Puesto que los individuos maduran a ritmos muy diferentes, una niña a los 13 años de edad puede ser pequeña, no haber desarrollado los pechos y tener, en gran parte, la apariencia que tenía durante la infancia, mientras que otra a la misma edad puede parecer una mujer adulta completamente desarrollada. Surge la cues- tión en cuanto a si estas acusadas diferencias físicas tienen consecuencias par- ticulares para el ajuste psicológico. En general, los estudios han mostrado que, para los chicos, la maduración temprana trae consigo ventajas sociales, mientras que la tardía puede ser un problema mayor. Los individuos que maduran pronto tienen sentimientos más positivos sobre sí mismos y su cuerpo, y están más satisfechos con su desarrollo (TOBIN-RICHARDS y cols., 1983; SIMMONS y BLYTH, 1987). Otros estudios han revelado que es probable que estos chicos sean populares y que les vaya bien en su trabajo escolar (SILBEREISENy KRACKE, 1993, 1997). En cambio, se ha encontrado que los sujetos que maduran tarde son menos populares, tienen menos éxito en el trabajo escolar, están menos relajados y son menos atractivos tanto para los adultos como para sus iguales (PETERSENy CROCKETT, 1985).
Para las chicas, la situación es más compleja, ya que la maduración tempra- na puede tener tanto costes como beneficios. Varios autores han revelado que las que maduran significativamente antes que sus iguales son menos populares (entre las niñas al menos) y es más probable que muestren signos de descon- cierto en su interior (BUCHANAN, 1991; ALSAKER, 1992), y que estén menos satisfe- chas con su cuerpo (SILBEREISENy KRACKE, 1997). En las publicaciones iniciales (por ejemplo, CLAUSEN, 1975) había indicios de que la maduración temprana en niñas no era completamente nociva y que, en algunas circunstancias, las niñas que alcanzaban la pubertad antes que sus iguales tenían mayor confianza en sí mismas y prestigio social. Sin embargo, más recientemente, se han destacado las desventajas, como tener más síntomas psicosomáticos (STATTIN y MAGNUSSON, 1990), contar con más posibilidades de padecer problemas de la conducta ali- mentaria (BROOKS-GUNNy cols., 1989), sufrir niveles más altos de depresión (AL- SAKER, 1992) y mostrar una mayor probabilidad de contacto con iguales desviados (SILBEREISENy KRACKE, 1993).
El tema del inicio de la pubertad ha suscitado un considerable interés en la comunidad investigadora, pero no hay duda de que el trabajo de BROOKS-GUNNy PETERSENha sido esencial, planteando preguntas y desarrollando nuevos méto- dos en esta área particular. Los estudios clave se pueden encontrar en dos núme- ros especiales de Journal of Youth and Adolescence (BROOKS-GUNNy cols., 1985).
Dos temas particulares tratados en ellos incluyen, en primer lugar, el significado de la pubertad para el individuo y para los que se encuentran en su ambiente inmediato y, en segundo lugar, los factores que afectan al momento en que tiene lugar la pubertad. Es importante advertir que el enfoque evolutivo del ciclo vital ha sido la inspiración de un gran número de estos estudios. La hipótesis de la “des- viación” (PETERSEN y CROCKETT, 1985; ALSAKER, 1996) es importante aquí. Esta hipótesis afirma que los adolescentes que maduran pronto y los que maduran tar- de difieren de los que lo hacen puntualmente a causa de su posición social, sien- do socialmente desviados en comparación con otros en el grupo de iguales. Las chicas que maduran pronto y los chicos que maduran tarde serían los que corre- rían un riesgo mayor de problemas de ajuste, ya que constituyen los dos grupos más desviados desde el punto de vista de la maduración. Además, el artículo de LERNER y cols. (1989), en el que se hace hincapié en la posición central de la relación recíproca entre la persona y el ambiente, ofrece un ejemplo valioso de la aplicación de un modelo conceptual a la cuestión de la maduración pubescente. Dos estudios clásicos se pueden mencionar aquí como ejemplos de este tipo de planteamiento. BROOKS-GUNNy WARREN(1985) utilizaron el modelo de madu- ración puntual para explicar sus hallazgos con respecto a bailarinas adolescen- tes. Se comparó la condición pubescente de muchachas que acudían a escuelas de danza y a escuelas no relacionadas con esta actividad. Como una estudiante de danza debe mantener un peso corporal relativamente bajo, se esperaba que madurar tarde sería más ventajoso para ella. Los resultados mostraron que en las escuelas de danza maduraban tarde más muchachas (55%) que en otro tipo de escuelas (29%). Además, las bailarinas que maduraban puntualmente (es decir, las que habían alcanzado ya la pubertad) mostraban más problemas de perso- nalidad y de conducta alimentaria. BROOKS-GUNNy WARRENproponen que existe una bondad de ajuste entre los requisitos de un contexto social particular y las características físicas y de comportamiento de una persona. Para las bailarinas, que deben mantener un peso corporal bajo para rendir, madurar puntualmente (y pesar más) es una desventaja. Para las chicas para las que el peso no constituye un problema, madurar puntualmente puede ser una ventaja evidente; al menos, es poco probable que se perciba de manera negativa.
El trabajo de SIMMONS, BLYTHy otros, que sigue siendo pertinente hoy, se pue- de citar como un ejemplo más de investigación que examina la pubertad como un elemento del desarrollo social y físico del individuo. BLYTHy cols. (1985) comunican un estudio longitudinal que exploró los efectos del momento en que tenía lugar la pubertad sobre la satisfacción con la imagen corporal y la autoestima en mucha- chas adolescentes. Los resultados muestran una imagen corporal o una autoesti- ma más favorables, o ambas, si la joven se aproxima al ideal cultural de esbeltez y si no experimenta cambios ambientales (transición escolar) y físicos (pubertad temprana) simultáneos. SIMMONSy BLYTH (1987) extienden estos hallazgos com- parando a chicos y chicas, y mostrando que no desarrollarse puntualmente, es decir, no ir al paso de sus pares, tiene efectos más negativos para los chicos que para las chicas, especialmente en los dos extremos del espectro evolutivo.
Un elemento clave de investigaciones como estas es la inclusión de una mul- titud de variables, y la colocación de los resultados en una perspectiva evolutiva de ciclo vital. El trabajo de estos científicos sociales ha tenido un efecto impor- tante en nuestra comprensión del lugar de la pubertad en la vida de los jóvenes.
Lamentablemente, durante la década de 1990, ha habido muchos menos datos de investigaciones complejas similares. Puede ser que la falta de financiación haya desempeñado un papel. Sin embargo, todavía hoy, es necesario hacer pre- guntas insistentes sobre el significado de la pubertad para los adolescentes espe- cialmente en vista de los sustanciales cambios sociales que se han producido desde la década de 1980. Este asunto es el que trataremos ahora.