*uál es la relación de apricornio con la !italidad, la sensibilidad # la libertad *Es la energía que las inhibe o la que las hace posibles *2e trata de la cualidad gracias a la cual la !ida se sostiene a sí misma o hemos entrado en el despojado # rígido ámbito de la muerte El aprendizaje de apricornio ascendiendo obligará a ree"aminar todo aquello que ante una primera mirada se nos aparece como libre, dinámico # !ital, obligando a descubrir el entramado que lo hace posible. 2erá necesario desarrollar una gran madurez antes de poder comprender la razón de ser de las le#es que sub#acen a todo proceso aparentemente libre, # poder aceptar así las misteriosas ?decisiones? o condiciones de posibilidad que sostienen todo lo que e"iste. 0escubrir esto no será resultado de la comprensión de una serie de ideas. 2ólo podrá producirse atra!esando las e"periencias concretas que encierran la tensión entre libertad # responsabilidad, deseo # le#, creación # límite.
omo hemos reiterado en cada capítulo, la matriz de destino que nos está asociada se despliega simultáneamente ?adentro? # ?auera?' así es como una trama peculiar de acontecimientos # !ínculos hará de espejo a las cualidades capricornianas latentes en la persona con este scendente. 0ado que la conciencia tiende a identiicarse tempranamente con otras
cualidades del mapa natal -las simbolizadas por la /una o el 2ol, por ejemplo- generalmente no nos reconocemos en el espejo de las e"periencias ?e"ternas? e incluso reaccionamos ante ellas de acuerdo a las cualidades con las que nos hemos identiicado pre!iamente.
En el caso de apricornio, sabemos que la persona con el 2ol en este signo se reconoce a sí misma cada !ez que se propone una niela # logra alcanzarla, tras un largo proceso en el que re!ela su capacidad para concentrar energía # negar los impulsos que la pudieran des!iar de su objeti!o. 3iende naturalmente a autosostenerse e incluso a sostener a otros, con un innato sentido de la responsabilidad. En el scendente, en cambio, si bien estas actitudes están latentes # son !isibles en el comportamiento de la persona desde su ni5ez, el eedbacF entre el medio ambiente # las identiicaciones tempranas de la conciencia resulta más complejo. 0e esta manera, muchas !eces estas personas desarrollan características aparentemente opuestas a las mencionadas, como rebelión, irresponsabilidad o un uerte anhelo de apo#arse en otros.
0esde un punto de !ista estrictamente energ+tico, lo que sucede es que el ni5o primero, el adolescente despu+s # el adulto más tarde se encontrará recurrentemente en!uelto por una energía lenta, concentrada, que e"clu#e las !ariaciones o e"perimentos # que posee un ine!itable rigor.
/a maniestación concreta de esta cualidad hace que, desde peque5o, se !ea rodeado por personas con ideales de autosuiciencia # perección, de gran autoridad e incluso rígidas. 8 aunque nazca en un medio ambiente abundante, tanto en lo aecti!o como en lo material, deberá de todas maneras atra!esar e"periencias rigurosas en las cuales se sentirá totalmente librado a sí mismo, teniendo que hacerse cargo de responsabilidades a menudo e"cesi!as para su edad. 3ener que cuidar a sus hermanos menores renunciando a la libertad de la que otros amigos gozan, ser en!iado a hacer compras con cantidades de dinero de las cuales debe responsabilizarse, !erse obligado a estudiar sin compa5ía o a realizar tareas para las cuales no puede apo#arse en nadie, !iajar solo siendo mu# ni5o, etc. son an+cdotas habituales que re!elan
en peque5a escala la presencia del patrón de destino que se desarrollará a lo largo del tiempo. 0e una u otra manera, esta persona e"perimentará que cada !ez que comienza algo, las e"igencias serán enormes. 3odo parecerá complicarse # hacerse diícil # aquellos que deberían a#udarlo, misteriosamente desaparecerán o lo dejarán solo ante la responsabilidad. 1ás tarde !erá que no solamente nadie lo sostendrá del modo que desea cada !ez que pide apo#o, sino que incluso deberá apo#ar # sostener a otros. 3endrá que aprender a postergar sus deseos inmediatos ante las responsabilidades que se !erá obligado a contraer #, en general, las cosas no se presentarán áciles desde un principio ni se las podrá terminar con rapidez. lo largo de
su !ida deberá perse!erar en direcciones que quizás no orezcan ninguna gratiicación por mucho tiempo, antes de alcanzar los resultados anhelados.
/a natural persistencia que e"presa la persona con 2ol en apricornio, que en ella aparece como una modalidad del deseo, le será e"igida -en el caso del scendente- por las circunstancias que deberá enrentar a lo largo de su historia. Estas parecerán pedirle constancia, e"actitud # sentido de la responsabilidad aun en las situaciones más banales. En este sentido, un scendente en apricornio debería saber que nada importante se !a a presentar ácil al principio.
Es lícito suponer que la constelación de un medio ambiente de estas características # la repetición de este tipo de hechos, puedan producir reacciones psicológicas mu# dierentes. &or un lado podríamos decir que es necesario que esto ocurra, para desarrollar en estas personas las cualidades capricornianas latentes # descubrir la íntima presencia de la le# en sus e"istencias, hasta que esto se con!ierta en algo espontáneo # natural. 2in embargo, es probable que tales e"periencias reuercen otras zonas de la estructura natal # que, ante la reiteración de ese ?e"terior? e"tra5amente e"igente # tan poco le"ible, quizás se nieguen a enrentar estas situaciones. 2i el mundo ?e"terno? muestra tanta dureza # rigurosidad -haciendo que todo dependa de ellas # al mismo tiempo impidi+ndoles alcanzar una satisacción rápida de sus impulsos- es comprensible que muchas personas con este scendente queden ijadas en una actitud ani5ada # quejosa, que anhela eludir toda responsabilidad # e!ita enrentarse a las diicultades. En muchos casos es !isible tambi+n un comportamiento rebelde que se opone tozudamente a la uerte presencia de la le# en sus !idas.
Es e!idente que con estas respuestas se abre un círculo !icioso: en ning%n caso podrán liberarse de esa le# sin antes haberla comprendido, dado que sólo es el relejo de su particular mundo interno. Es probable que -aun en los casos en que aparezca tempranamente un comportamiento más ?responsable?- este sólo recubra uertes temores # una disposición desconiada #, por mucho tiempo, insegura. Esto es casi ine!itable al principio de la !ida de un scendente en apricornio #a que este nace con una uerte autoridad interna que, al mismo tiempo, se maniiesta de un modo e"cesi!amente potente en el mundo e"terno. 2u psiquis se constitu#e en resonancia con la demanda que ejerce el entorno, que tambi+n suele mostrarse e"tremadamente crítico hacia ellos. sí es como se sentirá continuamente juzgado # criticado por esas personas e"igentes -que se le presentan por destino- quienes suelen creer que la perección es posible # ácilmente alcanzable. 2on innumerables los jueces que los obser!an # ante los cuales deben cumplir con lo que se espera de ellos. Esto hace que generalmente sean más rígidos que los que tienen el 2ol en apricornio, en quienes esta estructura e"terna no tiene por qu+ maniestarse. En este sentido, es probable que en este scendente se articule un
super#ó e"tremadamente rígido que suele tardar a5os en disol!erse. 2ólo despu+s de un arduo trabajo sobre sí mismos se podrá borrar esa mirada crítica que les e"ige concentrar todas sus energías en alcanzar grandes realizaciones.
su !ez, el presentimiento de que todo emprendimiento estará sembrado de diicultades # e"igirá un gran esuerzo inicial, hará que muchas !eces -ante la aparición de los primeros problemas- la persona tienda a abandonar rápidamente sus iniciati!as o las posponga indeinidamente. sí se irá instaurando en ella el hábito de perder contacto con la espontaneidad del deseo. 6nluenciada por la opinión de quienes la rodean, o por la acción misma de los acontecimientos que le harán pagar demasiado caro cada descuido o distracción, tenderá a hacerse e"cesi!amente consciente de las consecuencias de los propios actos.
En orma análoga a la reacción psicológica que producen los aspectos duros entre 1arte # 2aturno, es e!idente que será mucho más seguro para los scendentes en apricornio obedecer # someterse a obligaciones e"ternas -conducta que orece una gratiicación social inmediata - que mantenerse iel a un deseo que parece latir cada !ez más d+bilmente por debajo de la acumulación de diicultades # la sensación de soledad. umplir, obedecer, adecuarse es, en la ma#oría de los casos, la línea de menor resistencia. &ero esto hará que el deseo se con!ierta en algo irreconocible, que sólo pueda distinguirse en tanto transgresión a ?lo que es debido? o se con!ierta en la encarnación del deseo social.
/o diícil no es simplemente tener que liberar el propio deseo de los mandatos sociales sino que, aun liberado, este tardará mucho tiempo en ructiicar. 6quí el traba+o es sostener el deseo no como oposición o por obediencia a otros, sino manteniendo la propia vibración creadora en el tiempo; pero es indudable que será mu# ácil e"tra!iarse en este itinerario. lo largo de
sus !idas, por lo com%n se los !erá desperdiciar oportunidades por alta de continuidad # abandonar prematuramente una línea de acción, aunque -como #a !imos- la conducta opuesta suele ser tan habitual como la anterior. Es posible así, !erlos permanecer por tiempo indeinido en situaciones de baja creati!idad, coniando en que la persistencia por sí misma los lle!ará a un resultado e"itoso, sin ad!ertir que permanecen en el callejón sin salida de su anhelo de seguridad. 4, en el peor de los casos, !erlos ceder s%bitamente en los instantes pre!ios a que todo el trabajo rindiera sus rutos, despu+s de un largo tiempo de permanencia en el esuerzo.
Es e!idente que, si bien algunos de estos comportamientos son !isibles en un 2ol en apricornio, este tiene por lo general un innato sentido del tiempo, que le permite permanecer en contacto con su deseo bajo la orma de !oluntad, así como un agudo sentido de la realidad. En el scendente, en cambio, el proceso es mucho más conuso' comprender si sus actos # su relación con el tiempo nacen de la obediencia, el temor, la desconianza, la rebelión o la peculiar sabiduría capricorniana, es una tarea que puede lle!ar a5os.