TANZANIA, 1945
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España, Gertrude Mongella dio la voz de alarma: “Si las mujeres se mueren, se muere África. Ellas comen las últimas y si hay poca comida se la ofre- cen a los hombres y a los niños”. Todas las voces se unieron a la de la presidenta del Parlamento Panafricano y defendieron que “las mujeres afri- canas deben ocupar espacios en la vida pública para liderar la lucha contra la pobreza y la crisis alimentaria con el objetivo de avanzar en el com- bate contra la discriminación y la desigualdad social”.
Gertrude Mongella es una convencida de que su continente tiene que encontrar vías de ayudarse a sí mismo y hablar con una sola voz. Y que las mujeres africanas deben participar, ocupar pues- tos donde se tomen decisiones para que África se desarrolle y tenga estabilidad pacífica. “El de- sarrollo de África pasa por la toma de conciencia y el incremento del poder económico de sus mu- jeres”. Y argumenta: “Son las africanas las que trabajan durante todo el día para sostener a sus familias. Por eso, si damos la tecnología a las mu- jeres, cambiarán actividades como la agricultura. Si educamos a las mujeres, estaremos educando a las personas que llevan el peso del desarrollo”. Enérgica, alegre y expresiva, Gertrude lleva más de 30 años dedicada a la defensa de estos princi- pios. Desde entonces ha ocupado cinco carteras ministeriales distintas en su país. Defensora por todo el mundo de la igualdad de derechos de la mujer, especialmente en los países en desarro- llo, creó en Tanzania la organización no guberna- mental Advocacy for Women in Africa (Apoyo para las Mujeres en África).
“Estoy dispuesta para cualquier tarea”, ha di- cho en reiteradas ocasiones esta mujer negra y africana que es hoy una de las figuras interna- cionales más respetadas y con más prestigio. Ha pertenecido al Grupo de Trabajo Regional sobre Salud Reproductiva de la Organización Mundial de la Salud, ha sido miembro del Consejo de la UNESCO y ha formado parte del equipo de obser- vadores de la Organización para la Unidad Africa- na en las elecciones de Zimbawe.
Entre sus galardones está el Premio Martin Luther King y el Premio Delta de Entendimiento Global, por su dedicación a promover la comunicación y las relaciones pacíficas entre personas de distin- tos intereses, forma de pensar, género y etnias. Pero, para esta mujer conocida por su habilidad para el consenso y el diálogo entre los políticos
de todas las ideologías y de los dos sexos, tal vez, el reto más importante llegó en 2004 cuando la eligieron la primera persona en presidir el nue- vo Parlamento Panafricano. De momento es sólo un órgano consultivo que analiza los problemas y formula recomendaciones a los países. Pero el objetivo de Mongella es que África hable con una sola voz y tenga como interlocutores a institucio- nes como el Parlamento Europeo. Los desafíos que tiene ante sí no son pocos: guerras civiles, violencia, pobreza, sida, emigración.
“Si te propones ser una dirigente, tienes que te- ner claro lo que quieres y lo que puedes resistir”, ha dicho con firmeza. “Debes marcarte unos prin- cipios, saber qué principios son los que merecen la pena. Y a esto, añadirle sacrificio. Un dirigente necesita mucho sacrificio, personal y público”. El primer asunto que abordó el Parlamento Pana- fricano fue la crisis de Darfur. En la resolución de los conflictos armados del planeta, la estrategia de Mamá Mongella —como también es llamada— es contar, igualmente, con las mujeres. En 1996, en el Foro del Liderazgo de Mujeres por la Paz en Johannesburgo, ya lo avanzaba: “Desde que todos reconocemos que las mujeres son víctimas de las guerras, debemos, directamente, involu- crarlas en los procesos de paz para que con su sabiduría y compasión resuelvan los conflictos antes de que acaben en verdadera brutalidad. Hay, todavía, en África, muchos conflictos que ex- cluyen a las mujeres”.
Cuando todavía no se vislumbra ni una ligera luz en medio de la sombra en muchos problemas, surgen otros, sobre todo en África: el último, el descalabro financiero mundial, está creando una terrible crisis alimentaria en el continente negro. En el III Encuentro África-España Mujeres por un Mundo Mejor, que reunió en Níger en mayo de 2008 a dirigentes de distintos países, entre ellas, la vicepresidenta primera de Gobierno de
GERTRUDE MONGELLA
Abogada y licenciada en Humanidades. Presi- denta de Irlanda desde 1990 a 1997. Alta Comi- sionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos desde 1997 a 2002. Profesora de la Universidad de Columbia (Estados Unidos). Presi- denta del Consejo de Mujeres Líderes del Mundo (Council of Women World Leaders), miembro del Consejo de Dirección del Fondo de Vacunas (GAVI Alliance), del Consejo de Liderazgo de la Coali- ción Global sobre Mujeres y Sida de las Naciones Unidas y del Consejo Asesor del Instituto de la Tierra. Vicepresidenta del Club de Madrid y pre- sidenta de honor de Oxfam Internacional, ha sido miembro de la Comisión Internacional de Juristas (1987-1990), así como de la Real Academia de Irlanda y de la Sociedad Filosófica Americana.
MARY
ROBlNSON
LAURA ALONSO CANO
Que su corazón no es tibio ni su voz es frágil lo sa- ben quienes, en sus innumerables comparecen- cias públicas, han visto tomar la palabra a Mary Robinson para defender los derechos humanos en el mundo. No parece haber querido evitar en su trayectoria los retos que otros habrían esqui- vado por inconvenientes o poco oportunos; su carácter independiente y lleno de energía la ha llevado a atender a la verdad aún cuando ésta hostiga a los poderosos.
En ocasiones esa actitud tenaz, contra viento y marea, nace de la injusticia sufrida en propia piel; otras veces, como en el caso de Mary Robinson, se arma desde la conciencia, la formación acadé- mica y la actitud crítica ante las desigualdades.