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La dinámica del proceso creador

In document El Juego Cosmico - Stanislav Grof (página 66-70)

Además de las revelaciones relativas a las “razones” de la cre­ ación (el “por qué” de la creación), las experiencias que se tienen en los estados holotrópicos aportan con frecuencia comprensio­ nes profundas e iluminadoras sobre la dinám ica y los mecanis­ mos concretos del proceso creador (el “cómo” de la creación). Éstos se hallan relacionados con la “tecnología de la conciencia”, que genera experiencias con características sensoriales diferentes y, al orquestarlas de una form a coherente y sistemática, crea rea­ lidades virtuales. Aunque las descripciones de estas comprensio­ nes profundas varían en los detalles, el lenguaje y las metáforas utilizadas para describirlas suelen distinguir dos procesos inte- rrelacionados y mutuamente complementarios que se hallan im ­ plicados en la creación de los mundos fenoménicos.

El primero de ellos es la actividad que divide la unidad indi- ferenciada original de la Conciencia Absoluta en un número cada vez mayor de unidades derivadas de conciencia. La Mente Uni­ versal se embarca en una obra creativa que implica secuencias complicadas de divisiones, fragmentaciones y diferenciaciones. El resultado final es el de mundos de experiencias que contienen innumerables entes separados dotados de formas específicas de conciencia y que poseen una conciencia selectiva de sí mismos. Parece existir un consenso general en que éstos nacen mediante divisiones y subdivisiones múltiples del campo originalmente unificado de la conciencia cósmica. Así pues, lo Divino no crea algo fuera de sí, sino mediante transformaciones dentro del cam ­ po de su propio ser.

El segundo elemento importante en el proceso de la creación es una form a única de “división” o de “pantalla cósmica” de ais­ lamiento con la que los entes filiales conscientes pierden progre­ sivamente contacto con su fuente original y conciencia de su na­ turaleza prístina. También desarrollan un sentido de identidad individual y un estado de separación absoluta entre sí. En las fa­ ses finales de este proceso existen pantallas intangibles, pero re­ lativamente impermeables, entre estas unidades separadas y tam ­ bién entre cada una de ellas y el océano indiferenciado original de Conciencia Absoluta. Es importante recalcar que esta sensa­ ción de separación es puramente subjetiva y, en última instancia, ilusoria. En un nivel más profundo, la unidad no dividida e indi- ferenciada continúa subyacente en toda la creación.

Los términos “división” y “pantalla cósm ica” no son total­ mente adecuados en este contexto, puesto que sugieren una sepa­ ración mecánica de elementos y una ruptura de la totalidad en partes. Estas imágenes concretas son mucho más adecuadas para oficios que tienen que ver con materiales diversos, como la cons­ trucción o la carpintería, que para la dinámica a la que me estoy refiriendo. Es por esto por lo que muchas personas toman presta­ da la term inología de la psicología y comparan este proceso con mecanismos como el olvido, la represión o la disociación. Aquí estamos hablando del fenómeno que el escritor y filósofo Alan Watts llamó “el tabú de conocer quién se es”. Según las com ­ prensiones profundas obtenidas en diversos estados holotrópi- cos, las unidades separadas de conciencia no son necesariamente sólo seres humanos y animales, sino también plantas y elementos del mundo inorgánico, entes desencarnados y seres arquetípicos.

La relación entre la Conciencia Absoluta y sus partes es única y compleja, y no puede ser entendida por medio del pensamiento convencional y de la lógica ordinaria. Nuestro sentido común nos dice que una parte no puede ser simultáneamente el todo y que el todo, al ser un conjunto de sus partes, tiene que ser más grande que cualquiera de sus componentes. Y como el todo es el conjun­ to de sus elementos constitutivos, podemos entenderlo estudian­

do sus partes. Hasta hace muy poco, éste había sido uno de los postulados fundamentales de la ciencia occidental. Por añadidu­ ra, las partes deben tener una localización específica en el con­ texto del todo y ocupar una determinada parte de su tamaño ge­ neral. Aunque todo lo que acabamos de decir de la relación entre el todo y las partes parece ser cierto y obvio en nuestra vida coti­ diana, ninguna de estas características y limitaciones puede apli­ carse en un sentido absoluto al juego cósmico.

En el entramado universal, y a pesar de su individualidad y de sus diferencias específicas, las unidades separadas de conciencia permanecen en otro nivel esencialmente idénticas con su fuente y entre sí. Éstas poseen una naturaleza paradójica, al ser totalida­ des y partes al mismo tiempo. La información esencial sobre cada una de ellas se distribuye por todo el campo cósmico y di­ chas partes tienen, a su vez, un acceso potencial a la información sobre toda la creación. Esto se hace más obvio en lo que respec­ ta a los seres humanos, de los cuales tenemos pruebas directas de estas relaciones gracias a todo el espectro de experiencias trans­ personales.

En los estados transpersonales tenemos el potencial de vivir­ nos como algo que forma parte de la creación, lo mismo que el mismo principio creador. Esto también es así para las demás per­ sonas que pueden vivirse como cualquier cosa y como cualquier persona, incluidos nosotros mismos. En este sentido, todo ser hu­ mano no sólo es una pequeña parte constitutiva del universo, sino también el campo entero de la creación. Una interconexión simi­ lar parece existir en el reino animal y botánico, e incluso en el mundo inorgánico. Las observaciones relativas a la evolución de las especies y las paradojas de la física cuántica apuntan sin duda en esta dirección.

Esta situación recuerda a las descripciones de los antiguos sis­ temas hindúes espirituales, particularmente el jainism o y el bu­ dismo avatamsaka. Según la cosmología jainista, el mundo de la creación es un sistema infinitamente complejo de unidades enga­ ñadas de conciencia, o jivas, atrapadas en diferentes aspectos y

etapas del proceso cósmico. Su naturaleza prístina está contami­ nada por estar involucradas en la realidad material y, particular­ mente, en los procesos biológicos. Los jainistas asocian estas ji-

vas no sólo con las formas de vida orgánica, sino también con los

objetos y procesos inorgánicos. Cada jiva, a pesar de su estado de aparente separación, permanece conectada con todas las demás

jtvas y contiene un conocimiento sobre todas ellas.

El Sütra Avatamsaka utiliza una imagen poética para ilustrar el estado de interconexión de todas las cosas. Es el famoso collar del dios védico Indra: «Se dice que en el cielo de Indra hay una malla de perlas, dispuestas de tal modo que si se mira a una de ellas, todas las demás se ven reflejadas. Igualmente, cada objeto del mundo no es simplemente él mismo, sino que abarca todos los demás objetos y, de hecho, todo lo que existe». Conceptos si­ milares pueden encontrarse en la escuela de pensamiento budis­ ta Hwa Yen, la versión china de la misma enseñanza. Hwa Yen es una visión holística del universo que encarna una de las com ­ prensiones más profundas que la mente humana haya jam ás al­ canzado. La esencia de esta filosofía puede expresarse sucinta­ mente en pocas palabras: «Uno en Uno, Uno en Muchos, Muchos en Uno, Muchos en Muchos». El concepto de interpenetración cósmica mutua característica de esta escuela queda bellamente ejemplificada en la siguiente historia:

La emperatriz Wu, que tenía dificultades para comprender la com plejidad de la filosofía Hwa Yen, preguntó a Fa Tsang, uno de los fundadores de la escuela, que le hiciera una sim ple d e­ mostración práctica de la interrelación cósm ica. Fa Tsang la lle­ v ó a una gran sala, cuyo interior estaba com pletam ente cubierto de espejos, tanto las paredes, com o el techo y el suelo. Encendió una vela en el centro de esta sala y la suspendió del techo. Inme­ diatamente se vieron rodeados por miríadas de velas resplande­ cientes de diferentes tamaños que llegaban hasta el infinito. Esta fue la forma que tuvo Fa Tsang de ilustrar la relación de lo Uno con lo múltiple.

A continuación, co lo có en el centro de la sala un pequeño cristal de muchas caras. Todo lo que estaba alrededor del cristal, incluidas las innumerables im ágenes de velas, fue recogido y re­ flejado en el pequeño interior de aquella piedra brillante. De esta forma, Fa Tsang fue capaz de demostrar cóm o en la Realidad Esencial, lo infinitamente pequeño contiene lo infinitamente grande y lo infinitamente grande contiene lo infinitamente pe­ queño sin obstrucción alguna. Tras hacer esto, señaló que este m odelo estático era en realidad muy lim itado e imperfecto, y que jamás podía captar el m ovim iento m ultidimensional y per­ petuo del universo y la libre interpenetración del Tiempo y la Eternidad, así com o el pasado, el presente y el futuro.

In document El Juego Cosmico - Stanislav Grof (página 66-70)