/legados a este punto, debemos retornar a la matriz zodiacal # a su lógica prounda. 2i áncer # /eo surgen gracias a la e"clusión de todo lo menazador # potencialmente destructi!o -para proteger el nue!o ni!el de e"istencia que crece al abrigo de la orma-, Escorpio encarna el momento en que la conciencia, hasta entonces protegida, debe encontrarse con todo aquello que había sido e"cluido.
El sentido zodiacal de este signo es precisamente el de producir la reunión de los elementos que debieron mantenerse separados hasta tanto no se cumpliera determinado proceso. /a conciencia, que se desarrolló gracias al resguardo de la orma protectora, debe encontrarse ahora con la !ida en toda su crudeza. 8a nada puede protegerla de su intensidad # su poder: o aprende a realizar el movimiento que le permitirá participar de los niveles más amplios y profundos de la existencia, o su apego a las formas protectoras la llevarán a desgarrarse entre fuerzas incontrolables.
En el despliegue del @odíaco, este signo constitu#e un punto crítico para la conciencia porque su naturaleza energ+tica -la intensidad de la !ida que contiene a la muerte- la obliga
a enrentarse con aquello que no puede o no quiere comprender.
*ómo participar de tanta intensidad sin sentirse aniquilado por su turbulencia Esto implica no sólo la aceptación de la muerte sino tambi+n reconocer el carácter ine!itable de la p+rdida de cualquier objeto o !ínculo, con el cual la conciencia se ha#a identiicado. /a energía de Escorpio ense5ará que, donde ha#a apego, tarde o temprano habrá conlicto # con este, surimiento.
2i bien se puede decir que 3auro es el signo del apego, es en su opuesto donde la !ida muestra todas las consecuencias de la identiicación # la a!idez. El dise5o de la energía del octa!o signo dibuja a cada instante, para quienes ha#an nacido ligados a +l, el círculo en el cual !ida # muerte brotan una de la otra: las ormas deben ser destruidas para luego reaparecer transormadas, mostrando que sólo son condensaciones de la energía que circula en ellas. 2i la conciencia no comprende la naturaleza de la fuerza que la mantiene apegada a la forma # no
aprende a relacionarse correctamente con ella, quedará desgarrada cada !ez que las necesidades de lo creati!o e"ijan la destrucción de aquello con lo que se había identiicado.
/a astrología ha descripto en innumerables oportunidades los conlictos que se desatan en el interior de las personas relacionadas con este espacio zodiacal. 2in embargo, en realidad no es la energía de Escorpio la que se describe en estos casos, sino el modo como reaccionamos ante ella, el comportamiento de la conciencia identiicada ante un enigma que parece obligarnos a realizar un mo!imiento que desconocemos.
9a# aquí algo ?imposible? para la psiquis, porque se !e orzada a participar de lo que se siente e"cluida. 6dentiicada con las ormas, las pro#ecta sobre lo amoro # sólo se tranquiliza cuando se apropia de lo desconocido. &or esta razón, suele mencionarse a Escorpio como el signo del control # del conlicto, pero la actitud controladora en realidad sólo e"presa la incapacidad de la psiquis para mo!erse en la abrumadora potencia de la !ida. Escorpio en sí no es control ni conlicto ni apropiación. 1ás bien, podría decirse que es todo lo contrario: liberación, transormación # má"ima !italidad' el misterio de la transerencia de energía en todos los ni!eles que podamos imaginar.
&ero tanta intensidad es ascinante # aterradora a la !ez. nte ella, la conciencia pareciera encontrar sólo dos respuestas posibles: entregarse a las uerzas básicas de la !ida - desapareciendo en el oscuro mundo de la inconsciencia- o resistir a ellas en una lucha interminable entre !ida # lucidez.
En /ibra se produjo el aprendizaje de la complementariedad entre los opuestos. En Escorpio, la conciencia debe resol!er el dilema de los antagónicos, # parece incapaz de encontrar otra alternati!a que no sea el combate. &ero el hecho de connotar a los opuestos como antagónicos, #a es en realidad una percepción ragmentaria que preanuncia el conlicto. nte la
intensidad desmesurada de lo !ital, la conciencia se siente incapaz de abarcar la amplitud de la relación propuesta: en consecuencia, separa # !e e"tremos cada !ez que se maniiesta un modo de la unidad que no puede comprender. /a usión de los polos -que implica su destrucción- orma parte del momento culminante del equilibrio, en el que deben alimentarse el uno del otro para cumplir con la le# de transerencia de la energía. Vida # muerte, placer # dolor, consciente e 6nconsciente brotan de la misma uente al unísono # desaparecen uno en el otro para !ol!er a renacer. Esto es Escorpio, # toda conciencia ligada con esta energía deberá e"perimentarlo con una intensidad tal que le impida negarlo.
/a reacción habitual ante estas condiciones de la e"istencia es intentar controlar las uerzas que percibimos como oscuras para e!itar ser destruidos junto a las ormas a las que nos hemos apegado. &ero al hacer esto, la conciencia queda atrapada en una batalla sin inal. &or eso - hasta tanto no puedan descubrir las razones proundas del apego # adquirir maestría en su relación con la potencia de la !ida- su destino será el dolor # el surimiento. Ver a Escorpio simplemente como energía controladora # de conlicto, nos impide comprender sus ni!eles más proundos # su transición natural a 2agitario. /a muerte es sólo má"ima !italidad #, como tal, no es controladora ni está en sí misma en guerra con nada. Es la psiquis quien la e"perimenta como conlicto #, aterrorizada, anhela acumular poder para neutralizar lo que más teme. En áncer, como dijimos, queda e"cluido aquello que la conciencia ragmentaria connota como oscuro, pero es la energía canceriana la que traza ese borde protector. En Escorpio, en cambio -cumpliendo precisamente con la unción de completar este proceso- es la energía misma
quien abre las compuertas # rompe un dique que, para la conciencia identiicada, no debería haberse abierto jamás. 6nundada por todo aquello que querría haber dejado auera -muerte, pulsión, deseo, dolor, p+rdida, transormación- se siente sucumbir # por ello su primera
reacción es la de ejercer control.