El antecedente más reconocido en investigaciones actuales relacionadas con las representaciones sociales(R.S.) es el de representaciones colectivas desarrollado por Emilio Durkheim en 1896 desde la perspectiva funcionalista quien enfatiza la categoría de representaciones colectivas que un grupo social asume como parte de la organización social e histórica necesaria para su desarrollo; trasciende en la división social del trabajo que la sociedad establece para cada uno de sus miembros; en ese sentido Ibáñez (1988) señala que la relación entre el individuo y la sociedad son producciones mentales colectivas que trascienden a los individuos particulares y forman parte del bagaje cultural de la sociedad.
Es necesario señalar la diferencia que se establece entre lo colectivo y lo social, esta es una propiedad que se imprime en determinados objetos con base en la naturaleza de la relación que se establece con ellos, es la naturaleza de esa relación la que define lo social, aunque una propiedad puede ser social sin que constituya una propiedad colectiva y viceversa.
(Ibañez,1988, 182)
De acuerdo con Piña (2004) esta noción condensa la forma de pensamiento que impera en una sociedad, el individuo se convierte en persona cuando integra ese pensamiento colectivo, a través de las normas, valores y creencias de la sociedad; así se plantea que existen dos tipos de seres vinculados: el ser social y el ser individual la educación es transmitida de generaciones adultas a las generaciones jóvenes.
Es interesante considerar en qué sentido se piensa el pensamiento de la colectividad, puede ser desde esta visión en la que el individuo no tiene relevancia social sino en función de un contexto social amplio: sociedad, comunidad, partido o desde aquella visión en la que la acción y pensamientos colectivos garantizan la permanencia y existencia de un grupo social ante un peligro de extinción.. Las ideas como grupo son internalizadas por el individuo como algo necesario.
Al respecto Durkheim (citado por Piña, 2004) plantea que la sociedad no impone pensamientos y actitudes a cada persona adulta; por el contrario cada persona en virtud de la necesidad de ser aceptado como miembro social, incorpora, asimila esas ideas, actitudes y pensamientos que le demanda la familia, la escuela y el trabajo, se puede decir que todo entorno es un medio de socialización del individuo en la sociedad.
Moscovici (1986) considera que la posición de Durkheim fue un punto de partida para el desarrollo del enfoque de las representaciones sociales, sin embargo, las representaciones
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colectivas se dejaron de pensar como posibilidades en el desarrollo de la sociedad, hoy en día podemos observar una heterogeneidad de formas de organización social: colectivas, de pequeños y grandes grupos sociales, sin embargo, es preciso no dejar de lado otra forma que influye actualmente de manera imperiosa en las acciones sociales y que también prevalece el individualismo exacerbado, propio de una sociedad moderna o posmoderna.
Los elementos anteriores son fundamentales para la comprensión de las representaciones, en tanto que su interés es el proceso a través del cual los sujetos interiorizan ciertas ideas para interactuar en su realidad con base en ese conocimiento llamado de sentido común, el cual ha sido por siglos ha sido subvalorado por diversas tradiciones científicas.
En relación a la clasificación que hace Durkheim sobre las representaciones sociales y colectivas, Moscovici aclara que esto se debía al surgimiento de la psicología social que estaba contribuyendo a definir, sin embargo, plantea que se debe evitar la dicotomía entre entidad social que es más que la suma de sus partes y un individuo, constituido por atributos psicológicos internos, que reacciona ante un conjunto de contextos externos, tal división, dice el autor, nos obliga a escoger entre uno u otro aspecto, desde una visión particular, considero se trata más bien de una relación que surge, se desarrolla y se transforma en un contexto histórico, en la que los sujetos sociales, son agentes que generan transformaciones sustanciales a la profesión desde sus contextos escolares, su participación y decisiones son contundentes para el cambio social por ejemplo, la participación de algunas profesoras de preescolar a principios de siglo XX fue decisiva para la transformación del sentido de la profesión.
La construcción social de la realidad fue analizada ampliamente por Shutz (1974) y posteriormente por Berger y Luckmann (1976), este último fue discípulo que logró continuidad del pensamiento de aquel en cuanto al desarrollo del conocimiento de sentido común; estos autores sostienen como antecedente de esta sociología a los filósofos alemanes, posteriormente se encargarían de los problemas del conocimiento en la vida cotidiana.
A fin de comprender cómo se constituyen las representaciones que son de interés en esta investigación, es preciso atender los momentos, situaciones particulares que desencadenan el origen de las representaciones, ello sucede desde la interacción cara a cara, en las comunicaciones que sostienen los sujetos en su vida cotidiana, en las constantes interacciones sociales.
Para estos autores cualquier análisis de la realidad, debe abarcar tanto el aspecto objetivo como subjetivo, ya que el individuo externaliza simultáneamente su propio ser e internaliza el mundo social como realidad objetiva, ambos autores señalan que el individuo es inducido a participar en la realidad, el punto de partida de ese proceso es la internalización, “ entendida como aprehensión inmediata de un acontecimiento objetivo, en
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la medida que es una manifestación de los procesos subjetivos” (Berger y Luckmann,1976,164-165).
La internalización afirman, constituye la base, primero para la comprensión de los propios semejantes y, segundo, para la aprehensión del mundo, en consecuencia, los otros se vuelven significativos ante el sujeto, en la medida que no sólo se comprenden los procesos subjetivos momentáneos de los otros, sino el mundo en el que viven y ese mundo también se vuelve propio, se comprende a uno mismo estando dentro y fuera de la sociedad; desde esta posición existen elementos de la realidad subjetiva que no se han originado en la socialización, sino en la conciencia del propio cuerpo, anterior a cualquier aprehensión socialmente entendida de aquel y en un espacio aparte de la sociedad.
En la socialización secundaria dicen los autores citados, es donde se torna más vulnerable la realidad subjetiva, ya que, afirman: esa realidad se halla menos arraigada en la conciencia; aunado al hecho de que la mayoría de sujetos se reafirman unos a otros su realidad subjetiva. Lo que se planteó ya en el capítulo dos, es precisamente si realmente la información, las relaciones sostenidas y la interacción cara a cara con los otros, pudo generar algún cambio en su percepción de la realidad, si precisamente la contrastación con el otro diferente propicia alguna idea distinta en sus pensamientos, es decir, una profesora, al interactuar con otra en la cotidianeidad escolar, no necesariamente acepta la visión de la otra, puede suceder que entre en una contradicción con aquella, a partir de las propias comparaciones objetivas de su situación institucional.
Se puede aseverar que en ocasiones las personas se alejan de los roles impuestos socialmente, existen espacios donde el sujeto, en su etapa adulta ha tomado cierta conciencia de algunos fenómenos de la realidad, en ese proceso reclama algo para sí mismo, ante las presiones sociales, sin embargo, no se ha tenido una claridad sobre los mecanismos que llevan al sujeto a desembarazarse de esa que podríamos llamar primera representación o representación homogénea. Una de las cuestiones que hace esta diferencia es la distribución del conocimiento social, el cual según Shutz (1974,45) está estructurado en zonas de diversos grados de nitidez, claridad y precisión lo cual origina las diferencias en cuanto a los roles sociales que asumen los sujetos, la estratificación social, la división social del trabajo y las diferencias profesionales.
En la actualidad, por ejemplo, el hecho de compartir ciertas ideas de otras generaciones, empieza a manifestarse cada vez a más temprana edad, en un mundo en el que existe mayor información y al mismo tiempo mayores dudas sobre la realidad. Para Berger y Luckmann (1976), se trata del paso de una socialización primaria a la secundaria, en la primera, se internaliza una realidad como inevitable, en la secundaria, en el mundo de las instituciones, se define la división del trabajo y por tanto, una distribución distinta del conocimiento para cada uno de los miembros que la conforman, se da aquí la adquisición específica de roles;
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esta situación conforma una gran variabilidad histórico-social en las representaciones que caracterizan a la socialización secundaria.
Este enfoque de investigación constituyó un parteagüas en la visión de los sujetos como constructores de realidad, paralelamente a las posturas de Alfred Schutz (1974) y Berger y Luckmann (1976) con los cuales comparte el interés en torno al conocimiento de sentido común de distintos grupos sociales, las formas de apropiación y distribución de ese conocimiento, la importancia de la comunicación que los sujetos comparten cara a cara, son categorías trascendentes para quienes intentamos comprender y develar el punto de vista de sujetos que desde otras metodologías no son considerados.
A continuación se desarrollan aspectos teóricos centrales desarrollados por Moscovici (1979) y continuadores de este enfoque, a fin de esclarecer estos rumbos del conocimiento de la realidad que interesa indagar.