El cerebro es como una computadora que está siendo alimentada constan- temente con datos aportados por los sentidos tanto externos como internos. Los diferentes estímulos deben ser coordinados e integrados para lograr un movimiento armónico.
Cada vez que nos movemos, entra en función un sentido que está co- locado en el oído interior y se llama aparato vestibular o mecanismo de equilibrio y consiste en varios canales llenos de fluido, con pequeños pelos delgados que son terminales nerviosas. Cada vez que cambiamos de posición la cabeza, el fluido de los canales cambia y los pequeños pelos delgados pro- porcionan información al cerebro acerca del ángulo que tiene la cabeza y su relación con el cuerpo. Basado en estos datos, los músculos del cuerpo son estimulados por el cerebro para reaccionar y mantener la vertical.
El sistema propioceptor es una red de sensores localizados en los liga- mentos y otros tejidos suaves de las coyunturas. Estos sensores envían infor- mación al cerebro sobre cualquier movimiento. Otros sensores corporales proporcionan datos táctiles que informan al cerebro, por ejemplo, acerca de la superficie sobre la que nos movemos (si está inclinada, estacionaria o en movimiento).
Finalmente, también tenemos un sistema de control motriz que envía y recibe mensajes relacionados con el grado de tensión o retracción de cada músculo corporal.
Toda esta información transmitida por los diferentes sistemas sensoriales es recibida, procesada e integrada por el sistema nervioso central a una veloci- dad increíble. Para enfocar más el DAD es necesario analizar el Sistema Ce- rebelo-Vestibular (SCV), pues su implicación en la atención es fundamental.
En la revista “Scientific American” (1958), R. S. Zinder, señala que las funciones más importantes del cerebelo son (1) manejar la actividad muscu- lar voluntaria e involuntaria; (2) administrar todas las respuestas motoras dictadas por el cerebro; (3) integrar y procesar virtualmente toda la infor- mación sensorial transmitida al cerebro por los millones de receptores loca- lizados en todo el cuerpo.
El otro componente del SCV es el oído interno, donde se encuentra el sentido vestibular, conocido como el órgano del equilibrio. Cuando este sen- tido es disfuncional, o envía demasiados impulsos o transmite escasos im- pulsos al cerebro, causa problemas relacionados con el equilibrio y el sentido intuitivo de dirección.
El cerebelo y el sistema vestibular forman una red de comunicación ex- tremadamente compleja. Juntos actúan como un centro de procesamiento sensorio-motriz del cerebro, donde toda información converge y es filtrada, integrada, coordinada y controlada. Actuando como intermediario, el SCV también procesa y modula la luz, el sonido, el movimiento, el gusto, el tacto, la gravedad, temperatura, presión barométrica, los químicos, la dirección, el tiempo, inclusive nuestra posición en el espacio. Además, controla todas las instrucciones motrices que el cerebro desea enviar a las diferentes partes del cuerpo. Por lo tanto, el SCV es responsable de todas las funciones relacio- nadas con el movimiento, incluyendo nuestra habilidad para caminar, llorar, respirar y hacer deportes.
Es difícil establecer dónde termina la función del cerebelo y dónde em- pieza el sentido vestibular. El SCV funciona igual que una computadora, cuyo “cerebro” está hecho de tabletas con circuitos impresos diseñados para transmitir corriente eléctrica. Dado que cada circuito está diseñado para con- trolar una función, podemos decir que los circuitos procesan información en forma altamente compartamentalizada. El SCV es responsable de proce- sar toda la información relacionada con el movimiento, aun cuando existen diferentes “circuitos” que procesan informaciones diferentes. Éstos pueden funcionar solos o en grupos, e inclusive, independientes de los demás. Sin embargo, a pesar de sus diversas capacidades, todos los circuitos del SCV es- tán interconectados, de modo que el sistema del oído interno funciona como una unidad.
Por todo lo anterior, se deduce la importancia que reviste el Sistema Ce- rebelo-Vestibular, que cumple las siguientes funciones:
• Procesador sensorial: filtra y sintoniza toda la información sensorial que entra al cerebro (luz, sonido, movimiento, electromagnetismo, energía, información química, presión). Por lo tanto, es el responsable, entre otras funciones vitales, de la coordinación, control, visión, audi- ción, equilibrio, sentido de dirección, movimiento, sentido de altura y profundidad, olor, nivel de ansiedad.
• Procesador motriz: coordina, controla y afina toda la información moto- ra que procede del cerebro. Por lo tanto, es responsable de guiar y coor-
dinar nuestros ojos, cabeza, manos, pies, así como nuestras funciones mentales y físicas (voluntarias e involuntarias) en el tiempo y el espacio.
Los principales síntomas de disfunción en el SCV se aprecian en las si- guientes áreas:
1. Equilibrio y coordinación: por todo lo expuesto anteriormente, es eviden-
te que todas las personas con SCV disfuncional presentarán dificultad en los mecanismos de coordinación y equilibrio y sus derivaciones: propensión a la torpeza, a los accidentes; incluso la enuresis puede indicar un deficiente control, por relajamiento de los esfínteres; otros no pueden realizar más que un trabajo por vez. En otras personas se puede encontrar mareos, movimien- tos espásticos, dificultad para deportes, tendencia a caerse, retraso para em- pezar a caminar cuando infantes, preferencias posturales inadecuadas (leer acostados o sobre el piso) o raras.
Es necesario hacer notar que todas las deficiencias pueden ser compen- sadas y no ser advertidas oportunamente.
2. Hiperactividad, sobreactividad e impulsividad: dado que el oído inter-
no regula y afina la actividad motriz, también modera los niveles de ener- gía corporal. Por esta razón, cuando el SCV es disfuncional pueden aparecer síntomas de hiperactividad, sobreactividad o hipoactividad, así como fluc- tuaciones entre los diferentes estados.
Las personas pueden exhibir diferentes tipos y niveles de actividad en ciertos ambientes. Otros individuos pueden reaccionar con hiper o hipoac- tividad, sólo cuando la frustración activa la ansiedad, respondiendo al sis- tema de alarma innato que ordena luchar o correr cuando advierte peligro. Cuando el SCV se siente abrumado por información sensorial, deficiencia de estimulación, conflicto de estímulos o una combinación, puede crearse el mismo resultado: estado interior de alarma.
Cuando el sistema del oído interno es disfuncional, los filtros sensoriales pueden tener un mal funcionamiento por exceso o deficiencia ante el con- tinuo flujo de información que llega al cerebro. Ambas condiciones pueden generar la respuesta de ataque-huída del sistema de alarma. Algunas de es- tas reacciones son: ansiedad, miedo, agitación y alteraciones emocionales.
3. Concentración y problemas de distractibilidad: los rangos de atención son
breves porque el procesador sensorio-motriz se encuentra en tal estado de caos que propicia el abandono de una simple tarea después de un breve pe- ríodo de tiempo. Para lograr una compensación, se tienen que invertir gran- des cantidades de esfuerzos para lograr la concentración; en tales situaciones la fatiga es enorme. Tal estado de alerta compensatorio o de “sobrevigilan- cia” causa posibles dolores de cabeza, ansiedad, bloqueos, estado de confu- sión generalizada, hiper o hiposensibilidad a estímulos ambientales (ruido, luz), incapacidad para filtrar información sensorial irrelevante.
Cuando nuestro SCV está funcionando normalmente, podemos apoyar- nos en nuestros mecanismos de concentración, mientras ejecutamos muchas tareas “en automático”.
4. Lectura y ortografía: dado que el SCV guía nuestros ojos y coordina sus
movimientos, un desorden en el sistema puede generar problemas visuales: como los movimientos sacádicos lentos e imprecisos, deficiente fijación, bi- nocularidad disfuncional, que provocan lectura irregular e ininteligible a pesar de múltiples ejercicios, escasa comprensión, repetición de letras o pa-
labras, salto de letras, palabras o renglón, visión borrosa, cansancio ocular, mareos, dolores de cabeza.
5. Matemáticas: además de que el DAD puede provocar transposición de
números, columnas y signos aritméticos, frecuentemente ocasiona una me- moria incierta para las operaciones aritméticas que exige el uso de los dedos o de exagerado conteo mental en operaciones simples; pueden olvidar las ta- blas de multiplicar o tener especial dificultad con una tabla y no con otras (en algunas ocasiones pueden aprender y manejar conceptos difíciles y no los considerados fáciles). Ciertas personas aprenden los elementos básicos de las matemáticas por medios visuales y cuando ven operaciones o ecuacio- nes no pueden evocar los aprendizajes previos.
6. Escritura: algunos problemas de coordinación relacionados con el SCV
pueden dificultar el manejo de un bolígrafo sobre el papel que genera una escritura ilegible, irregular o infantil; en muchos casos se aprecia deficien- te tono muscular; el SCV puede interpretar mal la información sensorial re- cibida y perder la adecuada coordinación del movimiento. Por esta misma causa los niños pueden tener problemas para abotonar, hacer nudos, mane- jar utensilios sencillos, saltar, brincar o bailar rítmicamente.
Algunas funciones pueden ser disfuncionales, mientras otras pueden ser precisas porque cada información que entra al cerebro es procesada por cir- cuitos específicos. Esta característica suele confundir mucho el diagnóstico y el tratamiento.
7. Memoria: las disfunciones de la memoria ocasionadas por el DAD no son
todo-nada; algunos individuos pueden tener mala memoria para estímulos visuales y palabras, pero tener excelente memoria para la fonética. Es posi- ble detectar severos problemas con la suma y la resta, pero mucha facilidad para la multiplicación. Muchas personas tienen dificultad para borrar infor- mación de la memoria, aun cuando sea errónea; por ello, continúan come- tiendo los mismos errores a lo largo de la vida.
8. Sentido de dirección y tiempo: dado que el sentido vestibular coordina el
equilibrio, en forma refleja indica las relaciones espaciales (derecha-izquier- da, arriba-abajo, delante-detrás). Si el SCV no funciona adecuadamente, las personas se confunden y deben utilizar métodos compensatorios para la dis- criminación espacial.
El oído interno también es un coordinador rítmico para los diferentes sentidos y habilidades motrices que afectan la ejecución deportiva, el baile y
el movimiento en general. La torpeza que exhiben muchas personas se debe a esta causa. El ritmo también afecta a la lectura y la hace irregular.
El sentido del tiempo también depende del SCV: la “insaciabilidad” de muchas personas se debe a que una hora les parece un minuto; la falta de planeación temporal, la desorganización de actividades, la confusión de acontecimientos pasados y presentes en la memoria, son consecuencias de un SCV disfuncional.
9. Lenguaje y gramática: como se ha afirmado anteriormente, el sistema ves-
tibular establece el reloj interno que imparte ritmo a las actividades motri- ces, incluyendo el lenguaje, que puede ser tartamudeante, exageradamente lento, atropellado, confuso, monótono, falto de modulación o inflexión.
Uno de los problemas más comunes es la dilación entre la entrada y la salida de la información. Las personas con este problema suelen decir: “La gente a veces piensa que no estamos escuchando porque mientras ellos es- tán hablando, nosotros todavía estamos tratando de comprender lo que di- jeron con anterioridad”. Existe también una dilación entre la intención y la respuesta de lenguaje correspondiente. Igualmente el DAD puede ocasionar que la persona frecuentemente pronuncie mal las palabras o que tenga lap-
sus linguae.
10. Fobias y desórdenes de conducta: por las disfunciones descritas anterior-
mente es evidente que las personas con DAD tienen dificultad para procesar información relacionada con el movimiento y, por lo tanto, pueden sentir fo- bias a elevadores, alturas, aviones, trenes, juegos de altura o velocidad, mul- titudes, etcétera.
Muchas personas tienen problemas para filtrar sonidos (de más o de me- nos) y pueden sentir fobias o desórdenes de conducta (sobre todo obsesivo- compulsivas) relacionadas con el ruido.
Siendo tantas las manifestaciones negativas de las disfunciones del SCV resulta evidente hacer énfasis en la estimulación y atención de este sistema para remediar o enriquecer el aprendizaje, los estados de ánimo y las con- ductas.