• No se han encontrado resultados

LAS DISPUTAS DISCURSIVAS SOBRE LA LIBERTAD DE LA IMPRENTA A fin de poder introducirnos en este debate, en el marco de la confrontación

político-religiosa que en los aspectos pertinentes hemos esbozado, tomaremos el abordaje del tema desde los periódicos del Padre Castañeda y desde el periódico El Centinela, editado por Ignacio Núñez y Juan Cruz Varela, de clara adhesión gubernamental.

338 Galván Moreno-El Periodismo Argentino-Ob. op. cit.-pag. 112.- El Centinela Nº 15 y 16-Biblioteca de

FRAY FRANCISCO DE PAULA CASTAÑEDA.

Una de sus ideas sobre la materia girará en torno de que es “la vergüenza pública” un límite al obrar discrecional de los funcionarios, ante la ausencia de otros límites, y que con su exceso procura “que todos se moderen”.

Así expresará: “(la libertad de prensa)…”dirigida imparcialmente es la única

esperanza, en tiempos de confusión y de anarquía. La razón es, cuando las repúblicas están en crisis, los gobiernos, tanto seculares como eclesiásticos, son precarios y gracias que pueden mantener algún orden, a fuerza de prudencia y más prudencia. Si el contener a los particulares es difícil en esos lances y circunstancias aciagas, ¿Cuánto no lo será contener a los tribunales subalternos!. La imprenta, pues, en tales casos es el único recurso, porque sólo en miedo a ser sacado a la vergüenza pública, es el freno capaz de contener a los que ven rotas las demás barreras…

Estos principios son los que me han impulsado a escribir y a bramar como bramo, contra todo, acusando a todos sin misericordia y deseando ser temido por todos, para que todos se moderen. Lluevan, pues, las quejas de los agraviados, en la inteligencia que, así como el toto de Fálaris, como un intérprete de las víctimas sacrificadas, acusaba con sus bramidos al tirano de Siracusa, así también mi periódico intimará a los jueces diciendo: Dicite Justitiam Moniti et non temere Divos”339

También resaltará la idea de un destinatario en el pueblo y que, en marco de la confrontación, surge la verdad.

Así expresará: “…la libertad de imprenta, señora mía, es el único resorte que ha quedado con elaterio, después de haberse desplomado la complicada máquina de nuestra república; la libertad de imprenta es el único principio de salud para el exhausto, débil y cadavérico cuerpo del Estado y crea V.S. que, mientras la imprenta sea libre, es señal que el pueblo tiene aures audendi, oídos para oír y hasta ahora no se ha visto que ningún difunto oiga lo que le dicen.

Supuesto pues, que la patria oye, clame V.S., levante la voz y no dude que, al fin se canta la gloria, porque, al fin, la verdad es la que triunfa.”340

Afirmará claramente su sentido de confrontación con El Centinela ahorrándose toda aproximación eufemística a la cuestión, defendiendo y exponiendo su estilo cargado de satírico humor y afirmando la necesidad de su tono complementario del de El orden del día, a cargo de Fray Cayetano Rodríguez. Estas son sus dichos: “Maldito sea El Centinela. ¿Dios me perdone!. Este

Centinela sin duda será aquel que hacía guardia cuando el padre Castañeda estaba en la horca, en los números del Gauchi-político…aunque yo más bien quisiera que me castigase con hortigas, que no oírlo hablar sin conocimiento de causa, en materias jurisdiccionales o dogmáticas…¿Valernos de la sátira y del ridículo para responder al necio, conforme a su necedad?. ¡Oh! Entonces los muy martagones mudan de tono; afectan una seriedad estoica y esparcen por el pueblo incauto que “El padre se excede”, que es “criminal”, que nombra personas, que es indigno de un sacerdote que dice Misa, el correr con un látigo a los profanadores del templo y dejarse devorar por el celo de la casa de Dios, que es el estado eclesiástico…. Pero S. Pablo nos encarga muy apretadamente que a estos refractarios, los increpemos con dureza, para que sean sanos en la fe….

Este será todo el objeto del siguiente periódico, en el cual pienso contarle al Centinela todos los huesos de su anatomía, y todos los artejos de su indigesta y informe mole; esto lo haré, contando uno por uno, los chichones que, con sus sablazos, le ha levantado El oficial del día, que seguramente no le ha dejado hueso a vida; haré ver que El Centinela no se ha atajado un solo golpe, y que todas sus contestaciones se han reducido a cero, o que, cuanto más, todas ellas se reducen a la exclamación de los catalanes cuando se les lee la via sacra ¡Carai, quin dolor!”341

Denunciará el carácter “ministerial” de El Centinela y La Lobera, y exigirá para si la misma protección para el ejercicio de la libertad de imprenta.

340 En Furlong Guillermo-Ob. op. cit.- pags. 131/132.- 341 En Furlong Guillermo-Ob. op. cit. Pags. 548-549.-

En el centro de la confrontación que generaría su condena y posterior destierro por cuatro años, antes descripto, denunciará el carácter de protegidos del gobierno de esos dos papeles, pero además, con astucia, requerirá la mismo protección para si, poniendo así de manifiesto que su persecución de debe por ser opositor: Nos dirá: “Yo escribo con la libertad mía, y tengo tanta libertad

como puede tener el ministerio para opinar y manifestar sus opiniones por medio de la prensa: yo, contestando al Centinela, al papelón atribuido al Cabildo, y aún al Lobera, contesto unos papeles notoriamente ministeriales, contesto, pues, según el estilo de los mismos papeles, pues el ministerio no tiene más derecho que yo para desfogar sus pasiones privadas; si el ministerio protege esos papeles, si aun sentenciados por el tribunal de imprenta, y acusado con expresa moción, hecha por escrito en la Honorable Junta, no obstante logran favor, igual favor debo yo lograr, cuando los rebato, y con moderamen de inculpada cautela vierto contra los que tan descaradamente insultan a cuerpos tan respetables, los mismos sarcasmos con que ellos quieren hacerse de prosélitos”. (El Guardián vendido. Nº 2. 21-09-1822)342

Con ironía, también Castañeda se referirá a la utilización política de la libertad de imprenta y a los cambios de actitud, frente a los diversos posicionamientos de quienes escriben, producto de la fuerte inestabilidad política, adecuando sus criterios a los mismos, efectuando una comparación entre Dulcinea y Aldonza Lorenza.

Así expresará, en Nº 1 de María Retazos el 27-03-1821: “…por eso se me ha

dado en maliciar que esa tan ponderada libertad de imprenta es alguna Dulcinea encantada, y que los malandrines allá se la tienen detenida para lucir con ella cuando tienen seguras las espaldas; entonces se desatan contra el dogma, contra el derecho canónico, contra la teocracia, contra los conventos, contra la inquisición, que es una señora que jamás ha pisado en Buenos Ayres, y de paso contra todas las autoridades divinas, y humanas que llegan a caer en alguno de los horrorosos motines ya mensuales, ya semanales, ya diarios, ya horarios con que en diez años nos ha favorecido nuestro mal regulado patriotismo.

En esos lances se proclama la libertad de imprenta como una sin par Dulcinea, consuelo único de los que acabando de voltear la administración quieren sostenerse en el descrédito de los que accidentalmente están a los pies de los caballos; pero cuando se varían las circunstancias es una gracia el ver como esos mismos malandrines afectan una moderación de cuatro chicotes, y en dos por tres ya para ellos Dulcinea no es más que la aldeana Aldonza Lorenza, incapaz de perseguir a las personas privadas, porque aunque hagan milagros ni se les puede andar con la penca por las espaldas, ni tampoco pueden ocupar un banquillo allá en la plaza de las perdices.”343

Por último señalaremos su reflexión sobre la imposición de la autocensura (“escribir con mano tímida”) frente a las situaciones de inestabilidad, producto de las convulsiones políticas, y la relación entre esta libertad y “los países perfectamente constituidos”.

Así lo expresará en el Nº 7, del 21-07-1821, de María Retazos: Los

sacudimientos terribles que los escritores experimentamos en las imprentas son como los que experimentan los viajeros en las cordilleras por causa de los volcanes; la libertad de escribir no puede estar bien sentada sino en los países perfectamente constituidos; de aquí es que los periodistas en los países convulsos debemos escribir con mano tímida, rezelando siempre alguna explosión así como quien camina sobre un plano mal seguro;…”344

La recurrencia al verso de tono satírico y humorístico, pero también redactado en términos de denuncia acompañará la actividad periodística de Castañeda. A modo de ejemplo.

ODA. (DESPERTADOR TEOFILANTRÓPICO MÍSTICO-POLÍTICO. Nº 4 14- 05-1820.

“EL PROYECTADO PUENTE,

QUE EL CABILDO ACORDÓ DISCRETAMENTE ESTÁ SOLO EN IDEA

POR QUE AUNQUE PUBLICARLO ES COSA FEA, Y PARECE JUGUETE

SOIS UN GRAN AZABACHE, UN GRAN PEVETE,

343 Maria Retazos-Edición facsimilar- Editorial Taurus-Buenos Aires- Primera Edición- Diciembre de

2001- Colección Nueva Dimensión Argentina- pag. 53/54.-

Outline

Documento similar