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A manera de conclusión: Jerarquía de ciudades, estructuración y regio-

Capítulo 4.- La transformación del espacio habitado, urbanización y

4.4 A manera de conclusión: Jerarquía de ciudades, estructuración y regio-

4.4 A manera de conclusión: Jerarquía de ciudades, estructuración y4.4 A manera de conclusión: Jerarquía de ciudades, estructuración y 4.4 A manera de conclusión: Jerarquía de ciudades, estructuración y4.4 A manera de conclusión: Jerarquía de ciudades, estructuración y regiones.

regiones.regiones.

regiones.regiones.

Hasta ahora hemos construido una serie de indicadores para determinar la posición que ocupa cada ciudad de nuestro estudio en su contexto regional, toda vez que la región es una dimensión sustantiva para entender el proceso de construcción de los lugares. De acuerdo con Pred (1984) hay factores históricamente contingentes que se interrelacionan con los arreglos institucionales, prácticas individuales y con características estructurales que conforman un todo coherente, un abigarrado conjunto de interacciones concretas en un tiempo y un espacio, un sistema social.

El proceso señalado por Pred involucra la intersección de trayectorias individuales y proyec- tos institucionales (el terreno de las prácticas sociales), que se retroalimenta con el status quo y las relaciones de poder que se transforman (estructura); y, la mutación constante de estos elementos. Simultáneamente se realiza la transformación de la naturaleza, la biografía y socializa- ción de los individuos y la reproducción social. Los diferentes arreglos de estos elementos dan un

carácter particular al lugar y esta conceptualización puede aplicarse a distintas escalas, desde lo regional a lo estrictamente local.

El sociólogo inglés Giddens (1998) otorga crédito al geógrafo sueco (Haggerstrand) al incor- porar la dimensión espacial en su concepción del funcionamiento de un sistema social, la aporta- ción básica del geógrafo es el énfasis en los patrones de acción individual que tienden a crear rutinas, es decir estructuras.

En palabras de Giddens: «La Geografía histórica de Hägerstrand rescata el carácter rutina- rio de la vida diaria. Las constricciones son propias del cuerpo humano, sus medios de movilidad y comunicación y su itinerario a través del «ciclo de vida» y se relacionan con el ser humano en tanto «proyecto biográfico»».(1998: 144). Esta geografía intenta individualizar las fuentes de res- tricción de la actividad humana, fijando límites a la conducta espacio-temporal. La agencia de los individuos está constreñida y también habilitada por la estructura, una parte de dicha estructura son las restricciones de Haggerstrand relativas entre otras a que una acción se realiza en un solo lugar, a que el tiempo de un día y de la vida de los individuos es finito, a que el ser humano es incapaz de participar en más de una tarea al mismo tiempo, etc.2 (Giddens, 1998:144). Las formas culturales son propiedades emergentes de un sistema social en las que, con el tiempo, se sedi- mentan ciertas prácticas particulares; pero los agentes, en tanto proyectos biográficos, están sujetos a otras presiones, constricciones pero también posibilidades que van más allá de las limitaciones físicas del cuerpo. Para Giddens el concepto de lugar es correcto pero insuficiente para especificar la contextualidad del espacio, de modo que propone el concepto de sede que implica la utilización del espacio como escenarios de interacción.

La teoría de la estructuración nos ayuda a explicar cómo las características particulares de las regiones configuran ciertas restricciones; pero en el momento en que develan su vocación, nos ayuda a explicar también las modificaciones en la articulación del territorio que resultan en distintas jerarquías de ciudades a través del tiempo, como en el caso de San Cristóbal, o bien en permanencias de la primacía regional, como en el caso de Mérida.

La porción sur-sureste de México ha sufrido importantes cambios a lo largo del proceso histórico que abarca desde la conquista hasta nuestros tiempos. El rasgo común que compartie- ron y en cierta medida lo siguen haciendo, es que al ser territorios aislados fueron un refugio para la población indígena que no sufrió con la misma intensidad las fulminantes epidemias del centro del país. La estructura de dominación permitió mayor agencia a los subalternos que se podían apartar del alcance de los conquistadores, dadas las condiciones de inaccesibilidad de porciones

2. El carácter dual de la estructura en la sociología de Giddens es un paso en la evolución de la concepción del funcionamiento de una sociedad, para Durkheim la estructura condiciona la acción de los hombres, al introducir la noción de agencia vinculada con estructura, se relativizan algunos de los supuestos más duros de la teoría, de ese modo, las prácticas sociales constreñidas y habilitadas por estructuras son modificadas por la acción social, es decir existe una relación recíproca entre agencia y estructura.

importantes del territorio: la masa forestal que entonces constituía la selva del Petén en Yucatán y la Lacandona en Chiapas. «Las barreras geográficas son elementos estructurantes que la tradi- ción geográfica ha explorado desde tiempo atrás» (Braden, 1990: 240), En el caso del sureste mexicano la configuración del territorio fortaleció el localismo con arreglos macrocéfalos —una ciudad dominante de una región amplia— que paulatinamente se fueron disolviendo, pero el rasgo dominante fue el contacto intercultural.

La población rural predominantemente indígena se vio forzada a colaborar con una minoría española, y la minoría española se vio obligada a dispersarse por el territorio para generar e imponer una estructura productiva.

En la península de Yucatán, debido a la pobreza del suelo, las actividades productivas durante la colonia se centraron en la ganadería. En el México independiente el suelo calcáreo y las escasas corrientes superficiales, que en gran medida fueron la causa de la especialización gana- dera de la Península, encontraron por fin su vocación: el cultivo del henequén, actividad estructurante de la Península durante la época de mayor desarrollo económico. El hecho de que la elite económica del henequén, la «divina casta», asentara sus reales en Mérida, provocó el forta- lecimiento de su papel de metrópoli que en la bonanza henequenera llegó, incluso, a jugar un papel internacional.

Por su parte en Chiapas rápidamente se impuso el sistema de haciendas -conocidas local- mente bajo el nombre de fincas- dedicadas a ganadería y explotación agrícola de caña, añil, y a partir del siglo XVIII, el café comenzó a ganar importancia. El café de la región Soconusco depen- día de migraciones estacionales en función de las fases de producción y atraía de forma volunta- ria y forzada a indígenas de las regiones Altos y Selva de la entidad, pero también a mano de obra guatemalteca, que por ser más barata presionó a la baja los salarios y permitió que la tasa de ganancia de los cafetaleros no decayeran durante mucho tiempo.

Los lentos cambios sociales fragmentaron el territorio y muy pronto, Chiapas adquirió su carácter de isla por la difícil comunicación con el resto del país, por su parte, la península de Yucatán, menos aislada pero muy lejana también al resto del país, sufrió el desmembramiento de su territorio para que la federación pudiera ejercer mayor control sobre las levantiscas elites. La ciudad de Campeche se convirtió en un rival que funcionaba como un contrapeso al poder de Mérida. En la década de 1980, el auge de Cancún completó la labor que la creación del estado de Quintana Roo debía cumplir: la fragmentación funcional de la Península y un polo de desarrollo que equilibrara la dinámica regional.

La tradición política mexicana generó un sistema en el que la sede del poder ejercía una fuerza de atracción incontenible pero que a su vez promovía el localismo, Mérida pronto se convir- tió en el establecimiento urbano predominante de la península en su conjunto, este papel privile- giado fue disputado primero por Campeche generando una rivalidad que aún perdura y que no

logró disminuir el poderío de la Ciudad Blanca. La bonanza henequenera apuntaló la importancia de la capital yucateca. El resultado de la modernización de las vías de comunicación, en palabras de Ullman (1945) sería la estructuración de la península en un soporte urbano orientado en torno a un lugar central.3 En el mapa 1, al inicio del capítulo, es claro que la red de transporte ha condicio- nado los patrones de poblamiento de la península y que a medida que crece la distancia a la capital la densidad de carreteras disminuye. En Campeche y Quintana Roo las vías de comunica- ción son más bien escasas.

El declive del henequén coincidió con la especialización petrolera de Campeche y la genera- ción de infraestructura turística en Cancún, que es el segundo reto que tuvo que enfrentar Mérida4, Aunque la especialización paradójicamente ha devuelto fuerza a Mérida: la capital yucateca es la proveedora de servicios especializados de toda la península además de mantener una planta productiva industrial constante.

A escala estatal constatamos, a través de la exploración de la densidad de las redes de telecomunicaciones (teléfonos y computadoras personales) y del papel fundamental que juega el commuting en la reproducción social, que Mérida es la ciudad más importante de la región. Pero el hecho fundamental al que deseamos arribar es la relación que puede tener la posición de una ciudad en la jerarquía regional con la segregación residencial. Por el momento llegaremos única- mente a trazar una posible hipótesis: a medida que una ciudad se moderniza y la lógica de la acumulación capitalista se arraiga en las relaciones sociales, se tenderá a formas de integración mediante el mercado, con la consecuencia del aumento en la segregación de carácter económico y en la medida que las relaciones personales, tanto en el ámbito laboral como familiar, tengan una fortaleza mayor habrá la presencia de enclaves culturales, con énfasis en la segregación étnica.

El principal rasgo del territorio chiapaneco, es y será la principal constricción a la acción humana. Durante más de trescientos años, desde la colonia hasta bien entrada la consolidación de la revolución, el antiguo camino real era la única vía que atravesaba el estado internándose en la mina verde de la selva Lacandona. La costa siempre fue una porción más accesible del estado.

Tapachula, capital regional del Soconusco, mantuvo una relativa independencia respecto a Ciu- dad Real. El centralismo también hizo su parte en la constitución del estado chiapaneco. La pugna entre liberales y conservadores fue en términos espaciales también una pugna por la sede de la modernización: Tuxtla Gutiérrez terminó por imponerse y desplazar definitivamente a la antigua capital chiapaneca de ejercer el papel de corazón político administrativo en la entidad. El aisla- miento generó en la entidad un sistema anidado de ciudades que se relacionan funcionalmente

3. El trazo de las carreteras y la red ferroviaria, tanto fija como móvil, tenía como paso obligado Mérida. Antes del tren la única vía para llegar a la ciudad de México desde Mérida era un barco que partía de Progreso hacia Veracruz y de ahí un tren.

4. Cancún es ciertamente la cereza del pastel hotelero, ciudad que apareció de la nada y que en 20 años atrajo a miles de pobladores y que casi encabeza el sector turístico mexicano (enclaves como los Cabos o Acapulco continúan siendo destinos privilegiados del turismo tanto nacional como internacional)

con cierto hinterland. La capital estatal despliega un amplio manto de influencia y San Cristóbal de Las Casas ha mantenido su dominio sobre los territorios indígenas, de algún modo la sempiterna presencia de lo indígena en esta ciudad es su rasgo distintivo.

Capítulo 5. Dinámica geodemográfica y etnicidad.

Capítulo 5. Dinámica geodemográfica y etnicidad.Capítulo 5. Dinámica geodemográfica y etnicidad.

Capítulo 5. Dinámica geodemográfica y etnicidad.Capítulo 5. Dinámica geodemográfica y etnicidad.

En este capítulo exploraremos las características de las poblaciones en el contexto del estado y de los municipios (en los casos en que la información esté disponible) con el objeto de vincular fenómenos como la transición demográfica, la urbanización y la migración; que son componentes principales de la dinámica demográfica y que también otorgan un estatus particular a las regio- nes. Este contexto demográfico mantiene cierto nivel de generalidad en el que si bien la dimen- sión espacial estará presente, el objetivo principal es caracterizar a la población. En la parte final del capítulo abordaremos la dimensión étnica como un elemento contextual desde la perspectiva antropológica y demográfica: la presencia permanente de población indígena es un elemento que distingue a nuestras ciudades de estudio.

5.1 La transición demográfica.

5.1 La transición demográfica.5.1 La transición demográfica.

5.1 La transición demográfica.5.1 La transición demográfica.

La dinámica poblacional configura una estructura que en palabras de Fernand Braudel correspon- de a un largo plazo (Braudel, 1991). Las sociedades europeas comenzaron en el siglo XIX el proce- so de transición demográfica y que se asocia principalmente con cambios observados en la conducta reproductiva de los individuos y en la disminución de la mortalidad y morbilidad de la población. La importancia de la transición demográfica, para fines de este estudio, constituye un elemento indicativo de cambios sociales en los que intervienen, entre otros factores: la amplia- ción de los servicios médicos y el acceso a éstos, la modificación de los patrones reproductivos y, en cierta medida, el grado de «modernización» y urbanización que alcanzan los estados nacio- nales con las respectiva diferencias regionales. Muchos de los beneficios que trae consigo la urbanización derivan de la dotación de servicios básicos, que implican un cambio importante en las condiciones de higiene respecto a las prevalecientes en el campo; pero también incluyen el acceso al trabajo, médicos y medicinas y vivienda. Sabemos que las condiciones de existencia de sectores importantes de la población urbana no acceden a los supuestos beneficios que ofre- cen las ciudades. También sabemos que la población rural queda al margen de estos beneficios, como sucede con la mayoría de la población del estado de Chiapas, que presenta un alto grado de ruralidad.

México, según el Consejo Nacional de Población y en términos agregados, se encontraría en la fase de transición avanzada, pero esto varía de acuerdo con la fecundidad y mortalidad de cada entidad federativa.

La fase de transición moderada, implica ya un descenso importante en la mortalidad; sin embargo el patrón general de la transición indica que al combatir la mortalidad, sobre todo la materno-infantil e infantil, hay un leve aumento en la fecundidad, que tiempo después comenzará a descender. En esta fase de la transición se encuentra el estado de Chiapas.

Yucatán, por otra parte se encuentra en la fase de transición avanzada que implica un des- censo mayor en el comportamiento tanto de la fecundidad como de la mortalidad. Los índices de primacía urbana y la distribución de la población en localidades más urbanizadas muestran las diferencias observadas respecto a Chiapas; entidad en la que además la red carretera está me- nos extendida.

Figura 5.1 Clasificación de las entidades federativas por fase de transición demográfica.

Tasa global de fecundidad

Tasa de mortalidad infantil Transición

moderada

Chiapas Guanajuato Guerrero Michoacán Oaxaca Puebla San Luis Potosí

Jalisco Nayarit Sinaloa Campeche Tabasco Quintana Roo Veracruz Tamaulipas Yucatán Aguascalientes Durango Hidalgo Querétaro Tlaxcala Zacatecas

Baja California Baja California Sur Coahuila

Colima Chihuahua Distrito Federal México Morelos Nuevo León Sonora Transición

avanzada

Transición muy avanzada

FUENTE: La transición demográfica en México. CONAPO. 2002

La transición demográfica es un elemento importante porque tiene serias implicaciones en la estructura por edades de la población. Conforme el proceso avanza, disminuye el tamaño de la base de la pirámide de población hasta que, en algún momento, la proporción de personas mayo- res crece a niveles nunca antes vistos. El cambio en la estructura etárea tiene trascendencia en el horizonte temporal corto y medio por la proporción tan alta de población en edades laborales.

El tamaño que alcanzaría la población en el momento de llegar al nivel de reemplazo dadas las condiciones actuales de fecundidad y mortalidad, se puede estimar por un indicador del momentum o impulso demográfico. En el cuadro 16 se incluyen los datos nacionales que ofrecen una referencia de cómo cambia el comportamiento del momentum demográfico de acuerdo con:

(a) las condiciones de fecundidad, resumidas en la tasa de natalidad (b); las condiciones de mortalidad y la esperanza de vida al nacimiento (e0); y, (c) la tasa neta de reproducción (R0) que sintetiza las condiciones de fecundidad y mortalidad.

Como se observa, la esperanza de vida al nacimiento de 1930 al año 2000 se ha duplicado, mientras que la tasa bruta de natalidad y la tasa neta de reproducción se han reducido a poco menos de la mitad. El momentum nacional se comporta como una curva normal, que alcanza su máximo en la década del 1970.

Cuadro 5.1 Momentum demográfico.

b e0 R0 R0^0.5 b*e0 Momentum 1930 0.0495 36.9 2.93 1.7117 1.8266 1.067 1940 0.0481 41.5 2.98 1.7263 1.9962 1.156 1950 0.0453 52.4 2.49 1.578 2.3737 1.504 1960 0.0446 60.6 2.75 1.6583 2.7028 1.630 1970 0.0432 65.2 2.78 1.6673 2.8166 1.689 1980 0.0319 71.2 1.92 1.3856 2.2713 1.639 1990 0.0270 74.5 1.44 1.2 2.0115 1.676 2000 0.0222 76.4 1.16 1.077 1.6961 1.575 Chiapas 2000 0.0279 75.646 1.6824 1.2971 2.1068 1.624 Yucatán 2000 0.0224 76.444 1.36 1.1662 1.7139 1.470 Chiapas 2000 0.0279 75.646 1.6184 1.2722 2.1068 1.656 Yucatán 2000 0.0224 76.444 1.3146 1.1465 1.7139 1.495

Cambio de numerador en las probabilidades de sobrevivencia

Numerador constante en las probabilidades de sobrevivencia

Cifras nacionales

FUENTE: Cifras nacionales, Ordorica (2001), e0 y b, CONAPO (2006), R0 cálculos propios a partir de cifras del XII censo general de población y vivienda y las estadísticas vitales estatales.

Ahora bien, para el cálculo de las tasas netas de reproducción, se hicieron dos supuestos. En el primero, el numerador de los sobrevivientes cambia, tomando en cuenta la estructura de la pobla- ción; en el segundo, se toma como hipótesis una población estable, por lo que en el numerador siempre se mantiene la población inicial, lo que lleva a la reducción de las probabilidades de sobrevivencia estimadas. Cabe señalar que no se observa un cambio extraordinario entre ambos escenarios.

Chiapas tendría un rezago de entre 50 y 60 años respecto al proceso nacional de transición demográfica, pese a que las diferencias en su esperanza de vida respecto a la nacional son mínimas. El momentum indica que si se detiene la fecundidad, al momento de alcanzar el nivel de reemplazo, dicha entidad tendría entre 62 y 65% más de la población actual. En cambio, Yucatán tendría entre el 47 y 49% más de población al momento de alcanzar el nivel de reemplazo.

Hay autores que consideran que las poblaciones alcanzarán el nivel de reemplazo cuando el promedio de nacimientos por mujer sea de 2.4, cifra que se estima daría lugar a que por cada mujer naciera otra que le sustituyera; pero esta cifra es objeto de especulación. Lo cierto es que dicho momento llega como consecuencia del comportamiento de la fecundidad y la mortalidad y lo importante es que el bono demográfico tiene otro componente presente pero incierto: los pa- dres de las generaciones futuras ya han nacido, por lo que si las condiciones de fecundidad se modifican hacia un patrón promedio de familias mas numerosas, la población puede experimen-

tar otro impulso importante con serias consecuencias para el país, en términos de las necesida- des de educación, servicios salud y empleo.

5.2 La estructura por edades de las ciudades de interés.

5.2 La estructura por edades de las ciudades de interés.5.2 La estructura por edades de las ciudades de interés.

5.2 La estructura por edades de las ciudades de interés.5.2 La estructura por edades de las ciudades de interés.

En la figura 5.2 se encuentran las pirámides de población de las ciudades de interés y de sus respectivas entidades federativas para el año 2000. En el caso de San Cristóbal de Las Casas se tomó en cuenta únicamente a aquellos residentes de la mancha urbana continua; y, en el caso de Mérida se incluyeron a los poblados que constituyen una zona conurbada, en el anexo II se inclu- ye la evolución de la estructura etárea urbana de 1990 a 2005, en la que se hace evidente la inercia de la población.

La estructura por edades de las ciudades de interés.Antes de referirnos a las pirámides es necesario aclarar que los datos originales fueron sometidos a un tratamiento matemático para redistribuir a la población con el efecto de suavizar la gráfica y para corregir los problemas de la declaración errónea de la edad. El censo normalmente es respondido por algún miembro del hogar considerado apto, pero se ha probado que existe la tendencia a declarar en las cifras cerradas o intermedias, 25 años, 40 años etc., lo que a nivel del agregado de cualquier región produce una pirámide con saltos enormes. Las técnicas que se utilizaron fueron: el suavizamiento conocido por el polinomio del dieciseisavo para grupos quinquenales de edad y que posteriormente se distribuyeron por el algoritmo de Beers.

En la figura 5.2 se encuentra la pirámide de población de las ciudades de interés. En el caso de San Cristóbal de Las Casas, se tomó en cuenta únicamente a aquellos residentes de la man- cha urbana continua, y en el caso de Mérida se incluyeron a los poblados que constituyen una zona conurbada.

Un hecho notable es que ambas ciudades muestran una mayor inercia demográfica, las poblaciones son más «viejas» que en los estados en su conjunto. Chiapas particularmente es un territorio en el que la marginación y ruralidad no ceden, por lo que el régimen demográfico que resulta funcional a dichas condiciones es el de mantener un número alto de hijos que colaboran con el hogar como unidad productiva. San Cristóbal de las Casas tiene una pirámide típica de un régimen de fecundad intenso. La base muy amplia, llega casi al 3% de la población mientras que en las edades avanzadas casi no quedan efectivos. Esto implica una población muy joven con un índice de dependencia infantil mayor que el senil por lo que las necesidades de la población se concentran fuertemente en la educación y el empleo.