cá !ol!emos al principio del capítulo # nos reencontramos con la diicultad que e"iste en nuestra cultura para acompa5ar a quienes son llamados por destino a mo!erse en terrenos que están más allá de nuestra comprensión habitual.
► Un analista que sea +scendente en Piscis! que le d% muc(o alor a las #alabras! ¿#odría estar en esta eta#a de confusión?
trasondo inconsciente del cual la palabra pro!iene, # del nudo de asociaciones al que responde, ha# un claro equilibrio. 6ncluso, diría que ese tipo de escucha es un mu# buen camino de acercamiento al scendente en &iscis' un juego Virgo=&iscis mu# delicado # positi!o. Es decir, si uno escucha el inconsciente detrás de las palabras # corta hábilmente las cadenas del discurso, es algo mu# distinto a la interpretación desde un marco teórico ijo, incluso si es de tipo transpersonal o pseudoesot+rico.
El tema aquí es cómo se educa o entrena esta cualidad que nadie nos ense5a a educar. /a persona con scendente en &iscis -# tambi+n la que tiene eptuno en la casa uno- necesita
un marco de contención adecuado para desarrollarse. rriesgando a que esto suene como una des!alorización -aunque es todo lo contrario- diría que necesitan un acompa5amiento # una comprensión mu# particular para poder desarrollarse correctamente. 0eben tener a disposición todos los elementos posibles como para articular -paso a paso # en las distintas etapas- el lado duro de su personalidad con su sensibilidad. o es una tarea ácil equilibrar la dimensión po+tico=mágica que les es esencial, con una correcta capacidad de simbolización #. al mismo
tiempo, con el compromiso con el mundo. &ara esto deben ser liberados lo antes posible de la presión de los juicios sociales, a in de que puedan descubrirse tal cual son # así aceptar la paradoja de ser e"tremadamente singulares -recordemos que tienen cuario en K67- #, al mismo tiempo, de identiicarse plenamente con los demás. 2u naturaleza prounda # sensible necesita un caudal de amor mu# particular para lorecer. 2e trata de una sensibilidad que ampliica notablemente todo lo que sucede, # esto hace que sus heridas de la inancia # la adolescencia se entretejan hasta tal punto con lo arquetípico, que necesitan de un e"tremo cuidado para poder cicatrizar completamente # permitir una e"presión madura de sus cualidades.
&ensemos que en otras +pocas de la humanidad, millones de personas !i!ían bajo la protección de instituciones religiosas, con!entos o estructuras !inculares que ho# -en nuestro paradigma indi!idualista- consideraríamos mu# regresi!as e incluso patológicas. 0esde siem= pre la humanidad albergó indi!iduos cu#a sensibilidad los obligó a protegerse de la dureza del mundo e"terno. uestra cultura está pasando por la ase del indi!iduo supuestamente autónomo, con todos sus espejismos necesarios, pero no todos respondemos a este desaío con la misma naturalidad. Es e!idente que para una persona con scendente en &iscis, esto encierra grandes diicultades. o nos debe sorprender que las maneras como se adaptan a esta situación -que para la ma#oría es la %nica posible- sea peculiar # muchas !eces aparezca como desordenada. 9o# los ?ashram?, los delirios esot+ricos, los ambientes promiscuos, las drogas, el alcohol o la estrecha dependencia en relaciones aecti!as e"tremadamente simbióticas, suelen ser los %nicos reugios que nuestra sociedad orece para muchas personas de este tipo. 0esde un
paradigma leonino o capricorniano del #o, seguramente juzgaremos de un modo negati!o estas modalidades adaptati!as. 2in embargo, creo que su prolieración es directamente proporcional a nuestra incapacidad para acompa5ar en su crecimiento a las personas de e"trema sensibilidad. Es importante !isualizar que -si somos realmente coherentes con la astrología- en todos estos casos no se trata de indi!iduos que no han sido capaces de ?manejar? su scendente o su eptuno. 0ecir esto es creer que e"iste una identidad psicológica independiente de la estructura energ+tica de nacimiento. El #o se organiza a partir de las energías de la carta natal # si bien a%n no hemos desarrollado una teoría que d+ cuenta de ello, es e!idente que no se puede comprender el 2igniicado proundo del scendente -# de la astrología en general- si no nos comprometemos con el peculiar camino que cada entidad humana debe recorrer para constituirse a partir de los materiales de origen. /a persona con scendente en &iscis debe atre!erse a oscilar entre perderse en los otros # !ol!erse rígida, si es que quiere encontrarse a sí misma. El lorecimiento de su naturaleza amorosa sólo puede producirse a partir de una compleja e!olución psicológica, que no puede ser juzgada desde criterios uniormes. /os seres humanos nos necesitamos los unos a los otros en la plenitud de nuestras cualidades, para que en las redes que conormamos puedan producirse todas las combinaciones necesarias # alcancemos así un má"imo de creati!idad. /a delicada sensibilidad de estas personas -capaces de dar a los demás lo que realmente necesitan, de un modo intuiti!o # absolutamente desinteresado- es imprescindible para el equilibrio del conjunto. &ero para que esto se produzca debemos aprender a crear ambientes suicientemente amorosos como para que puedan desplegar su íntima naturaleza.
ada !ez que arribamos al cierre de la rueda zodiacal, descubrimos que sólo ha concluido un ni!el de la misma. Estaríamos ahora en condiciones de !ol!er a abrirla ahondando en el signiicado de los signos complementarios, cu#o balanceo rítmico de!elaría dimensiones a%n más proundas del concepto que hemos estudiado. 3ambi+n deberíamos indagar en las relaciones entre los signos del 2ol, la /una # el scendente, cu#a síntesis da lugar a la creati!idad esencial de una e"istencia. 8 por %ltimo, estudiar la cualidad del signo ascendente como la e"presión de una ase particular, en la e"periencia cíclica de una !ida que se encuentra más allá del tiempo. &ero todo esto sería #a, por cierto, material para otra in!estigación.
lo largo de este libro -# del que lo precedió- hemos intentado proundizar en la manera como aquello que denominamos ?destino indi!idual?, depende del modo con que la conciencia aprende a relacionarse con los !ínculos # los acontecimientos, hasta adquirir