omo decíamos en el inicio de este capítulo, la energía de cuario obliga a dar un salto a in de trascender las modalidades cristalizadas de comportamiento. /a persona que la encarne se !erá orzada a comprender esto # a actuarlo para los demás, como un agente de reno!ación de las interacciones repetiti!as # de baja creati!idad que surgen de los acuerdos sociales.
Auien ha hecho contacto con una dimensión más prounda de la realidad, se !e obligado a adoptar una actitud consciente mucho más plástica # le"ible que la habitual. $na identidad aerrada a planes, conclusiones pre!ias o imágenes colecti!as, no puede responder con la !elocidad suiciente a la uente de creati!idad que la impulsa.
/a naturaleza de su scendente obliga a estas personas a realizar un aprendizaje en cu#as primeras ases habrán de !erse necesariamente rustrados los sucesi!os intentos de planiicación # las b%squedas de caminos seguros # pautados. 3arde o temprano, deberán descubrir que están ligadas con un orden que -si bien puede parecer caótico para ellas mismas o ante los ojos de los demás- es mucho más seguro # eicaz que el de los planes # m+todos tradicionales.
2i quienes nacen con este scendente se atre!en a seguir el sendero trazado por las misteriosas discontinuidades # las aparentes incongruencias que jalonan su e"istencia, seguramente se resol!erá la tensión entre obediencia # rebeldía, que los caracteriza. ero para esto es esencial que se reconcilien con la presencia de la parado+a en sus vidas. ualquier
persona que act%a desde el contacto proundo con lo esencial, quiebra los supuestos e imágenes a tra!+s de los cuales intentamos comprender nuestros comportamientos. 3oda conducta que surge de un estrato más proundo que el de las imágenes colecti!as, será necesariamente perturbadora para quienes act%an condicionados por estas. El eecto ine!itable es que esa persona resulta impre!isible, para los otros # para sí misma. 8a no obedece a una pauta de comportamiento sino que su actitud consciente pasa a ser suicientemente rápida como para no intererir -aunque sí para mantenerse plenamente atenta- con las corrientes creadoras # cambiantes que inspiran nuestra e"istencia. nte situaciones aparentemente id+nticas, dará respuestas dierentes, puesto que es capaz de captar las sutiles distinciones de conte"to que habitualmente escapan a una percepción más lenta # condicionada #, por lo general, no actuará de acuerdo con lo que se espera de ella.
&ero para esto deberá aprender a soportar las reacciones de los demás que, al !erse rustrados en sus pro#ecciones # e"pectati!as, raramente comprenderán el sentido de sus actos
#a que estos les parecerán generalmente inadecuados o, por lo menos, insuicientes o contradictorios. &or eso la crítica, la perplejidad, el desconcierto o la conusión, suelen rodear a la persona con scendente en cuario cada !ez que e"presa plenamente su cualidad. En realidad el proceso se ha in!ertido' al principio es ella quien no puede comprender, la que critica, permanece perpleja o se conunde ante la dinámica de los acontecimientos de su !ida. 1ás tarde no se puede comprender a sí misma, haci+ndose eco en orma inconsciente de la perplejidad de los demás. &ero a medida que el proceso de consumación de la energía capricorniana de su casa K66 se proundiza, termina inalmente por sentirse libre de ese obser!ador ?interno? o ?e"terno? que no alcanza a comprender la naturaleza creati!a de la paradoja # la impre!isible espontaneidad de sus actos. 2i esta libertad es real, no implicará
ninguna sensación subjeti!a de superioridad, necesidad de aislamiento o anhelo narcisista de ser comprendida por sus ?iguales?.
► +nte todo esto! ¿qu% #a#el )uega su casa 30 arquetí#ica en 4auro?
0esde el punto de !ista emocional, 3auro en 6V puede con!ertirse en un uerte obstáculo para la comprensión de la energía acuariana. 2entirse inconscientemente seguro sólo si las situaciones no se modiican, aerrarse a !ínculos # lugares # resistir los cambios todo lo que se pueda, será la actitud emocional básica # desde esta se hará mu# diícil comprender #
acompa5ar la dinámica impre!isible que caracteriza su destino.
2in embargo, la aecti!ización de lo corporal # de las necesidades básicas, propia de esta posición, encierra la cla!e de la seguridad prounda para una persona con scendente en cuario. Esta seguridad, en %ltima instancia, reside en el cuerpo # en la correcta relación con el mundo material. 8a sea que la persona se polarice con la energía de cuario # se muestre rígida # con!encional, o que se identiique con el opuesto # aparezca como inconormista # transgresora, no es ácil para ella instalarse plenamente en su corporalidad. Es e!idente que la sucesión de discontinuidades # cortes ?e"ternos? se reproducirá internamente bajo la orma de disociaciones emocionales # bloqueos en la circulación de la energía corporal. Es habitual que estas personas parezcan estar ?uera del cuerpo?, # que esa diicultad para apo#arse irmemente en la tierra tenga como correlato distintos tipos de dolencias en su columna !ertebral. 0esde el punto de !ista energ+tico -es decir, más allá de la diicultad pro!ocada por las marcas de la historia personal- esta casa 6V está diciendo que la base sobre la cual se sostienen es la 3ierra misma' que su uente real de seguridad es el cuerpo # la materia. 0esarrollar esta potencialidad con un adecuado trabajo de enraizamiento (?grounding?) en la propia corporalidad, es e"tremadamente necesario en ellas.
del pasado, que obstaculizan la circulación de la energía en los distintos ni!eles de la materia. 0e allí que sea undamental para estas personas re!ertir la tendencia psicológica que las lle!a -al mismo tiempo- a aerrarse a patrones mentales rígidos # a disociarse del mundo de las emociones # la corporalidad. 2entir que el cuerpo !ibra lleno de energía # e"perimentar cómo, al hacerlo, se renue!a # transorma brindando una aut+ntica sensación de seguridad # libertad, implica actualizar en sí mismos la naturaleza de la energía acuariana, tal como se maniestará en el ?e"terior? cada !ez que su creati!idad -o !ibración- modiique la inercia de su medio ambiente.
Al#unos e4em!los
/a !ida # la obra de Jiddu 4ris#namurti muestra con bastante claridad el patrón e"presi!o
de esta energía ascendente. 0esde el principio, los acontecimientos lo lle!aron a dierenciarse de manera paradójica del entorno en el cual se mo!ía. Aue la 2ociedad 3eosóica lo eligiera como el !ehículo del ?1aestro del mundo? siendo +l un ni5o tímido # retraído, con maniiestas diicultades para el aprendizaje # con sucesi!os racasos en todo lo que uera su educación sistemática, es apenas una de las innumerables contradicciones que tu!o que encarnar. 9abi+ndose pro#ectado sobre +l una intensa demanda para que ocupara un lugar e"cepcional - tengamos en cuenta que el regente del scendente, en su caso, está en oposición al 2ol- no sólo se !io obligado a edad mu# temprana a recorrer el mundo en el papel de la utura encarnación de la di!inidad, sino que más tarde rustró sistemáticamente todas las e"pectati!as depositadas en +l. E"tranjero en 4ccidente # e"tranjero en su propia tierra, recorrió el mundo ense5ando que no e"isten maestros #, teniendo como tema central el silencio de la mente. 2us disertaciones ocuparon una cantidad de páginas cinco !eces superior a las de la <iblia.
El n%cleo de su ense5anza es quizás lo más proundo que ser humano alguno ha#a dicho acerca de la libertad # la creati!idad, # acerca del patrón acuariano en general. 2in embargo, la imposibilidad de encerrar sus palabras # actos dentro de moldes pre!isibles # su reiterada negati!a a ormar seguidores, le acarreó críticas de todo tipo. 2e le reprochó no aceptar la necesidad de los procesos e!oluti!os # progresi!os, negar la eicacia de cualquier m+todo o camino tradicional # no haber plasmado suicientemente en la práctica -mediante discípulos, mo!imientos o instituciones- los resultados de su ense5anza.
$n peque5o hecho de su historia nos permite ejempliicar los ni!eles más sutiles de la relación entre la casa K66 # el scendente. l principio del capítulo decíamos que en cuario se produce la tensión má"ima entre lo temporal # lo atemporal. El signo anterior, apricornio, es aquel en el que los opuestos más proundos de la e"istencia se resuel!en # sólo queda abierta
e inconclusa la relación entre el tiempo # lo que está más allá de +l. Es sabido que esta ha sido una de las temáticas centrales de Urishnamurti, # quizás su te"to más complejo es un conjunto de charlas con el ísico 0a!id <ohm que tiene como título ?1ás allá del tiempo?. Es interesante obser!ar que el indi!iduo que ense5aba acerca del cese del tiempo psicológico # la e"istencia de un estado atemporal de la mente, relata que cuando era ni5o le resultaba ascinan le jugar con relojes. uenta cómo pasaba las horas armando # desarmando los engranajes # manecillas de su mecanismo como si -estamos tentados de decir- para poder ir mas allá del tiempo alguien tu!iera que demostrar pre!iamente que es un e"perto acerca del mismo # de su mecanismo.
4tro ejemplo de scendente en cuario en el que !uel!e a obser!arse la dificultad para ser
plenamente comprendido en sus actos, # la tendencia a que estos parezcan e"tra5amente paradójicos ante los ojos de los demás, es i#ail Forbac#ov, el premier de la +poca de la gran
transormación en la e" $nión 2o!i+tica. gente subjeti!amente in!oluntario de una de las discontinuidades más grandes de los %ltimos tiempos, ha sido denostado por los miembros de su propia ideología # admirado er!ientemente por sus enemigos. 2u intento por reno!ar la circulación de energía de la estructura en!ejecida # rígida de la que ormaba parte, lle!ó el mu# acuariano nombre de transparencia (?Ilasnost?), aunque en ning%n momento ormó parte de
sus planes poner in a la estructura de la $nión 2o!i+tica tal como en deiniti!a sucedió.
omo !imos en los capítulos anteriores, las personas que responden a la cualidad del signo ascendente suelen ormar parte acti!a # contradictoria de nuestro destino. En este caso su supuesto enemigo -# en deiniti!a copartícipe del proceso- el presidente de los EE. $$, onald eagan, era 2ol en cuario' # el aliado que lo sal!ó # al mismo tiempo lo derrotó - <oris 8eltsin, hasta hace poco presidente de usia- tambi+n lo es. Es interesante obser!ar que este %ltimo se comportaba de un modo impre!isible, sin respetar acuerdos ni decisiones pre!ias, respondiendo esto a una clara modalidad de su carácter. &or el contrario, desde el punto de !ista subjeti!o, Iorbacho! siempre intentó mostrarse estable # pre!isible, ateni+ndose a planes # acuerdos, pero el desconcierto # la impre!isibilidad aparecieron como resultado ?objeti!o? de su accionar. 1uchas !eces la persona con scendente en cuario parece racasar a los ojos de los demás # ante los su#os propios, si se lo mira -o juzga- con criterio capricorniano. 3endemos a pensar que los planes que no pueden llegar a su culminación o los procesos que se interrumpen, demuestran que algo ha sido mal hecho. 2in embargo, la persona con scendente en cuario, dolorosamente suele descubrir que los criterios con los que connotamos el +"ito o el racaso, el acierto o el error, con recuencia son inaplicables cuando esta energía inunda una e"istencia.
impone el pasado, a tra!+s de los modelos -e"ternos e internos- que organizan nuestra acción en orma pre!isible. uando esto sucede, la persona adquiere la libertad de mo!erse espontáneamente dentro de las redes que conormamos, dejándose lle!ar hacia el punto de má"ima creati!idad. En el paso siguiente -&iscis- la rueda del @odíaco nos mostrará cómo la e"trema singularidad propia de cuario es -al mismo tiempo- la más absoluta entrega a las necesidades impersonales de la !ida.