La !are4a y las sociedades
0e hecho, cuando /ibra asciende, podemos anticipar la uerza inusitada de las lecciones 0e hecho, cuando /ibra asciende, podemos anticipar la uerza inusitada de las lecciones que depararán el matrimonio o la pareja en la !ida de una persona. Es e!idente que esto que depararán el matrimonio o la pareja en la !ida de una persona. Es e!idente que esto dependerá del conjunto de la carta natal # en particular del estado del regente del scendente, dependerá del conjunto de la carta natal # en particular del estado del regente del scendente, pero el
pero el principio general es principio general es que el que el scendente en /ibra scendente en /ibra deberá demostrar con deberá demostrar con sus actos sus actos que haque ha comprendido el arte del encuentro # la complementación. 8 esto no quiere decir de ninguna comprendido el arte del encuentro # la complementación. 8 esto no quiere decir de ninguna manera que podamos esperar una ácil realización de esta e"periencia. En muchos casos, se manera que podamos esperar una ácil realización de esta e"periencia. En muchos casos, se trata de todo lo contrario.
trata de todo lo contrario.
Viudez, di!orcios dolorosos, una suriente sensación de aislamiento o las incontables Viudez, di!orcios dolorosos, una suriente sensación de aislamiento o las incontables desilusiones que nacen de las ingenuas pro#ecciones románticas que suelen maniestarse en desilusiones que nacen de las ingenuas pro#ecciones románticas que suelen maniestarse en todos aquellos que están en contacto con el arquetipo del encuentro, son distintos caminos que todos aquellos que están en contacto con el arquetipo del encuentro, son distintos caminos que lle!an al mismo lugar: tener que comprender hasta los huesos la i
lle!an al mismo lugar: tener que comprender hasta los huesos la importancia del compartir.mportancia del compartir. &or otra parte, cuando este scendente madura, e"presa una e"traordinaria capacidad para &or otra parte, cuando este scendente madura, e"presa una e"traordinaria capacidad para construir relaciones proundas # duraderas que constitu#an aut+nticas sociedades en las que los construir relaciones proundas # duraderas que constitu#an aut+nticas sociedades en las que los integrantes descubran la !erdadera dimensión del amor
integrantes descubran la !erdadera dimensión del amor personal # la personal # la cooperación.cooperación.
/o que tarde o temprano debe aparecer en estas !idas es la !aloración prounda de la /o que tarde o temprano debe aparecer en estas !idas es la !aloración prounda de la complementariedad, pero muchas !eces esto sólo ocurre al comprender con dolor en cuántas complementariedad, pero muchas !eces esto sólo ocurre al comprender con dolor en cuántas oportunidades no se la supo apreciar. En ese sentido, aunque el scendente en /ibra encierra oportunidades no se la supo apreciar. En ese sentido, aunque el scendente en /ibra encierra en su n%cleo el arquetipo del encuentro, esto no le coniere ninguna garantía de elicidad en la en su n%cleo el arquetipo del encuentro, esto no le coniere ninguna garantía de elicidad en la unión, sino del aprendizaje en
unión, sino del aprendizaje en la complementariedad.la complementariedad.
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E7ener la &asa ( en 6ries no es algo que dificulta esta experiencia...?6ries no es algo que dificulta esta experiencia...?
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&recisamente, que ries est+ estructuralmente en la asa V66 de toda carta V66 de toda carta con scendente encon scendente en /ibra signiica que esta persona siempre se mo!erá determinada, en apariencia,
/ibra signiica que esta persona siempre se mo!erá determinada, en apariencia, por la iniciati!apor la iniciati!a del otro. 3endrá que descubrir que no tiene posibilidad de jugar su deseo
que, sin embargo, esto no quiere decir que se encuentre en una situación de dependencia. Este es el ilo de la na!aja de /ibra: el deseo no es independiente del otro #, sin embargo, esto no signiica dependencia...
omo decíamos más arriba. /ibra nos dice -en tanto signo zodiacal- que no tiene la menor importancia si el deseo aparece como mío o como de otro, porque lo rele!ante es el juego mismo del deseo' lo que realmente e"iste es una interacción deseante. &ero en el caso del scendente -donde tal cosa debe ser aprendida- se maniestará con la presencia acti!a de alg%n otro cada !ez que surja el deseo o que la persona quiera tomar una iniciati!a. Esto tendrá que ser reconocido como estructural en su !ida, sin conundirlo con un estado de dependencia que lo lle!e a escapar del compromiso o a con!ertir las relaciones en un juego de poder. El aprendizaje decisi!o será dar una respuesta prounda # creati!a a la iniciati!a de los otros o posibilitar con su delicada atención el despliegue del deseo dormido en los demás. 8 para llegar
a esto, estas personas se !erán enrentadas a situaciones en las que sólo abri+ndose solícitamente -# en consecuencia, arriesgando- se producirá un mo!imiento aut+nticamente complementario # creati!o.
► ¿4endría que er con a#render a negociar...?
<ueno, aprender a negociar es una ase del aprendizaje libriano # ustedes !erán que el destino parece ?castigar? con uerza a estas personas cada !ez que no quieren ceder en sus posiciones # se ponen intransigentes. 2i una persona hace esto, niega e!identemente su cualidad libriana, pero no podemos decir que aquí conclu#e el camino. &or supuesto, negociar es propio de /ibra, pero un aprendizaje más proundo es encontrar una aut+ntica intersección complementaria. Es claro que la primera ase es desarrollar la aptitud para la negociación, en el sentido de saber e!aluar correctamente las posibilidades de una situación dada # no reorzar los obstáculos que naturalmente presenta creando antagonismos. En este sentido podemos decir que el scendente en /ibra se !erá obligado a aprender a negociar. &ero de ning%n modo se trata de renunciar a las propias intuiciones o necesidades, sino de descubrir cómo estas son reales # posibles -no simplemente subjeti!as- solo si se articulan concretamente con las de los demás.
/legar a un acuerdo en todas las situaciones sin que ha#a discrepancias maniiestas alrededor de sí es algo instinti!o para el sol en este signo' si todas las partes en juego no se sienten satisechas, es que /ibra no ha hecho a%n su trabajo. &ero raramente este es el punto de partida en el caso del scendente.
amabilidad, la diplomacia # la negociación' estas les parecerán alternati!amente ascinantes o irritantes, por cuanto son portadoras del elusi!o secreto que les corresponde de!elar. simismo descubrirán que pareciera estarles !edado imponer completamente la propia !oluntad en una situación o dominar a los demás. El impulso de ganar # arrasar con el ad!ersario, de tener unilateralmente razón, debe ser e!identemente trascendido para que /ibra lorezca' # de que no puedan eludir esta tarea se encargará el ?destino?.
ada !ez que intenten imponerse en orma obstinada e incluso cuando lo logren por un tiempo, descubrirán que poco despu+s, alguna ?desaortunada? cadena de circunstancias desbaratará su triuno unilateral o les mostrará cuan insatisactorio había sido. 0eberán aprender a ceder, adecuarse # dar lugar a las razones del otro #, al mismo tiempo, descubrir que en muchas situaciones de su !ida no podrán a!anzar sin antes establecer alianzas # sociedades.
sí como el tema de la pareja es particularmente importante en este destino, tambi+n lo será el de los socios. &or distintos caminos, la !ida los lle!ará a ormar sociedades que les abrirán grandes posibilidades, aunque al principio sientan que en realidad no las desean o que sus socios los dominan o condicionan en e"ceso. Auizás sean estaados en alguna de ellas o se produzcan litigios que desemboquen en costosas rupturas. 6gual que con el matrimonio, no se trata de que este scendente garantice la elicidad en las asociaciones, sino que los uerce a aprender de ellas # apreciarlas.
&ero dado que, por lo general, no estamos al tanto del patrón de destino que se juega en nuestro scendente, es diícil que sepamos cómo signiicar del modo adecuado lo que nos sucede. En este caso, no es sencillo comprender que persistir en el aprendizaje de las sociedades es undamental, aunque se reiteren las malas e"periencias.
9abitualmente pensamos que todos los seres humanos debemos aprender un conjunto de cualidades que nos son comunes, a tra!+s de los mismos caminos. /a astrología -en cambio- nos permite distinguir el peculiar itinerario de cada e"istencia, el ?plan de estudios? especíico para cada uno de nosotros o el orden particular # e"clusi!o en el que debemos abrir las puertas para seguir nuestro camino. $na de las cuestiones más diíciles en todo aprendizaje !ital es la de descubrir en qu+ casos es correcto persistir con una conducta que a%n no ha obtenido la satisacción esperada # en qu+ casos es necesario cambiar de dirección. En el despliegue del scendente, la acumulación inicial de diicultades e incluso de rustraciones reuerzan habitualmente las tendencias internas que se le oponen, que en este caso suelen ser el aislamiento # la autosuiciencia.
2i obser!amos la matriz arquetípica de /ibra, !eremos que apricornio está en la casa 6V. 0esde el punto de !ista puramente energ+tico, esto signiica que en la base emocional de estas personas se encuentra la capacidad de autosostenerse # no necesitar aerrarse a nadie. Este es el !erdadero punto de partida para las relaciones maduras # complementarias que este scendente propone. Es e!idente que, si e"isten !estigios de necesidades simbióticas insatisechas, los !ínculos estarán mu# alejados de la !erdadera complementación # serán objeto de las distintas manipulaciones que emergen de los ni!eles más inmaduros # carentes de aecto de una persona. El encuentro sincero con el otro, propio del scendente en /ibra, e"ige una ele!ada madurez emocional # esta es la promesa de apricornio en asa 6V, desde el punto de !ista energ+tico. 2in embargo sabemos que, desaortunadamente, las marcas psíquicas que suelen producirse en la primera parte de la !ida con esta posición, a!orecen el desarrollo de un mecanismo caracterizado por una alsa madurez emocional' una actitud autosuiciente que alimenta la ilusión de que la %nica seguridad posible está en el aislamiento, por más suriente que este parezca.
2i unimos este más que probable mecanismo deensi!o con el reuerzo que, en este sentido, puedan producir algunas e"periencias dolorosas !i!idas durante el aprendizaje tanto de la pareja como de las sociedades -que con este scendente son casi ine!itables- !eremos que el aislamiento # el negarse a todo compromiso con el otro suelen ser los reugios predilectos de estas personas # su principal obstáculo en la comprensión del patrón de destino que les corresponde !i!ir.
?<ue# solo bien se lame? o bien ?mejor solo, porque de otra manera suro? podrían ser en estos casos los leitmotivinconscientes de quien busca la soledad para escapar a esta constante
-# muchas !eces dolorosa- presencia del otro en sus !idas. &ero en las personas en las que esta tendencia autoprotectora ha crecido demasiado, es mu# !isible que la e"presión de lo libriano alcanza sólo los ni!eles más ormales, ideológicos o teóricos del compromiso con los demás. En todo caso, se limita a desplegarse a tra!+s de solitarios talentos artísticos o mediante una actitud contemplati!a que llega hasta cierto grado -diríamos est+tico, pero no amoroso- de comunión con el uni!erso. En todos esos casos, el reugiarse en el aislamiento será una uente de insatisacción prounda para ellas. &or más que esta actitud sea comprensible en muchos casos, a causa de la acumulación de heridas, el repliegue sobre sí mismo # el negarse a compartir en orma concreta con otros, siempre signiicará un enorme empobrecimiento para estas !idas # un eecti!o alejamiendo del n%cleo de su ser.