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Escuelas privadas en el nivel preescolar

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3.8 Diversidad de contextos de trabajo docente en educación preescolar

3.8.2 Escuelas privadas en el nivel preescolar

En la actualidad existe una diferencia notable en cuanto a las características de escuelas públicas y privadas; en el caso de las privadas no se tienen estadísticas claras, por lo que aquí sólo se hace referencia a un conjunto de escuelas que por tradición y por sus características físicas y extensión no sobrepasan los 300 metros cuadrados; comparándolas con aquellas en las que por experiencia y reconocimiento ante la comunidad, servicio y sector social que las demanda, son de mayor prestigio. Las que aquí se caracterizan son particulares en las que su demanda es local, no precisamente por cuestiones académicas, sino por la opinión que se va transmitiendo de persona a persona y que indica a padres de familia y en general a la opinión pública que se puede tratar de una buena escuela. (Ver Anexo 2 del número de escuelas por cada delegación del Distrito Federal).

En el caso de los colegios particulares que aquí se trata, se evidencia en las descripciones elaboradas por las mismas profesoras que tienen instalaciones en las que cuentan estrictamente con la infraestructura mínima para su funcionamiento: dos o tres salones, una dirección, un patio, baños; en algunos de ellos a pesar de tener años de trabajo continúan siendo pequeños, con poblaciones de no más de 100 niños; sin embargo, son demandados por la cercanía con los domicilios de las familias.

En cada escuela se definen las formas de trabajo y materiales a utilizar en el proceso de aprendizaje con los niños: prácticamente los jardines particulares son obligados a llevar el PEP 2004, son aquellos que lograron su incorporación a la SEP, esta situación les obliga a seguir el programa aunque cada uno puede trabajar paralelamente con libros de diferentes editoriales, puesto que en éstos la enseñanza de la lectura y escritura es una de las garantías que ofrecen a los padres de familia y es de las razones principales por la cual eligen estos servicios.

Es relevante que las profesoras hayan sido aceptadas para trabajar en estos colegios; ellas saben que tienen pocas ventajas laborales en relación a otros Jardines públicos, desde los sueldos, hasta las posibilidades de realización profesional, sin embargo, son los espacios en

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los cuales se les dio oportunidad de desarrollarse profesionalmente.

Una de las instancias sociales que ha ganado económicamente a través de la educación privada disfrazada de servicio a la comunidad es la iglesia católica; la posición de ésta como sector privado ha tenido diversas posiciones con respecto al Estado y cada uno de los gobiernos en turno; algunas congregaciones religiosas se colocan delante de las necesidades de los miembros de la comunidad como única alternativa; estos organismos privados se desarrollan en la comunidad ganando espacios educativos que supuestamente brindan a la comunidad.

Una etapa de desarrollo y presencia de la educación privada fue analizada por Quintanilla(1997) quien menciona como antecedente de la situación de los organismos educativos particulares, un decreto promulgado por el gobierno que definía la relación entre éste y las escuelas privadas, ahí se señalaba los requisitos formales para su funcionamiento. Aunado a ello se planteaba que sólo serían aceptados maestros que a juicio de la SEP pudieran desempeñar las funciones pedagógicas e ideológicas que se les habían asignado.

De acuerdo con Quintanilla (1997) esta situación solamente aceleró las estrategias de las escuelas privadas en cuanto a sus estrategias autónomas de instrucción privada, con ello ampliaron su popularidad ante los creyentes, actuaron al margen de la ley, muchas incurrieron en cambiar de nombre, ocultar y desmantelar capillas u oratorios, simular la aplicación de programas y libros de texto oficiales, evadir la inspección y hasta trabajar en la clandestinidad. Posteriormente en 1938, según esta misma autora, Cárdenas declaró una tregua e invitó a los particulares a cooperar para satisfacer las necesidades de la población en materia educativa.

A partir de ese momento, la escuela privada ha ganado espacios en la medida que es una instancia que cubre las necesidades de las clases sociales que desean una educación aparentemente de mejor calidad que las escuelas públicas. De este momento en adelante la escuela privada ha ido en aumento, esta situación se incrementó a partir de la transformación del nivel en obligatorio. En resumen se puede afirmar que existe una gran heterogeneidad de escuelas de educación preescolar privadas; las ofertas que cada una ofrece es muy variable, al igual que la formación de las profesoras que los atienden y no todas siguen el programa vigente del 2004; mientras que los públicos se centran en diferentes metodologías para el logro de las competencias establecidas, de los colegios privados que aquí se trata están centrados en los procesos de aprendizaje de la escritura y las matemáticas, dejando de lado la formación integral del niño. Enseguida se aborda otro contexto de la educación preescolar.

3.8. 3 La educación preescolar en los centros comunitarios

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Los centros comunitarios de atención a la educación de los niños preescolares surgen aproximadamente desde los años setentas en respuesta a las formas básicas de organización de comunidades pobres urbanas en las que el servicio educativo del nivel preescolar no se había establecido formalmente por ser colonias en formación o por ser comunidades marginadas. Su organización se erige a partir de la iniciativa de los miembros de la colonia, principalmente mujeres organizadas en asociaciones o asambleas quienes una vez que salieron a trabajar, necesitaron de un servicio de cuidado para sus hijos. El fin de los centros es dar un servicio a las madres trabajadoras para la educación y cuidado de sus hijos, así como servicios asistenciales y de alimentos; algunas de ellas intervinieron directamente en la gestión de tales centros como forma de trabajo.

La inserción de algunas educadoras en estos centros significa para ellas un cambio de vida radical, pues no solo es una oportunidad de trabajo, sino un espacio público de realización como personas reconocido socialmente y además con amplia satisfacción en su desarrollo personal.

Las modalidades de estos centros son diversas, unas han estado ligadas a otras instituciones como la iglesia, otras a partir de la obligatoriedad en 2002 pertenecen al Gobierno del Distrito Federal, y a instituciones como el DIF. En los últimos años mujeres independientes se dieron a la tarea de crear estos centros sin tener preparación específica para tales funciones; sin embargo, también impulsadas por algunos partidos principalmente de izquierda como el PRD, y por programas del gobierno federal como Solidaridad emprendieron esa tarea de atención a los niños de 3 años hasta su entrada a la primaria.

En este último programa muchas mujeres desempleadas se avocaron a impulsar este trabajo pues recibían por cada niño una cantidad considerable que les beneficiaba económicamente, aunque también es cierto que adquirían una gran responsabilidad no sólo educativa sino en todos los ámbitos de desarrollo, aunque no todas las responsables son conscientes de ello y, como en la etapa de las escuelas amigas, muchas de ellas sin una formación pedagógica, sólo se centraron en los cuidados asistenciales y labores manuales y creativas.

La legitimación institucional de dichos centros se encuentra establecida en el acuerdo 357 (ver Anexo 3). Algunos de estos centros han sido organizados bajo el liderazgo de algunas madres que vivieron personalmente esa necesidad, quedando ellas como coordinadoras o responsables de los mismos, éstos se encuentran en una etapa de estructuración académica y organizativa. Estas educadoras, sin pleno conocimiento de esta organización han impulsado esos servicios de manera autogestionaria, han sido sus principales impulsoras de estos centros debido a necesidades económicas y para atender a sus propios hijos con el apoyo de otras mujeres de su misma comunidad.

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Las profesoras de estancias infantiles privadas que cuentan con servicio de preescolar y con experiencia han cuestionado tal acuerdo oficial argumentando que han realizado eficazmente su función educativa y cubierto un servicio que la SEP no puede brindar en esas comunidades, han refutado abiertamente los acuerdos institucionales, negociando con las autoridades su continuidad, en tanto se responsabilicen en un tiempo no mayor a cinco años a que las educadoras que atienden los grupos, obtengan un título profesional de licenciatura que avale sus funciones en esos centros, lo que se pone en tela de juicio es su preparación, y la existencia misma del centro. Esta situación originó que en el año de 2003 cerraran un gran número de estos espacios en la delegación Iztapalapa, entre otras, así como Jardines particulares que no cumplieron con estos lineamientos, principalmente los referidos a la preparación profesional que deben tener las encargadas de los grupos.

Alrededor de la problemática de los lineamientos oficiales para que las profesoras atiendan los servicios de preescolar se han desatado una serie de debates en cuanto a si realmente estas mujeres (muchas de ellas con una preparación técnica como asistentes educativas), pueden impulsar un trabajo con los preescolares con la debida fundamentación requerida institucionalmente; lo que en esta situación está en juego no sólo es la preparación para el desarrollo humano de niñas y niños, sino todo un proceso de reposicionamiento profesional y laboral de estas educadoras( en tanto que realizan la actividad de enseñar a los niños), en el marco de los que la SEP establece en la Ley General de Educación.

Por otro lado, se encuentra el juego de poderes en relación a la descentralización de la educación por parte del gobierno federal hacia el Gobierno del D.F., cuestión que ambas instancias tratan de capitalizar, parece ser por los relatos de las mismas educadoras que la SEP se deslinda del trabajo educativo impulsado durante años por estas mujeres y traslada estos centros a manos de dicha instancia., que se ha comprometido a impulsar el desarrollo profesional de estas trabajadoras haciendo convenios con otras instituciones educativas para su formación y actualización profesional.

Considerando que históricamente los centros comunitarios conforman una población amplia en relación a la totalidad de la población infantil que el Gobierno debe atender, es trascendente su impacto en la población escolar, ya que en la actualidad muchos de estos centros pasaron a formar parte de la Secretaria de Educación del gobierno del D.F. y ya no de la SEP; ¿será acaso que esta institución prefiere dejar en otras manos el problema de la calidad de los servicios educativos que se ofrecen en estas instancias?¿Por qué desligarse de la solución de estos problemas que atañen a un conjunto de educadoras que están en proceso de formación y que tienen la misma responsabilidad educativa en sus manos?

La situación de los Centros Comunitarios es parecida a la de los centros de desarrollo infantil subsidiados por el IMSS, ya que a raíz de los acontecimientos de la tragedia de uno

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de estos centros en el 2009 en el estado de Sonora fallecieron 49 niños por un incendio producto de un acto inmoral de gente que ve a los centros educativos exclusivamente como espacios de lucro sin importarles en lo más mínimo el desarrollo de los niños; es obvio la falta de formación integral para llevar la responsabilidad de un espacio de esa naturaleza;

posteriormente se llevaron a cabo auditorias y el cierre de aquéllos que no contaron con la reglamentación requerida para continuar funcionando, esto se generalizó a todos las formas organizativas de educación en los niveles, preescolar e inicial al grado de que en ese mismo año, los centros comunitarios iniciaron una serie de paros y movilizaciones, establecieron una serie de negociaciones con las autoridades, a fin de que no les cerraran sus establecimientos. Lo cierto es que en la visión del centro educativo visto como negocio, lo que menos interesa son las condiciones mínimas que deben existir en dichos centros incluyendo la formación de quienes están a cargo de los niños.

Existen otras experiencias autogestivas como la de Netzaualpilli (2005) impulsadas por profesionales de la pedagogía, en los años ochenta trataron de darle un sentido diferente al trabajo que podían impulsar las madres educadoras. Estas generaron una importante experiencia en el sentido de preparar académicamente a las madres para atender el trabajo pedagógico con los niños; esa experiencia evidenció que se podía instituir de otra forma el trabajo y experiencia de las mamás con los niños, en el sentido más humano de la educación y con una preparación pedagógica sólida.

De acuerdo con datos vertido por Aguayo (citado por Maya Morones,2009) para 1986 se constituyó el primer Frente de Centros Infantiles con la participación de unos diez centros de Neza, Ajusco, Alvaro Obregón, Tlalpan, Coyoacán, Tláhuac entre otros. Estos centros continúan hasta la fecha una lucha en el sentido de ser reconocidos por la SEP.

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