El secreto para mejorar el poder mental
LA DISCIPLINA PARA ESCRIBIR
En un momento u otro, muchas personas experimentan el bloqueo del escritor. Sucede por ejemplo, cuando a un aspirante a ejecutivo le encargan que prepare un informe importante, que él sabe que será decisivo para el futuro de su carrera. Sucede también con quienes tienen que levantar actas de reuniones, preparar la presentación de una colecta que acompaña una colecta de fondos o redactar discursos para promover una causa. En esos casos, uno sabe que tiene que llenar de palabras la hoja en blanco que tiene por delante, pero sencillamente las palabras no salen.
Algo así le pasó a Jaime, un joven de cerca de treinta años que no podía terminar su tesis doctoral en una importante universidad. Cuando vino a tratarse con nosotros hace unos tres años, su principal preocupación era que la presión alta que padecía no respondía bien a la medicación que estaba tomando. En sus conversaciones conmigo, me confió que creía que su ansiedad se generaba en el profundo miedo de estar repitiendo el problema que había tenido su padre: una grave enfermedad cardiaca que se lo había llevado un par de años atrás.
Afrontaba además otro problema: que se ponía sumamente nervioso al someterse a exámenes médicos, y eso tendía a subirle aún más la presión sanguínea. De modo que se veía prisionero de un círculo de lecturas de presión más altas, a pesar de que estaba tomando dosis cada vez mayores de fármacos, como los llamadores diuréticos y bloqueadores beta.
-Tenía un miedo paralizante –evoca ahora-. Me sentía solo, pero no hacía nada con mi soledad. En mi trabajo me faltaba entusiasmo y la tesis prácticamente no avanzaba.
Era una excelente oportunidad para a aplicación del Principio de la Maxi-Mente. Empezamos por enseñarle una sencilla técnica de meditación, la misma que hemos descrito varias veces en este libro como la Fase Uno del Principio. Jaime tenía una sólida formación católica y estaba ansioso por recuperar algo de la vitalidad de aquella fe, que durante los últimos
años había sentido debilitarse. Eligió, pues una sencilla oración como centro de meditación, y el resultado fue casi inmediato. En unas pocas semanas la presión había vuelto a ser normal y ya no necesitaba medicación.
-La religión siempre había sido importante para mí –me contó-, pero la oración diaria no había seguido siendo parte de mi vida. Aunque tuve muchos años de educación católica, no me había dado cuenta del consuelo que podía ser la oración. La meditación me ha ayudado a superar mis angustias.
Aquel no fue más que el primer paso en la experiencia de cambio vital que tuvo lugar con Jaime, quien por entonces sufrió varias influencias importantes que le ayudaron a modificar sus pautas de pensamiento.
Primero, inició una psicoterapia, y el terapeuta le sirvió como una especie de guía mental máximo que le ayudó a enfrentar algunos problemas que le planteaba su trabajo en investigación y a salvar el estancamiento de su tesis.
Además, se casó con una mujer que lo apoyaba mucho, estimulándolo constantemente en su trabajo y en sus ambiciones.
Y se mantuvo en contacto con nosotros en el centro médico, desde donde le ayudamos a reforzar los modelos de la transformación que estaba empezando a operarse en él.
En cuanto al resultado final, es el propio Jaime quien mejor lo expresa. -Todavía tengo muchos miedos, pero estoy enfrentándome con ellos mucho mejor. Este año pasado fue muy rico para mí. Terminé mi tesis y me gradúe en junio. Mi mujer y yo hemos comprado una casa vieja, encantadora que estamos arreglando. Además, esperamos un hijo para el próximo mes de mayo, y yo he encontrado un trabajo de investigación más interesante, que en este momento estoy empezado. ¡Son muchas cosas positivas, y finalmente tengo la sensación de que estoy avanzando otra vez!
En este caso, el bloqueo para escribir evidentemente era parte de un problema mayor. En todo caso, Jaime empezó por reducir las ansiedades y miedos excesivos que lo habían inmovilizado, y después dejó que la influencia de personas y circunstancias le ayudará a promover su transformación interna. Como resultado, consiguió resolver problemas que eran muy importantes en su vida.
Cuando en su trabajo uno se ve en una tarea que le exige mucho y que incluye la redacción de un texto muy difícil, un poco de presión y de estrés puede hacerle bien, en cuanto le mueve a desempeñarse mejor y aumenta su apetito de aprender y adelantar, pero un exceso de presión puede ser una influencia negativa. Incluso como sucedió con Jaime, la presión puede hacerse tan abrumadora que lo inmovilice a uno por completo.
De todas maneras, esta consideración no es ninguna novedad. En la primera de este siglo dos investigadores de Harvard, Robert M. Yerkes y John D. Dodson, demostraron que a medida que el estrés y la ansiedad se intensifican, la eficiencia y el nivel de rendimiento también van subiendo, hasta que llegado el estrés a cierto punto, la eficiencia y rendimiento empiezan a descender.
Jaime, como muchos, tuvo que empezar por encontrar la manera de reducir el exceso de estrés en su vida; sólo entonces pudo experimentar los suficientes cambios benéficos para superar su bloqueo para escribir.