omo hemos !isto en los demás casos, la cualidad de nuestro scendente aparece en las personas que nos rodean. En el caso de &iscis, la gama de posibilidades con la cual esto puede
maniestarse es tan amplia que resulta mu# diícil de ejempliicar. &or otra parte, el grado de complejidad en los !ínculos de estas personas dependerá en gran medida de la capacidad con la cual comprendan # e"presen por sí mismas la cualidad de su scendente. 0ado que, como hemos !isto, por lo general se ubican en el polo opuesto a su energía, para protegerse de la conusión que inicialmente +sta les pro!oca, podemos pensar que el destino equilibrará su campo energ'tico a trav's de relaciones en las que prevalecerá la falta de claridad.
El mundo de las imágenes puede ser pensado como un plano menos concreto que el mundo material' en +l, los signiicados no están limitados por la estructura lineal del pensamiento # sus contornos e!ocan m%ltiples resonancias arquetípicas e inconscientes.
Estar rodeados por personas que, de distintas maneras, habitan en realidades imaginarias o en mundos de icción, es un patrón habitual en el scendente en &iscis que suele preceder -# en muchos casos sustituir por completo- a su inter+s directo por estas dimensiones. sí, es probable que est+n !inculados con otógraos, actores, personas que trabajan en la tele!isión # el cine, escenógraos, guionistas, etc. &ero tambi+n místicos, ocultistas, sacerdotes, bohemios, borrachos o drogadictos orman parte de este sendero !incular. 6ndi!iduos conusos, mitómanos, escapistas con grandes diicultades para aceptar el rigor de la realidad, estaadores # estaados, so5adores e ilusos suelen estar mu# presentes en sus !idas en tanto amigos, relaciones amorosas, parientes o conocidos.
ecurrentemente, la persona con scendente en &iscis se !incula con gente que considera mu# conusa # desordenada o participa de ambientes de este tipo. 9abitualmente, descargará sobre ellos su juicio crítico e"presando un uerte rechazo a estas conductas # actitudes' pero cuanto más identiicada est+ con su lado racional, tanto más el destino parecerá perseguirla con este tipo de personajes # situaciones. El ingeniero se enamorará de una tarotista # a su !ez, la eiciente contadora no podrá entender cómo sus parejas son siempre borrachos, poetas racasados o so5adores irrecuperables.
/a ascinación que ejercen sobre ellos -por lo menos en alguna etapa de sus !idas- las personas poco claras, sin límites ni horarios e incluso con escaso sentido de la realidad # de la responsabilidad, es directamente proporcional al rechazo consciente que suelen tener hacia estas actitudes.
uanto más racional, rígida # obsesi!a sea la persona con scendente en &iscis,tanto más se perderá en situaciones y personas que le generen las sensaciones oceánicas que, de #ec#o, necesita, aunque la ignorancia acerca de estos procesos haga que estas e"periencias no puedan
El com%n denominador es, por lo tanto, la alta de claridad en los !ínculos. 1as allá de los casos en que el ?destino? debe equilibrar la polarización consciente, el actor undamental a tener en cuenta es el e"ceso de inormación inconsciente al que se !en sometidos, que les impide signiicar correctamente el ni!el de sus relaciones # comprender qu+ es lo que realmente sucede. sí, se multiplican los mensajes conusos, las malas interpretaciones # sobre todo las uertes pro#ecciones en las que suelen quedar enredados. omo por otra parte, la energía pisciana es contraria a las decisiones rápidas # a los objeti!os concretos, tienden a culti!ar !ínculos en los cuales se postergan las aclaraciones # se acumula la conusión.
Auizás dentro de los conte"tos laborales sean personas deinidas # mu# ejecuti!as, sinti+ndose e"tremadamente irritadas ante las dilaciones # las imprecisiones de los demás' pero es en estos casos cuando suele intensiicarse la conusión en el ámbito de las emociones # de los !ínculos más estrechos.
El enga5o # las uertes desilusiones parecen ormar parte casi ine!itable de este destino. 2i bien es probable que tambi+n aparezcan en el trabajo, las asociaciones o los negocios, es en los !ínculos íntimos que establece la persona con scendente en &iscis donde la alta de claridad suele llegar a e"tremos. 2in embargo, es probable que preiera no hablar de enga5o en estas situaciones, aun en los casos en que se encuentre en el polo pasi!o de las mismas. ierta predilección por !i!ir en ?realidades paralelas? pareciera maniestarse aquí' la persona parece ?na!egar? cómodamente en situaciones conusas, incluso cuando se percibe que tiene plena conciencia de lo que realmente ocurre. 2i esta ?capacidad? o propensión por !i!ir en situaciones paralelas es una consecuencia psicológica -!inculada con la repetición de las atmóseras conusas de la inancia- si es una manera de e!adir el contacto con la realidad o si se trata de un !erdadero aprendizaje en cierta cualidad energ+tica, no es algo ácil de e!aluar. omo &iscis mismo podría decir: ?ada obedece a una causa %nica # no e"iste ninguna interpretación enteramente satisactoria para los hechos?. 2in embargo, muchas !eces estas situaciones conlle!an mucho surimiento # tienden a escindir a la persona, cristalizándola en el hábito de no !eriicar la realidad de sus percepciones. 0esde el punto de !ista energ+tico, este es quizás el costo más alto en estos casos, puesto que se retarda el aprendizaje más proundo para este scendente, en el cual la sinceridad consigo mismo es esencial.