A todos nos admiran las personas que ejecutan maravillas en el arte, la cien- cia o el deporte: Leonardo Da Vinci, cuyos dibujos, ideas y predicciones han sido útiles 400 años después; el cardenal Mezzofani que logró dominar 60 idiomas, o Dan Mikels que memorizó los nombres y números telefónicos del directorio de la ciudad de Los Ángeles, California. Detrás de todas las eje- cuciones humanas radica el milagro del cerebro, con una capacidad prácti- camente ilimitada. Es probable que nos encontremos en la prehistoria de las investigaciones neurológicas y el descubrimiento de los nuevos mundos se lograrán en el ámbito del interior mental. Muchas teorías e hipótesis surgen para tratar de explicar la maravilla máxima del Universo.
En la década de los ochentas, Roger Sperry descubrió las diferencias es- tructurales y funcionales entre el hemisferio izquierdo y el derecho del ce- rebro. Con frecuencia se discute sobre estas diferencias, enfatizando una separación y, hasta oposición, entre ellos. En realidad, ambos hemisferios es- tán involucrados en casi todas las actividades humanas, aunque con diferen- tes grados y tiempos de involucramiento. El corpus callosum, formado por fibras nerviosas establece la interconexión de los hemisferios, se desarrolla lentamente, evolucionando a ritmos diferentes y, por lo tanto, nuestro cere- bro es asimétrico.
Originalmente se consideraba que el hemisferio derecho controlaba el 50% de nuestro cuerpo, y el izquierdo, la otra mitad. Los investigadores, so- bre todo Iaccino, afirman que el hemisferio izquierdo controla la mayoría del movimiento, sin considerar el lado corporal. Robin y Shortridge repor- tan más tumores en el lado izquierdo del cuerpo (pecho, ovarios y riñones); existen, incluso un mayor número de fibras motoras que parten el hemisfe- rio izquierdo a la parte derecha del cuerpo; esto puede indicar la preferencia biológica a ser diestros: aproximadamente el 15% de la población es zurda (en los años treinta, sólo el 2% de la población era zurda, sobre todo por los tabúes sociales y las presiones que se ejercían sobre esta dominancia, consi- derada como anormalidad); las pinturas prehistóricas indican que fueron he- chas con la mano derecha y los utensilios más antiguos están diseñados para derechos. En otras partes del cerebro, podemos verificar diferencias signifi- cativas de los dos hemisferios; por ejemplo: las regiones frontales y centrales del hemisferio derecho son más amplias que las del izquierdo, el lóbulo co- occipital es más amplio en el hemisferio izquierdo; el flujo sanguíneo no es equitativo en los dos hemisferios cerebrales. En pocas palabras, los hemisfe- rios cerebrales tienen características distintas entre sí y su intervención varía en cuanto a funciones, grado de injerencia y personas.
Los hemisferios cerebrales y sus funciones
En el terreno del aprendizaje existen diferencias marcadas, según la prefe- rencia hemisférica:
El hemisferio izquierdo prefiere la información secuencial, gradual, prede-
cible, estructurada, simbólica o semántica, detallada, ordenada; va de la parte al todo; capta el contenido del lenguaje, los símbolos, la fonética; sigue bien las instrucciones; realiza asociaciones auditivas; se orienta a los hechos, a las pruebas y al análisis, se dirige a los resultados y a la realidad; es temporal; se enfoca hacia el interior.
El hemisferio derecho prefiere la información gráfica, experiencial, es-
pontánea y desordenada, cargada de emotividad y sorpresa; capta el color, el tono de voz, los mensajes corporales; aprende en forma integral, del todo a
las partes; incita a actuar en forma infantilizada; tiene intuición, se orienta a la fantasía; es consciente de los mensajes no verbales, analógicos y no tem- porales; capta las relaciones espaciales, las figuras y patrones; tiende hacia los objetos y a lo concreto, así como a la distractibilidad y a la diversión; respon- de más a una relación personal que a una relación autoritaria; se enfoca ha- cia el exterior.
Muchos estudios demuestran cómo la especialización hemisférica influ- ye en las emociones y actitudes humanas. Por ejemplo, los bebés de diez meses de edad tienen actividad electroencefalográfica mayor en el lóbulo frontal izquierdo cuando ven caras felices, pero tienen una actividad equi- valente en el hemisferio derecho cuando ven caras tristes; los adultos reac- cionan en forma muy semejante. Las personas con lesiones en el hemisferio izquierdo tienden a ser más tristes en su vida; en cambio, el daño en el dere- cho genera un optimismo irreal; los epilépticos con exagerado nivel eléctri- co en el hemisferio izquierdo suelen reír sin causa aparente y los que tienen disfunción eléctrica en el hemisferio derecho, lloran sin motivo alguno. Es- tos estudios concluyen que las emociones del hemisferio derecho se orientan a la melancolía, histeria o sentimientos negativos y el izquierdo propicia ale- gría, entusiasmo y positivismo.
El Instituto de Estudios Biológicos Salk, en San Diego California, indica que la nariz, es más que un órgano olfatorio, es un elemento que afecta la ac- tividad neurológica. Las personas que tenían obstrucciones nasales, debidas sobre todo a desviaciones en el septum, y que respiraban más por la fosa na- sal izquierda padecían de malestares relacionados con la ansiedad (89% de los que respiraban por la izquierda, contra el 29% de los que respiraban por la derecha). Una vez que la fosa nasal derecha funcionaba mejor, la tensión se aliviaba.
El lenguaje es una de las actividades intelectuales que más refleja las pre- ferencias cerebrales:
• El japonés tiene dos sistemas de escritura: uno fonético, y el otro ideo- gráfico (kanji). Este último es figurativo y es procesado en el lado de- recho del cerebro;
• Las personas bilingües que aprenden su segundo idioma durante la adolescencia o después, utilizan estrategias del hemisferio derecho, ta- les como detectar comportamientos gráficos o melódicos de las pala- bras;
• Las clases socioeconómicas bajas, normalmente utilizan un lenguaje con más características de hemisferio derecho: rítmico, pintoresco, fi- gurativo, metafórico.
No podemos decir que el hemisferio izquierdo sea lógico y el derecho, crea- tivo, porque ambos tienen elementos lógicos y creativos, dado que existe una lateralización relativa, que, en la práctica, resulta difícil separar. Cierta- mente existe una dominancia de funciones, pero no una separación. La do- minancia mixta genera una refinación de talentos en ambos hemisferios y la habilidad para cambiar adecuadamente de uno a otro; aunque existen domi- nancias mixtas que no desarrollan una clara lateralización y crean una ten- sión competitiva entre los dos centros de lenguaje; el resultado puede ser el tartamudeo o la dislexia: la persona parece ser ambivalente e indecisa por- que los diálogos internos están enfrentados en un continuo debate.
Sugerimos que, más que centrar el aprendizaje en una lateralización exa- gerada, propiciemos un aprendizaje con todo el cerebro, en forma integral y armónica.