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Las familias y los amigos

In document Psi de La Adolescencia Rv63 (página 157-160)

Las amistades, como YOUNISS y SMOLLAR (1985) señalaron, se basan en un conjunto de relaciones estructurales completamente diferente de las que se pro- ducen con los padres. Son más simétricas, implican reciprocidad y evolucionan durante la adolescencia. Aunque las amistades son importantes también para los niños pequeños, existe un cambio al comienzo de la adolescencia: un paso hacia la intimidad que incluye el desarrollo de un enfoque más exclusivo, la apertura a la revelación personal y a compartir los problemas y opiniones. YOUNISSy SMO- LLAR(1985) comentan que la noción central es que los amigos se cuentan mutua- mente casi todo lo que ocurre en su vida, y llegan a saber casi todo lo que suce- de en la vida del otro. Los amigos razonan juntos para organizar la experiencia y definirse a sí mismos como personas.

Durante la adolescencia, tienen lugar cambios claros en los patrones de rela- ción y en los contextos sociales. Se da mayor significación a los iguales co- mo compañeros, como proveedores de consejo, apoyo y retroalimentación, como modelos para el comportamiento y como fuentes de información compara- tiva con respecto a las cualidades y las destrezas personales. Las relaciones con los padres se alteran en el sentido de una mayor igualdad y reciprocidad ( HENDRY y cols., 1993), y la autoridad parental se llega a ver como un área que está abier- ta en sí misma al debate y la negociación (YOUNISSy SMOLLAR, 1985) y dentro de la cual es posible discriminar (COLEMANy COLEMAN, 1984). Las interacciones con los padres se ocupan cada vez más de aspectos diarios de la vida como la lim- pieza, las horas de salida y llegada, el volumen de la música, etc. (SMETANA y ASQUITH, 1994), y los adolescentes critican cada vez más el control de los padres a medida que comienzan a desear igualdad en sus relaciones.

Sin embargo, las relaciones con los padres siguen siendo importantes en los momentos de transición y en aspectos orientados al futuro como la educación y la carrera, aunque los iguales tienen una influencia mayor sobre los aconteci-

mientos actuales, las modas y las actividades de ocio (HENDRY y cols., 1993). Conviene destacar que OCHILTREE (1990) indicó también que los adolescentes toman de sus padres los valores importantes en su vida, mientras que consultan tanto a éstos como a los amigos sobre los problemas de relación y personales (MEEUS, 1989). Con el tiempo, la mayoría de los adolescentes llegan a preferir la compañía de los iguales a la de su familia (BLYTHy cols., 1982; LARSON y cols., 1996). Es menos probable que repriman, critiquen y regañen a los amigos que a los padres, y los amigos están más dispuestos a darse mutuamente valor perso- nal, posición social e intereses compartidos. Además, las relaciones de iguales son más uniformes que las de adulto-niño (por ejemplo, HARTUP, 1996), mientras que las explicaciones y las comprensiones son más completas (HUNTER, 1985). La menor frecuencia de contacto con la familia no significa necesariamente una menor proximidad o relaciones de peor calidad (HENDRYy cols., 1993; O’KOON, 1997), y el tiempo dedicado a la familia, que disminuye mucho, es sustituido por tiempo pasado solo en casa, normalmente en la habitación escuchando música o con juegos de ordenador (LARSON, 1997; SMITH, 1997). Así, la mayoría de los ado- lescentes reconocen que algunas de sus relaciones más estrechas son con miembros de la familia, incluidos los padres, los hermanos y los abuelos (HENDRY y cols., 1992; BO, 1996; PHILIPy HENDRY, 1997). Aunque los iguales son las prin- cipales fuentes de apoyo en cuestiones cotidianas, el respaldo social proporcio- nado por los padres es crucial en las situaciones de emergencia. Sin embargo, para la mayoría los adolescentes, el tirón del grupo de iguales y los intereses externos (trabajo a media jornada, deporte, aventuras amorosas) es más fuerte que el de estar con la familia (HENDRY y cols., 1993; LARSON y cols., 1996). Sin embargo, ambos tipos de relaciones son importantes para afrontar con éxito las tareas evolutivas. Esto lo ratifica la investigación realizada por PALMONARIy cols. (1989). Parte de este trabajo implicaba examinar cómo los adolescentes utilizan relaciones diferentes para ocuparse de los distintos tipos de problemas que encontraban. Un modelo tradicional (de tormenta y estrés) predeciría un cambio claro de la “referencia a los padres” a la “referencia a los iguales” a medida que la adolescencia progresara. En realidad, PALMONARIy cols. pudieron evidenciar que los jóvenes actuaban de manera selectiva. Dependiendo del tipo de problema, se podía hacer referencia a los padres, a los iguales o a ambos.

Se han demostrado hallazgos similares en estudios de MEEUS (1989) y de HENDRY y cols. (1993). En un trabajo transcultural, CLAES (1998) mostró que la familia desempeñaba un rol más central en el mundo de relaciones de los ado- lescentes italianos, mientras que se encontró que los amigos ocupaban un lugar más importante para los jóvenes canadienses, encontrándose los adolescentes belgas en la posición intermedia entre estos dos extremos. El proyecto reveló también la importancia de los amigos en la vida de los adolescentes en los tres países, y la posición clave de las madres dentro de la vida familiar. Se interpretó que los hallazgos mostraban la importancia de la influencia de las variaciones y las prácticas culturales en el interés por las relaciones de los adolescentes. En la mayoría de los países, se indica a menudo que las madres cumplen dentro de la familia una función de apoyo para ambos sexos (WILLIAMSONy BUTLER, 1995; PHI- LIPy HENDRY, 1997). Sin embargo, TREBOUXy BUSCH-ROSSNAGEL(1995) revelan la transición de la madre a los amigos como fuentes de consejo al examinar el com- portamiento sexual de muchachas jóvenes. Estos autores encontraron que los

efectos de las conversaciones con la madre y la aprobación de los padres del comportamiento sexual influían indirectamente a través de las actitudes sexuales, siendo más fuertes los efectos de las conversaciones con la madre en torno a los 15 años de edad, mientras que la influencia indirecta de la aprobación de los ami- gos del comportamiento sexual mediante actitudes sexuales alcanzó un pico de influencia en torno a los 17 años. WILLIAMSONy BUTLERafirmaron que más de una cuarta parte de los sujetos que respondieron en su estudio mantenían una fuerte convicción de que no hablarían con nadie.

Muchos otros niños y jóvenes dijeron que sólo de mala gana hablarían de sus cir- cunstancias personales con otros… pero las “mamás” eran las que se describían con más frecuencia como la persona dentro de la red familiar con quien compartirían las confidencias y hablarían de sus preocupaciones … cualquier otra persona en la que se confiara era porque había razones específicas… en conjunto, los jóvenes habían perdido la fe en la posibilidad de que los adultos pudieran comprenderlos en modos que ellos consideraran apropiados.

(WILLIAMSONy BUTLER, 1995, pág. 303.) Los comentarios de los jóvenes en una investigación de adolescentes y men- tores adultos realizada por PHILIPy HENDRY(1997) apoyan sólidamente esta idea. Sin embargo, en términos generales, las influencias de los padres y los iguales se complementan entre sí en aspectos que preparan a los adolescentes para rela- ciones más maduras en su vida futura. Las relaciones familiares durante la infan- cia proporcionan un sólido fundamento emocional para las relaciones de iguales durante la adolescencia. Los iguales normalmente modelan y refuerzan entre sí los comportamientos y los valores que aprenden de sus padres (FULIGNIy ECCLES, 1993; GAVINy FURMAN, 1996; DEKOVICy MEEUS, 1997). A este respecto, es intere- sante mencionar un estudio con cuestionario realizado por DURBINy cols. (1993) sobre 3.407 adolescentes norteamericanos de origen europeo. Encontraron que era más probable que los adolescentes que caracterizaban a sus padres como

con autoridad estuvieran orientados hacia grupos de iguales (cuadrillas) que

recompensaran las normas apoyadas tanto por los adultos como por los iguales (por ejemplo, “inteligente”, “popular”). Las chicas, y en menor medida los varones, que caracterizaban a sus padres como poco implicados tenían más probabilida- des de estar orientados hacia grupos que no respaldaban los valores adultos (por ejemplo, “drogatas”). Los chicos que caracterizaban a sus padres como indulgen-

tes tenían más probabilidad de orientarse hacia cuadrillas con una orientación a

la “cultura de la diversión” (es decir, “frecuentadores de fiestas”). El trabajo de SHUCKSMITHy cols. (1995) refleja hasta cierto punto estos hallazgos.

Sin embargo, los padres se preocupan a veces por la elección de amigos de sus hijos en la adolescencia, porque los jóvenes seleccionan activamente amigos basándose en la similitud de intereses, características y comportamientos. En parte, esto puede ser porque en la adolescencia se encuentra a los amigos y los iguales en entornos diferentes al hogar familiar y, por tanto, algunos amigos son “desconocidos” para los padres. En la adolescencia, los jóvenes pasan a nego- ciar y reivindicar conjuntos de relaciones en sus propios términos, más allá del control parental. Así, las similitudes entre amigos en el consumo de cigarrillos o de alcohol, por ejemplo, pueden depender más de una selección de amistades que de la influencia de los iguales (BERNDTy ZOOK, 1993).

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