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25:3. Metales preciosos. El oro, la plata y el bronce eran los metales y aleaciones más importantes que estaban disponibles a los israelitas en el período premonárquico. Eran artículos de intercambio y se los usaba para la joyería de moda, los objetos del culto y los altares de incienso. En este caso, representan la voluntad del pueblo de contribuir con sus artículos más preciosos para la construcción y la provisión de muebles del tabernáculo. 25:4 Tejidos de colores. Para decorar el tabernáculo, sólo debían usarse los artículos más preciosos. Las tinturas, hechas algunas del fluido glandular de los moluscos marinos y de ciertas plantas, eran sumamente caras y por lo general se las importaba. Los colores son mencionados aquí en orden descendiente de precio y deseabilidad: azul, púrpura y carmesí.

25:4. Lino. Como otros productos, el lino hecho a base de hilo batido era producido con diversos grados de calidad. Los más burdos eran usados para lonas, turbantes y túnicas. El término usado aquí menciona el más fino, que se usaba en las vestiduras de los funcionarios egipcios (José en Gén. 41:42) y en este caso era usado para el tabernáculo (ver 26:31, 36; 38:9).

25:5. Tintura roja. El proceso de curtido no se menciona con frecuencia en el texto bíblico. Impli-

ir

ÉXODO 25:5-16 caba el uso de cal, corteza de árbol y zumo de plantas y

requería una provisión de agua fresca. En este caso, es posible que las pieles de carnero eran curtidas y teñidas de rojo o ambas cosas durante el proceso de manufactura.

25:5. Delfines (NVI; “pieles finas”, RVA). Se trata de animales marinos que se encuentran en el mar Rojo, cuyas pieles pueden haber sido curtidas y usadas para decoración. Estos animales han sido cazados por su piel en el golfo Arábigo durante milenios. La palabra también puede compararse con una del *acadio antiguo que se refiere a una piedra amarilla o naranja semipreciosa y por eso debía ser del color de la tintura que era usada. 25:5. Madera de acacia. En el Sinaí se encuentra una variedad de árbol del desierto de madera extremadamente dura, apta para su uso en la construcción del tabernáculo y su mobiliario. La palabra que se usa aquí puede ser tomada del egipcio, dado que la acacia era ampliamente utilizada en Egipto. 25:6 Aceite de la unción. Las especias que eran usadas para ungir eran la mirra, la canela, la caña y la casia (ver receta en 30:23-25). Su propósito era eliminar todo resto de olores seculares y transformar el interior del tabernáculo en un santuario idóneo para el culto y la presencia de Dios.

25:7. Piedra de ónice. Aunque se traduce de esa forma, se desconoce la identidad exacta de esta piedra preciosa. También se menciona en Génesis 2:12 como proveniente de la tierra de Havila cerca o propiamente el jardín del Edén. Entre las posibilidades para esta piedra tallable están el lapislázuli y el ónice, una piedra calcedonia con bandas blanco leche alternando con negro.

25:7. Efod. Era una vestidura sacerdotal reservada para el sumo sacerdote (ver cap. 28). Estaba hecha de oro, decorada cuidadosamente con piedras preciosas y sujetada al pectoral y a una de las vestimentas exteriores del sacerdote (28:25, 31). Es asociado tanto con la autoridad del sumo sacerdote como con la presencia de *Yahvé.

25:8. Concepto de templo. El templo no era una estructura para el culto colectivo sino un lugar para que Dios morara en medio de su pueblo. Debía ser mantenido en santidad y pureza para que pudiera ser posible la continua presencia de Dios. Los sacerdotes existían para mantener esa pureza y controlar el acceso. La idea del templo no era la de un lugar donde se ofrecieran sacrificios, sino que, más bien, algunos de los sacrificios existían como medio de

mantener el templo. La presencia de Dios era el elemento más importante para ser preservado. Los sacrificios, como la ofrenda de purificación (ver el comentario sobre Lev. 4:1-3) y la ofrenda por la culpa (ver el comentario sobre Lev. 5:14-16), tenían ese propósito.

25:10-22. El arca (tamaño, diseño y función). El arca era un cofre de madera, abierto en la parte superior, de aproximadamente 1 m de largo y 60 cm tanto de ancho como de alto. Estaba revestida por dentro y por fuera con placas de oro refinado y tenía 4 argollas (también cubiertas de oro) a los lados para insertar las dos varas de oro, que se usaban para transportarla y protegerla de que la tocara alguien aparte del sumo sacerdote. Una tapa de oro, decorada con dos querubines alados, sellaba el arca, manteniendo las tablas de la ley con seguridad adentro. Su función primordial era guardar esas tablas y servir como “soporte” a los pies del trono de Dios, aportando así un vínculo terrenal entre Dios y los israelitas. En Egipto, era común que los documentos importantes que eran confirmados por un juramento (p. ej., los tratados internacionales) fueran depositados debajo de los pies de una deidad/ El libro de los muertos habla incluso de una fórmula escrita por la mano del dios en un ladrillo metálico que era depositado debajo de sus pies. Por lo tanto, la combinación de estrado y receptáculo seguía una práctica egipcia conocida. En los festivales egipcios, las imágenes de dioses a menudo eran llevadas en procesión en barcas. Las pinturas las muestran como cajas del tamaño del arca que eran llevadas con varas y decoradas por guardianes. Un cofre de similar tamaño con argollas para ser transportado se encontró en la tumba de Tutankamón.

25:10. Codo. El codo, la unidad de medida básica de los israelitas, era medido desde el codo hasta el extremo del dedo medio. De acuerdo con la medida del túnel de Siloé, que se describe como de 1.200 codos y siendo su largo real de 520 metros, el codo debía tener algo más de 50 cm. Como los arqueólogos no han descubierto marcas de codos, aún es incierto su largo exacto. 25:16. El testimonio. Este término se refiere a las tablas de >la ley que fueron dadas a Moisés. En el antiguo Cercano Oriente, era una práctica común depositar los códigos legales en contenedores construidos especialmente para demostrar su presentación ante la deidad.

ÉXODO 25:17—26:31

25:17. Elkaporet (tamaño, diseño y función). El kaporet, propiciatorio, era una lámina sólida de oro que servía como cubierta del arca, con las mismas medidas especificadas en el texto, pero dado que aparecía como un elemento separado del arca, tenía un significado especial. Decorándolo, había dos querubines, uno frente al otro, cuyas alas levantadas casi se encontraban sobre el arca y simbólicamente servían para sostener el trono invisible de Dios. De ese modo, con el arca como “estrado” y el kaporet como apoyo para el trono, la presencia de Dios era demostrada al pueblo.

25:18-20, Querubín. Las descripciones bíblicas así como los descubrimientos arqueológicos (incluyendo algunas finas piezas de marfil de Nimrod, en Mesopotamia, Arelan Tash en Siria y Samaría en Israel) sugieren que los querubines eran seres compuestos, con rasgos como los de otros seres dife- rentes, tales como la esfinge egipcia; a menudo con cuerpos de animales cuadrúpedos con alas. Los querubines aparecían en el arte antiguo con cierta regularidad flanqueando los tronos de los reyes y las deidades. La combinación de querubines como guardianes de trono, el arca como estrado y las afirmaciones del AT relativas a *Yahvé como entro- nizado sobre los querubines (p. ej., 1 Sam. 4:4) apoyan el concepto de que el arca representaba el trono invisible de Yahvé. El uso de tronos vacíos era muy conocido en el mundo antiguo. Se los preparaba para ser usados por las deidades y personajes reales cuando estaban presentes.

25:23-30. Mesa de los panes de la Presencia. La mesa de la Presencia era incrustada de oro y tenía cuatro patas. Se la llevaba también con varas, deslizadas a través de aros a cada lado. Sostenía las doce hogazas de “panes de la presencia” (ver Lev. 24:5-9), que eran mostradas permanentemente y reemplazadas cada semana.

25:31-40. El candelabro. Lamenorah de oro de siete brazos, o candelabro, estaba en el lugar santo externo del tabernáculo frente a la mesa de la Presencia. Aunque no se dan sus dimensiones, se menciona que debía ser forjado de un solo bloque de oro. Su función era iluminar el recinto sagrado y sólo Aarón y sus hijos podía cuidar de él. Se han encontrado numerosos relieves y aun mosaicos demenomhs de los tiempos neotestamentarios, cuando había llegado a ser un símbolo del judaismo y de vida eterna, pero generalmente se cree que no tenían la misma forma que los del período vetero-

testamentario. La representación más antigua de la menorah es en una moneda del siglo I a. de J.C. que muestra un candelabro de 7 brazos, muy sencillo, con una base inclinada. Algunos creen que el candelabro representaba el árbol de la vida, un símbolo popular trabajado artísticamente.

26:1-6. Tapices de lino decorados con querubines. Esta es la cubierta que estaba más al interior sobre el tabernáculo. Consistía en 10 capas multicolores de lino fino, decoradas con diseños de querubines. Cada capa medía 28 por 4 codos (unos 15 por 2 m). Eran cosidos en juegos de 5, produciendo 2 capas más largas que a su vez eran unidas con lazos azules y ganchos de oro, con una medida total de 20 por 14 m. 26:7-13. Tapices de pelo de cabra. Servían como cubierta protectora sobre los tapices de lino que cubrían el tabernáculo. Como éstos, consistían en 11 tapices cosidos y luego sujetos entre sí con lazos y ganchos de bronce, que medían 22 por 15 m. 26:14. Cubiertas de pieles de carnero. No se indican medidas para esta tercera capa que cubría la parte superior del tabernáculo y que estaba hecha con pieles curtidas de carnero. Estas dos capas intermedias podían servir para el doble propósito de proteger el tabernáculo y simbolizar las ovejas y las cabras, los dos animales más importantes para la economía.

26:14. Cubierta de pieles finas. La sucesión de cubiertas sobre el tabernáculo va desde las telas más finas hasta el cuero más duro, proveyendo así un sello impermeable para el recinto sagrado que estaba dentro. No se dan medidas para la cuarta capa, de “pieles finas” (delfines), que podía servir mejor como impermeable (ver 25:5).

26:15-30. El cerco. La estructura que sostenía los tapices del tabernáculo era de madera de acacia. Consistía en 3 paredes de tablones erectos, unidos por tablas y travesaños, que eran insertados en ranuras de oro o plata. Toda la estructura medía 30 codos (unos 15 m) de largo y 10 codos (5 m) de ancho y alto. 26:31-35. El velo. El velo era la cortina exterior de la sección cúbica del tabernáculo, creando así un santuario interior conocido como “lugar santísimo”, donde se ubicaba el arca del pacto. Medía 10 codos (5 metros) de cada lado, colgaba de cuatro postes dorados, colocados sobre bases de plata y era hecho de tela multicolor y lino fino. El dibujo de un querubín estaba bordado en él, como

ÉXODO 26:1—27:9 en las colgaduras interiores sobre el tabernáculo.

26:1-36. Diseño, tamaño y distribución del taber- náculo. El tabernáculo era una estructura rectangular (50 codos de ancho y 100 de largo,unos 25 por 50 m), dividido en dos cubos sagrados iguales (25 por 25 metros), abarcando tres ámbitos separados de santidad: el lugar santísimo, donde estaba el arca; el lugar santo, fuera del velo, donde estaba el candelabro, el altar del incienso y la mesa de los panes de la presencia, y el atrio exterior donde estaba el altar de los sacrificios. Tanto el arca como el altar de los sacrificios estaban colocados en el centro exacto de sus respectivos cuadrados sagrados. La entrada al atrio exterior estaba ubicada en el extremo oriental y tenía 20 codos (10 m) de ancho. A las partes más sagradas del tabernáculo (orientadas sobre un eje este-oeste) sólo se podía llegar a través del atrio exterior. En Egipto se han encontrado estructuras portátiles de diseño similar (cortinas colgadas sobre vigas o postes con oro incrustado) de como a mediados del tercer milenio tanto para uso secular como sagrado. Las tiendas reales egipcias de la decimonovena dinastía eran una tienda de dos habitaciones con la cámara exterior de doble tamaño que la interior.

26:1-36. Santuarios portátiles en el antiguo Cercano Oriente. Aunque no hay evidencia de un santuario portátil tan elaborado como el tabernáculo, es claro que los grupos beduinos (tanto antiguos como modernos) llevaban consigo objetos sagrados y altares portátiles de un campamento a otro. Los textos del antiguo Cercano Oriente también describen los itinerarios de las procesiones sacerdotales que llevaban, de un pueblo a otro dentro del mismo reino, imágenes de dioses junto con los demás atavíos. Esto permitía que el dios visitara los santuarios, haciendo viajes de inspección de las comodidades de que disponía la comunidad del templo principal y participando en festivales anuales fuera de la capital. Los textos religiosos cananeos también hablan de pabellones usados para habitación de dioses. Los arqueólogos han encontrado los restos de una tienda santuario madianita en Timnah, que data del siglo XII a. de J.C. También estaba hecha con cortinas colgadas de postes, aunque no era portátil.

26:1-36. Diseño del santuario con un eje recto. La simetría de la arquitectura de los santuarios antiguos sugiere la importancia que se daba entonces a la geometría del espacio sagrado. Se consi

deraba que la divinidad era el centro del poder en el universo. Por lo tanto, el santuario, al menos sim- bólicamente, debía reflejar este papel central cuando se diseñaba el recinto sagrado en zonas de progresiva santidad, y colocando tanto el altar como los objetos asociados con la presencia del dios en el centro exacto del lugar más santo dentro del santuario. De esta manera, se creaba un nexo de poder y majestad que hacía más efectivas las oraciones, sacrificios e invocaciones al dios. Los arqueólogos suelen clasificar los templos sobre la base de la distribución de las cámaras a través de las cuales se tiene acceso a los ámbitos interiores y por la orientación de la cámara principal, donde se representa la presencia del dios. La arquitectura de “eje recto” permitía que se caminara en línea recta desde el altar hasta el santuario interior. El “eje curvo” requería una vuelta de noventa grados entre el altar y el lugar donde estaba la imagen. La puerta a través de la cual se entraba al santuario interior rectangular, en la distribución de acceso directo, podía estar tanto en la pared corta (“pieza larga”) o en la larga (“pieza ancha”). El tabernáculo era del estilo de “eje recto”, pero no era ni de pieza larga o ancha, porque el lugar santísimo era cuadrado y no rectangular. 27:1-8. Altar. El altar era el lugar para quemar los sacrificios. Para que fuera portátil, se lo construía como un cubo vacío (de 5 por 5 codos y 3 de alto) hecho de madera de acacia, con cuernos en cada esquina y con una cubierta y una rejilla de bronce. Se usaba una variedad de utensilios (bandejas, palas, tazones, tenedores, baldes) para manejar la carne de los sacrificios y las cenizas. Como el arca, tenía aros y varas para facilitar el transporte. Aunque no tan sagrado como aquella, el altar también servía como punto de encuentro con Dios, colocado en el eje del atrio exterior del tabernáculo. Su servicio estaba restringido a la familia sacerdotal de Aarón y su función relacionaba al pueblo con la promesa del *pacto de fertilidad y la tierra prometida. Por medio de los sacrificios, el pueblo reconocía la abundancia provista por Dios. De ese modo, el altar los ponía en comunión con el poder que los protegía y bendecía. 27:9-19. El atrio. La arquitectura del templo exigía que los retintos más sagrados estuvieran separados del mundo, profano de cada día por un área de espacio cerrado que, en el caso del tabernáculo, era el atrio. Esta área estaba señalada por mamparas de tela de lino de unos 2 m de alto, que cerraban un área de 100 por 50 codos (unos 2.500 m2). Como

ÉXODO 27:21—28:6

la sección interior del tabernáculo era de unos 5 metros de alto, estas mamparas sólo permitían la visión desde el nivel del suelo y hacían que el símbolo de la presencia de Dios fuera claramente visible. Las telas del atrio eran sostenidas por 56 columnas colocadas en bases de bronce. El uso de estos materiales de menor valor reflejaba la progresión de lo precioso a lo común en la construcción del tabernáculo.

27:21. El tabernáculo de reunión. Aarón y sus hijos debían colocar lámparas de aceite de oliva delante del “tabernáculo de reunión”, que era el “lugar santo” inmediatamente fuera del velo que separaba esa área del lugar santísimo. Allí la presencia de Dios se hacía manifiesta a Moisés y se le daban instrucciones para el pueblo por medio de un ‘oráculo (ver 39:32; 40:2, 6, 29). Por lo tanto, la función de este espacio era tanto simbólica como utilitaria. La presencia de Dios era reconocida por medio de las lámparas encendidas perpetuamente. El cuidado de las mismas por Aarón significaba un papel para la comunidad sacerdotal, allí y en su nombre está implícita la presunción de guía que fue prometida primero a Moisés y luego al pueblo.

27:20, 21. Lámparas que arden continuamente. Debía usarse el aceite de oliva más refinado para proveer una luz perpetua delante de la entrada al lugar santísimo. Estas lámparas, cuidadas por Aarón y sus hijos, simbolizaban la presencia de Dios. La continuación de esta función sacerdotal se ve en 1 Samuel 3:3.

28:1-43

Las vestiduras de los sacerdotes

28:1. El

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