1.3. Un heredero e innovador en el mundo de la filosofía
1.3.1. Un clásico, buscador de la verdad en una fuente inagotable
En su labor filosófica, Mikel Dufrenne ha mantenido el deseo científico: alcanzar la novedad. Esta novedad consistía en hacer lo que los demás no han hecho o no han
91 Hacemos referencia al último escrito de Maurice Merleau-Ponty: Maurice MERLEAU-PONTY, (2013), El
ojo y el espíritu, Traducción de Alejandro del Río Hermann, Editorial Trotta, Madrid. Y este fue una referencia para Mikel Dufrenne cuando escribió su último libro: Mikel DUFRENNE, (1987), L’oeil et
l’oreille, L’Hexagone, Montréal.
92 Cf. Gilbert LASCAULT, « L’oeil et le soleil » en Maryvonne SAISON (dir.), (1998), Mikel Dufrenne et les
hecho bien93. En esto, alcanzó el deseo clásico de todos los filósofos, y ser calificado como clásico dentro de los otros filosofos clásicos.
Desde mi punto de vista, Mikel Dufrenne no se ha considerado como iniciador de un sistema filosófico, ya que estaba en contra de toda forma de sistema94, sino un filósofo más dentro de muchos filósofos que había en su época. No desconectó con los que le precedieron. Como buscador de la verdad filosófica, tenía siempre los ojos puestos en las obras que los demás realizaron tal como lo expresó él mismo con estas palabras: «y es en sus escritos que iré a buscar la filosofía»95. Y muchas veces lo hacía, con confianza, sin saber a dónde lo llevaban.
«Evoco a Spinoza, después Hegel: tengo que coger la filosofía donde se encuentra, en los que la han probado filosofando; no sé a dónde voy siguiéndoles. En todo lugar, con ellos, encuentro, bajo varios nombres, esta cuestión de relaciones del hombre con el mundo: lo uno y lo múltiple, la sustancia y el modo, la mónada y la monadología, la fenomenología y la lógica, la intencionalidad, lo en-sí y lo para-sí»96.
Estas palabras de Mikel Dufrenne evocan la confianza que caracterizó sus planteamientos filosóficos, la apertura que fue la identidad de su propio espíritu como filósofo. Seguro que tuvo confianza de que algo nuevo pudiera culminar todos sus esfuerzos. Como todos los clásicos, Mikel Dufrenne se ha caracterizado por sus intereses
93 Es lo que parece salir de la crítica que Mikel Dufrenne formuló a las ciencias humanas de su época tal cual lo hemos insinuado anteriormente: «Lo que me molesta en las ciencias humanas, no es lo que hacen, es lo que no hacen – todavía, o de una manera suficiente» [«Ce qui me gêne dans les sciences humaines, ce n’est point ce qu’elles font, c’est ce qu’elles ne font pas - pas encore, ou pas assez». Mikel DUFRENNE, «Suis-je philosophe?», en Revue d’esthétique, « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre», Nº 30 (1996), p. 61.
94 Para él un sistema impide la libertad, obnibila la vida del sujeto.
95 « Et c’est dans leurs écrits que j’irai checher la philosophie ». Mikel DUFRENNE, (1968), Pour l’homme,
op.cit., p. 10.
96 « J’évoque Spinoza, après Hegel: il me faut prendre la philosophie où elle est, chez ceux qui l’ont prouvée en philosophant. Partout avec eux, je retrouve cette question des rapports de l’homme et du monde sous des noms divers: l’un et le multiple, la substance et le mode, la monade et la monadologie, la phénoménologie et la logique, l’intentionnalité, l’en-soi et le pour-soi ». Mikel DUFRENNE, « Suis-je philosophe ?», en Revue d’esthétique, « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre», Nº 30 (1996), p. 64.
filosóficos y sobre todo por su método en el análisis de la realidad. Se ha visto obligado a pensar en el mundo y los seres que hay en él. Su objetivo era comprender y hacer comprender la fundamentación de la verdad de la realidad. Esta verdad depende, en todo, de la relación entre el hombre-sujeto y el mundo-objeto97. De esto, Mikel Dufrenne no quiso presentarse como un filósofo que anduviese en las nubes. Quiso tener sus pies en la tierra, en lo concreto de la vida. Se dejó llevar por la afinidad y la armonía98 que hay entre el hombre que siente y el mundo sentido. Para él, es un deber pensarlo e intentar comprenderlo. «Los eventos culturales son además los eventos sobre los cuales y sin lugar a dudas, cada uno tiene su sitio para medirse; (…) este ‘poder’ impone un deber»99.
Efectivamente, en el año 1968, hubo muchos cambios político-culturales en muchos países del mundo por las independencias adquiridas: sobre todo en muchos países de África. También este cambio se extendió hasta el mundo de la filosofía. Se veía que el espíritu de formar sistemas filosóficos, iba cayendo poco a poco. Se notaba una cierta transformación en los discursos, incluso en los discursos de los filósofos. Volvió a surgir el deseo de ofrecer una filosofía que pudiera privilegiar estudios y análisis del hombre, hombre real y concreto, «hombre de carne y hueso» como lo había predicado Miguel de
97 Muchas veces hemos usado este término «mundo» y seguiremos usándolo a lo largo de nuestra investigación sobre la experiencia estética en la fenomenología de Mikel Dufrenne. ¿Qué significaría? Mikel Dufrenne ofrece el resumen de todo lo que quiere expresar cuando usa el término «mundo»: «El mundo puede llamarse substancia, sistema o ser, unidad del pensamiento y del ser, de la necesidad lógica y de la necesidad material, de la presencia y de lo que es presente, es siempre lo que llamo el mundo, la realidad considerada como necesidad o como totalidad» [«Le monde peut s’appeler substance, système ou être, unité de la pensé et de l’être, de la nécessité logique et de la nécessité matérielle, de la présence et de ce qui est présent, c’est toujours ce que j’appelle le monde, la réalité considérée comme nécessité ou comme totalité»]. Mikel DUFRENNE, « Suis-je philosophe ?», en Revue d’esthétique, « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre», Nº 30 (1996), p. 64.
98 Así define Mikel Dufrenne la relación que hay entre el hombre y el mundo. Cf. Mikel DUFRENNE, « Suis- je philosophe ?», en Revue d’esthétique, « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 65. 99 « Les événements culturels sont encore des événements, sur lesquels, sans doute, chacun à sa place peut peser ; (…) ce pouvoir impose un devoir ». Mikel DUFRENNE, (1968), Pour l’homme, op.cit., p. 9.
Unamuno100, «este ser de carne, hambriento y vulnerable, donde transite la necesidad, que es herido por el dolor, que goza con el placer, que es agitado por las pasiones»101.
Delante de la época contemporánea anti-humanista102, Mikel Dufrenne propuso una filosofía antropocéntrica: Pour l’homme [para el hombre]. Como lo veremos, detalladamente, en el siguiente capítulo, su objetivo era proteger al hombre contra todo lo que lo aniquilaba buscando su desaparición en el mundo del pensamiento. Diríamos que Mikel Dufrenne, no sólo se interesó de las cosas del mundo, sino que iba mucho más allá para analizar también las manos que las hacían. No se quedó solamente en el nivel de las artes, sino que se dejó cuestionar por la realidad de los artistas en la sociedad103 y sobre todo de los espectadores en sus experiencias estéticas104. Al fin y al cabo, todo lo conocido de lo que hay del mundo y en el mundo, tiene una marca imprescindible de él: «el hombre en quien el mundo se hace»105.
Con su filosofía, Mikel Dufrenne se ha mostrado siempre como una persona que quería liberarse del dogmatismo, de todo espíritu del sistema que no dejaría pensar fuera del sistema. Se hizo un filósofo libre para criticar, para proponer una nueva manera de pensar. Se propuso analizar fenomenológicamente la realidad de la experiencia estética del espectador, delimitando lo que quería investigar y cómo lo iba a investigar. Tener un
100 Miguel de UNAMUNO, (1983), Del sentimiento trágico de la vida. La agonía del cristianismo, Akal, Madrid.p. 57-73.
101 « Cet être de chair, avide et vulnérable, que le besoin transit, que la douleur blesse, que le plaisir épanouit, que les passions agitent ». Mikel DUFRENNE, (1968), Pour l’homme, op.cit., p. 147.
102 Nos referimos a lo que Mikel Dufrenne escribió al principio de su libro Pour l’Homme: « Cet essai se propose dévoquer l’anti-humanisme propre à la phiosophie contemporaine, et de défendre contre elle l’idée d’une philosophie qui aurait souci de l’homme ». Mikel DUFRENNE, (1968), Pour l’homme, op.cit., p.9. 103 Cf. Mikel DUFRENNE, (1974), Art et politique, op.cit.
104 Cf. Mikel DUFRENNE, (1953-1992), Phénoménologie de l’expérience esthétique. T.1. L’objet esthétique,
op.cit. T.2. La perception esthétique, op.cit.
105 « L’homme en qui le monde s’accomplit ». Mikel DUFRENNE, « Suis-je philosophe ?», en Revue
método, saber por dónde quería llegar eran sus maneras de proceder. Eran también uno de los comportamientos que dominaban la vida de los filósofos clásicos.
Abrirse a lo que hay no fue su invento. Pero, la insistencia sobre su importancia, y su aplicación en su carrera eran lo suyo. No inventó la verdad de lo real, sino que se dio cuenta de su presencia en la presencia misma del hombre, capaz de vivirla o de describirla. No pretendió saltar de lo conocido a lo desconocido, sino partir de lo que hay y seguirlo para que le enseñe el todavía no conocido. Dejó mover su espíritu, como pensador, en lo inagotable de las verdades que el mundo no cesa de revelar al que le abre puertas.