4.2. Historia de los «banyarwanda» y su verdad
4.2.1. Problemas suscitados por la historia de los «banyarwanda»
Cuando se aborda cualquier historia, se pregunta siempre sobre sus fuentes. Estas, aseguran la objetividad, y la verdad, transmitidas por los hechos relatados (una descripción objetiva contribuye en el acercamiento de la verdad histórica). Son instrumentos imprescindibles para poder comprender los hechos históricos en el orden que fueron contados. Si no fuera así, estos hechos no podrían ser conocidos. Se quedarían en la sombra del anonimato.
En el caso de la historia de los «banyarwanda», la oralidad era la fuente más importante que había334. Protagonizó un papel importante en la vida de ellos. Era el único método para poder transmitir hechos a la generación futura. En este caso, el arte (por ejemplo, del arte musical: canciones, poemas, danzas) fue un medio imprescindible para información y formación. Sin embargo, estos medios del arte (arte musical) no podrían garantizar la objetividad absoluta de los hechos que ellos transmitían. Tal vez, la subjetividad podía ir en contra la objetividad de las cosas relatadas, y ocasionar fallos en la transmisión de la verdad de los hechos históricos de este pueblo. No se podía saber por dónde empieza y donde termina la imaginación subjetiva del sujeto. Cada persona tiene (y los «banyarwanda» no hacían excepción) su capacidad singular para recordar, contar algo. Con lo cual, todos los relatos tienen sello subjetivo por que son frutos de una interpretación personal de lo recibido. Esta interpretación muestra siempre la capacidad intelectual e imaginativa de un sujeto. Es una muestra, no sólo de una cierta recepción personal de algo hecha por un sujeto, sino también de un encuentro afectivo entre dos realidades diferentes. Todo esto es lo que parece simbolizar también este cuadro famoso de «Los chismosos» firmado por Norman Rockwell (Cf. Imagen Nº4) donde se ve que
334 Cf. Jos GANSEMANS, (1988), Les instruments de musique du Rwanda. Etude ethnomusicologique, Musée Royal de l’Afrique Central, Vol. 127, Tervuren, p. 20.
cada uno, de su manera, recibe informaciones que cambia a la hora de contarlas a los demás, y termina extrañando al primero por el cambio del mensaje que hubo en su transmisión oral.
Nº4: (Norman
Rockwell en www.wikiart.org )
Tememos que esto hubiera pasado en la historia de los «banyarwanda». En su historia, cada narrador o historiador solía tener su propia capacidad para poder cambiar lo que le viniera mejor, adaptándose a su entorno. La mayoría de los testigos de la historia que hasta ahora tenemos de Rwanda y de los «banyarwanda», eran personas que vivían en los palacios (de reyes, otros notables y jefes de los pueblos). De alli surgen unas cuantas preguntas. ¿Transmitían integralmente la verdad de la historia de los «banyarwanda» o simplemente se limitaban en contar solamente la verdad que veían que no podía molestar a sus jefes? ¿Todos los «banyarwanda» se reflejarían en esa historia transmitida por estos testigos?
Dudas, sobre esto, no faltarían. Sobre todo, cuando se sabe cómo funcionaban las cosas en los palacios de aquella época. Los guardias de la tradición de los hechos de la historia, debieran proteger primero su propio puesto antes de proteger cualquier verdad. Deseaban transmitir todo de manera que la autoridad no pudiera sentirse ofendida en cualquier relato. Siempre «deseaban transmitir datos que no pudieran ensuciar (ofender) la dinastía de banyiginya335» tal como lo destacó Jos Gansemans justo al principio de su obra Les instruments de musique du Rwanda. Etude ethnomusicologique 336. Es verdad, su trabajo no era contar para relatar los hechos históricos sino, mantener viva la tradición real en los palacios y buscar todo lo que hacía falta para poder sostener la autoridad de los jefes sobre los súbditos. De hecho, no faltaba el miedo que a veces, condicionaba toda la actividad de los testigos, e incluso les llevaba a ocultar la verdad. Antes de todo, lo importante era poder salvaguardar su vida y su puesto. ¿Cuántas personas no quisieron expresar lo que deberían expresar por miedo a ser castigadas por tal autoridad?337 Si hubo algo de verdad que contaron, tenía algo que ver mucho más con la dinastía que con la vida del conjunto de los «banyarwanda».
Seguro que esa falta de libertad de expresión que presentaban testigos, guardias de la tradición histórica en los palacios, ocasionó mucha pérdida de elementos y detalles importantes para la verdad de la historia de los «banyarwanda». Además, no eran historiadores, ni tenían misión expresa y clara para mantener la objetividad de la tradición como tal. Su objetivo era mantener lo que era tradición, contribuir a que el pueblo se sometiera a la autoridad de los notables del país. De hecho, los que dicen que la «historia de Rwanda» es, ni más ni menos, una historia de una parte pequeña de los «banyarwanda», tendrían razón. Hasta ahora, la historia de Rwanda relatada es la historia que tiene algo que ver con la vida de los reyes y otros jefes del pueblo. ¿Dónde estaría,
335 «Abanyiginya» es un clan dentro de la etnia de los «Tutsi» que tenía privilegios para ofrecer reyes [«abami»]. Cf. Jean-Baptiste NKULIKIYINKA, (2002), Introduction à la danse rwandaise traditionnelle,
op.cit., p. 21; Louis LAGGER, (1959), Le Ruanda ancien. Première partie, Kabgayi, p.95-96.
336 « Étant désireux de transmettre des données ne tachant pas la dynastie des banyiginya ». Jos GANSEMANS, (1988), Les instruments de musique du Rwanda. Etude ethnomusicologique, op.cit., p. 20. 337 Cf. Jos GANSEMANS, (1988), Les instruments de musique du Rwanda. Etude ethnomusicologique, op.cit., p. 27
entonces, la historia del resto de la población? Es cierto, la autoridad que ellos tenían no podía pasar pordesapercibida de la historia. Lo que se ha contado de ellos, podría ser considerado hoy en día, como una gota en el océano. Aun así, por pequeña que sea, daría luz importante a la hora de explicar lo que fueron los «banyarwanda» en sus tiempos pasados.
Otro problema que surge a la hora de evocar la realidad de una historia de Rwanda y de los «banyarwanda» es una falta de acuerdo entre historiadores sobre los hechos relatados. No hubo acuerdo sobre cómo y cuando fue poblado el país que llamamos Rwanda. Unos defienden la idea según la cual se hablaría de la «historia de Rwanda» sólo a partir del siglo XVI. Otros dicen que no, que Rwanda fue poblado antes de esta fecha338 (incluso Jean de Dieu Nsanzabera, en su libro Imizi y’u Rwanda. Amateka
y’u Rwanda kuva mu wa 300 kugeza mu w’1900 [Las raices de Rwanda. Historia de
Rwanda desde el año 300 hasta 1900] hace entender que la historia de Rwanda remontaria desde los siglos II y II339).
Tampoco hubo acuerdo sobre el origen de las etnias que pueblan Rwanda (si hablaríamos de etnias). Porque nos consta también que, hasta ahora se queda abierto la pregunta de saber si se podría hablar de etnia, o tribus o clases sociales en Rwanda340.
Aún así, seguiremos usando el término etnia (solamente en su sentido como antidad o grupo) por ser el más conocido en la realidad histórica de Rwanda. Pierre Erny que sostiene que dentro de los autores que intentaron estudiar el cómo Rwanda fue poblado, hay dos categorías: autores que sostienen la tesis tradicional según la cual los tres grupos vendría de zonas diferentes de África en épocas diferentes; autores que, criticando los argumentos de los primeros defienden la tesis según la cual los tres grupos tendrían un origen común al menos los «Hutu» y los «Tutsi»341. De un lado, hay autores que sostienen
338 Cf. Jos GANSEMANS, (1988), Les instruments de musique du Rwanda. Etude ethnomusicologique, op.cit., p. 13.
339 Cf. Jean de Dieu NSANZABERA, (2013), Imizi y’u Rwanda. Amateka y’u Rwanda kuva mu wa 300 kugeza
mu w’1900, Umutumba wa 1, Kigali.
340 Cf. Pierre ERNY, (1994), Rwanda 1994, Clés pour comprendre le calvaire d’un peuple, Éditions L’Harmattan, Paris, p.35-43.
la idea de origenes diferentes para los tres grupos que se encuentran en Rwanda. Son los que sostienen la tesis tradicional según la cual los tres grupos de Rwanda tuvieron origen de otros grupos conocidos de África: grupos de bantú, etíope, pigmeo342 (estos últimos fueron considerados por los historiadores como los autóctonos de esta tierra. Los otros dos primeros, siempre han luchado para hacer comprender e imponer la supremacía y la autoridad sobre el resto de la población). De otro lado, hay autores que, criticando los argumentos de los primeros defienden la tesis según la cual los tres grupos tendrían un origen común al menos los «Hutu» y los «Tutsi».Esta última tesis se encuentra defendida también por Canisius Niyonsaba que no dudó de hablar de un mismo linaje que fuera al origen de los grupos «Hutu» y «Tutsi». Escribía: «Por lo que en nuestra opinión es muy probable que los bahutu y los batutsi formaban al principio parte un mismo linaje»343. Y un poco más adelante, el mismo autor califica estas diferenciaciones tribales como puros inventos de los póliticos344.
Se ve claramente que ninguno de los historiadores, sin ser coaccionado por tendencias ideológicas y políticas, nos garantizó un discurso único sobre el origen y la explicación que hasta ahora, se ha usado para nombrar los diferentes principales grupos que hay en Rwanda: pigmeos [«batwa»], bantús [«bahutu»]; nilóticos [«batutsi»]. ¿Estos nombres y sus explicaciones no vendrían de una historia más lejana que la que fue contada hasta ahora?
Toda esta dificultad que acabamos de destacar ahora, vendría, no sólo de las fuentes variadas usadas por historiadores, sino también de diferentes personalidades y caracteres que presentaban los mismos historiadores. Unos se dejaron llevar por las ideologías, en vez, de guiarse por las luces de la única verdad de los hechos. Otros cayeron en la trampa de los que querían divinizar su propio grupo, ignorando la dignidad de los
342 Cf. Jos GANSEMANS, (1988), Les instruments de musique du Rwanda. Etude ethnomusicologique, op.cit., p. 13. Véase también Pierre ERNY, (1994), Rwanda 1994, Clés pour comprendre le calvaire d’un peuple,
op.cit., p. 25-27.
343 Canisius NIYONSABA, (2011), Orígenes de la ideología Hutu-Tutsi en la tradición de los grandes lagos
y sus indicios de superación, Gràfiques Diac, p.73.
344 Cf. Canisius NIYONSABA, (2011), Orígenes de la ideología Hutu-Tutsi en la tradición de los grandes
demás. Olvidaron que la verdadera vida, es esa vida que reconoce también los derechos de los demás y sobre todo la necesidad y el valor del otro. La verdadera vida es esa vida que lleva a reconocer que vivir bien es, de una manera u otra, aceptar a «vivir con»: venía de algo, y se mantenía por y para algo. Por eso, en la descripción de los hechos históricos no se trataría de inventar verdades, sino ser más humildes para describirlas tal como son sin cambiarlas por caprichos personales y sentimentales de cada historiador. Delante de la verdad de los hechos históricos, todos deberíamos inclinarnos, dejarnos llevar y guiarnos sólo por ella.
Valorar el medio oral del que disponían los «banyarwanda» invita a saber interpretar fielmente sin cambios sentimentales que podrían perjudicar el sentido mismo de algo relatado. Basta cambiar una palabra para que se cambie todo el sentido de un conjunto. Es lo que Jos Gansemans demostró que afecta el uso actual de unas palabras de la poesia pastoral «amahamba»345de hoy cuyo sentido es diferente de lo que tenía en el
pasado. El ganado, propiedad privada del rey, fue cantado en relación con la monarquía. Cambiar ahora el nombre del rey por el del presidente (por el hecho que el pais no es monárquico sino República) no tendría ningún sentido. Porque la relación que el presidente no es la misma que la que tenían los reyes sobre el ganado de sus súbditos346. Antiguamente, el rey era el único propietario de todas las vacas de Rwanda, el presidente de la Republica de Rwanda no lo es. Por tanto, atribuir poéticamente al presidente una tal vaca cuya belleza es descrita, sería equivocarse enormemente. Y muchos poetas de hoy, han caído en esta trampa.
Dicho todo esto, diríamos que la historia de Rwanda presenta muchos problemas. ¿Habría hechos verdaderos de su historia que fueron guardados hasta ahora»? De todo lo que se ha contado de los «banyarwanda», ¿qué es lo que nos queda para poder
345 Canciones de tipo poético que se ejecutaba para alabar a la belleza y el valor socio-económico que una vaca tenía en la vida de los hombres. Cf. Jean-Baptiste NKULIKIYINKA, (2002), Introduction à la danse
rwandaise traditionnelle, op.cit., p. 34. Véase también Jean de Dieu NSANZABERA, (2013), Imizi y’u
Rwanda. Amateka y’u Rwanda kuva mu wa 300 kugeza mu w’1900, Umutumba wa 1, op.cit., p. 237-245.
346 Cf. Jos GANSEMANS, (1988), Les instruments de musique du Rwanda. Etude ethnomusicologique, op.cit., p. 28.
conocer mucho más lo que fueron e hicieron los «banyarwanda» en el pasado de su arte musical? A continuación, intentaremos contestar a estas preguntas y otras similares.