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La rea6sorcin de lo mani)estado

/a naturaleza del signo de &iscis hace que este scendente sea el más diícil de e"plicar. 2u energía nos enrenta como ninguna otra con el principal obstáculo en el aprendizaje de la astrología: poner en palabras, matices # distinciones que sólo e"isten en tanto aspectos de una totalidad indi!isible.

uando en el capítulo precedente intentamos indagar en el signiicado del signo de cuario, hicimos reerencia a la peculiar creati!idad que se desencadena en cualquier sistema cuando este luct%a en el límite del caos. hora debemos dar un paso más # entrar en el signo con el que el @odíaco secierra y completa su peculiar forma mandálica o circular.

/a ueda del @odíaco puede ser !ista como el resultado de la interacción entre dos uerzas opuestas # complementarias, que se originan mutuamente. /a primera de ellas -ries- es el impulso que da inicio a la maniestación de un mundo de ormas' en este uni!erso se desarrolla  paso a paso una sensibilidad (o conciencia) que tiende a identiicarse con dichas ormas en un  proceso que alcanza su culminación en el signo de /eo. /a segunda -&iscis- apunta a la disipación de toda uerza cohesi!a, lle!ando lo maniestado, hacia su reabsorción en un estado amoro' en este mo!imiento complementario, la sensibilidad (conciencia) se desprende de los lazos que la ataban a las ormas particulares # se identiica con el campo creati!o del cual +stas surgieron.

sí como el signo de ries se corresponde con el <ig=<ang -el modo como la ciencia imagina el origen del uni!erso- el %ltimo signo. &iscis, se corresponde con el ine"orable

incremento de la entropía, propio de todo sistema ísico, que desemboca en la disolución del

mismo. 3anto el @odíaco como nuestras actuales teorías acerca del uni!erso muestran la ine!itable tendencia hacia la desorganización, es decir, hacia la progresi!a disipación de los  patrones # constantes que mantenían estables las relaciones anteriores entre sus elementos.

 8esde el punto de vista de la forma, esto es el caos. En el signo de &iscis desaparecen las

cualidades que permitían -en los signos precedentes- establecer límites # mantener cohesionados los distintos aspectos de la realidad. inguna orma puede aquí conser!ar su total autonomía, ni sostenerse demasiado tiempo sin !erse obligada a regresar al oc+ano de energía del que surgiera al principio del ciclo. En este espacio todo parece conundirse en un mar de atracciones # resonancias en el que #a no es posible distinguir constantes, le#es o ormas.

2in embargo, cerrar el círculo no signiica regresar al principio.  lo largo del @odíaco se ha maniestado un actor nue!o # este es la progresiva sensibilización o la creciente capacidad

de respuesta de cada componente de la realidad a las dierencias que lo rodean. Este incremento de la sensibilidad llega a su má"imo en el duod+cimo signo, dando lugar a la capacidad de registrar las necesidades de la totalidad por encima de las particulares, es decir, haciendo  posible una má"ima entrega de las partes al todo.

1ás allá de cuario, nos encontramos en un oc+ano de matices !ibratorios en el que cada elemento responde a los demás sin limitaciones' ninguno posee ?intereses propios? ni uerza o cohesión suicientes como para deinir una tra#ectoria particular. 2erá siempre ?des!iado? por los otros porque su naturaleza undamental es la de responder sin e"clusiones, undi+ndose en encuentros, ?perdi+ndose? en las necesidades de los otros, entregándose dócilmente a designios que ignora, pero que apuntan a satisacer al conjunto dentro del cual !i!e.

2i imagináramos un uni!erso musical, !eríamos cada nota como una onda que cruza el espacio creando acordes # resonancias cada !ez que es atra!esada por otras, hasta apagarse en el silencio de donde regresa sólo cuando algo la solicita. En el ni!el de estas identidades !ibratorias no e"iste ninguna preocupación por mantener la super!i!encia o la ?indi!idualidad? respecto de las demás. Ellas no poseen una orma que puedan perder' son lle!adas naturalmente a encontrarse # undirse con las otras, multiplicando su cualidad en un sinn%mero de armonías # disonancias que generan otras a su !ez, hasta el ininito.

ada nota es capaz de establecer interacciones con las restantes, sin e"clusión alguna, haciendo posible innumerables !ariaciones que enriquecen el conjunto. 2u capacidad de respuesta es ilimitada # todas las combinaciones son posibles para ellas. inguna nota o !ibración puede perderse a sí misma, ni e"tinguirse por completo aunque desaparezca ocasionalmente en el silencio. &or eso su capacidad de entrega es absoluta # el ni!el de creati!idad propio de este estado no tiene límites.

En &iscis, las ormas -que en cuario #a habían adquirido el signiicado de simples !ehículos o recipientes- #a no son realmente necesarias o, mejor dicho,  son sólo consecuencias más o menos efímeras de la vibración que las genera. acer o morir es sólo

emerger o ser reabsorbido' crear es propagarse en el encuentro con otras !ibraciones.