La sociedad actual se caracteriza por un sector industrial en disminución y el predominio del sector de servicios, y la era post-industrial se ha caracterizado por una disminución espectacular en la demanda de trabajo no cualificado. En el mer- cado laboral moderno, los contextos de empleo son cada vez más diferenciados, y con una competición creciente por los puestos. El rendimiento académico indi- vidual se ha convertido en un requisito previo para la supervivencia económica. Durante las dos últimas décadas, la incorporación al mercado de trabajo se ha vuelto más difícil, y el desempleo se ha convertido en una parte típica de la tran- sición para muchos jóvenes, incluidos los graduados universitarios. En la década de 1970, los jóvenes hacían transiciones bastante directas de la escuela al empleo a jornada completa. De mediados de la década de 1980 a finales de la de
1990, el paso de la escuela al trabajo se ha prolongado, se ha fragmentado y se ha vuelto menos previsible (por ejemplo, ROBERTSy PARSELL, 1992a).
Con un aumento en el desempleo en todas las edades causado por la rece- sión económica, los jóvenes que dejan la escuela con la edad mínima hacen fren- te cada vez más a dificultades para asegurar el trabajo, y a mediados de la déca- da de 1980, la mayoría de los que dejaban la escuela a los 16 años invertían su tiempo en cursos de formación patrocinados por el gobierno (por ejemplo, FUR- LONGy RAFFE, 1989). Estos cambios industriales llevaron a una reestructuración fundamental del mercado laboral juvenil (ASHTONy cols., 1990) y tuvieron un efec- to radical sobre las transiciones de la escuela al trabajo. En consecuencia, el número de jóvenes que dejan la escuela para entrar en el mercado laboral a los 16 años ha disminuido claramente. En 1988, alrededor del 52% de la cohorte del año escolar entraba en el mercado laboral a la edad mínima, comparado con el 42% en 1990 y el 34% en 1991 (PAYNE, 1995). El aumento en el número de jóvenes que continúan la educación con dedicación plena después de los 16 años se puede ver en la Figura 9.2.
Según MACDONALD(1997), muchos jóvenes que se incorporan a la población activa al dejar la escuela se contratan en la economía “marginal” y se dedican a
Figura 9.2.NTasas de participación en la educación postobligatoria de los jóvenes de 16 a 18 años en el Reino Unido, 1984-1985 a 1994-1995. La dedicación plena y la media jor- nada se muestran separadamente.
“trabajos insignificantes”, a causa de la escasez de oportunidades laborales de la corriente principal y de las dificultades para sobrevivir económicamente con los subsidios. Aunque el autoempleo entre los jóvenes ha aumentado, la mayoría de los que han adoptado esta opción tiene pocas cualificaciones, y sus empresas soportan una elevada tasa de fracaso (véase PARK, 1994; MACDONALD, 1997). Así, en toda Europa, el que un joven pueda encontrar empleo, y la clase de trabajo que sea, depende en gran medida del tipo y la duración de la educación. Por ejemplo, en Alemania, sólo un 6% de los jóvenes desempleados ha terminado la escuela secundaria superior (Gymnasium), mientras que un 74% ha alcanzado el nivel más bajo de educación (Hauptschule), procediendo dos tercios de ellos de familias de la clase trabajadora (KRUGER, 1990). Esta desventaja se mantiene durante toda la vida. Entre 1992 y 1994, la tasa de desempleo entre los trabajadores con cuali- ficaciones bajas se elevó significativamente en Alemania, pero aumentó menos entre los que tenían buenos títulos académicos (Bundesanstalt für arbeit, 1994). En Gran Bretaña, HENDRYy cols. (1993) encontraron una fuerte relación entre las calificaciones escolares y la posición en el mercado laboral. A los 17-18 años de edad, los jóvenes que permanecían en la educación con dedicación plena estaban mejor cualificados, mientras que los que recibían formación y empleo manual ten- dían a estarla menos, y era más probable que los desempleados jóvenes tuvieran las peores cualificaciones. A los 19-20 años de edad, esta diferenciación era inclu- so más acusada. Además, los jóvenes que provenían de hogares donde el cabeza de familia estaba sin trabajo tenían el doble de probabilidad de estar desemplea- dos, mientras que esta probabilidad era menor en los procedentes de un medio con trabajo no manual. Del mismo modo, en Suecia, un porcentaje más alto de jóvenes trabajadores manuales que de trabajadores no manuales comunicó haber estado desempleado durante los cinco años anteriores y en el momento del estu- dio no tenían un trabajo de jornada completa (VOGEL y cols., 1987). Por consi- guiente, expresan más preocupación por el empleo los jóvenes provenientes de clase trabajadora que los de clase media (el 68,5% frente al 55,9% de jóve- nes de 16 a 29 años; SOU, 1994). Para los jóvenes, el desempleo y la amenaza de esta situación ha tenido un fuerte impacto sobre las experiencias en el mercado laboral. Como MIZEN(1995) escribió: “Hoy, en la década de 1990, encontrar un tra- bajo directamente al salir de la escuela, lejos de ser sencillo, ha sido la excepción antes que la regla, y muchos trabajadores jóvenes se ven forzados ahora a hacer frente a las realidades de un mercado laboral hostil, situación que era inimagina- ble incluso hace 20 años” (MIZEN, 1995, pág. 2). Con el hundimiento del mercado laboral juvenil y la retirada posterior de la seguridad social y el subsidio de desem- pleo, los jóvenes de 16 años tienden a enfrentarse a una elección entre continuar más tiempo en la educación con dedicación plena o encontrar un lugar en un pro- grama de formación. En algunas áreas en que la variedad de oportunidades de for- mación ha sido limitada, los jóvenes se han mostrado escépticos sobre el valor de los programas y hostiles hacia la baja ayuda proporcionada. En lo que se refiere a asegurar los trabajos, el contexto de la formación de los jóvenes, que incluye el contacto con los mercados laborales locales y las redes de selección informal, es mucho más significativo que el contenido de la formación, incluidas las destrezas y las competencias obtenidas (por ejemplo, RAFFE, 1990). ROBERTS y PARSELL (1992b) afirmaron que la estratificación de la formación juvenil redunda en una diversidad de experiencias, y algunos jóvenes (sobre todo aprendices de clase tra-
bajadora con pocas cualificaciones y miembros de las minorías étnicas) se forman en contextos donde las oportunidades de empleo son casi nulas. Aunque todos los jóvenes han sufrido cada vez más la falta de trabajo, en años recientes ha habido un aumento desproporcionado en el desempleo masculino, lo que se ha advertido en varios países europeos (por ejemplo, HAMMER, 1996).
Entre la población negra, las tasas de desempleo tienden a aumentar con más rapidez que entre la mayoría blanca (por ejemplo, OHRI y FARUQI, 1988), mientras que los que tienen trabajo desarrollan con más frecuencía ocupaciones mal pagadas (SKELLINGTON y MORRIS, 1992). Las diferencias en los niveles de desempleo entre diversos grupos étnicos son más significativas incluso entre los grupos de jóvenes de mayor edad. Para los adultos jóvenes entre los 16 y los 24 años de edad en Gran Bretaña, la falta de trabajo es significativamente más alta entre los afrocaribeños (40%), y los paquistaníes y bengalíes (35%), mientras que la tasa de desempleo entre la población india es similar a la de la población blanca (20%). Estas cifras se ilustran en la Figura 9.3.
Cuando un joven abandona la esperanza de encontrar un trabajo, la retirada del mercado laboral puede representar una opción que proporcione beneficios positivos. Para las mujeres jóvenes, especialmente las que están casadas o tie- nen hijos, la retirada puede ser una alternativa aceptable socialmente al desem- pleo a largo plazo. Como FURLONGy CARTMEL(1997) señalaron, algunos jóvenes que sufren desempleo después de completar su educación o formación se retiran posteriormente del mercado de trabajo. La mayoría de los que se retiran tienen una experiencia sustancial de desempleo, y las mujeres jóvenes tienen el doble de probabilidad de retirarse que los varones.
Figura 9.3.NTasas de desempleo en el Reino Unido según el origen étnico, 1995.
Fuente: Focus on Ethnic Minorities (1996). Crown Copyright. Reproducido con permiso del Controla-