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Nuestras ciudades en el año 2000

Capítulo 6. Contexto histórico urbano

6.7 Nuestras ciudades en el año 2000

8% anual y la población a sólo el 3. Es interesante notar que la densidad de población máxima se alcanzó cuando la ciudad aún no se expandía al grado de conformar una zona metropolitana; lo que en términos espaciales y administrativos significa una ciudad cuya extensión ha rebasado el límite de un municipio. Con la conurbación bajó de nuevo la densidad poblacional alrededor de los 35 habitantes por hectárea.

El crecimiento de la ciudad de Mérida es efectivamente por la construcción de viviendas.

Sin embargo hay un aspecto que no se puede soslayar: la administración de la ciudad ha cuidado el mantenimiento de áreas verdes que son parte del paisaje urbano y que ofrecen un descanso visual ante la saturación de casas. Para el año 2000, las áreas verdes eran más de 2.5 millones de metros cuadrados (Vázquez, 2004a), cifra que corresponde al 1.19% del espacio urbano, sin em- bargo el promedio de áreas verdes por ciudadano alcance apenas los tres metros cuadrados, siete metros cuadrados menos que el estándar establecido por naciones unidas (CentroGeo, áreas verdes).

FUENTE: Construcción propia a partir de cartografía digital de INEGI, 2000.

Mapa 6.8 Localización de la Ciudad de San Cristóbal de Las Casas.

Mérida es una ciudad mucho más compleja, en principio porque implica una mancha urbana continua que abarca tres municipios (Mérida, Kanasín y Umán) y siete localidades; el mapa 32 muestra las diferentes localidades que componen su mancha urbana continua. La cabecera mu- nicipal de Mérida es indiscutiblemente la porción más importante de la Zona Metropolitana; pero en su conjunto, la mancha urbana continua con sus 743,983 habitantes constituye poco más del 95% de la población de los municipios conurbados. El total de viviendas de esta mancha es de 181,488, en las que hacen su vida cotidiana 187,674 hogares. En cuanto a la composición étnica podemos decir que si bien solo el 20% de los hogares son indígenas, lo cierto es que en términos absolutos esto significa 41,282 hogares, lo que significaría una población de mayor tamaño que toda la ciudad de San Cristóbal.

La población económicamente activa asciende a 570,358 personas de las cuales el 53%

estaban ocupadas en el primer trimestre del año 2000. La porción sur-suroeste de la ciudad con- tiene a los enclaves industriales, con una penetración de la industria moderna principalmente durante la década de 1990 en la que se establecieron maquilas en el sector industrial de la ciudad.

El 15% de la población ocupada lo hacia en actividades manuales e industriales en ocupaciones clasificadas por el INEGI como obreros; la misma proporción de comerciantes establecidos y solo 2% más de profesionistas y técnicos; la construcción representa cerca del 5% de los ocupa- dos.

Mérida ocupa un lugar preeminente en la península de Yucatán e indiscutiblemente es la ciudad más importante de su entidad, San Cristóbal de Las Casas, en comparación, es una ciu- dad pequeña y su estancamiento se asocia con las pugnas políticas pre y postrevolucionarias y con el castigo que resultó de su posición conservadora: la pérdida de centralidad, ciudad sin industria que hasta fechas recientes ha recuperado una dinámica de crecimiento urbano impre- sionante. Hasta ahora hemos desarrollado elementos contextuales regionales y elementos histó- ricos-demográficos de las ciudades de interés, en el capítulo que sigue abordaremos el tema central de la tesis que es la segregación residencial en las ciudades bajo estudio.

Mapa 6.9 La ciudad de Mérida en el año 2000.

población en 1990

población en 2000 Nombre de la localidad

Metros

Mérida 523422 662530 Mérida

523422 662530

Caucel 3137 4439

Kanasín 22020 37674

Umán 21781 26657

Itzincab 3622 4718

Mérida (Umán) 5920 7965

Leyenda

FUENTE: Construcción propia a partir de cartografía histórica de Ciudades Capitales, una visión histórico urbana de Mérida.

INEGI Since 1990 y cartografía digital urbana 2000.

Los capítulos de contexto nos han servido para caracterizar los procesos históricos más amplios en las regiones en las que se ubican nuestras ciudades de interés, la incipiente modernización de Chiapas confirió un papel de ciudad señorial a San Cristóbal de las Casas con un hinterland indíge- na muy amplio. Al revisar la migración regional se observa cómo la región Altos establece un vínculo de distancia funcional con el mundo indígena de las regiones Selva y Norte. Caso aparte es la Península de Yucatán con tres polos de atracción. La reinserción en el panorama internacio- nal de la península en las postrimerías del siglo XX no fue gracias al papel que jugó anteriormente Mérida, sino a la ciudad de Cancún que modificó de forma importante la configuración espacial peninsular consolidando un corredor turístico que atrae a miles de visitantes anualmente. Nues- tra ciudad peninsular, Mérida, a pesar a haber perdido el dinamismo del siglo XIX y principios del XX, continúa siendo la población más importante por mucho en la Península; es el principal pro- veedor de Cancún y sin la existencia de la llamada «ciudad blanca», Cancún sería una isla inhóspita debido a su alta especialización ocupacional.

Al interior de cada ciudad vemos continuidades y rupturas. El caso de San Cristóbal consti- tuye un claro ejemplo de la tenacidad de la continuidad. La población indígena, siempre periférica se veía atraída a la antigua ciudad cada vez que la crisis alcanzaba al campo. Comenzó como un enclave protegido por barrios indios en el siglo XVI, estructura que se acentuó en el siglo XX gracias al mercado informal de tierras y a las concurrentes crisis rurales.

Mérida quedó marcada indeleblemente por el paso del henequén en la economía mundial. El principio de su auge se debe a ello y de esta etapa histórica la ciudad hereda la hermosa herida que constituye el núcleo de la vida comercial y residencial de la elite meridana. Debemos dar su justa medida a nuestras ciudades, San Cristóbal a pesar de ser una ciudad Señorial en los térmi- nos que plantea Aguirre Beltrán, nunca pudo recuperar su primacía en un contexto más amplio desde que perdió su papel de capital estatal. Por otro lado, la problemática Mérida tuvo que ser objeto de mutilaciones territoriales y repartos obligados de tierras (como en casi todo el territorio nacional) salvo que la preeminencia del papel del henequén permitió que su añeja elite permane- ciera controlando el mercado de la fibra tanto como los caprichos globales lo permitieron.

6.7.1 Fragmentación 6.7.1 Fragmentación6.7.1 Fragmentación

6.7.1 Fragmentación6.7.1 Fragmentación urbana.urbana.urbana.urbana.urbana.

La fragmentación urbana puede ser vista como el proceso de compartimentación del espacio en la ciudad, las barreras físicas como vialidades, carreteras vías férreas, elementos paisajísticos como ríos y cerros pueden intervenir en la configuración de colonias segregadas, tanto de niveles socioeconómicos altos como bajos, la presencia de este fenómeno en la ciudad puede dar cuenta de la dispersión de la elite o del aumento en la escala de la segregación, esto es espacios reduci- dos muy homogéneos y relativamente aislados de su entorno que implican una reducción de la distancia física entre grupos sociales sin que necesariamente exista interacción.

No disponemos de datos de los fraccionamientos que nos permita afirmar contundentemente si la tendencia hacia la creación de barrios cerrados presentes en las ciudades de la mayor parte del mundo tengan cierta importancia en esta ciudad. Sin embargo el INEGI generó datos a nivel de las colonias de las ciudades capitales de México con el censo del año 2000, la definición inade- cuada de ciudad y su identificación con la localidad provocó que el producto final para Mérida sólo comprenda la parte de la metrópoli que se encuentra dentro del municipio del mismo nombre, es decir no se disponen de datos sobre las colonias de otras localidades que conforman la metrópoli.

Si bien la información está agregada y no nos permite «tejer más fino», si nos permite hacer algunas observaciones: Hay efectivamente un proceso de fragmentación del paisaje urbano, de las 460 colonias registradas con nombre, 30 de ellas son privadas con menos de 2 hectáreas, de los 223 fraccionamientos 43 tienen una extensión de menos de 2 hectáreas, estas unidades territoriales se distribuyen algunas en el centro y la mayoría en el cuadrante noroeste de la ciudad.

Las 186 unidades territoriales que se catalogan como colonias son las unidades de mayor tama- ño, ninguna es menor a las 2 hectáreas, la vivienda popular en serie también está presente, al menos hay cuatro unidades habitacionales. En el mapa 43 mostramos el porcentaje de la pobla- ción ocupada que recibe más de cinco salarios mínimos (excluimos a las colonias con menos del 20%), vemos como los dos grupos más altos se concentran exclusivamente en el «cono de alta renta».

FUENTE: Construcción propia a partir de INEGI, SCINCE por colonias Mérida 2000.

Mapa 6.10 Porcentaje de personas ocupadas que reciben más de 5 salarios mínimos mensuales por colonia.