Es correcto? ¿Las cosas son así? ¿Hemos estado ofreciendo meras especulaciones aéreas?

Nuestra respuesta es triple. Respecto a lo que se ha adelantado, para nuestro propósito basta con que lo ya expresado sea coherente e inteligible; porque nuestro propósito ha sido revelar la naturaleza del chispazo inteligente e indicar su papel básico en el conocimiento humano. El hecho de que hubiera otras visiones más coherentes, más inteligibles, e igualmente más satisfactorias {270} que la nuestra sobre las matemáticas y el método empírico, sobre el sentido común y las cosas, no cambiaría nuestra explicación del chispazo inteligente sino que la confirmaría. Segundo, se ha suscitado una pregunta de otro tipo: '¿Eso es así?' Las preguntas de ese tipo no las hace el inquirir inteligente sino la reflexión crítica. Los siguientes capítulos se dedicarán a estas preguntas y a la posibilidad de responderlas. Tercero, así como una explicación del chispazo inteligente es una explicación del método y, por tanto, una explicación de lo que el método no puede menos que aportar al final del [proceso de] inquirir, así también una explicación de la reflexión crítica y de la posibilidad del juicio revelarán unos juicios inevitables. Estos juicios inevitables serán nuestra respuesta a la pregunta de si estamos condescendiendo con especulaciones aéreas o no.

La Noción de Juicio

{296} {271} Se logra una primera determinación de la noción de juicio al relacionarlo con las proposiciones.

Para nuestro propósito presente bastará con distinguir (1) la expresión, (2) la frase, y (3) la proposición, de la siguiente manera resumida.

Si dices 'El rey ha muerto' y yo digo 'El rey ha muerto', ahí tenemos dos expresiones y una sola frase.

Si dices 'The king is dead' y yo digo 'El rey ha muerto', ahí tenemos dos expresiones y dos frases, pero sólo una proposición. De manera semejante, si escribes en notación decimal '2 + 2 = 4' y yo escribo en notación binaria '10 + 10 = 100', igualmente tenemos dos expresiones y dos frases, pero sólo una proposición.

Además, se supondrá que las expresiones pueden ser habladas, escritas, o meramente imaginadas, y que el imaginar puede ser visual, auditivo o motor; igualmente, los gramáticos distinguen las frases declarativas, interrogativas, optativas y exclamativas, pero de éstas sólo la declarativa corresponde a la proposición.

Ahora bien, respecto a las proposiciones se dan dos actitudes mentales distintas; uno puede meramente considerarlas; o uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo con ellas. Así, lo que escribo también lo afirmo; pero lo que estás leyendo puedes no afirmarlo ni negarlo sino sólo considerarlo.

Una proposición, pues, puede ser simplemente un objeto del pensamiento, [es decir,] el contenido de un acto de concebir, definir, pensar, suponer, considerar.

Pero una proposición, también, puede ser el contenido de un acto de juzgar; y {297} entonces ese es el contenido de un afirmar o negar, de un estar de acuerdo o en desacuerdo, de un asentir o disentir.

Se logra una segunda determinación de la noción de juicio relacionándolo con las preguntas.

Las preguntas se dividen en dos clases principales. Hay preguntas para la reflexión, y ellas pueden responderse diciendo 'Sí' o 'No'. Hay preguntas {272} para la intelección, y ellas no pueden responderse diciendo 'Sí' o 'No'.

Así, uno puede preguntar, '¿Hay un logaritmo de la raíz cuadrada de menos uno?' Es una pregunta para la reflexión. Se responde correctamente diciendo 'Sí'. Por otra parte, aunque sería un error responder que 'No', con todo, esa respuesta tendría sentido. Pero si uno pregunta '¿Cuál es el logaritmo de la raíz cuadrada de menos uno?' no tiene sentido responder 'Sí' o 'No'. La pregunta no es para la reflexión sino para la intelección. La única respuesta apropiada es mostrar que la raíz cuadrada de menos uno es resultado de elevar una base dada a una cierta potencia.

Nuestra segunda determinación de la noción de juicio es, pues, que juzgar es responder 'Sí' o 'No' a una pregunta para la reflexión.

Una tercera determinación de la noción de juicio es que involucra un compromiso personal. Como subrayó de la Rochefoucauld, 'Todos se quejan de su memoria, pero ninguno de su juicio'. 53 Uno estará dispuesto a confesar tener mala memoria, porque uno cree que la memoria no cae bajo el albedrío de uno. Uno no está dispuesto a confesar tener un juicio pobre porque la pregunta para la reflexión puede responderse no sólo por el 'Sí' o 'No', sino también por el 'Yo no sé'; puede responderse asertivamente o modalmente, con certeza o sólo con probabilidad; finalmente, la pregunta en cuanto planteada, puede desatenderse, o puede recibir distinciones, y se puede substituir por nuevas preguntas. La variedad de posibles respuestas permite plenamente las desventuras y desaciertos de la persona que responde y, por el mismo hecho, les cierra la puerta a las posibles excusas para sus errores. Un juicio es la responsabilidad del aquel que juzga. Es un compromiso personal.

Sin embargo, qué es exactamente una persona, o qué es la responsabilidad, o por qué la persona es responsable de sus juicios son preguntas ulteriores que no pueden considerarse todavía. Nosotros observamos ahora el hecho y dejamos la explicación para una ocasión más apropiada.

Sobre la base de las determinaciones anteriores, intentaremos a continuación relacionar {298} el juicio con la estructura general de nuestro proceso cognoscitivo. Distinguimos un proceso directo y uno introspectivo, y en ambos distinguimos tres niveles: un

nivel de presentaciones, un nivel de inteligencia, y un nivel de reflexión.

Hasta aquí nuestra investigación se ha centrado en el nivel de la inteligencia. Consiste en actos de preguntar, entender, y formular. Así, la pregunta '¿Qué es eso?' lleva a captar una inteligible unidad-identidad-totalidad en los datos en cuanto individual. La pregunta '¿Por qué?' lleva {273} a captar y formular una ley, una correlación, un sistema. La pregunta '¿Con qué frecuencia?' lleva a captar y formular una frecuencia ideal de la cual las frecuencias actuales divergen asistemáticamente. a

Nuestra explicación de las fases clásica y estadística del método empírico, de la noción de la cosa, de la abstracción explicativa y del sistema, se han interesado en el nivel de la inteligencia del proceso cognoscitivo.

Sin embargo, este nivel de la inteligencia presupone y complementa otro nivel. La pregunta presupone elementos en el conocimiento acerca de los cuales se hace la pregunta. El entender presupone presentaciones por entenderse. La formulación expresa no sólo lo que es captado por el entender sino también lo que es esencial para el entender en lo entendido. Este nivel primero se describió en el capítulo acerca del sentido común. b Es el nivel de las presentaciones. La característica que lo define es el hecho de que a él lo presupone y complementa el nivel de la inteligencia; es el hecho de que proporciona, por así decirlo, los materiales crudos con los que opera la inteligencia; es el hecho de que, en una palabra, es empírico, dado ciertamente pero sólo dado, abierto a la intelección y formulación pero por sí mismo no entendido y de por sí inexpresaable.

Tercero, el nivel de la inteligencia, además de presuponer y complementar un nivel inicial, es él mismo presupuesto y completado por el nivel ulterior de la reflexión.

Las formulaciones del entender dan conceptos, definiciones, objetos de pensamiento, suposiciones, consideraciones. Pero el hombre pide más. Cada respuesta a una pregunta para la intelección suscita una pregunta ulterior para la reflexión. Hay un motivo ulterior para concebir y definir, pensar y considerar, formar suposiciones, hipótesis, teorías, sistemas. Ese motivo aparece cuando a tales actividades las sigue la pregunta '¿Es eso así?' Nosotros concebimos para juzgar. Así como las preguntas para la intelección ¿Qué?, ¿Por qué?, y ¿Con qué frecuencia? son a los chispazos inteligentes y las formulaciones, así las preguntas para la reflexión son a una clase ulterior de chispazo inteligente y de juicio. En éste tercer nivel es donde emergen las nociones de verdad y falsedad, de certeza y de aquella probabilidad que no es una frecuencia sino {299} una cualidad del juicio. Dentro de este tercer nivel está involucrado el compromiso personal que lo hace a uno responsable de sus propios juicios. Desde este tercer nivel vienen las expresiones para expresar el afirmar o negar, asentir o disentir, estar de acuerdo o en desacuerdo propios de uno.

Será útil representar esquemáticamente los tres niveles del proceso cognoscitivo {274} I. Datos. Imágenes de la Percepción. Imágenes Libres. Expresiones. II. Preguntas para la intelección. Intelecciones. Formulaciones. III. Preguntas para la Reflexión. Reflexión. Juicio.

El segundo nivel presupone y complementa el primero. El tercer nivel presupone y complementa el segundo. La excepción se halla en las imágenes libres y expresiones que, por lo común, están bajo la influencia de los niveles superiores antes de que les proporcionen una base a la pregunta y la reflexión. Además, como preguntas para la intelección y la reflexión no son significadas las expresiones ni aun las formulaciones conceptuales; por la pregunta es significada la actitud de la mente inquisitiva que realiza la transición desde el primer nivel hasta el segundo e, igualmente, la actitud de la mente crítica que realiza la transición desde el segundo nivel hasta el tercero. Finalmente el esquema es anticipado en la medida en que la naturaleza de la reflexión llegará a discutirse sólo en el siguiente capítulo.

Ahora bien, como se ha subrayado, los tres niveles del proceso cognoscitivo operan de dos modos. Los datos incluyen los datos de los sentidos y los datos de la conciencia. Los datos de los sentidos incluyen los colores, formas, sonidos, olores, sabores, lo duro y lo suave, lo áspero y lo liso, lo caliente y lo frío, lo húmedo y lo seco, etc. El modo directo del proceso cognoscitivo empieza con los datos de los sentidos, avanza a través de los chispazos inteligentes y las formulaciones hasta alcanzar la reflexión y el juicio. Así, la ciencia empírica le pertenece al modo directo del proceso cognoscitivo. Por otra parte, los datos de la conciencia consisten en actos de ver, oír, gustar, oler, tocar, percibir, imaginar, inquirir, entender, formular, reflexionar, juzgar, etc. En cuanto datos, tales actos son experimentados; pero en cuanto experimentados, ellos no son descritos, distinguidos, comparados, relacionados, definidos, porque todas estas actividades son la obra de la pregunta, la intelección, y la formulación. Finalmente tales formulaciones son, de por sí, sólo hipótesis; ellas pueden ser exactas o inexactas, correctas o erradas; y hacer un pronunciamiento sobre ellas es obra de la reflexión y del juicio. Así, los tres niveles del modo directo del proceso cognoscitivo proporcionan los datos para el modo introspectivo; y como el modo directo, así también el introspectivo se despliega en los tres {300} niveles, un nivel inicial de los datos, un segundo nivel de intelección y

Lo anterior ofrece un análisis del proceso cognoscitivo. Un todo está dividido en diferentes niveles; en cada nivel se distinguen y relacionan diferentes clases de operación; cada nivel se relaciona con los otros; y se contrastan dos {275} modos de todo el proceso. Pero el análisis prepara el camino para la síntesis. Según esto, ahora tenemos que preguntar cómo los varios elementos se reúnen para constituir el conocer. Todavía no estamos preparados para responder la pregunta kantiana que mira la constitución de la relación entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido. Nuestro interés es la pregunta más elemental de la unificación de los contenidos de varios actos en un solo contenido conocido.

La respuesta general a esto ya se ha indicado. Los contenidos de diferentes actos llegan a juntarse en tanto que los primeros sean incompletos sin los últimos, mientras que los últimos no tengan nada que completar sin los primeros. Las preguntas para la intelección presuponen algo por entenderse, y a ese algo lo proporciona el nivel inicial. El entender capta en las presentaciones dadas o imaginadas una forma inteligible que emerge en las presentaciones. La concepción formula la idea captada junto con lo que es esencial para la idea en las presentaciones. La reflexión pregunta si dicha intelección y formulación son correctos. El juicio responde que lo son o que no lo son.

El proceso cognoscitivo es, por tanto, un proceso acumulativo; los pasos últimos presuponen las contribuciones primeras y les añaden algo. Sin embargo, no todas las adiciones tienen la misma significatividad. Algunas son meramente provisionales, como las imágenes libres. Algunas reúnen de una nueva manera las contribuciones de los actos previos; así, la formulación abstracta pone

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