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3:1. Diferencias de nombres: Reuel (2:18); Jetro (3:1). En el capítulo anterior, el suegro de Moisés es llamado Reuel, mientras que aquí se lo menciona como Jetro y en Números 10:29 como Hobab (Jue. 4:11). La dificultad puede ser resuelta cuando se reconoce la ambigüedad de la terminología. Los términos para designar a los parientes políticos masculinos no eran específicos. Aquí se refiere a los familiares masculinos de una mujer y puede ser usado tanto para su padre, su hermano y aun su abuelo. La mayor parte de las soluciones toman esto en cuenta. Quizá Reuel era el abuelo cabeza del clan, Jetro el padre de Séfora y técnicamente el suegro de Moisés, así como Hobab sería el hermano político de Moisés e hijo de Jetro. Por otro lado, Jetro y Hobab podían ambos ser cuñados y Reuel el padre.

3:1. Monte de Dios. Aquí se designa así al monte Horeb y en otras partes al Sinaí, aunque cualquiera de los dos nombres podría referirse a la zona en general, una cadena en particular o un pico aislado. Lo más probable es que Moisés lo llamara “monte de Dios” reconociendo el papel que iba a cumplir en los próximos capítulos más que por algún suceso o superstición previos. En el mundo antiguo y clásico, se creía normalmente que las deidades habitaban en las montañas.

3:2-4. Zarza ardiendo. Las explicaciones naturales de la zarza ardiente han sido muy numerosas, desde que era una de las zarzas que exudan gas inflamable hasta que estaba llena de hojas o fresas coloridas. En los textos posteriores egipcios sobre Horus en el templo de Edfú, el dios del cielo esvisto como una llama manifestada en un tipo especial de arbusto, pero eso fue todo un milenio antes de Moisés.

3:2-7. Yahvé, Dios de tu padre. La identificación

que Dios hace de sí mismo como “Dios de tus padres” sugiere que el concepto de una deidad protectora aún representa la comprensión más exacta de cómo los israelitas pensaban sobre *Yahvé. Este título dejó de ser usado cuando Yahvé llegó a ser la deidad nacional en el Sinaí. También sirve para identificarlo como el Dios del *pacto.

3:5, 6. Sacarse las sandalias. Era una práctica común que los sacerdotes entraran descalzos a los templos para prevenir que llevaran polvo o impurezas de cualquier tipo.

3:7-10. Tierra que fluye leche y miel. Así es descrita la tierra de Canaán. Esto se refiere a la abundancia de la tierra dentro de un estilo de vida pastoril, pero no necesariamente de agricultura. La leche era producida por los rebaños, mientras que la miel era un recurso natural, probablemente el jarabe del dátil más bien que la miel de abejas. Una expresión similar a ésta se encuentra en la épica *ugarítica de *Baal y Mot que describe el regreso de la fertilidad a la tierra en referencia a los wadis que fluían miel. Los textos egipcios tan antiguos como la historia de *Sinué describen ¡a tierra de Canaán fan rica en recursos naturales como en productos cultivados.

3:8. Pueblos de Canaán. En la lista de los seis grupos de pueblos que habitaban Canaán, los primeros tres son bien conocidos, mientras que los últimos tres apenas si lo son. Canaán es mencionado en fecha tan temprana como las tabletas de Ebla (siglo XXIV a. de J.C.) y el pueblo cananeo era el principal habitante de las ciudades fortificadas de la tierra, aunque al parecer no era originario de allí. Los *heteos procedían de Anatolia, Turquía moderna, pero algunos grupos habían emigrado al sur y ocupado sectores de Siria y Canaán. Los *amorreos (conocidos en Mesopotamia como amurru o martu) son conocidos a partir de documentos escritos tan temprano como mediados del tercer milenio a. de J.C. La mayoría de los eruditos piensan que ocupaban muchas zonas en el Cercano Oriente, habiendo tenido sus raíces en Siria. Aún se debate si el término “ferezeos” es étnico o spciológico (los que vivían en establecimientos no amurallados). Los heveos a veces son relacionadas con los *horreos, caso en el que serían tales. Los jebuseos ocupaban la región asociada más adelante con la tribu de Benjamín, especialmente la ciudad de Jerusalén, y a menudo se los relaciona con los ferezeos, que estaban ubicados

ÉXODO 3:11—4:17

en la misma región. No hay mención de los fere- zeos, los heveos o los jebuseos fuera de la Biblia. 3:11. Objeción de Moisés. La objeción de Moisés era poco convincente, teniendo en cuenta la capacitación que había recibido en la casa del faraón (ver el comentario sobre 2:10).

3:13. Revelación del nombre divino. En el mundo antiguo, se creía que los nombres estaban ligados íntimamente con la esencia del individuo. El conocimiento del nombre de una persona permitía conocer su naturaleza y potencialmente tener poder sobre ella. En consecuencia, a veces los nombres de los dioses eran guardados cuidadosamente. Por ejemplo, el dios sol egipcio Ra tenía un nombre oculto que sólo conocía su hija Isis (ver el comentario sobre 20:7).

3:13-15. YO SOY. *Yahvé (a menudo traducido “el Señor”, NVI; “Jehovah”, RVA; “Jehová”, RVR- 1960) se forma en base al verbo hebreo “ser”. En el versículo 14, se usa “Yo soy”, una forma alternativa del verbo en primera persona. Testimonios fuera del AT del nombre Yahvé para el Dios israelita se encuentran en la inscripción Mesha, la os- traka Arad, las cartas de Laquis y las inscripciones de Khirbet el-Qom y Kuntillet Ajrud, para mencionar sólo unos pocos lugares prominentes. Hay una cantidad de posibles apariciones de Yahvé o Yah como nombre de deidad fuera de Israel, aunque todas son discutibles. Una de las más intrigantes es la referencia a “Yhw en la tierra de Shasu”, mencionado en algunas inscripciones en Nubia, en el moderno Sudán, desde mediados del segundo milenio. Los shasu eran beduinos mencionados en las mismas inscripciones en el área de Seir (ver Deut. 33:2; Jue. 5:4). Esto podría ser confirmado por la indicación bíblica de que el madiani- ta Jetro era adorador de Yahvé (cap. 18). Sin embargo, debemos recordar que Madián también era descendiente de Abraham (Gén. 25:2-4), de modo que esto puede no estar relacionado con el Dios israelita.

3.T6, 17.Ancianos. Los ancianos eran los líderes de clanes en Israel. Lo habitual era que sirvieran como una asamblea gobernante que supervisaba el liderazgo de una aldea o comunidad. El pueblo buscaba que los ancianos confirmaran a Moisés antes de aceptar su liderazgo.

3:18-20. Dios de los hebreos. Es un título que se usa sólo en el contexto del éxodo. Como generalmente los israelitas se referían a sí mismos ante los

extranjeros sólo como hebreos, algunos han rela- cionado el término “hebreo” con losapirul*habiru, que se conocen por los antiguos textos de este pe- ríodo. “Apiru/habiru” no es una designación étnica sino sociológica, referida a los pueblos desplazados. 3:18. Tres días de camino para un sacrificio. El pedido al faraón era para un peregrinaje religioso de tres días en el desierto. Esto consistía generalmente en un día de viaje en cada dirección y otro día entero para las ceremonias religiosas. La negativa agrega la opresión religiosa a los crímenes del faraón.

3:19, 20. Poderosa mano de Dios. La imagen de una mano extendida o poderosa es común en las inscripciones egipcias para describir el poder del faraón. Se usa a lo largo de toda la narración del éxodo para describir el poder de Dios sobre el faraón. Ver el comentario sobre Deuteronomio 26:8. 4:1-9. Las tres señales de Moisés. Cada una de las tres señales que el Señor dio a Moisés tienen su significado simbólico. La vara era el símbolo de la autoridad en Egipto y el faraón era representado con la figura de la serpiente, que figura en forma prominente en su corona. La primera señal sugiere, pues, que el faraón y su autoridad están comple-■ tamente bajo el poder de Dios. La segunda señal causa una enfermedad de la piel, a menudo traducida como “lepra”, en la mano de Moisés. Sin embargo, de hecho el término hebreo que se usa describe muchas afecciones dermatológicas, casi siem- ¡ pre mucho menos severas que el mal de Hansen (sobre la lepra, ver el comentario sobre Lev. 13). 3 De todos modos, cuando aparece en la Biblia como algo infligido siempre es un castigo cuando el j orgullo de un individuo le hace asumir presuntuosamente un papel divinamente asignado (Núm. 12:1-12; 2 Rey. 5:22-27; 2 Crón. 26:16-21), demostrando así la intención de Dios de castigar al faraón. íj Su resultado era alejar al individuo de la presencia I divina, dado que el afectado quedaba impuro. Lajtercera señal, la transformación del agua en san- í gre, muestra el control de Dios sobre la prosperi- ,j dad de Egipto, que dependía enteramente de las j aguas de ese río. También anticipaba las plagas que J Dios

mandaría. |

4:17. La vara de Moisés. La vara de Moisés llegója ser un símbolo del poder de Dios y de su presen- j cia con él. Es distinguida cuidadosamente de los | instrumentos de magia que Moisés nunca usó en I relación con encantamientos o palabras de poder. 1

ÉXODO 4:18—5:6 No fue usada para manipular a Dios, excepto en un

desafortunado episodio (Núm. 20), Moisés no la usó sino que sólo no ¡a empleó como se le instruyó.

4:18-26

Culpabilidad de Moisés

4:19. Situación legal

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