12:34. Artesas de amasar. La forma más fácil de transportar el amasijo ya preparado para el pan del día siguiente era, como se describe, en las artesas de amasar, cubiertas con una tela para protegerlas del polvo.
12:37. Ruta del viaje. Ramesés es *Tell el Daba en el oriente del delta (ver el comentario sobre 1:8-14), donde los israelitas estaban trabajando en la cons- trucción de una ciudad para el faraón. Sucot ha sido identificada como Tell el-Maskhuta, hacia el extremo oriental del wadi Tumilat. Ésta sería una ruta natural para dejar Egipto yendo hacia el este, como demuestran varios documentos egipcios. Hay aproximadamente un día de viaje desde Ramesés hasta Sucot (para la ruta del éxodo ver Mapa 1. El éxodo).
12:37. Número de los israelitas. Por varias razones, se ha considerado que el tamaño de la población israelita es problemático. Si había 600.000 hombres, en total deberían ser más de 2.000.000. Se ha planteado que la región del delta en Egipto no podía sostener una población de ese tamaño. (Las estimaciones sugieren que la población de todo Egipto era entonces de 4 ó 5 millones). La pobla
ción moderna en la zona del wadi Tumilat es de menos de 20.000. En ese tiempo, los ejércitos egip- cios tenían menos de 20.000 hombres. Por ejemplo, para la batalla de Cades, en el siglo XIII, los *heteos reunieron un ejército de 37.000 (lo que se cree que es exagerado) que se considera como una de las mayores fuerza en lucha que se hayan reunido. Shamshi-Adad (Asiria, 1800 a. de J.C.) pretendía haber reunido un ejército de 60.000 para el sitio de Nurrugum. Si Israel tenía una fuerza de 600.000, ¿a quién podían temer?
Al viajar, la línea del pueblo se extendería por casi 320 Ion. Aun sin animales, niños y ancianos, los viajeros no podían hacer más de 32 km diarios (aunque las caravanas hacían entre 56 y 64 km). Cuando las familias y los animales trasladaban el campamento, el promedio sería de 10 km diarios. Cualquiera que fuera el caso, la retaguardia estaría por lo menos un par de semanas detrás de la van- guardia. Esto crearía algunas dificultades en el cruce del mar que parece haber sido hecho de la noche a la mañana, aunque ciertamente hay quienes han calculado cómo pudo ser realizado. Sin embargo, la línea sería lo suficientemente larga como para extenderse d¿de el cruce del mar hasta el monte Sinaí.
LAFECHA DELÉXODO
A través de los años, se ha comprobado que es una tarea difícil fijar una fecha para el éxodo. Como en el relato no se nombra a ningún faraón, a fin de tener pruebas, los eruditos han tenido que buscar en otros juegos de datos más circunstanciales. Sé los puede dividir endatos internos(a partir del texto bíblico) ydatos externos(reunidos por la investigación arqueológica e histórica).
La evidencia interna comprende primordialmente períodos genealógicos o cronológicos dados en el texto (p. ej., 1 Rey. 6:1) y sugiere una fecha a mediados del siglo XV a. de J.C. Si se la adopta como algo que tiene sostén bíblico, se la puede defender en términos histórico-arqueológicos, pero se debe partir de la base de que una cantidad de las conclusiones a que han llegado los arqueólogos padece por falta de datos o es el resultado de una mala interpretación de los mismos. Por ejemplo, si el éxodo ocurrió alrededor de 1450, la conquista debe ubicarse en la *Edad del bronce superior en Canaán. Lamentablemente, los arqueólogos que han excavado los lugares relacionados con la conquista no han encontrado restos de ciudades amuralladas en el Canaán de la Edad del bronce superior. Muchos de los sitios no muestran evidencia de ocupación alguna en la Edad del bronce superior. Como respuesta, se ha sugerido que la destrucción de las grandes ciudades fortificadas de Canaán en la *Edad del bronce intermedio puede asociarse con la conquista. Sin embargo, los arqueólogos generalmente han fijado el final de la Edad del bronce intermedio alrededor de 1550 y es demasiado complejo tratar de trasladar todo el sistema de fechado un centenar de años.
Generalmente, se considera que la evidencia externa apoya más una fecha en el siglo XIII, durante el tiempo de Ramsés el Grande. Este criterio necesita partir de la base de que las cifras dadas en el texto bíblico necesitan ser leídas de manera diferente. Por ejemplo, los 480 años de 1 Reyes 6:1 debieran ser vistos como una referencia a doce generaciones (12 x 40), lo que sería significativamente menos que 480 años. Además, si bien se ha declarado que los datos histórico- arqueológicos del siglo XIII se adecúan mejor al éxodo, hay una cantidad (le dificultades que siguen en pie. Entre ellas está la inscripción del faraón Merneptah hacia fines del siglo XIII que menciona a Israel como un grupo de pueblos en Canaán.
Ambas fechas tienen sus dificultades y es probable que haya aún ciertas presuposiciones que se mantienen y que nos impiden ver cómo se reúnen todas las piezas. Es probable que la investigación histórica y arqueológica pueda eventualmente traer más claridad al tema. Hasta entonces debemos contentarnos coh nuestra incertidumbre.
ÉXODO 12:40—13:9 Además, si un par de millones de personas
vivieron en el desierto durante 40 años y la mitad murió allí, los arqueólogos esperarían encontrar rastros de ellos, especialmente en lugares como Cades-barnea, donde se detuvieron por un tiempo. Cuando volvemos nuestra atención a su llegada a Canaán, la situación no mejora. La población de Canaán en ese tiempo era mucho menos que esta fuerza israelita y toda la evidencia arqueológica sugiere que hubo una aguda declinación de la población en la zona durante la *Edad del bronce superior, cuando los israelitas la ocuparon. Algunos estiman que, ni siquiera en el siglo VIII a. de J.C. había un millón de personas en toda la tierra de Israel. La población actual de Israel, aun con- siderando las extensas regiones metropolitanas, apenas ha pasado el doble de lo que habría sido la población del éxodo. Sin embargo, el texto es coherente en sus informes sobre el tamaño del total (ver Nám. 1:32; 11:21; 26:51). Se han presentado muchas soluciones, pero todas tienen problemas. Todo lo anterior sugiere que es improbable que la cifras deban leerse de la forma tradicional. Los estudios sobre el uso de los números en las inscripciones asirías han sugerido la posibilidad de que sean comprendidos y usados en un marco ideo- lógico más bien que para dar una cuenta exacta. Pero es muy difícil salir de nuestras expectativas culturales. El enfoque más prometedor procede de un reconocimiento de que la palabra hebrea “mil” puede ser traducida también como “tropa militar”. En ese caso había una fuerza de 600 hombres de guerra. Para más información, ver el comentario sobre Josué 8:3 y Números 2:3-32.
12:40. Cuatrocientos treinta años. La cronología de este período es muy difícil, en 1 Reyes 6:1 se dice que el éxodo estaba separado por 480 años de la dedicación del templo en 966. Esto lo colocaría a mediados de 1400. Agregando los 430 años de este versículo, se sugeriría que los israelitas llegaron a Egipto en la primera mitad del siglo XIX a. de J.C. Existe toda clase de variantes y se pueden defender varias opciones tanto a partir de la evidencia bíblica como arqueológica. Para un estudio más amplio, ver el artículo “La fecha del éxodo” (p. 83).