de Números 25, cuando los israelitas fueron arrastrados al culto idolátrico por las mujeres moabitas. Quizá fue la primera vez que se enfrentaron con el *culto a la fertilidad de Canaán. Estos cultos era comunes en las sociedades agrarias donde la población dependía de la lluvia y de la fertilidad del suelo para su supervivencia. Estos cultos a menudo presentaban a un dios que “moría y resucitaba” de acuerdo con el cambio de las estaciones. La asociación de la fertilidad humana con la fertilidad de la tierra llevaba a que . se desarrollaran los elementos sexuales de los "rituales religiosos.
4:6-8. Resultados de las leyes. Aquí las leyes son presentadas como evidencia de la sabiduría y justicia que distinguiría a Israel de las otras naciones;. En muchas de las colecciones de leyes conocidas■ del antiguo Cercano Oriente, hay un prólogo y un epílogo que explican que esa colección demostrará '1 la sabiduría y justicia del rey. De la misma mane- ¡ ra, la sabiduría de Salomón fue evidenciada poí i cómo él fue capaz de hacer normas y decretos jus-.j« tos. Los reyes del antiguo Cercano Oriente por lo ai general apelaban a sus colecciones de leyes para l convencer a los dioses que eran gobernantes sabios jl y justos. Aquí el Señor está revelando su propiiS sabiduría y justicia a su pueblo y al mundo.
4:7. Proximidad del dios. En Mesopotamia, loS;|j“ reyes presentaban las leyes al dios de justicia-! (Shamash) como evidencia de que eranjustos; que i habían recibido autoridad para producirlas de parte | de los dioses y que eran los guardianes de la ley cósjj mica. A veces, la ley era vista como algo inherentei al universo y se suponía que, de alguna manera, laS ¡j leyes reflejaban esa ley cósmica impersonal. Siii j
DEUTERONOMIO 4:10-28 embargo, en el pensamiento israelita, la ley emanaba
del carácter de Dios que era visto como su fuente. El legislador no era Moisés sino *Yahvé. Por lo tanto, al proclamar las leyes, el Señor se revelaba a sí mismo en un acto que lo distinguía de los demás dioses del mundo antiguo. Lo que el texto remarca es esa “proximidad”.
4:10. Horeb. Es otro nombre para el monte Sinaí, muy probablemente ubicado en la parte austral de la península. Ver el comentario sobre Éxodo 19:1, 2. 4:13. Dos tablas de piedra. Ver el comentario sobre Éxodo 24:12; 32:15, 16.
4:15-18. Prohibición de imágenes. El segundo mandamiento se refiere a cómo debe ser adorado *Yahvé, porque los ídolos que prohíbe son ídolos de él (el mandamiento anterior ya descarta el pen- samiento de otros dioses). El mandamiento no tiene nada que ver con el arte, aunque las imágenes talladas del mundo antiguo eran realmente obras de arte. Por lo común, estaban talladas de madera y cubiertas de placas labradas de plata u oro, para luego ser vestidas con las telas más lujosas. Pero la prohibición se refiere más a cómo deben ser empleadas y el asunto aquí es el poder. Las imágenes de deidades en el antiguo Cercano Oriente eran donde la deidad se hacía presente de manera especial, al extremo de que el *culto de las estatuas llegó a ser el dios mismo (cuando el dios favorecía a sus adoradores de ese modo) aun cuando no era su única manifestación. Como consecuencia de ese vínculo, los hechizos, encantamientos y otros actos mágicos podían ser realizados sobre la imagen a fin de amenazar, ligar o compelir a la deidad. En contraste, otros ritos relacionados con la imagen tenían como finalidad ayudar a la deidad o cuidar de ella. De ese modo, las imágenes representaban una cosmovisión, un concepto de la deidad que no era coherente con la forma en que Yahvé se había revelado.
4:19. Culto a los astros en el antiguo Cercano Oriente. Los dioses celestiales (el dios Sol, la diosa Luna y particularmente Venus; Shamash, Sin e *Istar, respectivamente, en *Babilonia) eran primor- diales en las religiones más antiguas. Al controlar el calendario y el tiempo, las estaciones y el clima, eran considerados como los más poderosos de los dioses. Proveían señales por medio de las cuales se leían ^oráculos y vigilaban todo ello. Ahora *Yahvé Había advertido a los israelitas contra el *culto de la fertilidad (v. 3), la magia y la manipulación
(idolatría, w. 16-18), los auspicios y la relación de deidades con los fenómenos cósmicos (v. 19), que eran todas las características del politeísmo pagano en el mundo antiguo.
4:20. Homo de hierro. El mundo antiguo no contaba con los medios actuales de producir hierro. Su fundición se produce a 1.537 °C, temperatura que no podía ser alcanzada de manera continua con la tecnología antigua. Pero una vez que el hierro es calentado más allá de los 1.000 °C, asume una forma esponjosa y semisólida que puede ser moldeada. El horno generalmente era alimentado con carbón para producir el carbono necesario para el proceso químico. La consistencia del acero dependía del monto de carbono que pudiera absorber. Cuanto más baja la temperatura, más veces tenía que ser repetido el proceso para eliminar las partículas que perturbaran el uso del producto. Si bien un horno podía ser una metáfora de opresión, el fuego de un horno de fundición no es algo destructivo sino constructivo. Es el horno lo que transforma el mineral maleable en un producto de hierro perdurable. La experiencia del éxodo transformó a Israel en el pueblo del *pacto de Dios. 4:26. El cielo jila tierra como testigos. En los tratados del antiguo Cercano Oriente, los dioses eran llamados habitualmente a testificar por ser quienes podían señalqr cualquier falla que surgiera en los términos. Aquí no se entiende que el cielo y la tierra sean deificados, sino que, al representar a todo el universo creado, representaban que el acuerdo tenía el propósito de perdurar mucho más allá de la vida humana. Una indicación más clara de estas implicaciones se puede ver en una expresión más amplia en el Salmo 89:28, 29, 34-37 (ver también Jer. 33:20, 21).
4:28. Los ídolos. Otros pasajes que mencionan estas características son: Isaías 44; Jeremías 10; Salmo 115:4-8. Respecto a las creencias acerca de los ídolos en la práctica religiosa del antiguo Cercano Oriente, ver el comentario sobre 4:15-18. Durante mucho tiempo, ha sido de interés para los estudiosos el hecho de que este texto no refuta la mitología o la existencia de los dioses paganos, pero sí habla en contra de su entendimiento acerca de los .ídolos. Sin embargo, es muy difícil probarle a algáien que estos dioses no existen. Pero se puede demostrar que los dioses no operan tal como se cree que lo hacen. Para los autores bíblicos, el ídolo como aspecto fetichista de la creencia pagana
DEUTERONOMIO 4:32—6:4
es lo más vulnerable y ridículo. Si los dioses no se manifestaban a través de sus imágenes, entonces muchos de los otros aspectos desde el punto de vista común del mundo sería un azar.
4:32-34. La experiencia exclusiva de Israel con la deidad. Los dos aspectos sobre los que echa luz el texto como algo único son los aspectos principales del *pacto: la elección (w. 34, 37) y la revelación (w. 33, 35). Por medio de estas acciones, *Yahvé se distinguía a sí mismo de los dioses de otras naciones del antiguo Cercano Oriente. Se creía a veces que esos dioses habían elegido a un individuo o una familia para favorecerlo con su bendición. Lo común era un rey que pretendía que su protector era un dios en particular. Pero sin la revelación, esa “elección” sólo era una inferencia o propaganda. Los dioses del antiguo Cercano Oriente no revelaban sus planes a largo plazo ni se consideraba que necesariamente debían tenerlos. No revelaban su apariencia o qué les complacía o disgustaba. Todo eso debía ser deducido o inferido por sus adoradores. Pero Yahvé había elegido revelarse por medio de la ley (“Yo soy santo y por eso vosotros sois santos”) y por medio de sus acciones (el pactó con los padres, las plagas, el éxodo, el llevarlos a la tierra, etc.).
4:41-43