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Declaración de los Derechos del Niño en una realidad universal”

MOZAMBIQUE, 1946 Diseñad o p or Alberto y Oy er Corazón / España

nos. En la Convención sobre los Derechos del Niño el mundo cuenta con un instrumento incom- parable, que ha sido ratificado por casi todos los países. La decisión más importante que la huma- nidad podría tomar hoy es la de transformar la ratificación universal de esta Convención en una realidad universal”. Para Machel “los niños son a la vez nuestro motivo para luchar a fin de que desaparezcan los peores aspectos de la guerra, y nuestra mayor esperanza de tener éxito en ello”. Una de las grandes aportaciones de este informe es que ha constituido la base de importantes ini- ciativas que en los últimos años ha llevado a cabo el Representante Especial del Secretario General de la ONU para la Cuestión de los Niños y los Conflictos Armados en colaboración con UNICEF y otras entidades de las Naciones Unidas, Gobier- nos, organizaciones regionales y ONG. En el últi- mo decenio se han registrado grandes avances, como los Protocolos Facultativos (2000), los pro- gramas de desmovilización y reintegración para los niños y el enjuiciamiento en tribunales inter- nacionales de autores de crímenes.

Cuando nos dice “queda mucho trabajo por hacer en el mundo en el que vivimos”, advertimos que no deja espacio para la complacencia. Su trabajo y sus preocupaciones siempre van a la raíz: “Mil millones de personas sobreviven con menos de un dólar al día, más de dos millones de niños mueren antes de cumplir cinco años a causa de enfermedades que se pueden prevenir y más de mil millones de personas son analfabetas, dos tercios de las cuales son mujeres”. Sus palabras no sólo denuncian, también abrigan nuestra es- peranza cuando le oímos decir que “serán las mujeres africanas las que saquen el continente adelante”.

La salud, el acceso de los niños a programas de vacunación en los países con menos recursos, la erradicación de la pobreza, la potenciación a escala local de las capacidades de la población Podríamos decir que Graça Machel ha dedicado

su vida a reparar esos puentes hacia la esperan- za, por los que todos debiéramos transitar de la infancia a la edad adulta, siempre arropados por el cálido tejido de los derechos, camino de una vida plena y libre.

Cuando en 1973 Graça Simbine regresó de Por- tugal, tras estudiar en la Universidad de Lisboa, comenzó a trabajar como maestra en Mozambi- que. Su país sufría los últimos años bajo dominio portugués. Fue entonces cuando Graça Machel entró a formar parte del Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO), de ideología marxista, que desde 1962 defendía la independencia. En 1975 contrajo matrimonio con Samora Machel, líder del movimiento, meses antes de la decla- ración de independencia y de su nombramiento como Presidente de Mozambique.

En un contexto de grandes dificultades sociales, económicas y políticas, la creciente implicación de Graça Machel en las necesidades educativas de su país hizo que en 1983 ocupara la Secre- taría de Estado de Educación y Cultura. Durante seis años lideró un esfuerzo educativo sin prece- dentes, logrando que la tasa de escolarización infantil, del 40% en 1975, alcanzara el 90% de los niños y del 75% de las niñas en 1989, cuando finalizó su mandato.

Años antes, en 1986, el Presidente Samora Ma- chel sufrió un accidente mortal cuando viajaba en avión. Intereses políticos pudieron estar de- trás del trágico suceso.

Tras los esperanzadores resultados que propicia- ron las reformas educativas de Graça Machel, y una vez retirada de la política activa de su país, en 1994 fue nombrada por el Secretario General de las Naciones Unidas, Butros-Ghali, presidenta de la Comisión de Estudios de las Naciones Uni- das sobre el Impacto de los Conflictos Armados en la Infancia.

Fruto de un intenso y valiente trabajo, en 1996, Graça Machel presenta el histórico informe Re-

percusiones de los conflictos armados sobre los niños (A/51/306 y Add.1), más conocido como

el Informe Machel. Desde su estrado detalló a la Asamblea General de las Naciones Unidas los horrores que sufre la infancia en un contexto de guerra y exhortó: “Nosotros no podemos abando- nar a nuestros preciados hijos. Ni uno más, ni un día más. El impacto de los conflictos en nuestros hijos es responsabilidad de todos y nos concierne a todos”.

Su certero análisis nos muestra aspectos que en las últimas décadas han transformado radical- mente los conflictos armados: “Se ha hecho más fácil reclutar a niños como soldados debido a la proliferación de armas ligeras de bajo costo. Ante- riormente, las armas más peligrosas eran o bien pesadas o muy complejas, pero ahora algunos fu- siles son tan livianos que hasta los párvulos pue- den acarrearlos y tan sencillos que un niño de 10 años puede desarmarlos y volverlos a armar. El comercio internacional de armamentos ha crea- do fusiles de ataque baratos y de fácil adquisi- ción, de modo que las comunidades más pobres tienen ahora acceso a ciertas armas mortíferas capaces de transformar cualquier conflicto local en una masacre sangrienta. En Uganda, puede comprarse una ametralladora automática AK-47 por el precio de una gallina, y en el norte de Kenia cuesta lo mismo que una cabra”.

En palabras de Graça, “los conflictos armados matan y mutilan a más niños que soldados”, esta dolorosa realidad no encuentra inflexión desde principios del siglo XX y se sustenta en múltiples y complejas razones entre las cuales están la po- breza, la desestructuración familiar, los éxodos y los abusos de poder.

Pero ella también nos recuerda que “la preocu- pación por los niños nos ha llevado a una norma común alrededor de la cual podemos congregar-

GRAÇA MACHEL

más desfavorecida y, en especial, la educación de las mujeres son en la actualidad sus priorida- des. En sus propias palabras: “El significado de mi vida desde que era joven ha sido luchar por la dignidad y la libertad de mi gente”.

Política y académica, fue profesora de Estudios de la Mujer y de Política Social en la Universidad de Ulster y es investigadora en el Instituto de Jus- ticia Transicional (Transitional Justice Institute). Es co-fundadora de la Coalición de las Mujeres de Irlanda del Norte (Northern Irland Women’s Coalition). Ha sido representante en la Asamblea de Irlanda del Norte de 1998 hasta el 2003. En la actualidad, es la alta responsable de la Comisión de los Derechos Humanos de Irlanda del Norte (Northern Ireland Human Rights Commission). Sus trabajos han recibido varios premios, entre otros, el premio John F. Kennedy al Valor (Profile in Courage Award) y el Premio Frank Cousins para la Paz (Frank Cousins Peace Award). Es también doctora honoris causa de varias universidades.

MONlCA

McWlLLlAMS

SEPIDEH LABANI

Durante toda la segunda mitad del siglo XX, Ir- landa del Norte fue el escenario de conflictos so- bre el estatuto político de este territorio. Desde finales de los sesenta hasta llegar a los Acuerdos de Paz en 1998, el conflicto enfrentó a diferentes grupos políticos, organizaciones paramilitares y el ejército británico. Cuando estalló el conflicto en 1968, Monica McWilliams tenía solamente 14 años. Rápidamente adquirió una conciencia po- lítica y entendió, como muchos y muchas otras de sus compatriotas, que, en época de conflicto, lo personal es aún más político. Dos años más tarde, a los 16 años, empieza su implicación en la política. Su primer compromiso, que ha mar- cado toda su vida, fue con los derechos de las mujeres.

“Cuando una persona se normaliza en un nivel

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