E"iste una e!idente diicultad en nosotros para la comprensión de este scendente, incluso desde el punto de !ista teórico' esto se debe probablemente al paradigma uertemente indi!idualista que impera en nuestro presente. 0entro de este, es casi inaceptable todo lo que parezca limitar la absoluta libertad del #o. 0escubrir la codependencia de todo lo que e"iste, el acoplamiento estructural de la realidad, nos obliga a reconocer la imposibilidad de que algo -
oalguien - sea todo.
Esta ilusión arquetípicamente leonina -en tanto pro#ección del #o separado- es necesaria en un plano, para que se produzca la desidentiicación con los ni!eles simbióticos e indierenciados propios de la conciencia tribal # de algunos de los estratos más arcaicos de nuestra psiquis. &ero nos condiciona hasta tal punto que no nos permite concebir el origen como vínculo, como acoplamiento. /a consecuencia inad!ertida de esto es que el amor sólo
puede ser imaginado por nosotros como brotando unilateralmente de un Iran &adre o una Iran 1adre. En todas nuestras mitologías estos e"isten el uno sin la otra o !ice!ersa # es e!idente que quien imagina ese tipo de amor es sólo un hijo que a%n necesita de sus padres, # no un ser maduro # autosostenido. &ara poder concebir el origen como articulación creati!a de contrarios, deben ser atra!esadas gruesas capas del inconsciente colecti!o, a in de desprendernos de las ormas imaginarias -siempre ragmentarias # antropomóricas- con las que la humanidad ha re!estido las matrices proundas que ordenan lo real.
las ormas colecti!as dominantes para poder descubrir al otro real que, a dierencia del otro imaginario, no es ni tiránico ni protector. El otro se"ual, el matrimonio, los socios, los
enemigos # los aliados, el enrentamiento abierto # los juicios son los terrenos simbólicos en los que la conciencia realiza el aprendizaje del encuentro # de las consecuencias que trae todo intento de desconocimiento del otro. tra!+s de esas e"periencias concretas que obligan a trascender toda posición unilateral, !a surgiendo progresi!amente la comprensión de que cada acto está ligado con sus consecuencias. sí, el principio de acción # reacción deja de ser una simple le# ísica para con!ertirse en el tejido básico de la e"istencia.
&or esta razón, la persona con scendente en /ibra suele atra!esar oscilaciones mu#
bruscas # ajustes a !eces dramáticos de la propia perspecti!a con relación al mundo, hasta que
el balanceo de la vida es comprendido íntimamente. uando esto sucede, estas e"istencias
adquieren una dimensión serena # contemplati!a en la que todas sus cualidades artísticas lorecen, dejando en un segundo plano la e"presión de la creati!idad personal para entregarse a la delicada apreciación de la belleza de la creación.
El desarrollo del espacio psíquico capaz de contemplar los opuestos sin identiicarse con ellos es la realización del matrimonio interior, el símbolo que en realidad gobernó todas las e"periencias anteriores # que ahora se hace transparente. En la quietud del encuentro, la conciencia puede descubrir entonces que el origen de nuestra incapacidad para comprender la dinámica de los opuestos es el apego # su correlato, la negación de la muerte. &or eso, el siguiente paso en la rueda zodiacal nos conducea la e"periencia del encuentro de la !idacon la
A-(ENDENTE EN E-('RP%'
El espacio zodiacal de Escorpio simboliza un ni!el de realidad en el que la energía circula a tra!+s de las ormas, transiri+ndose de unas a otras a in de que la !ida se desarrolle. sí como 3auro nos habla del pasaje de la energía a la materia o sustancia, en Escorpio obser!amos el momento complementario a este, en el que la energía que ciertas ormas contienen debe ser oportunamente liberada a in de que otras la utilicen.
Esta transerencia implica generalmente una alteración o transormación, que tarde o temprano lle!a a la p+rdida de la orma por parte de algunas entidades # al surgimiento de otras nue!as. /iberar energía # perder la orma anterior, hace posible que surjan las nue!as o se enriquezcan otras con la energía de aquella que desapareció.
Esta danza donde la !ida circula unida a la muerte se produce en iodos los ni!eles de la realidad, desde las colisiones entre gala"ias de las que parecen surgir uni!ersos enteros, o la e"plosión de las superno!as que alimentan el espacio con el producto de sus procesos internos, hasta el incesante mo!imiento en el que los seres !i!os nacemos # morimos alimentándonos los unos de los otros. En todos ellos, el torrente de la energía atra!iesa la cadena de las ormas generando # simultáneamente destru#endo' haciendo presente el poder de la muerte en el n%cleo mismo de la !ida.
2i /ibra simboliza el encuentro entre los complementarios. Escorpio remite al choque de los antagónicos, esto es, a la reunión ine"orable de aquellos elementos que -estando a una má"ima distancia unos de otros- se !en atalmente atraídos para desaparecer en una nue!a realidad que los sintetiza.
El @odíaco nos re!ela, en el despliegue sucesi!o de sus ases, cómo el sua!e equilibrio del mundo libriano está en realidad sostenido por la acción de la muerte. /a belleza # la armonía de los complementarios se hace posible gracias a la constante transerencia de energía que aniquila ormas # cuerpos # los !uel!e a generar. o se trata #a de delicados encuentros o de la ?gracia del compartir?. En Escorpio se e"perimenta la imperiosa necesidad que tiene cada orma de alimentarse de las otras, de tomar # entregar la energía que circula entre ellas: aquí, compartir se ha con!ertido en compartirse. /a apacible pradera en la que pasta el ganado # zumban los
insectos se transorma, desde el punto de !ista escorpiano, en una coreograía en la cual las hojas marchitas # los restos de los animales son transormados por gusanos # bacterias en el humus que nutre las pasturas. Estas alimentan a los herbí!oros, que serán a su !ez de!orados por los carní!oros en un círculo en el que la muerte de unos es la !ida de los otros.
En Escorpio, toda interacción deberá ser suicientemente intensa como para producir la
imprescindible transferencia de energía entre aquellos que se !inculan, tanto en la muerte
como en la atracción se"ual o en la circulación de los bienes. En este ni!el, la p+rdida de algunos es necesariamente la ganancia de otros # gracias a esta lógica de circulación, se mantiene en equilibrio la totalidad. El agua del pantano e"uda !ida, pero destru#e a quien no puede resistirla' todo ármaco es !eneno si es ingerido en la cantidad inapropiada # todo
!eneno -o la misma enermedad- curan si son absorbidos en la medida e"acta. Escorpio hace presente lo que permanecía oculto en los signos anteriores: no e"iste !ida que no contenga la destrucción dentro de sí' # esto es condición necesaria de la creati!idad.
2in embargo, es e!idente que en los seres en quienes se desarrolla la conciencia, esta intensa !italidad -que presupone la muerte, la p+rdida o la enorme potencia de los impulsos biológicos- deberá incluir tambi+n la e"periencia del dolor # el surimiento, así como el
contacto con los terrores más proundos # el !+rtigo del deseo.
/a conciencia apegada a las ormas habrá de desgarrarse ante la muerte # la p+rdida de los seres # objetos con los que se había identiicado. 0el mismo modo, la imperiosa presencia de la
atracción a tra!+s de la cual las especies garantizan su continuidad, pone a la conciencia en contacto con uerzas que son ajenas a su control # ante las cuales se siente sucumbir.
Vida # conciencia parecen incompatibles en Escorpio # la espontánea reacción de esta %ltima será negar # combatir la e"istencia de todo lo que en su consideración, tiene el poder de dominarla. 9asta tanto no aprenda a identiicarse con el campo ma#or en el que estas uerzas cobran sentido -2agitario- # mientras permanezca apegada al ni!el de las ormas, toda conciencia ligada con Escorpio tenderá a sentirse sujeta a un mundo de uerzas incomprensibles, que la condenan al dolor # al surimiento.