9:23. La gloria del Señor. La mayoría de las con- sagraciones de templos en el antiguo Cercano Oriente incluían la instalación oficial de la deidad en el templo, generalmente por medio de su imagen llevada dentro. Aquí no hay una instalación de *Yahvé, pero su gloria aparece emergiendo del recién consagrado tabernáculo, muy probablemente en forma de columna de nube y fuego (ver el comentario sobre Exo. 13:21, 22) que representaba la presencia del Señor a lo largo de la experiencia del desierto. Aquí el fuego brota desde la columna para consumir las ofrendas.
10:1. Los incensarios. Muy probablemente eran una especie de sartenes de mango extendido que también servían para retirar los carbones ardientes. Se usab'an como altares portátiles porque de hecho el incienso era quemado en ellos. En Egipto también se usaban para quemar incienso cuando la gente quería protegerse de las fuerzas demoníacas. Para un paralelo estrecho en la Biblia, ver Números 16:46-50.
LEVÍTICO 10:1—11:2
10:1. El fuego no autorizado. Como el acceso al altar principal, de donde se suponía que se obtenían los carbones para las ofrendas de incienso, era difícil debido al fuego consumidor, y como los hijos de Aarón decidieron que se necesitaba incienso para proteger al pueblo de ver la gloria del Señor (ver 16:13), fueron usados carbones de otro origen (fuego no autorizado).
10:3. El silencio de Aarón. El silencio de Aarón contrastaba con el fuerte lamento que generalmente acompañaba al luto. Más bien que un silencio de alguien atónito, representaba una decisión de seguir el procedimiento que correspondía a los sacerdotes oficiantes que no debían estar de luto. 10:4. Cuidado de los muertos por sus parientes. Uno de los papeles importantes de una familia es el de cuidar de sus muertos. En esta situación, los hermanos de los muertos no estaban disponibles por cuanto aún estaban participando en oficiar el sacrificio. Por lo tanto, se indicó a los primos que cumplieran con los deberes necesarios.
10:6, 7. Los ritos de luto y el aceite de la unción. El cabello desordenado y la ropa rasgada eran dos de las principales señales de luto. Otras señales incluían afeitarse el cabello o la barba, ponerse polvo en la cabeza y aun hacerse heridas. Generalmente, el período de luto duraba siete días. Aarón recibió la advertencia de no hacer todo esto porque contradiría su condición sacerdotal que exigía que estuviera disponible para la ceremonia. Sería rebajar la santidad del santuario y la presencia de Dios si se interrumpía aquello que había sido puesto en acción con el aceite de la unción. Ver 21:10-12.
10:8, 9. El vino y el licor. Los dátiles, la miel y el grano podían todos ser fermentados y usados como bebidas espirituosas, pero probablemente la cerveza de cebada era la más común de las alcohólicas. Hay cierta evidencia de intoxicación ritual en la literatura del antiguo Cercano Oriente y la Biblia también da testimonio de esta práctica (Isa. 28:7). 10:10. La diferencia sagrada. El versículo 10 establece varias categorías. Todo lo que era sagrado (consagrado a la deidad) era limpio (purificado ritualmente). Lo que no era sagrado (y por ende profano o común) podía ser tanto limpio o estar contaminado. Era deber de los sacerdotes mantener la distinción entre estas categorías y lo hacían por medio del círculo sagrado. Según este concepto, el centro del espacio sagrado era el lugar
santísimo, donde estaba el arca. Irradiando desde este punto estaban las zonas concéntricas de santi- dad, cada una de las cuales tenía sus requisitos de niveles de "pureza. Los sacerdotes hacían cumplir. las reglas que mantenían el nivel adecuado de san- tidad y "pureza en cada zona.
10:11. La instrucción sacerdotal. La instrucción de los sacerdotes debió haber incluido asuntos éticos así como "rituales, aunque aquí el énfasis es probablemente sobre lo segundo. Deuteronomio 24:8 presenta un ejemplo de esta enseñanza sacer- dotal. En el mundo antiguo, los sacerdotes eran considerados expertos en asuntos rituales del cum- plimiento del "culto y eran regularmente consul- tados sobre los procedimientos, que a menudo eran complejos.
10:12-15. Las porciones para los sacerdotes. Los detalles de estos versículos han sido considerados en los capítulos 6 y 7.
10:16. La importancia de comer la ofrenda por el pecado. Se creía que la ofrenda por el pecado o de purificación absorbía las impurezas que se presen- í taban para ser remediadas. Este concepto de absorción ritual era común en el antiguo Cercano Oriente. Cuando era absorbida una gran cantidad (como en el día de la expiación), toda la ofrenda | era quemada para eliminar así la "impureza. Pero I en la mayoría de las oportunidades el hecho de ¡ que el sacerdote comiera las partes indicadas juga- j ba un papel en el
proceso depurificación. Estu-i diosos sugieren que simbolizaba la santidad tragándose la "impureza. Si era así, tienen razón al entender la explicación dada aquí por Aarón a Moisés que reflejaba su temerosa precaución. La presencia de los cadáveres de sus hijos en la zona | del santuario puede haber aumentado en gran me- 1 dida el monto de "impureza absorbida por la ofren- I da de purificación, haciendo que fuera letal para el |
sacerdote. 1
II
11:1-46 |
Comida limpia ycomida inmunda
1
11:2. Las restricciones en la dieta. En Mesopo- j tamia había numerosas oportunidades en las que I estaban prohibidas ciertas comidas por un breve lapso. También hay evidencia en "Babilonia de que ¡ había ciertas restricciones relativas a animales que - los dioses en particular aceptaban como sacrificio, i Pero no había un sistema general como el que se j encuentra aquí. Sin embargo, aunque no hay en el
LEVÍTICO 11:3—12:4 mundo antiguo ningún paralelo conocido al sistema
israelita de restricciones en la dieta, los animales permitidos por lo común se adecuaban a la dieta habitual del antiguo Cercano Oriente.
11:3-7. Los criterios para clasificar los animales. Los principales criterios eran: (1) medios de locomoción y (2) características físicas. No se menciona nada sobre los hábitos alimenticios o las condiciones de su hábitat. Los antropólogos han sugerido que los animales eran considerados limpios o inmundos dependiendo de si poseían todos los elementos que los hicieran “normales” en su categoría. Otras sugerencias se refieren a la salud y la higiene. La debilidad de todas ellas es que hay demasiados ejemplos que no encajan en cada explicación. Una explicación tradicional popular sugiere que los animales prohibidos tenían alguna relación con los *rituales no israelitas. Sin embargo, las prácticas de sacrificios de los vecinos de Israel parecen haber sido notablemente similares a las de ellos. Una prometedora sugerencia reciente es que la dieta israelita fue moldeada de acuerdocon la “dieta” de Dios, o sea que aquello que no podía ser ofrecido en sacrificio a Dios tampoco era adecuado para el consumo humano.
11:7. Los cerdos. La literatura de sabiduría “asiria declara que el cerdo es inmundo, inadecuado para el templo y abominación a los dioses. También hay un texto de sueños en el que comer su carne es un mal augurio. Sin embargo, es claro que era una parte regular de la dieta en Mesopotamia. Algunos ‘rituales “heteos exigían el sacrificio de un cerdo. Sin embargo, estudiosos observan que, en esos rituales, el cerdo no era puesto sobre el altar como comida para el dios sino que absorbía la “impureza y entonces era quemado o enterrado como ofrenda alas deidades del submundo. Del mismo modo, en Mesopotamia se ofrecía un sacrificio a los demonios. En Egipto, hay evidencia de que se usaba el cerdo como comida, y Herodoto asegura que también se usaba para sacrificios. Las fuentes egipcias hablan de piaras cuidadas como propiedad de los templos y que eran incluidas en donaciones para estos. El cerdo era especialmente sagrado para el dios Set. Sin embargo, la mayor parte de la evidencia de sacrificio de cerdos proviene de Grecia y Roma, también mayormente para los dioses del submundo. En ambientes urbanos, tanto los cer- dos como los perros solían merodear por las calles buscando comida entre la basura, lo que los hacía
aún más repulsivos. La actitud hacia el cerdo en Israel es muy clara en Isaías 65:4; 66:3, 17 y, en el primer caso, se ve una estrecha relación con el culto a los muertos. Es muy posible, pues, que el sacrificio de un cerdo fuera sinónimo de presentar sacrificios a los demonios o a los muertos.
11:8. La transferencia de la “impureza. Los objetos que habían estado en contacto con un esqueleto absorbían su impureza, a menos que fueran metidos en el suelo. Por lo tanto, las fuentes y los pozos estaban exentos, así como la semilla al ser plantada. La semilla mojada del versículo 38 estaba siendo preparada para su uso como comida y de ese modo llegaba a ser inmunda. Cualquier contacto con un esqueleto también hacía “inmundo al individuo y requería purificación. En su mayoría, el comer carne habría incluido animales que habían sido muertos ritualmente y que, por lo tanto, no transferían impureza.
12:1-8