6:3. Leche y miel. La tierra de Canaán es descrita 3 como una tierra “que fluye leche y miel”. Esto se || refiere a la abundancia de la tierra para un estilo 3 de vida pastoril, pero no necesariamente en cuan- J to a la agricultura. La leche es el producto de los 1 ganados, mientras que la miel representa un recur- ¡i so natural, probablemente jarabe del dátil más bienÉ que miel de abejas. En la epopeya *ugarítica de a *Baal y Mot, que describe el retorno de la fertili- 3 dad a la tierra en términos de los wadis que se llenan ¡ de leche, tenemos una expresión similar. Textos ; egipcios tan tempranos como la Historia de *Sinué f describen la tierra de Canaán como rica en recursos I naturales así como en productos cultivados.
6:4. Categorías de monoteísmo. Se pueden iden- • tificar varios niveles de monoteísmo que han :< caracterizado las creencias de diversos israelitas en J diversos períodos. El monoteísmo definitivo podría j ser llamado monoteísmo filosófico: Siempre há ; existido sólo un Dios. El *henoteísmo reconoce la
J
existencia de otros dioses pero a menudo insiste ¿jDEUTERONOMIO 6:4-8 en la supremacía del propio dios. Del mismo modo,
la *monolatría describe la situación en la que una persona o grupo ha decidido adorar a un solo Dios, al margen de si existen otros dioses o no. Finalmente, un monoteísmo práctico puede reconocer una cantidad de dioses, pero la mayor parte de su actividad religiosa y cáltica se enfoca a una deidad en particular. El material de Deuteronomio no deja el menor lugar para el henoteísmo o la monolatria. 6:4. Yahvé es uno. La declaración de que una deidad es la única, en otros textos del antiguo Cercano Oriente (hecha, por ejemplo, en relación con *Enlil [sumerio] y *Baal [cananeo]) generalmente se rela- ciona con la supremacía de su dominio. Otra posi- bilidad es que la afirmación insiste en una visión unificada de *Yahvé. Del mismo modo que un dios principal pudo tener una cantidad de diferentes santuarios, cada santuario llegaba a enfatizar una perspectiva diferente del dios. En Mesopotamia, podían considerar que *Istar de Arbela era muy diferente de Istar de *Uruk. De hecho, las inscrip- ciones en Palestina efectivamente indican que esto también era cierto en Israel, ya que se hacen refe- rencias a Yahvé de Samaria y Yahvé de Temán. 6:4. Monoteísmo en el antiguo Cercano Oriente. Hubo dos movimientos interpretados como mono- teístas en el antiguo Cercano Oriente en el período del AT. El primero fue el producido por el faraón egipcio Akhenatón en el período veterotes- tamentario en general; el segundo fue el del rey ^babilonio Nabonido en los años inmediatamente previos a la caída de Babilonia ante el rey persa Ciro. Ninguno de esos movimientos duró más de 20 años. Akhenatón intentó establecer el culto único al disco solar, Atón, un dios sin mitología, no retratado en forma humana. Era un culto sin imágenes y tenía poca aplicación para el templo o el *ritual. Se hicieron todos los intentos posibles para erradicar el culto a Amón-Re, que había sido previamente la deidad principal del país y el disco solar fue proclamado como único dios (aunque no hubo intentos evidentes de erradicar a muchos otros dioses). Aunque Akhenatón puede haber intentado que llegara a ser un monoteísmo filosófico (incluso algunos han tratado de identificarlo como trinitario), no parece que muchos de sus súbditos adoptaran sus creencias. Nabonido se encargó de patrocinar oficialmente al dios lunar Sin restaurando su templo en Harrán. Durante 10 años, permaneció
en Telma, en el noroeste de Arabia, aparentemente (de acuerdo con algunas interpretaciones) dedicado a establecer el *culto a Sin. Sin embargo, hay poca evidencia de que aquello fue hecho con la exclusión de otras deidades. Aunque favoreció a Sin, continuó cumpliendo con los requisitos de presencia y donaciones en otros templos. Su tiempo en Telma puede haber sido el resultado de una ruptura con los poderes sacerdotales de Babilonia, puede haber sido una política comercial o tener algún otro tipo de motivación, pero no hay razones para atribuirle el carácter de reforma monoteísta. Ya sea que en esa época la creencia israelita se clasifique como monoteísmo o henoteísmo, hay poco en lo que se la pueda comparar con el resto del mundo antiguo. 6:6. Metáforas anatómicas. Como en los idiomas modernos, el hebreo usaba metafóricamente partes del cuerpo para referirse a distintos aspectos de la persona. La “mano” podía referirse al poder o la autoridad; el “brazo” a la fortaleza; la “cabeza” al liderazgo y así susesivamente. Muchas de esas metá- foras han llegado al lenguaje actual por su lógica inherente o por el papel de la Biblia en el mundo occidental. Sin embargo, no todas las metáforas anatómicas tienen el mismo significado en los dos ámbitos. Por ejemplo, los hebreos consideraban a los riñones como ajiento de la conciencia y la garganta se relacionaba con la vida y la esencia de la personalidad. En nuestro idioma, el “corazón” se usa metafóricamente como asiento de las emociones, en contraste con la lógica y la razón. El hebreo lo usa tanto como centro de las emociones como de la razón o intelecto. Este uso también aparece en los idiomas semíticos relacionados, como el *ugarítico, el *arameo o el *acadío.
6:8. Símbolos sobre las manos y la frente. Las cintas para la frente o para los brazos eran accesorios comunes en Siria Palestina, aunque no hay evidencia gráfica que pruebe que los israelitas las usaran. Los *amuletos a menudo eran usados en el antiguo Cercano Oriente como protección contra los malos espíritus. Se consideraba que los metales preciosos y las gemas eran particularmente efectivos. En algúnos momentos, los amuletos incluían palabras o-fórmulas mágicas. La práctica israelita desaprobaba?1 los
amuletos, pero en este caso se los usaba como recordatorios de la ley o, en otros lugares, podían incluir oraciones o bendiciones, como los pequeños rollos de plata que se encontraron en
DEUTERONOMIO 6:9—7:2
una tumba preexílica justo fuera de Jerusalén en 1979. Estos rollos en miniatura contienen la ben- dición de Ndmeros 6:24-26 y representan la más antigua copia preservada de cualquier texto bíblico. También hay evidencia de que los símbolos eran usados en la frente o el brazo como señales de lealtad a una deidad en particular.
6:9. Inscripción en pilares y puertas. Además de las puertas, como entradas que representaban a la casa misma y que necesitaban una protección especial, hay evidencia desde Egipto de inscripciones sagradas en los dinteles. Los requisitos de este tipo podían actuar tanto para preservar la continuidad de la vida de forma positiva y una relación con la deidad, mutuamente beneficiosa, como para prevenir las consecuencias negativas de situaciones de peligro. Si bien la sangre pascual en los dinteles actuaba de la última manera, la ley en los portales es un ejemplo de la primera. La idea de que textos escritos aportaban protección se encuentra en la epopeya mesopotámica Erra, donde la invasión por el dios de la plaga podía ser prevenida siempre que se guardara en la casa una copia de ese texto. 6:10, 11. Ciudades de Canaán en la Edad del bronce superior. El Canaán de la *Edad del bronce superior (1550-1200 a. de J.C.) se caracterizó por la declinación demográfica y el menor numero de ciudades fortificadas que en el período de la *Edad de bronce intermedio. Aun las aldeas y los esta- blecimientos rurales mostraron una significativa declinación. En las cartas de *Amarna (correspon- dencia del siglo XIV entre Canaán y Egipto), Hazor y Megido eran dos de las más importantes ciudades estado en el norte, Siquem en el centro y Jerusalén y Gezer en el sur. La arqueología ha encontrado que los pobladores más ricos de las ciudades tenían casas confortables, generalmente con patios centrales. La mayoría de las ciudades estaban rodeadas por tierra arable explotada por la mayor parte de la población. El trabajo de cavar pozos y cisternas de piedra, preparar el suelo y Construir la irrigación había sido parte del estilo de vida agrícola de Canaán. Por lo común, los bosques y viñedos tardaban muchos años en desarrollarse y ser productivos, pero ya había sido hecha esta preparación del terreno.
6:13. Juramentos en el nombre de Yahvé. Como se consideraba que los juramentos eran poderosos y efectivos, su declaración era considerada poderosa. Aunque heredaron las ciudades, casas y quin
tas de los cananeos, los israelitas no heredaron los dioses que las protegían y supuestamente aportaban fertilidad a las tierras. Una de las formas de demostrar su rechazo de estos dioses era la negativa a atribuirles poder por medio de juramentos. 6:16. Masá. Es el nombre dado al lugar de Refidim, cerca del Sinaí, donde el agua surgió de la roca (ver Éxo. 17:7). 7:1-26