DEBATES EN LA PRENSA PERIÓDICA EN TORNO AL OBJETO y FIN, Y LOS DESAFIOS CONCERNIENTES A LA LIBERTAD DE LA IMPRENTA, EN LOS PRIMEROS AÑOS POSTERIORES A MAYO DE 1810.
Ya nos hemos ocupado de los discursos sobre la libertad de hablar y de escribir desarrollados inmediatamente después de producido el 25 de mayo de 1810, y de la primera legislación sobre la materia, y su aplicación. A continuación, complementaremos nuestro análisis con otros discursos que emergieron poco tiempo después sobre la cuestión vinculada al objeto y fin de la prensa y de los desafíos que se consideraba se debían afrontar para su ejercicio.
EL GRITO DEL SUD. (14-07-1812 al 02-02-1813).
Se considera que pudieron ser sus redactores o FRANCISCO JOSÉ PLANES o BERNARDO DE MONTEAGUDO, que a su vez ocuparon sucesivamente la presidencia de la SOCIEDAD PATRIÓTICA que impulsaba este nuevo periódico. Su característica será la de una franca oposición al Triunvirato, y su origen está asociado temporalmente con la sublevación de Martín de Álzaga y su posterior fusilamiento, que no comenta, y durante su emisión se producirá la revolución del 8 de octubre de 1812, encabezada por Alvear y San Martín y patrocinada por la Logia Lautaro y apoyada por la Sociedad Patriótica, y que produjo la caída del Primer Triunvirato y la instalación del Segundo Triunvirato, integrado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Álvarez Jonte, dándose inicio a la convocatoria a la Asamblea General Constituyente. En esos meses el periódico se va a caracterizar por la mayor dureza de sus artículos, solicitando la sanción de una constitución, que debía sostener principios liberales, y de justicia, garantizar el equilibrio de poderes para contrarrestar la
influencia de las facciones y las luchas internas, afianzando a libertad civil y la seguridad individual; y abogo por la declaración de la independencia.208
EL PROSPECTO. 209
El mismo va a reafirmar una serie de objetivos que resultan coincidentes con aquellos que fijan un fin pedagógico al periódico, y por ende, como definición de sus contenidos, al afirmar: “El pensamiento y la razón degradados hasta
aquí por el envilecimiento de la esclavitud, han recobrado su libertad y su energía, y podrán ser aplicados en el adelantamiento de la industria y de las ciencias,” (El subrayado me pertenece). Coincidente con los objetivos fijados
por los periódicos desde la época tardo-colonial, especialmente, en el
Semanario de Agricultura y el Coreo de Comercio, y ello, sin perjuicio de que,
en la práctica, su contenido fuese político partidario.
Del mismo modo referirá que es “…el medio único de propagar los
conocimientos y las luces por el común del pueblo” (El subrayado me
pertenece). Pero aquí con expresa referencia a las producciones (memorias) de la Sociedad Patriótica, y con el fin de “si dexaban a los innumerables
habitadores de este suelo sin aquellos indispensables y precisos conocimientos de sus obligaciones y derechos, y de todo quanto pueda concurrir a proporcionar su felicidad y su abundancia.”, lo que claramente
incluía una dimensión más directamente política en el contenido del papel. Finalmente, como otros antecedentes, efectuará una exhortación y una afirmación de principios: “Literatos de la América, los que por fortuna abrigáis
en vuestro corazón un tierno amor hacia vuestros hermanos desgraciados, acudid con vuestro auxilio, y vuestras luces a llenar el gran vacío, que a pesar de nuestros filantrópicos deseos debe dexar nuestra ignorancia. Es venido el tiempo de transmitir con libertad los pensamientos a la prensa, desaparecieron para siempre los días aciagos de la esclavitud intelectual, y ya no se pondrá, como hasta aquí, una mordaza al héroe que trataba de explicar y poner en claro los derechos del hombre” (El subrayado me pertenece). Un llamamiento
208 Miguel Ángel De Marco- Historia del Periodismo Argentino-Ob. op. cit.-pags. 64/66. Alfredo Galletti.
Historia Constitucional Argentina-Ob. op. cit.-Tº1-pags. 260/264.-
209 El Grito del Sud-Edición facsimilar- Periódicos de la época de la revolución de Mayo- II- Academia
a quienes pueden aportar sus luces y una reivindicación política de la libertad de escribir y de los derechos del hombre, en directa alusión a la Revolución Francesa.
En síntesis, a la tradicional apelación al desarrollo de las ciencias y la industria, y a la producción de la tierra, y la difusión de las luces a todo el pueblo, se sumarán claros contenidos políticos, propios del nuevo régimen, con referencias explícitas a los derechos y obligaciones de los habitantes, las críticas al régimen político anterior asociados a la esclavitud, y el fin de explicar y poner en claro los derechos del hombre.
LIBERTAD DE HABLAR Y DE ESCRIBIR. (nº 6 DEL 18-08-1812).210
Si bien las prácticas no se ajustaban a los enunciados, con argumentos interesantes el artículo defiende LA MODERACIÓN en el ejercicio de esta libertad. Va a sostener que: “La critica que siempre grita contra el gobierno, y la
paciencia que siempre calla, produce iguales efectos de hacer indolentes a los que mandan; porque lo mismo se echa a la larga, el que sabe que infaliblemente le han de obedecer, como el que sabe infaliblemente le han de criticar” Es una apreciación acertada de que la crítica sistemática se neutraliza
porque el propio destinatario la da como acto reflejo de quien no sabe hacer otra cosa que criticar. Afirma que deberá ser usada con “grandísima economía” cuando se trata de criticar al gobierno, evitando detenerse en cosas mínimas, porque será ello lo que dará valor a la crítica misma. Y que su mal uso ha “embotado sus filos”
Por otra parte va a marcar lo que considera la CONTRADICTORIA REACCIÓN DEL PUEBLO. Porque entendiéndola beneficiaria de esta libertad, “hacen sin
quererlo para que ella sea enfrenada”; adoptando para ello dos caminos
igualmente negativos, o “resintiéndose de las críticas que se dirigen al pueblo” o “vengándose de los escritores y armando su mano para destruir sus
personas”.
Ante ello se produce la reticencia de los escritores a efectuar sus aportes
“porque temen con sobrada razón que le paguen a muy caro precio sus
advertencias”. Para finalmente sostener una fuerte contradicción en los
reconocimientos y castigos, afirmando “Lo cierto es, que muchos que han
atacado de obra y por escrito la verdadera soberanía del pueblo, han sido varias veces condecorados y distinguidos por el mismo pueblo ofendido, al paso que otros que solo han perseguido con su pluma a los perturbadores del público sosiego, han sido castigados como reos de lesa majestad.”
Varias consideraciones que entendemos de interés sobre la cuestión. La primera es que el artículo se aparta de un abordaje teórico o principista de esta libertad, para adentrarse al análisis de cuestiones prácticas vinculadas con su ejercicio. Así la propuesta de la moderación se afirmará en relación a lo que se entiende el mejor efecto o resultado de la labor periodística de tono crítico, y no como de la naturaleza misma de la libertad de escribir. Es la moderación la que garantiza, para el articulista, que la crítica sea escuchada, y en su caso, corrija la acción de gobierno. Además, esto último se considera posible como fin de la prensa.
Luego expresa los riesgos posibles, a la vida y a la integridad personal, de quien escribe en un periódico, y el temor que esto genera, dando lugar a lo que podemos denominar un fenómeno de autocensura producto de tales amenazas; o la intolerancia de ese mismo pueblo, o de los ciudadanos, cuando son ellos los sujetos de crítica. Además de confirmar la existencia de dicha práctica.
Por último, refleja las dificultades, de lo que entiende, el justo reconocimiento, al advertir que muchas veces, son objeto de este, quienes atentan contra el sosiego de la sociedad, conforme su punto de vista. Se esboza aquí un problema mucho más complejo, como es el de la recepción, elaboración y valoración de los distintos discursos periodísticos, por parte de sus destinatarios, y muchas veces, como en este caso, cuando los mismos son divergentes. Pero plantea, embrionariamente, el vínculo entre los medios periodísticos y el público, y que preocupó, como vimos, desde los comienzos, denunciando un grado de incomprensión, por quienes, en principio, deben considerarse sus beneficiarios.
Esto nos permitiría acordar con lo afirmado por Noemí Goldman y Alejandra Pasino, vinculado con la relación existente entre Opinión Pública y
Constitución: “La libertad de imprenta….Lo que estos textos ponen en escena
(El Grito del Sud-20-X-1812-113-114) es una visión invertida de la relación entre opinión pública y constitución: la opinión pública aparece menos como el fundamento real de la constitución, que como resultado de la tarea formativa de la ley. Se trataría entonces de encontrar un “principio” que demarque el “imperio de la opinión”, ligando a los pueblos y sus diversas “opiniones” sobre la forma de organización política.”211 Es decir, la búsqueda de un acuerdo o
consenso que unifique a los pueblos en una forma determinada de organización política.
En Bernardo de Monteagudo, uno de los posibles editores del periódico, este pensamiento, consistente en ahondar las cuestiones vinculadas con la práctica o ejercicio de esta libertad, se ve claramente convalidado y continuado, si relacionamos lo antedicho, con algunas de sus afirmaciones volcadas, tiempo antes, en lo que él ha denominado LAS OBSERVACIONES DIDÁCTICAS, aparecidas inicialmente en la Gazeta de Buenos Ayres. Allí denunciará críticamente una práctica que podemos corroborar hasta nuestros días, consistente en “No por esto quiero decir que me someto al juicio ni de los
insensatos que no piensan, ni de esos declamadores acalorados, que antes de combatir el error, combaten al que yerra, y sin examinar el fondo de las opiniones solo aspiran a prevenir al público contra sus autores, tomando el insidioso camino de suponer siempre ambición o intriga en su motivo, desnudando aun del mérito del celo al que quizás no conoce otro impulso”212
(El subrayado me pertenece). Lo que contemporáneamente se ha denominado “Matar al mensajero”. Atacar al portador de una idea que a la idea misma, a fin de desautorizarla o ponerla en crisis, ya se plantea por Monteagudo en términos contundentes y concisos, en su publicación del 28 de febrero de 1812.
Asimismo, en este contexto de la tensión permanente entre el escritor y el público lector, y los fines y objetivos perseguidos a través de la escritura, al comunicar un PARÉNTESIS A LAS OBSEVACIONES DIDÁCTICAS, del 28 de
211 Noemí Goldman-Alejandra pasino-Opinión Pública-Ob. op. cit. Pags. 101/102.
212 Bernardo de Monteagudo-Observaciones Didácticas-28-02-1812. En Monteagudo su vida y sus
escritos- Mariano Pelliza-Imprenta y Librería de Mayo. 1º Edición. Buenos Aires. 1880. Tomo 1-1785- 1815-pag. 173.
marzo de 1812, por supuesto que en la Gazeta, y en relación a los hechos ya analizados, que no se mencionan explícitamente, y después de anunciar el referido paréntesis, va a expresar: “¿Pero que método seguiré, y en que
lenguaje hablaré para obrar con más acierto?. Jamás he creído agradar a todos, sería esto una locura: tampoco he dudado que agradaré a algunos, y no es extraño. Escriba con belleza o con desaire, pronuncie errores o sentencias, declame con celo o con furor, hable con franqueza o con parcialidad, sé que mi intención será siempre un problema para unos, mi conducta un escándalo para otros, y mis esfuerzos una prueba de heroísmo en el concepto de algunos: me importa todo muy poco, y no me olvidaré lo que decía Sócrates “los que sirven a la patria, deben creerse felices, si antes de levantarles estatuas, no les levantan cadalsos” también sé que es imposible hablar de un modo análogo al carácter de todos: el vulgo muchas veces entiende lo que el filósofo no alcanza, otras solo comprende el sabio lo que es un misterio para el ignorante, y el concepto sencillo de un escritor suele ser la materia de eternas disputas entre los comentadores: no hay remedio: esta será siempre la suerte del espíritu humano, y quizá resulta de este principio el equilibrio de las fuerzas morales.”213 (El subrayado me pertenece).
Dos cuestiones que se relacionan con la reflexión anterior surgen en el pensamiento de Monteagudo, la primera es comprender la imposibilidad de la unanimidad en relación a la aceptación de los contenidos de lo dicho, tomar conciencia de la posible diversidad de valoraciones, y, desde su mirada, la aceptación de ello como un desafío, representado por la recordada frase de Sócrates. Lo segundo la decisión sobre el lenguaje a utilizar, a fin de asegurar un mayor nivel de comprensión y de claridad, ante lo cual, su respuesta será que tales diferencias son parte del espíritu humano y que habrá que aceptar.
En la semana anterior (20-03-1812), en el marco de las OBSERVACIONES DIDÁCTICAS, también plateará otro interrogante vinculado con el ejercicio de la Libertad de la Imprenta a través de los periódicos. Allí expresará: “Cada vez
que me pongo a hablar de estas materias quedo en el desconsuelo de no poder decir todo lo que siento, y verme en la necesidad de tocar solo de paso
unos principios sin cuyo examen y conocimiento la menor combinación será quimérica. Yo quisiera analizarlos con exactitud, y veo que no me bastan los límites de un periódico, donde apenas puedo emplear una página en esta clase de discursos. No obstante, yo haré lo que pueda, y desenvolveré las ideas que estén al alcance de mis esfuerzos.”(El subrayado me pertenece).214
Otra cuestión es cual es el nivel de profundidad y de extensión que se puede desplegar a través de un medio periodístico, al cual procurará adaptarse, a sabiendas de los límites, sobre todo espaciales, que el propio medio le impone. Aquí expondrá también la idea de que la felicidad del pueblo está en que conozca sus derechos y sus obligaciones, lo que constituye un fin principal del uso de la pluma.
Pero tampoco encubrirá los efectos o consecuencias del conflicto de opiniones, en el contexto político concreto. En la CONTINUACIÓN DE LAS OBSERVACIONES DIDÁCTICAS, ya aparecidas en Mártir o Libre, del 29-03- 1812, expresará: “Conozco muy a pesar mio, que nuestra forzosa
inexperiencia, la privación de recursos, el contraste de las opiniones y la formidable rivalidad del tiempo han multiplicado los conflictos públicos, presentando e compendio esos inminentes riesgos que en todos los climas experimenta el hombre, cuando se declara enemigo de los tiranos.” (El subrayado me pertenece).215
Se reconoce una serie de causas, entre las cuales se enumera el contraste de opiniones, que pueden generar una multiplicidad de conflictos, pero ello se cuenta entre los riesgos propios de declararnos enemigos de la tiranía.
Y a renglón seguido reafirma un principio de verdad que preside la elaboración de su discurso político-periodístico y lo fundamenta: “Yo no trato de engañar al
pueblo desfigurándole su triste situación, porque nada sería tan peligroso a mi juicio como ocultarle sus mismos peligros, inspirándole una confianza mortal, que acelerase su ruina.”216 Y con el cual, en definitiva, afirma las razones de su
participación en este “contraste de opiniones”, aún a conciencia de los “conflictos públicos” que puede estar alimentando.
214 Pelliza Mariano-Monteagudo su vida y su obra. Ob. op. cit.-Tº 1-pag. 196. 215 Pelliza Marinao-Monteagudo su vida y su obra-Ob. op. cit., Tº 1-pag. 197/198. 216 Idem Ant.-pag. 197/198.
Finalmente también abordará el tema de la opinión imparcial y justa y de los peligros que, en principio, debe estarse preparado a afrontar, en el artículo CENSURA POLÍTICA, aparecido en Mártir o Libre del 13-04-1812, donde afirma: “El que proponga dar impulso a la opinión, sin profanar el lenguaje
imparcial de un celo justo, ni prostituir su juicio al prurito impostor de las paciones, debe resolverse antes de todo a ser víctima pública de los intereses privados.”217
Indudablemente, la búsqueda de un juicio equilibrado, justo, imparcial, más allá de las pasiones, aparece como una idea que se reivindica, pero que parecería que no se aplica. Esto aparece como una grosera contradicción, poco explicable, si el fin era convencer y difundir, a través de la prensa, ya que el engaño sería manifiesto.
Creo que el error parte de la idea dominante de que lo imparcial y lo desapasionado sería lo no comprometido con un pensamiento ideológico político concreto, a partir del cual se analiza la realidad (lo que hoy es la noticia). Pero ciertamente, lo que reivindica Monteagudo, es la posibilidad de que se puede ser imparcial siendo fiel a los principios y a las ideas que uno profesa, al afirmar “sin profanar el lenguaje imparcial de un celo justo”, es decir, el celo que imponen las propias convicciones. Y a su vez “el prurito impostor de las pasiones”, no se refiere a las pasiones políticas, se refiere a las relacionadas con opinar por venganza, por odio o por encono personal.
Este debate nos acompañará a lo largo del presente trabajo, pero me parece oportuno hacer aquí una primera aproximación reflexiva.
LA PUBLICIDAD Y LA LIBERTAD DE PALABRA EN EL ÁMBITO