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La danza cósmica

In document El Juego Cosmico - Stanislav Grof (página 123-128)

Podemos ahora intentar resumir las comprensiones profundas procedentes de los estados holotrópicos que describen la existencia como una aventura existencial y profunda de la Conciencia Abso­ luta: una danza cósmica sin fin, una obra exquisita o un drama di­ vino. Al producirla, el principio creador genera a partir de sí y den­ tro de sí innumerables imágenes individuales, unidades divididas

de conciencia que adoptan diversos grados de relativa autonomía e independencia. Cada una de ellas supone una oportunidad para te­ ner una experiencia única, para llevar a cabo un experimento de la conciencia. Con la pasión de un explorador, de un científico y de un artista, el principio creador experimenta con todas las experien­ cias concebibles en sus infinitas variaciones y combinaciones.

En esta obra divina, la Conciencia Absoluta encuentra la po­ sibilidad de expresar su inmensa riqueza, abundancia y creativi­ dad internas. A través de sus creaciones vive una multitud de ro­ les individuales, encuentros, dramas complejos y aventuras en todos los niveles inimaginables. Esta obra de obras divina abarca desde las galaxias, los soles, los planetas y las lunas que giran a su alrededor, hasta las partículas nucleares, los átomos y las mo­ léculas, pasando por las plantas, los animales y los seres hum a­ nos. Otras obras se desarrollan en las esferas arquetípicas y otras dimensiones de la existencia que no podemos percibir en nuestro estado ordinario de conciencia.

En ciclos sin fin de creación, conservación y destrucción, la Conciencia Absoluta supera los sentimientos de monotonía y aburrimiento trascedentes. La negación temporal y la pérdida de sus estados prístinos alternan con episodios de su redescubri­ miento y recuperación. Estos períodos, que están llenos de ago­ nía, angustia y desesperación, son seguidos por episodios de bie­ naventuranza y arrebatos de éxtasis. La recuperación de la conciencia original no diferenciada tras su pérdida temporal se vive como algo apasionante, sorprendente, fresco y nuevo. La existencia de la agonía proporciona una nueva dimensión a la ex­ periencia del éxtasis, el conocimiento de la oscuridad refuerza la estima de la luz y la amplitud de la iluminación es directamente proporcional a la profundidad de la ignorancia anterior. Por aña­ didura, a cada incursión en los mundos fenoménicos que es se­ guida por el retorno a su conciencia original, la Mente Universal se enriquece con las experiencias de los diferentes roles vividos. Al haber concretado más su potencial interno, ha aumentado y profundizado el conocimiento de sí mismo.

Para tener esta comprensión del proceso cósmico es necesario asumir que la M ente Universal experimenta conscientemente to­ dos los aspectos de la creación como objetos de observación y como estados subjetivos. Así, no sólo puede explorar todo el es­ pectro de las percepciones, emociones, pensamientos y sensacio­ nes específicamente humanas, sino también el estado de con­ ciencia de todas las demás formas de vida del árbol evolutivo darwiniano. En el nivel de la conciencia celular, puede vivir la excitación de la carrera del esperma y la fusión de éste con el óvulo durante la concepción, así como la actividad de las células del hígado o de las neuronas del cerebro.

Trascendiendo los límites del reino animal y expandiéndose en el mundo vegetal, la Conciencia Absoluta puede convertirse en una secuoya gigante, vivirse como planta carnívora que atra­ pa y digiere una mosca o participar en la fotosíntesis de las hojas y en la germinación de las semillas. Igualmente, los fenómenos del mundo inorgánico, desde las relaciones entre los átomos has­ ta llegar al quásar y al pulsar, pasando por los terremotos y las ex­ plosiones de las bombas atómicas, proporcionan interesantes po­ sibilidades de experimentación. Y puesto que en su naturaleza más profunda nuestra psique es idéntica a la Conciencia Absolu­ ta, estas posibilidades vivenciales se hallan abiertas a todos no­ sotros en circunstancias concretas.

Cuando vemos la realidad desde la perspectiva de la Mente Universal, se trascienden todas las polaridades que experimenta­ mos habitualmente. Esto se aplica a categorías como espíritu- materia, estabilidad-movimiento, bien-mal, masculino-femeni­ no, belleza-fealdad o agonía-éxtasis. En última instancia, no existe una diferencia absoluta entre sujeto y objeto, observador y observado, experimentador y experimento, creador y creación. En definitiva, todos los roles del dram a cósmico tienen sólo un protagonista que es la Conciencia Absoluta. Ésta es la única verdad esencial sobre la existencia revelada en las antiguas

Upanishads hindúes. En los tiem pos actuales encuentra una

vietnamita Thich Nhat Hahn, titulado “Llámame por mis verda­ deros nombres” :

N o digas que partiré mañana porque todavía estoy llegando.

Mira profundamente; llego a cada instante para ser el brote de una rama de primavera, para ser un pequeño pájaro de alas aún frágiles que aprende a cantar en su nuevo nido, para ser una oruga en el corazón de una flor, para ser una piedra preciosa escondida en una roca.

Todavía estoy llegando para reír y para llorar, para temer y para esperar,

pues el ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte de todo lo que vive.

Soy el efím ero insecto en metamorfosis sobre la superficie del río,

y soy el pájaro que cuando llega la primavera llega a tiem po para devorar ese insecto.

Soy una rana que nada feliz en el agua clara de un estanque, y soy la culebra que se acerca sigilosa para alimentarse de la rana. Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos, con piernas delgadas com o cañas de bambú, y soy el comerciante de armas

que vende armas mortales a Uganda.

Soy la niña de doce años refugiada en un pequeño bote,

que se arroja al mar

tras haber sido violada por un pirata, y soy el pirata

cuyo corazón es incapaz de ver y amar. Soy el miembro del Politburó

con todo el poder en mis manos,

y soy el hombre que ha de pagar su deuda de sangre a mi pueblo, muriendo lentamente

en un cam po de concentración.

Mi alegría es com o la primavera, tan cálida que abre las flores de toda la Tierra. Mi dolor es com o un río de lágrimas, tan desbordante que llena los cuatro océanos.

Llámame por m is verdaderos nombres

para poder oír al m ism o tiem po m is llantos y m is risas, para poder ver que mi dolor y mi alegría son la m ism a cosa. Por favor, llámame por mis verdaderos nombres

para que pueda despertar

y quede abierta la puerta de mi corazón, la puerta de la compasión.

In document El Juego Cosmico - Stanislav Grof (página 123-128)