• No se han encontrado resultados

Las claves de la sintonización

In document El Universo de La Inteligencia (página 185-193)

Toda la educación depende mayoritariamente de las habilidades de comu- nicación que tienen los maestros, padres o instructores. Generalmente, los adultos exigimos que los niños o adolescentes nos escuchen y nos presten atención, como si tales actitudes dependieran de un acto de voluntad. En realidad, la verdadera comunicación depende más del emisor que del recep- tor y no se fundamenta tanto en la voluntad, cuanto en un conocimiento y utilización inteligente de las estructuras de la comunicación. Podemos decir que el proceso de la educación está determinado por el proceso de la comu- nicación, entendiendo ésta no sólo como la emisión de palabras, sino, sobre todo, de los mensajes transmitidos en forma no verbal, como son los tonos de voz, gestos, posturas, expresiones faciales, tono muscular y ritmo respiratorio. Los mensajes no verbales son más poderosos que aquéllos; son más genuinos y tienen menos límites que los verbales; cuando existe incongruencia entre los dos, la credibilidad se le debe asignar a los mensajes no verbales.

Una ventaja muy importante de las claves no verbales congruentes con las verbales es la fuerte asociación que generan en la mente y que se convierten en anclas para futuras referencias. Cuando los maestros tienen conductas siste- máticas en el salón de clases y en el trato con los alumnos generan en ellos aso- ciaciones tales que se traducen en estados mentales, a los que se tienen accesos rápidos. En otras palabras, el maestro puede reaccesar un estado mental que formó previamente en los alumnos, en lugar de crearlo cada vez. Esta caracte- rística ahorra tiempo y energía. Al principio del año escolar, el maestro debería dedicar tiempo para generar estas asociaciones mentales que formen anclas en los alumnos; después, al realizar la misma actividad, en el mismo lugar, con el mismo tono de voz y posición corporal, los alumnos automáticamente volve- rán a tener acceso al estado mental adecuado. La formación de anclas es suma- mente efectivo y lo hacemos aunque sea en forma inconsciente; cuántas veces

una canción evoca emociones asociadas con ella o algunos lugares despiertan reacciones inconscientes precisamente por el ancla que está actuando.

Para ello, contamos con las aportaciones de la Programación Neurolin- güística que ofrecen herramientas sumamente útiles para la educación. Va- mos a aclarar los elementos constitutivos de esta corriente:

Programación: se refiere a los patrones que formamos naturalmente sobre las conductas y las metas que establecemos; inconscientemente, los seres humanos tendemos a convertir nuestras ideas, emociones y creencias en hábitos que actúan como resortes automatizados de las conductas.

Neuro: se refiere a la neurología, a nuestros procesos de pensamiento que regulan una gran parte de nuestras acciones. Igualmente, incluye a todas las experiencias que captamos mediante todos los sentidos, tanto externos como internos, para formar una memoria orgánica.

Lingüística: se refiere al lenguaje, al modo en que lo usamos y cómo so- mos influenciados por él; todas las experiencias que vivimos, las codifica- mos en un lenguaje específico, sea verbal o no verbal.

En pocas palabras, la Programación Neurolingüística, que en adelante la abreviaremos como PNL, se dedica a explicar la relación cuerpo-mente y sus aplicaciones en todas las áreas de conducta, comunicación y emociones. Sus fundadores, John Grinder y Richard Bandler, se dedicaron a estudiar a per- sonas sobresalientes en sus áreas de acción, y descubrieron que manifestaban patrones de acción que eran semejantes. Tenían “esa diferencia que hacía la diferencia”.

Resulta dramático que la educación escolarizada sea una de las últimas áreas en aprender el empleo de las investigaciones sobre el mejor funciona- miento humano, cuando las escuelas tienen las soluciones preventivas a la mayoría de los males que aquejan a este mundo. Desde hace mucho tiempo se ha enfatizado la necesidad de personalizar la enseñanza mediante el em- pleo inteligente de los diferentes estilos de aprendizaje. Si analizamos las for- mas de instrucción predominante en las escuelas, podremos verificar que los maestros hablan el 90% del tiempo y los alumnos sólo escuchan; esto con- trasta con preescolar, donde los estilos varían constantemente y los alumnos están involucrados en actividades.

Modalidades

En PNL podemos encontrar varias modalidades, cuyas características pue- den ayudar poderosamente a lograr una mejor educación. Cada modalidad está formada por los elementos genéticos (características individuales, únicas, irrepetibles); los aprendizajes realizados desde temprana edad y dirigidos por la cultura a través de los padres (intervienen características nacionales, socia- les, sexuales, lugar que se ocupa en la familia, etc.); las adquisiciones y mo- dificaciones personales sobre los elementos recibidos. Todas las modalidades tienen ventajas y puntos débiles, por lo que no podemos calificar a ninguna como mejor o superior.

Visual

Los alumnos que tienen un funcionamiento predominante de esta moda- lidad se caracterizan en que el mundo les entra por los ojos y todo el pro- cesamiento de la información les sale también por los ojos. El lenguaje que utilizan es básicamente descriptivo (dibujan con palabras), lleno de colorido; los términos que más utilizan son: “mira..., no veo claro, estoy confuso”; apa- recen constantemente palabras como: demostrar, apuntar, aclarar, imagen, cuadro, panorama, brillante...

Los visuales tienden a ser ordenados y limpios, muy orientados hacia la apariencia, memorizan por imágenes, no se distraen fácilmente con los rui- dos, manifiestan problemas para recordar instrucciones verbales, son buenos observadores, se centran en detalles físicos, son sensibles al color, a la posi- ción en el espacio.

El aprendizaje de una persona visual se centra en detalles de la infor- mación, aprende bien mediante dibujos y cuadros gráficos; recuerda lo que puede ver; se le facilita la ortografía, la biología, las artes plásticas, la lectura; suele tener dificultad en matemáticas, historia, lógica y las asignaturas abs- tractas; su imaginación es vívida, considera muchas posibilidades y tiene ha- bilidades para la planeación de largo plazo; necesita visión panorámica de los temas a estudiar; se puede distraer durante exposiciones orales que no tie- nen apoyo visual; se aficiona fácilmente a la televisión y todo el mundo de la imagen.

La persona visual tiende a mover los ojos, según las imágenes que tie- ne en mente: si voltea los ojos hacia arriba a la derecha, seguramente está creando una imagen; si lo hace hacia arriba a la izquierda, está recordando un escenario o una imagen. Podemos deducir, a través de estos signos con-

ductuales, los procesos de pensamiento o sentimiento que se realizan en la mente de una persona visual y estas claves nos ilustran más claramente el concepto de programación neurolingüística que explicábamos al principio de este capítulo.

En una distinción más detallada sobre la modalidad visual, podemos decir que el visual externo es más sensible a los elementos del mundo exte- rior, como son el color, forma, luminosidad, cambios físicos. El alumno con esta característica se distrae fácilmente con todo lo que está a su alrededor: la decoración, los objetos diferentes en el aula. Le resulta imposible estu- diar con la televisión, junto a una ventana o en lugares con mucho movi- miento. Normalmente necesita un ambiente donde el foco de su atención no tenga mucha competencia, pues manifestaría problemas de concentra- ción. Suele aprender mucho mediante mapas mentales, dibujos, descrip- ciones y gráficos; está centrado en la apariencia exterior; tiende a dibujar cuando habla por teléfono o cuando escucha; olvida fácilmente los mensa- jes verbales; prefiere hacer una demostración en lugar de hablar; prefiere más las artes plásticas que la música.

El visual interno posee una imaginación brillante y creativa; su capaci-

dad de fantasía es enorme y se puede distraer con las imágenes vibrantes que origina en su mente; estos alumnos suelen desconcertar a sus maestros por- que no generan problemas de conducta, pero su tendencia a la distracción es marcada por la ensoñación. Si deja de parpadear durante 15 segundos y tiene la mirada fija, seguramente en su fantasía ya inició un viaje maravilloso fue- ra del aula o del tema que debería enfrentar. Este tipo de personas es el que menos soporta un lenguaje extenso o una lectura aburrida o sin sentido para él; su método de aprendizaje debe basarse en la fantasía mediante compara- ciones y metáforas estimulantes y coloridas.

A nivel psicológico, el visual interno suele generar imágenes del fu- turo cargadas de temor y se visualiza fracasando o actuando equivocada- mente; estas alucinaciones suelen ser profecías que luego él mismo hace realidad. Por esta razón es indispensable enseñar al visual interno la téc- nica de la visualización creativa para que pueda hacer de la primera una creación en su mente y de la segunda una realidad. Desde pequeño, puede experimentar fuertes miedos que lo paralizan porque su fantasía se satu- ra de imágenes terribles; es inútil pretender atacar sus temores mediante explicaciones lógicas, pues el origen de su miedo está en la fantasía, fue- ra de control.

La programación visual se caracteriza por la rapidez, cuyo efecto en la lectura es determinante. Es posible incrementar la velocidad en la lectura mediante estos ejercicios grupales:

a) Después de establecer el nivel promedio de lectura de una página, con tiempos, pedir al grupo que cambie de página a una señal dada, re- duciendo el tiempo permitido; la lectura coral suele ayudar a la ace- leración, pues la rapidez de la lectura auditiva refuerza a la visual. Después de terminada la lectura, los alumnos deberán describir el contenido.

b) Algunos alumnos son capaces de una buena lectura mecánica, pero su comprensión es muy baja; esta situación es explicable porque el hemisfe- rio izquierdo, dominante en ellos, es el encargado de la decodificación de los símbolos; en cambio, el hemisferio derecho que se encarga del signifi- cado general, está poco estimulado. Este caso es muy común en nuestras escuelas y los efectos negativos pueden perdurar indefinidamente; las su- gerencias para remediar o prevenir estos problemas son:

• ejercitar al grupo en la visualización dirigida;

• pedir al grupo que lea pequeñas partes descriptivas (una oración, una frase o un párrafo, dependiendo de la capacidad del grupo); cierran sus ojos y dibujan en su mente la descripción; indican las característi- cas concretas de la descripción (color, forma, tamaño...); verifican la precisión comparativa.

Esta técnica también es útil para el aprendizaje de las tablas de multiplicar, pues es común observar alumnos que memorizan una tabla y cuando inten- tan dominar una nueva, olvidan la anterior. Se sugiere cimentar la primera imagen cuando se empieza a formar la segunda. Cuando los alumnos apren- den a sumar, necesitan utilizar este proceso para el siguiente nivel, que es la resta. La naturaleza acumulativa de las matemáticas suele presentar dificul- tad para los alumnos auditivos, pues la resta cambia el orden secuencial de la suma; para estos casos es conveniente colocar en forma de triángulo la ope- ración de la suma para que sea posible, luego, realizar la resta.

Hacia cuarto año de primaria, las pruebas escritas son un reto a los alum- nos para tener acceso a la información asimilada en un orden diferente al que originalmente aprendieron; por esta razón, es necesario incrementar la mo- dalidad visual en todos los alumnos.

Para ortografía, se sugiere que los alumnos deletreen rítmicamente las palabras de principio a fin y, luego, en sentido inverso. Cuando una letra lleva acento se da una palmada o un chasquido de dedos. Las palabras con número impar de letras, deletrearlas de la mitad hacia adelante y hacia atrás. También es conveniente asociar con imágenes graciosas, ridículas, atractivas, combina- ciones de letras que son componentes de una palabra.

Auditivo

Este tipo de personas recibe al mundo prioritariamente por el oído y tam- bién sale a su encuentro mediante él. El lenguaje que utiliza está cargado de palabras y silencios; sus términos más utilizados son: “oye..., ¿cómo te suena?”, armoniza, es disonante, “soy todo oídos”, sintonizar, hacerse sor- do, estridente... Además maneja silencios cargados de significado. Estas personas tienden a hablar mucho, enfatizan con repeticiones, tienen mu- chas habilidades para escuchar, se distraen fácilmente con ruidos, son sen- sibles a la estridencia, a los tonos de voz y se centran en el contenido de las palabras.

En el aprendizaje, el alumno auditivo aprende oyendo, memoriza muy bien los procedimientos, las secuencias; puede recordar muy bien el conteni- do de una discusión; si no ha desarrollado la lógica, puede salirse por la tan- gente cuando habla; disfruta leer en voz alta; habla mejor de lo que puede escribir; tiene facilidad en el aprendizaje de la lógica, de la matemática y de todas las ciencias o conocimientos semánticos. En cambio, se le dificulta la escritura, el dibujo, las artes plásticas; le gusta la música y puede imitar vo- ces y sonidos; suele tener facilidad para otros idiomas; piensa mejor cuando intenta las alternativas en forma verbal primero. Su atención depende mu- cho del silencio o de la fuerza de los mensajes orales; no puede estudiar es- cuchando canciones, pues la letra normalmente atrae más poderosamente su atención que la lectura de un texto.

Los alumnos auditivos tienen problemas con la resolución de exámenes escritos, que representan el 99% de las pruebas académicas. Muchos padres se sorprenden de que sus hijos auditivos respondan oralmente las pregun- tas referentes a los temas sobre los que serán examinados al día siguiente; sin embargo, después se sienten “sorprendidos” de los malos resultados lo- grados en la prueba escrita; el cambio de modalidad de auditivo a visual re- sulta devastador a los alumnos e inexplicable a padres y maestros.

El movimiento de sus ojos también indica el proceso mental que está sucediendo en los auditivos: cuando los mueven horizontalmente hacia la izquierda, están recordando un mensaje o palabras dichas; pero si el movi- miento es horizontal, a la derecha, significa que está creando nuevos sonidos o palabras. Otra variable importante es la visión hacia abajo a la izquierda, que se da cuando mantenemos un diálogo interno. Los ojos dirigidos al fren- te indican el manejo de una información memorizada, automática, como son los rituales sociales, donde no tenemos que buscar una respuesta ni generar- la, sino que es mecánica.

El auditivo externo depende mucho de los tonos y de las explicaciones

verbales; necesita aprender y decidir mediante el diálogo; hablan solos en voz alta para aclarar las ideas; suelen ser personas ruidosas; se desorientan fácil- mente del foco del tema; son elocuentes; se inclinan más a la música que a las artes plásticas.

El auditivo interno suele ser callado, reflexivo, rumia los acontecimien-

tos y las emociones derivadas de las experiencias; se habla mucho a sí mis- mo y sus diálogos interiores suelen ser profundos, pero exagerados generando pensamientos obsesivos e ideas irracionales que generan sufrimiento estéril y fuertes bloqueos a sus potencialidades. Frecuentemente genera insomnios porque su mente está muy ocupada con los diálogos personales, al grado que puede tener dolor de cabeza por esta tendencia compulsiva. Es necesario te- ner cuidado con el aislamiento o la nostalgia del auditivo interno, que puede llenarse de pesimismo con mucha facilidad; igualmente puede orientarse a diversiones solitarias o mecanizadas, como nintendo, computación, lectura...

Menos de la tercera parte de los alumnos de un salón prefiere recibir la información auditiva y tiende a disminuir con la edad; los adultos prefieren mayoritariamente la recepción visual de los datos, vía lectura o presentación de gráficos.

El aprendizaje auditivo que se realiza en forma secuencial y de principio a fin, es importante promoverlo en las personas que tienen dificultad para la visualización (aquí forzosamente debemos incluir a los niños menores de siete años) y en condiciones típicamente auditivas como son las musicales.

Kinestésico

La modalidad kinestésica es, quizá, la menos comprendida en la educación formal, pues las personas que la tienen como dominante son consideradas hi- peractivas, problemáticas, casi anormales. Muchos niños con este estilo fre- cuentemente son castigados, rechazados y algunos son nómadas del sistema escolarizado, con enorme detrimento de su autoestima; y todo, porque mu- chos educadores no identifican como una modalidad normal muchos rasgos conductuales.

Los kinestésicos están orientados hacia todo lo físico; se mueven mucho y responden a todos los estímulos externos; su forma de aprender se centra en la acción, en la manipulación de materiales; en su comunicación son la- cónicos, aunque gesticulan mucho y utilizan palabras de acción; tienen una fuerte intuición sobre ideas generales, pero no consideran detalles ni proce- dimientos; suelen tener mucha sensibilidad a los químicos, a los cambios de

temperatura, las texturas, las sustancias y alimentos de gustos fuertes; to- can mucho a las personas y se acercan mucho cuando hablan; recuerdan fá- cilmente lo que experimentan; su escritura se marca exageradamente en el papel y tienen trazos bruscos. Sus palabras más usuales son: “me late; siento que..., contacto, me gusta el ambiente cálido, doy apoyo, me gusta, me dis- gusta”.

El movimiento de los ojos del kinestésico tiende a ser hacia abajo a la de- recha; en ese momento está experimentando una emoción.

El kinestésico externo suele ser el alumno inquieto de todas las aulas del

mundo, con poca paciencia y poca tolerancia a las repeticiones; cualquier ac- tividad sedentaria le molesta y lo hace explotar; sus reacciones son esencial- mente físicas y su aprendizaje es típicamente experiencial; gesticula mucho cuando habla; utiliza mucho lenguaje de acción.

El kinestésico interno es muy emocional y sensible al trato cálido y afec-

tuoso; es vulnerable y frágil ante los estímulos cargados de emotividad o personas insensibles; su funcionamiento general depende de su equilibrio emocional; cuando experimenta seguridad y afecto, su aprendizaje se incre- menta.

Todas las personas disponen de todas las modalidades, aunque existen preferencias marcadas. En un grupo escolar normal, el 70% de los alumnos tiene suficientemente habilitados los accesos visuales, auditivos y kinestési- cos; un 10% tiene mucha dificultad para el aprendizaje por factores ajenos a la escuela, como pueden ser los problemas familiares, desequilibrios emo- cionales o sociales, problemas neurológicos; el 20% restante tiene una moda- lidad predominante y debilidad manifiesta en los otros canales de recepción informativa, en cuyo caso tiene que traducir la información a la modalidad favorita. Este 20% de alumnos de todos los grupos suelen presentar proble- mas de atención cuando están ejecutando la traducción de modalidades. Este grupo es el que exige repeticiones continuas y explicaciones adicionales de los maestros, quienes tienen que invertir tres cuartas partes del tiempo de repaso con ellos. El problema está en que, la mayoría de las veces, las repe- ticiones se dan a través de la misma modalidad débil o bloqueada de esos alumnos, cuando, en realidad necesitan un cambio de modalidad para que el resultado sea el esperado. Por ello, sugerimos a los maestros que utilicen la enseñanza multimodal para que el mensaje disponga de todos los canales abiertos para llegar al cerebro; los mejores maestros tienen la habilidad de enseñar contenidos mediante diferentes formas simultáneas, de modo que el alcance del mensaje sea completo.

Las claves del movimiento de los ojos, según los procesos mentales, pue- den ser útiles para el aprendizaje. Por ejemplo, cuando se presenta un nue-

In document El Universo de La Inteligencia (página 185-193)