INNOVACIÓN E INTEGRACIÓN DE LAS TIC EN EL CONTEXTO ESCOLAR
Capítulo 2. Innovación e integración de las TIC en el contexto escolar
2.4. Desafíos del profesorado ante el desarrollo tecnológico en educación
2.4.1. Cambios en los roles del profesorado
El empleo de las TIC genera un nuevo perfil de docente del que podemos extraer interesantes propuestas para su desarrollo profesional. Este perfil se caracteriza por asumir nuevos roles, en muchos casos diferentes a los que ha venido desempeñando tradicionalmente (Maestre, Nail y Rodríguez-Hidalgo, 2017). Al respecto, presentamos la tabla 2.7 que recoge algunos de estos nuevos roles, comparándolos con los que los profesores han venido desarrollando de forma habitual.
Tabla 2.7. Nuevos roles del docente en un contexto educativo tecnológico Roles tradicionales Nuevos roles
Único transmisor de
información con monopolio del saber
Empleo mayoritario del lenguaje verbal, comunicación fundamentalmente
unidireccional y jerárquica
Facilitador de entornos de aprendizaje en los que los canales y fuentes de información son muy variados, de acuerdo con la diversidad de intereses, motivaciones y capacidades.
Usuario de diversos lenguajes expresivos en la comunicación didáctica, propiciados por el empleo de una diversidad de recursos tecnológicos.
Diversificación de las interacciones: entre profesor y alumnos entre sí, alumnos y recursos tecnológicos.
Instructor
Asesor y guía del autoaprendizaje de los alumnos, lo que implica que sea capaz de:
- Diagnosticar las habilidades y necesidades de sus alumnos.
- Crear oportunidades de aprendizaje, facilitando el uso de los recursos y herramientas diversas.
- Estimular el deseo de aprendizaje, fomentando el interés y la participación.
- Guiar el proceso de aprendizaje, ayudando a caminar a los alumnos en lugar de hacer el camino él solo.
Consumidor de medios diseñados externamente
Gestor de las herramientas de información y comunicación disponibles.
Productor/diseñador de medios.
Usuario crítico de los ya existentes:
- Evaluando didácticamente la calidad de los medios, en términos técnicos y didácticos.
- Realizando las adaptaciones oportunas, de modo que respondan a las diversas necesidades del alumnado.
Fuente: Hernández-Martín (2008)
Existen otros trabajos que también han tratado de identificar los roles y competencias asociadas al profesorado en contextos educativos tecnológicos. A este respecto hay una propuesta muy interesante, elaborada por Salinas (1998) organizada alrededor de cuatro dimensiones: pedagógica, técnica, social y de gestión:
- Pedagógica: potenciar que los alumnos se vuelvan activos en su proceso de aprendizaje, en el marco de acciones de aprendizaje abierto, explotando las posibilidades comunicativas de las redes como sistemas de acceso a recursos de aprendizaje.
- Técnica: guiar a los alumnos en el uso de las herramientas tecnológicas, así como proporcionar acceso a los mismos para usar sus propios recursos.
- Social: gestionar el ambiente de aprendizaje en el que los alumnos están utilizando estos recursos. Ser capaces de guiar a los alumnos en el desarrollo de experiencias colaborativas, monitorizar el progreso del estudiante;
proporcionar feedback de apoyo al trabajo del estudiante; y ofrecer oportunidades reales para la difusión de su trabajo.
- Gestión: acceso fluido al trabajo del estudiante en consistencia con la filosofía de las estrategias de aprendizaje empleadas, organización de la clase, etc.
Siguiendo estas mismas ideas, Gisbert (2000) distingue seis roles interrelacionados que el profesorado puede asumir en los entornos mediados por tecnologías:
- Consultor de información: buscar materiales y recursos, dar soporte a los alumnos para el acceso a la información; usar las herramientas tecnológicas para la búsqueda y recuperación de información.
- Colaborador en grupo: favorecer situaciones de resolución de problemas mediante el trabajo colaborativo, tanto en espacios formales como no formales e informales; asumir nuevas formas de trabajo colaborativo.
- Trabajador solitario: el empleo de la tecnología puede llevar asociado procesos de soledad y aislamiento si no se es capaz de aprovechar las herramientas o espacios de comunicación.
- Facilitador: promover habilidades de pensamiento superior, favorecer el pensamiento creativo dentro de un entorno de aprendizaje colaborativo.
Ayudar al alumnado a decidir cuál es el mejor camino, el más indicado, para conseguir unos objetivos educativos. Promover una buena comunicación con sus alumnos y entre ellos. Para ello, puede tener en cuenta las siguientes pautas:
o Crear las condiciones para lograr que el aprendizaje sea significativo.
o Organizar la enseñanza aprovechando las experiencias de los alumnos como fuente de aprendizajes.
o Promover el compromiso del alumno con el proceso de aprendizaje definiendo de forma clara los objetivos y las posibilidades que el alumno tiene de alcanzarlos.
o Establecer una relación positiva con los alumnos, basada en la confianza y el respeto.
o Asumir una actitud de compromiso con el aprendizaje de los alumnos para promover la motivación de cada uno de ellos.
- Desarrollador de cursos y materiales: poseer una visión constructivista del desarrollo curricular; diseñar y desarrollar recursos dentro del marco curricular;
planificar de actividades y entornos virtuales de formación; favorecer el cambio de los contenidos curriculares.
- Supervisor académico: diagnosticar las necesidades académicas de los alumnos, tanto para su formación como para la superación de los diferentes niveles educativos; ayudar al alumno a seleccionar sus programas de formación en función de sus necesidades personales, académicas y profesionales; realizar el seguimiento y supervisión de los alumnos para poder realizar los correspondientes feed-backs.
Todos estos roles descritos por Gisbert (2000) evidencian que el papel de los profesores hoy en día, no se limita a enseñar unos conocimientos que tendrán una vigencia limitada, sino a ayudar a los estudiantes a aprender a aprender de manera autónoma en una cultura del cambio, y promover su desarrollo cognitivo y personal mediante actividades críticas y aplicables que, aprovechando la inmensa información disponible y las potentes herramientas TIC, tengan en cuenta sus características y les exija un procesamiento activo e interdisciplinario de la información, de modo que construyan su propio conocimiento y no se limiten a realizar una simple recepción pasiva y memorización de la información (Marqués, 2000).
De este modo, el docente ha pasado de ser un informante clave, para convertirse en un mediador, un guía o “una especie de gurú que objeta de la instrucción del conocimiento a favor de diseñar nuevas situaciones de enseñanza y aprendizaje y facilitar a los alumnos el proceso de organización y manejo del conocimiento” (Vallejo y Molina, 2011, p. 208). Con esta consideración abrimos paso a un profesor asesor, facilitador y orientador de los aprendizajes de los estudiantes, y así lo describe Martín- Laborda (2005, p. 8):
El profesor ya no es un orador, un instructor que se sabe la lección, ahora es un asesor, un orientador, un facilitador o mediador que debe ser capaz de conocer la capacidad de sus alumnos, de evaluar los recursos y los materiales existentes o, en su caso, de crear los suyos propios. El nuevo profesor debe crear un entorno favorable al aprendizaje, basado en el dialogo y la confianza. En este ambiente propicio, el docente debe actuar como un gestor del conocimiento y orientar el aprendizaje, tanto a nivel general de toda la clase, como a nivel individual de cada alumno.