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23:1-44. El calendario religioso de Israel. Las ver- siones del calendario de fiestas de Israel se encuentran en Éxodo 23:12-19; 34:18-26; Levítico 23; Deuteronomio 16:1-17 y Números 28—29. Cada cual tiene sus propias características y énfasis. En Levítico, una lista de los sacrificios requeridos a lo largo del año es entremezclada con las fiestas del sábado, la Pascua, la fiesta de los Panes sin levadura, la fiesta de las Semanas, la fiesta de las Trompetas, el Día de la expiación y la fiesta de los Tabernáculos. Estas fiestas marcaban las diversas etapas del año agrícola, celebraban las cosechas y daban el crédito a Dios así como una porción en sacrificio devuelto a él, quien había provisto aquella abundancia. Aunque el sábado no era técnicamente un día de fiesta, es añadido aquí para señalar su importancia y eso nos aporta un sentido de cómo los antiguos calculaban el tiempo. Gran parte del resto del antiguo Cercano Oriente tenía calendarios que reconocían más al sol y la luna, ya que estos eran manifestaciones de los principales dioses. Mientras que el calendario de Israel no rechazaba los ciclos lunares y solares, y ponía menos atención a los equinoccios y solsticios que a veces eran vistos como tiempos de conflicto entre los

dioses del sol y la luna. Como las estaciones de la agricultura en última instancia se relacionan con el ciclo solar, el sistema de mes y año lunar usado a lo largo del antiguo Cercano Oriente debía ser ajustado periódicamente al ciclo solar. Esto era hecho añadiendo un decimotercer mes de unos pocos días de duración cuando los sacerdotes determinaban que había que hacer un ajuste.

23:3. La asamblea sagrada el sábado. Las asambleas sagradas o proclamaciones eran parte importante de la mayoría de las prácticas religiosas del mundo antiguo. Indicaban reuniones públicas locales o nacionales para el culto público y comunitario. La gente era convocada a dejar sus obligaciones todos a la vez. Al margen del cumplimientos de *rituales comunitarios, no es claro qué ocurría en esas concentraciones. En tiempos posteriores, se las usaba para lecturas públicas, pero no hay evidencia de ello en tales ocasiones en los períodos más antiguos (ver Deut. 31:10-13). Este pasaje es la única referencia a estas concentraciones en relación con el sábado.

23:5. La Pascua. Esta celebración dirige la atención al sacrificio pascual que conmemoraba la salida de Egipto ^(detallada en Éxo. 12—13). Debe comenzar al ponerse el sol el día 14 del primer mes (marzo-abril). Como el sacrificio debía ser de un cordero de un año, algunos especulan que el origen de este hecho se encuentra entre los grupos pastoriles nómadas de la tierra y que en ese tiempo estaba vinculado con la fiesta de los Panes sin levadura, que se relaciona con la agricultura. Eventualmente, la Pascua llegó a ser una fiesta de peregrinación cuando el culto estuvo centrado en Jerusalén, pero volvió a ser una celebración en los hogares después de la destrucción del templo en el 70 d. deJ.C.

23:6-8. La fiesta de los Panes sin levadura. Señala el comienzo de la cosecha de la cebada (marzo- abril). Los panes sin levadura eran hechos con el grano recién cosechado sin agregarle levadura y se celebraba como primera señal de las siguientes cosechas del año. Los siete días de celebración abarcaban los días entre el comienzo y el final, durante los que no‘se permitía ningún trabajo (ver el comentario sobre Éxo. 12:14-20).

23:10-14/ La ofrenda mecida para la cosecha. Como parte del festival de la cosecha, los “primeros frutos” eran llevados al sacerdote. A su vez, él sacudía la gavilla de grano o la elevaba ante el altar del

LEVÍTICO 23:12-42

Señor. Este gesto atraía físicamente la atención de Dios al sacrificio y significaba que todos los dones y objetos sacrificados procedían de Dios y le perte- necían. También dejaba libre el resto de la cosecha para el uso de la gente (ver el comentario sobre 7:30-34).

23:12, 13. La ofrenda quemada, la vegetal y la líquida. La ofrenda quemada del cordero de un año, una cantidad doble de la habitual de grano y una libación de vino constituían los tres productos principales de Israel (a veces con aceite de oliva en reemplazo o suplemento del vino; ver 2:1; Núm. 15:4-7). Al combinarlos, la fertilidad que Dios proveería estaría dirigida hacia todos sus esfuerzos en la cría de animales y la siembra. El grato olor atraía la atención de *Yahvé al sacrificio (ver el sacrificio de Noé en Gen. 8:20, 21) y lo señalaba como un *ritual de acción de gracias prescrito adecuadamente, y no la alimentación a un dios como en las religiones mesopotámicas y egipcias.

23:15-22. La fiesta de las Semanas. Este segundo de tres principales festivales de la cosecha llegaba siete semanas después de la cosecha de los primeros granos (Éxo. 34:22; Deut. 16:9-12) y también es conocido como fiesta de la cosecha o de Pentecostés (Éxo. 23:16). En el ciclo agrícola, señala el fin de la temporada de la cosecha de trigo y por tradición estaba ligada a la entrega de la ley en el monte Sinaí. También es asociada con la renovación del *pacto y el peregrinaje. La celebración incluía llevar una ofrenda mecida de dos hogazas de pan, sacrificios de animales (corderos de siete años, un toro y dos carneros) y una ofrenda líquida como acción de gracias por una buena cosecha. También se sacrificaba un macho cabrío como ofrenda por el pecado del pueblo. 23:16-20. Las ofrendas. La fiesta de las semanas requería una variedad de ofrendas de parte del pueblo. La ofrenda de “grano nuevo” es distinta de la ofrenda vegetal regular (ver 2:13). Las dos hogazas de pan se hacían con levadura, pero en realidad no se llevaban al altar (ver las regulaciones en 7:13). Los animales que servían como ofrenda quemada (corderos de siete años, un novillo y dos carneros) demostraban el carácter mixto de la economía israelita. La razón por la cual se incluía una ofrenda de un macho cabrío por el pecado no es clara más allá de la idea de que el pueblo debía ser restaurado a la *pureza del *culto antes de consumir su cosecha.

23:23-25. La fiesta de las Trompetas. El primer día del séptimo mes (el mes más sagrado en el calendario israelita) debía ser indicado por el sonido de un cuerno de carnero (shofai■), que conmemoraba el acuerdo de *pacto y los dones de Dios al pueblo. No se permitía trabajo alguno y se presentaban ofrendas quemadas (ver Núm. 29:2-6 sobre lo que era sacrificado). La fiesta debía continuar hasta el décimo día del mes cuando se observaba el Día de la expiación (ver 16:29-34 para detalles). En tiempos posteriores, la fiesta de las Trompetas llegó a ser el festival del año nuevo, pero esto ocurrió en la época posexílica.

23:26-32. El Día de la expiación. Para información sobre este día, ver el comentario del capítulo 16.

23:33-43. La fiesta de los Tabernáculos. La cosecha final del año tenía lugar en el otoño antes del final de la temporada de lluvias y señalaba el comienzo de un nuevo año agrícola (día 15 del mes séptimo). En ese tiempo, se recogía y almacenaba lo último del grano maduro y de los frutos. Este evento de 7 días también era conocido como fiesta de la Siega (Éxo. 23:16) y era simbolizada por la construcción de enramadas para los cosecha- dores. El festival estaba relacionado con la tradición israelita como conmemoración de la vida errante en el desierto. También fue la oportunidad para la consagración del templo de Salomón en Jerusalén (1 Rey. 8:65).

23:40. Frutos, hojas y ramas. Para representar la abundancia de la tierra, se indicaba a los israelitas que debían celebrar decorando sus enramadas con frutas cítricas, así como con hojas y ramas de sauce y palmeras. La ocasión festiva probablemente incluía danzas y procesiones llevando manojos de ramas frondosas. De ese modo, el pueblo reconocía la abundancia provista por Dios y celebraba comunitariamente el cumplimiento visible del *pacto.

23:42, 43. La vida en las enramadas. Como una forma de conmemorar su vida en el desierto, se indicaba a los israelitas que construyeran enramadas y vivieran en ellas durante los 7 días de la fiesta de los Tabernáculos. La aplicación más práctica de estos refugios temporales sería la de servir como alojamiento para los trabajadores que se quedaban allí durante la cosecha hasta su distribución después del festival.

LEVÍTICO 24:1—25:2

24:1-9

El mantenimiento del lugar santo

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