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Estudios relacionados con la profesión de educadora

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CAPITULO 1 ACERCA DE LA CONSTRUCCIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO

1.3 Estudios relacionados con la profesión de educadora

En este apartado se incluyen algunos estudios referidos a la cuestión de la profesión desde otras metodologías diferentes a las representaciones, los que se encontraron desde este enfoque específico de representaciones corresponden a la problemática de docentes de educación primaria y aquellos que atienden la educación normal, éstos se presentan en el capítulo cuatro a fin de enlazarlos de manera lógica con el análisis de la fundamentación teórica realizada.

La profesión de educadora ha sido analizada desde la sociología de la profesión y como espacio ideológico (Bárcenas,1982); como antropología cultural, desde la política educativa (Bertely,1984,1987,1988,2005); con base en la hermenéutica (Elizondo,1999); desde métodos etnográficos, teorías de la identidad y las trayectorias profesionales (Freeman ,2009); asimismo en otras investigaciones se aborda el papel de las supervisoras de preescolar (Rivera,2008) trascendente en relación al trabajo de estas profesoras. Lo que aquí planteo es una combinación de miradas teniendo como base la construcción de sus representaciones a partir de relatos de vida.

Las ideas en torno a esta profesión han sido influidas por otros aspectos sociales y políticos como los intereses económicos de particulares, de instancias que centralizaron el poder de la educación, como grupos allegados a los gobiernos en turno como fue la iglesia. Por otra parte están presentes en su constitución, los mitos y prejuicios socioculturales propios de una sociedad patriarcal analizados por Apple (1997); éstos fueron transmitidos de generación en generación por hombres y mujeres en nuestra sociedad.

Hoy en día diversas investigaciones otorgan especial importancia al estudio de la profesión docente, su atención está colocada en las subjetividades de los actores sociales involucrados directamente en la educación. Street (2003) menciona que en las investigaciones en torno del trabajo de profesores se modificó el estatus ontológico del docente: “de objeto de reformas desde arriba, a sujeto (auto-regulado y regulado) constructor de los sentidos de su trabajo”. En síntesis señala que en los estudios realizados se encuentran las siguientes figuras docentes: gestores de buenas imágenes de la escuela;

intérpretes; la que prevalece: instructora o transmisora, en el sentido de los roles que emergen con las reformas educativas, en términos de una reautorización de la profesión docente y de una búsqueda por legitimar el oficio de profesor y su relevancia social y profesional.

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Asimismo, diversas investigaciones histórico-educativas y producciones teóricas abordan el análisis de la educación y el trabajo de la mujer, éstas aportaciones se recuperaron como un referente de esta investigación, ya que mantienen una íntima relación con este análisis por la situación que describen en torno al trabajo de las mujeres a principios de siglo y los elementos que analizan en relación a la profesión. Pilar Gonzálbo (1987,2005) plantea la situación de las educadoras en las casas amigas, antecedente de la educación preescolar;

Silvia Aroom (1988) aborda el papel de la mujer y su ubicación histórica en el trabajo.

Aguilar y Sandoval (1991) desarrollan en su estudio la situación de las maestras de primaria en su posición político sindical y su relación con su vida cotidiana; González (2008) analiza el papel de la mujer maestra en diferentes momentos históricos como la desarrollada por la catequista; la monja y la institutriz.

Elizondo (1999) plantea desde un análisis interpretativo- hermenéutico la situación del trabajo de la educadora, considerando las condiciones sociales e institucionales en las que se desarrolló esta noble tarea, sus cambios y las concepciones sobre dicha actividad, toma en cuenta las posturas de diversos grupos sociales y de personas encargadas de la educación, que la concebían desde el rol de identificación con la madre. Identifica en diversos discursos la idea de que la mejor educadora debía ser una mujer, enfoque sostenido por otros clásicos de la educación como Comenio (1994) y Rousseau (1985).

Tanck (1984) expone claramente cómo algunos maestros de la época como Rafael Ximeno desde una posición privilegiada, como organizador y supervisor de escuelas amigas, tendía a juzgar, discriminar, y desvalorizar el trabajo que las mujeres realizaban con los niños; su discurso se observa desde planteamientos claramente sexistas, en las que descontextualiza la tarea de esas primeras educadoras.

En el ámbito educativo se desarrolló y aún continúan presentes ciertas ideas y pensamientos por parte de algunos sectores sociales que ubican a esta profesión como un trabajo idóneo para mujeres, socialmente se presentó como algo natural en ellas; las influencias acerca de la constitución histórica de la profesión, exigen sondear de cerca aquellos discursos de los representantes de los cambios de nuestro sistema educativo que reprodujeron esa idea y la institucionalizaron.

La creencia en torno a la naturalización de esta profesión por parte de las mujeres no es la única que se perfila desde ese enfoque; a lo largo de esta investigación, se indagaron otras ideas desde diferentes referentes históricos; se encontró una investigación de Vogt, F.

(2002) en la que no se reafirma la idea del rol materno. En dicha investigación se sostiene que la profesión de profesora de escuela elemental no se percibe en algunos contextos como la escuela inglesa y la suiza dentro de las funciones de cuidado; en este estudio se incluyeron profesoras tanto de preescolar como de primaria; ello sugiere que es una construcción sociohistórica, ligada a intereses muy específicos, es el único antecedente

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donde se encontró una posición distinta del cuidado vinculado al maternaje.

En este estudio se trabajó la idea del maternaje planteada por De Mello (1985) la cual se fue perfilando como uno de los significados compartidos que influyeron en la representación de la profesión de educadora. De Mello (1985) considera la feminización del trabajo como una construcción cultural, asociada al término de maternaje, vinculada a roles sociales impuestos a la mujer; posteriormente se pensó como construcción elaborada desde la diferencia sexual e institucionalizada históricamente (Scott ,1990).

De acuerdo al sondeo bibliográfico sobre la profesión de enseñar, vemos que personajes trascendentes de la historia de la educación en México como Justo Sierra, que fue desde 1905 y hasta 1911 Ministro de la Secretaria de Justicia e Instrucción Pública y Bellas Artes, favoreció la idea del trabajo impulsado por la mujer, aunque queda velado la orientación que perfilaba para el trabajo de la educadora, en este contexto es que Vasconcelos igualmente sostiene la idea del rol de maestra vinculado al rol de madre. (Ruiz,1986).

En esta investigación se considera que la profesión de dichas profesoras está atravesada por una red simbólica construida en diferentes instancias, momentos y circunstancias de su vida y en diferentes entornos culturales de forma que para indagar sus representaciones es imprescindible mirar los procesos que siguieron en su trayectoria escolar y profesional.

De acuerdo a los elementos vertidos por Dubar (2000) acerca de la complejidad del fenómeno de la profesión, los sentidos otorgados a su comprensión se hace hincapié, en las crisis de las identidades socioprofesionales4, sobre esto se encontró que los elementos vertidos por éste autor orientan la interpretación de esta investigación, por el lado de las influencias sociológicas y político-educativas que permean la profesión y la hacen caer en crisis constantes, éstos aspectos se recuperan como elementos que articulados con las orientaciones de la representación que se trata de indagar, ordenan las prácticas y las funciones que permiten a las profesoras operar en el aula.

Es trascendental dar cuenta de las implicaciones socioculturales que giran alrededor de la representación de la profesión y su ejercicio, incluyendo el rol de género, ya que sobre ello se construye la conformación de sus representaciones sobre la profesión, considerando que ésta re-presenta un ser, una cualidad a la conciencia de las profesoras.

El trabajo de Flores (2001) sirve de apoyo para el análisis de los aspectos ideológicos desde el sistema de género el cual influye en la representación de la profesión como un

4 Para Dubar (2000) en la palabra crisis distingue tres significaciones: una referida al empleo, otra al trabajo y a las relaciones de clases; las dos primeras colocan en juego a la última. En esta investigación se evidenciaron en algunos discursos las formas de relaciones de clase entre las profesoras y compañeras de trabajo.

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modelaje del deber ser de la misma presente en la conciencia de las profesoras.

Asimismo, se identificaron otras posturas de la época, como la de algunas educadoras de ese período en las que hubo la actitud y acciones de lucha por darle un sentido profesionalizante a la profesión enfatizando la necesidad de la formación y profesionalización docente por la importancia que representa la educación dirigida a niños y niñas preescolares (Bazant,1993). En el capítulo 3 de este trabajo se esbozan distintas tendencias identificadas con respecto a la profesión en la educación preescolar

En esta investigación se describen aquellas ideas que se perfilaron como antecedentes de la educación preescolar originada en Europa, a partir de los planteamientos de Froebel (citado por Cuellar, 2005) mismos que fueron replanteados en nuestro país como bases pedagógicas de la educación preescolar, éstos aspectos se desarrollan de manera más amplia en el capítulo dos.

Otras ideas generalizadas de la profesión docente se pueden centrar en diferentes posturas de la educación5, que tratan de resolver los problemas educativos sin la necesaria reflexión de los fenómenos que la sobredeterminan.

Se identifican grandes tendencias en la profesión de este nivel: la primera de corte asistencialista, orientada a la práctica y enseñanza de aspectos higiénicos, religiosos y manualidades, cuyo antecedente es la atención a los hijos de las madres trabajadoras en el recinto de las casas amigas, los espacios donde se recibía esa educación se concebían como la continuación del hogar, de ahí que la educadora debiera fomentar una educación como madre cuidadora; aquí encuentro ciertas diferencias con respecto a las tendencias señaladas por Bárcenas (1982) en el sentido de que esta primera tendencia no implica necesariamente la relación amorosa con el pequeño (característica sentida desde los postulados de Froebel) las educadoras podían centrar su función en el cuidado asistencial sin ser necesariamente amorosas con los niños.

Otra tendencia es la que se perfiló desde el gobierno de Porfirio Díaz con una orientación más normativa de la profesión, con el fundamento de la pedagogía objetiva derivada de la teoría positivista recién importada de Europa e institucionalizada por este gobierno; otras dos tendencias identificadas por Bárcenas (1982) corresponden a la romántico-idealista fundada por Froebel y reproducida por algunas educadoras de aquella época.

5 Este aspecto fue ampliamente discutido por los pedagogos del siglo XX; tiene su antecedente en la constitución de la profesión de maestro de primeras letras, al respecto es amplísima la discusión sostenida en cuanto a considerarla como una profesión libre, de acuerdo al Art. 3o constitucional o normada, estas discusiones trascendieron al nivel de preescolar desde su institucionalización. (M. Flores, 1986)

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Por último, la más actual es la centrada en la necesidad de la profesionalización desde el marco de estándares homogeneizados y estandarizados para la certificación profesional internacional. Adelante en el capítulo tres vemos cómo se va transformando esta tendencia hacia un enfoque técnico de la profesión, paralela a otra tendencia más constructivista presente desde los programas de 1981 y 1992.

Por lo anterior, considero que investigar las representaciones de estas profesoras acerca de su profesión de educar, desde sus subjetividades, vía relatos de vida ayuda a comprender sus significados compartidos en tono a la profesión de enseñar, al mismo tiempo nos acerca a la comprensión de sus representaciones sociales como grupo social, aspecto sumamente trascendente para el futuro de la educación de miles de niños y de nuestra sociedad.

En esta investigación se concuerda con la idea de Berger y Luckmann (1976) en relación a que los sujetos son constructores de realidad, para estos autores el lenguaje posibilita el mundo intersubjetivo de sentido común y es el que estructura la realidad de la vida cotidiana.

Estas mediaciones atraviesan por toda una estructura normativa, formando una condición fundamental en la función de la docente, el sujeto maestro es un individuo que en su gran mayoría, tiene interiorizadas reglas y normas de actuación al interior de la escuela, y otros espacios de su profesión, estos acatamientos formales definen en buena medida sus modos de ser y pensar en relación a los otros, conforman el “deber ser de un buen maestro”. En términos de las representaciones sociales, la normatividad es una función del núcleo central importante pues refleja lo que se puede o no hacer o un límite de lo permitido y no permitido en la escuela y el sentido asumido por el propio sujeto.

Al respecto se señala que: “las normas son sólo guías o guiones para la acción que los actores usan flexiblemente para asegurarse y justificar conductas como razonables ante sí mismos y ante sus interlocutores, aunque sean muy diversas entre sí”. (Davini, 2002, 20) En términos de Abric (1994) la normatividad para la operación de ciertas actividades, forma parte de las funciones del núcleo central, aquí es donde se encuentran las actitudes más difíciles de transformar, por ser el referente a partir del cual actúan los sujetos.

De acuerdo con estos planteamientos, es trascendente indagar tales representaciones sociales, esto es, investigar la forma cómo conciben su ejercicio profesional de profesoras, de preescolar con dedicación a la escuela y los alumnos, interesa su percepción de los programas que exigen de ellas un sujeto formado en distintos enfoques metodológicos, saberes, habilidades, destrezas y otros conocimientos diversos, de acuerdo al plan en turno enmarcado en una coyuntura política, y al mismo tiempo, en su condición como

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responsable de una familia, uno de los aspectos relevantes para esta investigación es cómo se representa esa vinculación entre su situación profesional y las diferentes instancias que interpelan su forma de actuar como docente.

La inquietud por indagar estos aspectos involucra necesariamente los procesos de identidad de estas profesoras de educación preescolar, solteras y casadas con hijos y solteras sin hijos, en la medida que la misma representación tiene la función de dar identidad a los sujetos y orientar sus acciones desde determinadas posiciones sociales.

Es importante indagar el proceso que siguieron para convertirse en profesoras, pues a diferencia de las normalistas que prácticamente tenían un lugar asegurado en un jardín de niños público, las de particulares atravesaron por una serie de avatares y situaciones circunstanciales para conseguirlo. Ello se vincula con el proceso de la representación social de su profesión y su acción docente profesional lo cual es un hecho bastante complejo, sin embargo, aunque se ha estudiado considerando su práctica, se requirió ampliarlo para tomarlo como punto de partida, desde el sentido común que ellas le imprimen y con el apoyo de los relatos de vida.

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