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Imaginación: de la presencia a la representación

2.5. Imaginación y su papel de intermediario

2.5.2. Imaginación: de la presencia a la representación

La imaginación no es sólo esa capacidad de apertura hacia el objeto o esa capacidad para ofrecer una significación del objeto, sino también ese lugar donde la ausencia y la presencia juegan un papel importante. La imaginación no evoca ese vacío sin sentido. Lo que ofrece no carece de sentidos. Al contrario. La imaginación tiene su sentido. En ella lo irreal encuentra su importancia a la luz de lo real. Este lo define maravillosamente. Porque, por la imaginación y junto con la realidad, la irrealidad mantiene su función insustituible en la relación que hay entre sujeto y objeto. Por eso, la imaginación podría ser considerada como esa presencia ausente, esa capacidad de poder representar la realidad del objeto ausente. Ipso facto, la ausencia de algo no podría impedir intuir su presencia. Partiendo de cosas que pudieran estar en contacto con el sujeto, este podría formar, en sí mismo, imágenes de ellas. Sin embargo, la imaginación le abre a una realidad ausente porque es «capacidad de visibilidad»226. Es verdad, a la hora de formar imágenes, el sujeto no tiene referencia inmediatamente. Por eso, unos, con prisa, podrían llegar a calificar erróneamente de vacío todo lo que sale de la imaginación227. Pero la imaginación es esa capacidad que tiene el ser humano para producir o representar de algo que sea real o virtual.

Todo esto, fue el tema de discusión entre Mikel Dufrenne y Jean-Paul Sartre. Pero no queremos entrar en ella. La razón es que no influye mucho en lo que nos toca estudiar: «la intersubjetividad en la experiencia estética». Lo que nos interesa, es poder analizar la relación que tendrían el fenómeno de la ausencia y el de la presencia en la revelación de la realidad del objeto estético. ¿Acaso esta realidad de la imaginación cuya importancia hemos explicado y apoyado a lo largo de nuestros análisis, no nos podría ayudar en el planteamiento de otra forma de relación: relación intersubjetiva? No sólo

226 Mikel DUFRENNE, (1953-1983), Fenomenología de la experiencia estética. Vol. II. La percepción

estética, op.cit., p. 26. [« Puissance de visibilité ». Mikel DUFRENNE, (1953-1992), Phénoménologie de

l’expérience esthétique. T.2. La perception esthétique, op.cit., p. 436].

227 Nos referimos a la crítica que Mikel Dufrenne hace de los pensamientos de Jean-Paul Sartre acerca de la imagen y lo imaginario. Cf. Mikel DUFRENNE, (1953-1983), Fenomenología de la experiencia estética.

nos interesa la presencia material de sujetos, sino también la presencia espiritual de las cosas. ¿Acaso, un artista, por ejemplo, a veces si no es siempre, no produce su obra pensando a un público presente o a uno que es ausente? ¿Nos es verdad que el que baila, por ejemplo, sabe claramente que lo que ofrece como obra tiene que ser recibido por alguien? Sin embargo, el que lo recibe no cabe en el espacio que el bailarín podría dominar, aunque sea su intención. Siempre el público le sorprende mostrando sus lados que estaban ausentes en la presencia que creía dominar.

La imaginación rompe las fronteras materiales. El sujeto no se queda en los límites marcados por el cuerpo. Sigue los caminos abiertos por el espíritu unificador. Busca lo que unifica y no lo que separa. Contempla desde una distancia, pero su espíritu se separa del objeto contemplado. Se funda en su presencia y no deja que lo escape228. La imaginación será entonces todo esfuerzo del espíritu para hacer presente algo que no estaba antes. Es, de una manera u otra, la capacidad que tiene el sujeto para mantenerse en la presencia del otro o dejar que el otro marque su presencia en la suya.

Para que esto se haga real, el fenómeno de la «neutralización»229 se impone al

sujeto de la experiencia y de la imaginación. Por ejemplo, el bailarín tiene que neutralizar en sí mismo la realidad de su presencia para poder abrirse y gozar de la presencia del objeto de su actuación. En él, la imaginación afirma la presencia del objeto negando, de una manera u otra, la propia presencia del sujeto. Se trata aquí del pasaje de la presencia a una representación, de la exteriorización a la interiorización, de la apariencia a la realidad verdadera de la cosa imaginada. En la imaginación, se encuentra expresada la realidad del sujeto, la intención que tiene del objeto representado. Esta intención es, no sólo el fruto del contacto con el aparecer del objeto, sino también una cierta relación con

228 Aquí nos referimos a la definición maravillosa que Mikel Dufrenne ofrece al verbo contemplar: «Contemplar es regresar al pasado para descubrir el futuro sólo dejo de ser uno con el objeto a través de la presencia, separándome del presente en el que estoy perdido en las cosas». Mikel DUFRENNE, (1953-1983),

Fenomenología de la experiencia estética. Vol. II. La percepción estética, op.cit., p. 24. [« C’est revenir au

passé pour surprendre le futur ; je ne cesse d’être présent avec l’objet par la présence qu’en me détachant du présent où je suis perdu dans les choses ». Mikel DUFRENNE, (1953-1992), Phénoménologie de

l’expérience esthétique. T.2. La perception esthétique, op.cit., p. 434].

el objeto que se abre como un «casi-sujeto»230. Tiene su libertad y su independencia. Tiene su mundo. Y su mundo es lo que le caracteriza y lo define231. Es lo que es por lo que esconde en él y que se revela gracias a la imaginación. Es esta imaginación la que prepara el terreno a la percepción o a la comprensión de la verdad del objeto. Pero detrás de esto, está lo «a priori»232que funda toda la relación, tal como lo veremos a continuación.

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