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Traslado y aprendizaje del lenguaje pictórico veneciano

CAPÍTULO 1. DE LA VIDA Y OBRA DE UN PINTOR QUE SE BURLÓ DEL NATURAL

1.1. Los orígenes: Creta (1541-1567)

1.2.1. Traslado y aprendizaje del lenguaje pictórico veneciano

La fecha del traslado de El Greco a Venecia nos es aún desconocida, aunque como se ha dicho con anterioridad, todo hace pensar que el viaje se realizó en la primavera de 1567. El traslado no tenía nada de extraordinario, ya que Creta pertenecía a la República de Venecia desde 1204 y a mediados del siglo XVI vivían en esta ciudad unos cuatro mil griegos que contaban con su propia iglesia ortodoxa. Por otra parte, El Greco no fue el único artista cretense que viajó a Italia, también lo hicieron, como ya se ha dicho, otros dos grandes artistas contemporáneos suyos, Damaskinós y Klontzas. Pero estos dos pintores cretenses volvieron a su tierra sin haberse convertido en artistas occidentales. Y esto es lo que convierte en extraordinario el caso de El Greco: no el traslado a Venecia, que temporalmente también habían realizado otros, sino su decisión de convertirse en un pintor occidental. En 1567, Doménikos, ya maestro pintor desde hacía años, y el hecho de que el cuadro puesto en venta en diciembre de 1566 estuviera valorado entre setenta y ochenta ducados nos induce a reconocer que el maestro gozaba de una reputación lo suficientemente buena como para ser muy apreciado en el mercado. Pero decidió dar el salto, abandonando el universo cultural y artístico en el que se había formado para convertirse en un pintor renacentista, en un hombre occidental. Fue la gran elección de su carrera y “probablemente la adoptó siendo consciente de que no habría marcha atrás posible”46.

Salvo que la presencia de El Greco en Venecia está documentada allí en agosto de 1568, no disponemos de ningún dato seguro de su estancia en esta ciudad. No se ha encontrado prueba documental alguna que pruebe la estancia de El Greco en el taller de

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Tiziano, aunque algunos testimonios contemporáneos sugieran que estuvo allí. Así, Giulio Clovio lo presentó en 1570 en Roma como “discepolo de Titiano” y la referencia de Giulio Mancini47, ya de hacia 1620, diciendo que [El Greco] había “studiato in Venetia et in particolare le cose di Titiano” no implica un discipulazgo directo48. Además, en el inventario de las pinturas de Fulvio Orsini, redactado por él mismo en 1600, aparece registrado un “paese del Monte Sinaí di mano d`un Grego scolaro del Titiano”. Podría haber una alusión a él en una carta que el Tiziano envió a Felipe II y así en opinión de algún investigador “es muy probable” que el “altro molto valente giovine mio discepolo” señalado a Felipe II por Tiziano el 2 de diciembre de 1567 no sea otro que nuestro Doménikos49. Aunque en opinión de Álvarez Lopera los intentos de identificar a este “discepolo” con El Greco carecen de fundamento50. Ninguno de estos testimonios es concluyente51. No se puede aceptar sin más que ese “valiosísimo joven discípulo” al que se refiere Tiziano sin nombrarlo sea El Greco, la carta es del 2 de diciembre de 1567, El Greco apenas llevaba unos meses en Venecia y no parece razonable suponer que Tiziano lo fuera a emplear en obras de envergadura. Y como ha señalado Marías52, es muy significativo que en sus anotaciones posteriores a las Vite de Vasari, El Greco sólo se refiera a obras de Tiziano fechables no más tarde de 1545, y todas ellas colocadas en lugares públicos, y nunca se refiera a obras que pudiera haber visto en el taller de éste. Quedan como únicos elementos de prueba los testimonios de Clovio y de Orsini. Nadie hubiera dudado de ellos si la impronta del Tiziano hubiera sido preponderante en las obras italianas de El Greco. Pero se da el caso de que no lo es. En ellas se aprecian elementos de neta estirpe tizianesca , pero también, y a veces de

47 Giulio MANCINI, Alcune considerazioioni appartenenti alla pittura...Ca. 1620. Venecia, Biblioteca

Marciana, Ms. Ital. nº 5571. En José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit. p.83.

48 José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit., p.83. 49

Lionello PUPPI, “El Greco en Italia y el arte italiano”. En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco.

Identidad y transformación, op. cit., p. 97.

50 José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudioy Catálogo, op. cit., p.83. 51 José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., p. 26. 52

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modo más claro, otros que proceden de Tintoretto, de Bassano e incluso de Veronés. No deja de ser significativo que buena parte de las obras italianas de El Greco estuviesen hasta la segunda mitad del siglo XIX atribuidas a Tintoretto, a Veronés, o a alguno de los Bassano. En cambio, aunque Palomino en 1724 escribiera a propósito de El Greco “...fue gran pintor y discípulo de Tiziano, a quien imitó de suerte que sus pinturas se equivocaban con las de su maestro”53, casi nadie ha confundido modernamente las pinturas de El Greco con las del Tiziano.

No es de extrañar, por tanto, que muchos críticos hayan puesto en cuestión el aprendizaje de El Greco junto a Tiziano. La reiteración de testimonios antiguos debería dejar poco lugar a las dudas sobre la conexión entre ambos, pero como hemos visto ninguno de los testimonios es concluyente. Antes de 1870 y basándose tanto en el aire tintorettiano de algunas de sus obras como en el hecho de que su nombre no aparecía entre los discípulos de Tiziano, fue frecuente la opinión de que El Greco se habría formado en realidad con Tintoretto. Después, la publicación en 1865 de la carta de Giulio Clovio y de la biografía de Mancini en 1914 dieron un cierto soporte documental a la noticia de Palomino obligando a tomarla en consideración. Pero ni siquiera estos testimonios bastarían para zanjar el problema. Apelando a “la crítica objetiva, la que atiende sobre todo al cuadro mismo para determinar su valor, su origen y su influjo”54, Cossío siguió dando la razón en 1908 a los que preconizaban el magisterio de Tintoretto y dejó escapar todo su escepticismo a propósito de las relaciones del cretense con Tiziano55. Este autor comienza el epígrafe correspondiente a “Filiación artística [de El Greco]” de su obra “El Greco”56 diciendo que “vulgar es la idea de que el Greco, y así

53 Antonio PALOMINO, El Museo Pictórico y Escala Óptica. Vol. III, El Parnaso Español Pintoresco

Laureado, 1715-1724, Madrid, Aguilar, 1988, p. 131.

54 Manuel B. COSSÍO, El Greco, Madrid, Victoriano Suárez ed., 1908, p. 55. En José ÁLVAREZ

LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit. p. 28.

55 Íd. p. 28. 56

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lo encontramos dicho de sus antiguos biógrafos, aprendió con Tiziano”. Para continuar diciendo textualmente “Cean Bermúdez (t. V, pág. 3) hizo ya notar que, entre los discípulos de éste [Tiziano], no se había podido hallar, sin embargo, el nombre de Theotocópuli”. En efecto, Ceán afirma refiriéndose a THEOTOCOPULI, Dominico, “Dicen que fue discípulo de Tiziano, pero no se halla en el catálogo de los que tuvo este gran maestro”57. Para continuar Cossío “Y, ahondando en el examen de sus obras, vino la crítica moderna, falta de documento literario justificativo, á afirmar que el verdadero maestro del pintor fue Tintoretto”58. A continuación Cossío alude al documento de Giulio Clovio, y lógicamente lo da por válido y veraz, “El documento ha aparecido; y, ante el dicho de Clovio, y la fuerza que, además adquiere por figurar Tiziano entre los cuatro retratos de pintores del cuadro de Yarborough59, no es permitido dudar de que el Greco aprendió su arte en el estudio del gran maestro de Cadore”60. A la vista de los documentos Cossío no duda del aprendizaje de El Greco con Tiziano, pero añade “La crítica objetiva, la que atiende sobre todo al cuadro mismo para determinar su valor, su origen y su influjo, continúa, sin embargo en los justo”61. Y concluye “El Greco fué discípulo material de Tiziano, pero, como Velázquez lo fué de Pacheco y de Herrera. Con él adquirió la técnica, sin duda; á su lado conoció los secretos del arte, oyó sus consejos, tal vez copió sus obras, y hasta puede que fuese él mismo aquel valioso joven colaborador suyo, a quien el viejo maestro se refería escribiendo a Felipe II, en 2 de

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Juan Agustín CEÁN BERMÚDEZ, Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas

Artes en España, Tomo V, Real Academia de S. Fernando, Madrid, 1800, Ed. facsímil, Valencia, Paris-

Valencia S. L., 1998. p. 3.

58 Manuel B. COSSÍO, El Greco,1908, op. cit., p. 55. 59

Respecto al cuadro de Yarborough, Cossío se refiere al lienzo La expulsión de los mercaderes del

templo, que desde 1924 está en The Minneapolis Institute of Arts. En la parte inferior derecha El Greco

incluyó cuatro retratos, tres de ellos hay acuerdo en su identificación: Tiziano, Miguel Ángel y Giulio Clovio, siendo discutida la identidad del cuarto retratado. La presencia de este grupo en esta obra de El Greco es un homenaje a los hombres que eran para él los gigantes del Renacimiento. En VV.AA., Cat. expo. El Greco de Toledo, (Madrid / Toledo, Ohio /Washington / Dallas), 1982-1983, Madrid, Alianza Editorial, 1982. pp. 92, 93 y 227.

60 Manuel B. COSSÍO, El Greco, 1908, op. cit., p. 55. 61

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diciembre de 1567...”62. “Mas el verdadero espíritu tizianesco no encarnó en él, ni pronto ni tarde. Ahí están para probarlo las poquísimas composiciones, que, por desgracia, conocemos todavía de sus primeros años. Perdida en Italia la memoria del Greco, olvidada su relación con Tiziano, y hasta su existencia, no deja de ser significativo el que sus cuadros de historia, á pesar de las firmas, que tan claramente estampó en ellas su autor (como si se anticipase á lo necesarias que habían de ser algún día para su rehabilitación), se hayan venido atribuyendo á Bassano, á Pablo Veronés, á Barocci y á Clovio, pero nunca a Tiziano”63. Y en 1982, Jonathan Brown64 ha vuelto a suscitar la cuestión negando validez al testimonio de Clovio; Brown afirma que por el propósito de la carta que Clovio escribió al cardenal Alessandro Farnese solicitando que permitiera a El Greco residir temporalmente en su palacio, bien pudo inventarse el discipulado con Tiziano a fin de realzar ante el cardenal los méritos de su protegido, y observando que, en todo caso, el término “discepolo” tal como se empleaba en la Italia del siglo XVI no implicaba necesariamente ser “alumno” pues también podía significar “seguidor”, término que se puede aplicar a cualquiera que imitara a un maestro, hubiera o no una relación de trabajo entre ambos. Su opinión es que El Greco no habría sido discípulo directo de ningún maestro veneciano sino más bien “un autodidacta del Renacimiento italiano”. Brown olvida que Theotocopuli es citado expresamente como “scolaro” del Tiziano en el inventario de Orsini, término que sí implica el discipulado directo, pero su intento de “sacarlo” del taller de Tiziano no carece de una cierta lógica, y es que, aunque a falta de otras evidencias, no parece razonable negar su estancia allí, resulta difícil imaginar que Doménikos, ya “maestro pintor” desde los tiempos de Creta y contando veintiséis años de edad, se sometiese de nuevo en Venecia a un proceso

62 Íd., pp. 55-56. 63 Íd., pp. 55-56.

64 Jonathan BROWN, “El Greco y Toledo”. En VV.AA., Cat. expo. El Greco de Toledo, op. cit., pp. 75-

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normal de aprendizaje. Y tampoco parece que estuviera preparado desde el principio para colaborar como ayudante en tareas de importancia. Una situación tan atípica no se pudo resolver siguiendo los cauces normales. Tal vez El Greco obtuvo del Tiziano la promesa de consejos ocasionales y el permiso para asistir al taller o para copiar alguna obra. Pero es difícil creer en una relación prolongada y firme entre ambos65.