El secreto para ponerse en forma
PARA MEJORAR SU CAPACIDAD ATLETICA
A medida que dedique más tiempo al programa de puesta en forma que haya escogido, es posible que comience a interesarse por los aspectos competitivos de su deporte. Quizá le interese medir su fuerza y su habilidad con las de otros, en diversos encuentros y torneos, y eso le dará una oportunidad excelente de aplicar a su actividad atlética el Principio de la Maxi-Mente.
En un nivel muy sencillo, también se han llevado a cabo estudios controlados que demuestran que la Relajación mejora el tiempo de reacción refleja en individuos normales. En un estudio realizado en 1980, las catorce personas cuyas reacciones reflejas se controlaron pudieron reducir su tiempo reflejo total en 14,41 milésimas de segundo después de haber practicado la Relajación durante cinco semanas, dos veces al día.
En años recientes los atletas profesionales, lo mismo que los aficionados que trabajan en serio, han tomado mayor conciencia de las dimensiones mentales de un logro atlético importante. Diversas figuras cumbres del mundo deportivo se han anotado en cursos en donde les enseñan a visualizar el partido, el juego o el golpe perfectos. Este método conceptual, que es otra aplicación del Principio de la Maxi-Mente, les permite alcanzar niveles de concentración superiores cuando están entregados a una actividad competitiva. Y el resultado puede ser una mejora significativa en su actuación.
Un procedimiento eficaz empieza por inducir la Relajación. Luego, el atleta se hace una imagen mental de lo que sería la expresión o actuación atlética ideal o perfecta. Mediante este método, es frecuente que los atletas de máximo nivel logren alcanzar un alto grado de serenidad interior y disposición antes de un partido o competición. Finalmente, por medio de diversas técnicas de relajación, visualización o imaginación pueden llegar a mantener ese sentido de equilibrio interior durante buena parte de la competición.
Algunas de las mejores técnicas de alto rendimiento se pueden hallar en el tenis y en otros deportes que se practican con raqueta. Estos deportes exigen un nivel de habilidad y entrenamiento excepcionales, hasta el punto de que, entre jugadores de categorías superiores, hasta una ligera variación en la ejecución de ciertos golpes puede decidir entre el triunfo y la derrota. Se ha llegado a decir que en el tenis por lo menos la mitad, y quizá incluso un 80% es mental.
Observar en las pistas a Chris Evert Lloyd y a Iván Lendl, dos de los campeones mentales “duros” es un ejercicio instructivo. Lloyd y Lendl, son ejemplos especialmente buenos porque al estudiarlos cuando la cámara enfoca sus rostros, a menudo dan la impresión de encontrarse en un mundo particular propio. Ninguno parece estar demasiado afectado por las distracciones o las influencias del mundo exterior, y parecería que ambos se encontrasen en un estado casi meditativo.
En la jerga del tenis se suele decir que un partido jugado a alto nivel de pericia se jugó “en la zona”. Como lo explicaba un artículo del New York Times del 5 de setiembre de 1986, esta “zona” significa un estado mental “tan completo e intenso que sugiere un estado casi semiconsciente de euforia, al que muchos atribuyen cierta semejanza con la hipnosis, y que permite a un jugador o jugadora alcanzar su actuación cumbre”.
Se trata de lo que los psicólogos llaman un estado modificado de conciencia, que se caracteriza por una tremenda sensación de felicidad, intemporalidad, facilidad y optimismo. Por lo común, los que están jugando en la zona realmente piensan que van a ganar.
“En estos dos últimos años he jugado partidos en los que todo ha ido bien –confió Chris Evert Lloyd a un reportero del New York Times -. Estás jugando en la zona, por encima de tu cabeza, donde todo es como un sueño. Cuando juegas un partido así, quieres seguir jugando”.
Tenemos, pues, un caso de alegría eufórica que han experimentado los corredores, nadadores y otros atletas, pero con una diferencia: en este caso la euforia es un factor clave para el triunfo y no solo un agradable derivado de la actividad atlética. Es evidente que aquí actúa el Principio de la Maxi- Mente, cuando los jugadores alcanzan un estado mental trascendente que produce una expresión superior de sus habilidades atléticas.
Cuando se encuentran en ese estado, las ya bien aguzadas habilidades de los atletas “dan todo de sí”, manifestándose tal como ellos lo habían preparado en su cerebro mediante las sesiones de visualización y de práctica. También es muy importante que estén entrenados en el uso de una actitud pasiva, en cuanto ese estado mental les permite desentenderse pasivamente de las preocupaciones y las inferencias que podrían producirles ansiedad e impedirles la acción.
Los atletas no profesionales tienen experiencias similares. Un jugador de squash, tras haber estado jugando cuatro veces por semana durante un par de años, llegó a un nivel de habilidad en el que se podía jugar largos rallies con excelentes rivales. En sus mejores días, decía, tenía una sensación de andar flotando por las pistas.
-Casi parece como si no pudiera cometer ningún fallo-. Mi oponente me lanzaba la pelota desde ángulos muy diferentes, pero de algún modo yo estaba siempre donde tenía que estar, sabía instintivamente hacía dónde iba a ir su próximo tiro. Era casi como si alguien o algo externo me moviera, con un mínimo gasto de energía. Uno de aquellos días, cuando salí de la pista, me sentí durante una hora o quizá más, como si anduviera flotando en una nube.
En esos casos, el requisito previo para la experiencia trascendente es un nivel de preparación física y de pericia relativamente avanzado. Uno tiene que asumir el compromiso de ponerse en condiciones, y necesita también cultivar un nivel de habilidad atlética lo suficientemente alto como para hacer posible una actividad prolongada.
Otra forma muy relacionada en que puede funcionar el Principio con los deportes de raqueta es mediante otras técnicas de visualización durante el entrenamiento. Geoffrey C. Harvey, maestro profesional de tenis en el Club de Badminton y Tenis de Boston, enseña a sus alumnos a inducir la Relajación mientras aprenden a golpear la pelota. Luego visualizan un golpe ideal mediante grabaciones de video y mímica. De esta manera imprimen en su mente el concepto y la acción ideales para cada golpe.
Cabe preguntarse para qué sirve todo esto. Harvey sabe que la mente del jugador se puede utilizar mejor en el proceso de entrenamiento, y que la mente es también la peor enemiga de una buena actuación. Sus objetivos son, primero, “programar” la mente, y segundo conseguir que ésta – y específicamente el hemisferio izquierdo del cerebro, con todas sus angustias e inferencias y expectativas negativas – se haga a un lado y deje que el cuerpo haga lo suyo.
Mariana, una jugadora de fin de semana, al descubrir este tipo de técnica, descubrió que le ayudaba a mejorar notablemente su juego contra una de sus oponentes más difíciles. Mariana, que se acercaba a los cuarenta y cinco, había comprobado que con esta otra jugadora se quedaba atascada a cierta altura del juego. Típicamente, no podía ganarle más que uno o dos juegos en cada set, en el mejor de los casos. Muchas veces, la puntuación interna de los juegos era muy pareja, pero siempre Mariana se las arreglaba para perder la mayoría de ellos. Por lo común, su oponente dominaba, o sea que ella siempre se encontraba acorralada y jugando a la defensiva, intentando apenas devolver los tiros que la otra mujer le colocaba con toda precisión.
Entonces decidió empezar a valerse de una técnica de meditación y visualización muy semejante a la recomendada por Geoffrey Harvey. En la primera ocasión antes de salir al campo se estuvo unos minutos en casa practicando la Relajación con meditación. Después se imaginó como iba a ser el partido que estaba por jugar. Mentalmente, se vio avanzando y retrocediendo por la pista, anticipándose a los mejores tiros de su oponente y tomando la iniciativa ella de enviar sus propios lanzamientos fuera del alcance de su rival. Cuando finalmente llegó a las pistas, siguió meditando antes y después de cada tiro.
Los resultados fueron realmente asombrosos –comentó-. En vez de perder siempre los juegos, vi que realmente, al final del primer set, yo estaba acorralando a aquella muchacha. Íbamos a cinco fuegos iguales, era la primera vez que yo conseguía esto con ello. Finalmente ella gano ese set, pero yo me di cuenta de que nuestra forma de competir ya no sería la misma.
Es especialmente interesante que este fuera el primer intento de Mariana de usar el Principio de la Maxi-Mente en las pistas de tenis. Aunque era su primera sesión consiguió una mejoría espectacular en su juego. Durante casi todo el tiempo fue capaz de quitar de en medio a su hemisferio izquierdo con su carga de ansiedades, dudas e interrogantes, y de limitarse a dejar que su cuerpo avanzara y retrocediera como flotando, por la pista. A
veces tuvo la sensación real de saber hacia donde iría la pelota antes de que su oponente la hubiera golpeado siquiera. Claro que también hubo ocasiones en que sus técnicas de meditación le fallaron y volvió a su antiguo estilo. Pero la diferencia que había notado al meditar en la pista era tan nítida que volvía inmediatamente a la modalidad de la Maxi-Mente.
Aunque el cambio de sus hábitos se inició inmediatamente en el caso de Mariana, muchas veces se requieren días y hasta semanas, para observar un progreso significativo. En última instancia, y si nos atenemos a él, el Principio de la Maxi-Mente debe elevar perceptiblemente nuestro nivel de juego en casi cualquier deporte.
También Samuel, un buen jugador aficionado de squash, dio un gigantesco paso adelante en su juego como resultado de una técnica similar. Había llegado a dominar algunos potentes tiros bajos en diagonal y rápidos, que le permitían vencer a muchos oponentes que no eran lo bastante ligeros de pies. Cuando jugaba con otros más ágiles, y más o menos a su altura; se daba cuenta de que su juego no era lo bastante variado como para tener la seguridad de que les ganaría siempre.
Entonces Samuel se compró un libro elemental sobre las técnicas del squash. Uno de los tiros que le interesaron en el volumen era una maniobra muy difícil, un tiro de atrás, con efecto lateral. Desde la pared de atrás el jugador golpea la pelota para que dé en la esquina de la pared frontal y luego rebote, rozando, en la pared lateral, pelota imposible de contestar.
Samuel empezó por su sesión de meditación habitual para inducir la Relajación. Inmediatamente después, se leyó y estudió los diagramas y la descripción de este tiro en particular. Además se imaginó en la pista efectuándolo frente a un par de sus oponentes más recios. Mientras lo pensaba, preveía los problemas que podría tener con la ejecución de aquel tiro. De hecho, realmente ensayó mentalmente una cantidad de jugadas, cada una de las cuales terminaba con este tiro nuevo y difícil, que estaba empeñado en dominar.
Al día siguiente al llegar a la pista, continuó meditando y recordando mentalmente cómo deseaba ejecutar el tiro, de modo que, cuando tuvo la oportunidad de probarlo, estaba preparado. Le llegó un tiro difícil y bien colocado cuando estaba en el fondo de la pista. Dando impulso a su raqueta golpeó la pelota dirigiéndola hacia la pared lateral que tenía más cerca.
-Fue increíble-comentaba-. La pelota hizo exactamente lo que describen los diagramas en el libro. Golpeó exactamente en el ángulo superior de la pared frontal y luego cayó rebotando abajo en la pared lateral.
Es claro que Samuel no siempre hacía perfectamente ese tiro, que es demasiado difícil para que un aficionado de nivel intermedio lo logre siempre de manera impecable, pero desde el comienzo logró un alto porcentaje de tiros imposibles de contestar. También se creó la reputación de ser un jugador cuyos recursos había que tener en cuenta.
Sin embargo, esa forma de sacar partido del Principio de la Maxi-Mente no se limita en modo alguno a los deportes que se practican con raqueta.
Freeman McNeil, el zaguero del equipo de rugby New York Jets, decía en el Boston Globe del 10 de setiembre de 1986 que él confiaba en una práctica llamada “endodinámica”, que según dice es una especie de fusión mística de pensamiento positivo y reacciones físicas.
-Fundamentalmente, el concepto es el de la mente y el cuerpo –le dijo al periodista-. Todo lo que ves, lo correlacionas con tu cuerpo. Yo estaré funcionando con puro instinto, y mi cuerpo irá siguiendo lo que mi inconsciente vea en ese momento.
A veces, dice, cuando juega un partido, lo hace sin pensar lógica ni analíticamente en lo que está haciendo.
-Es como repasar mis archivos (mentales) y limitarme a copiarlos – dice-. Ahora es solo un sentimiento, en que ni siquiera vacilo. Simplemente lo sigo.
Experiencias como ésta son difíciles de formular con palabras. Ya sabemos la razón de esto: McNeil y otros atletas que utilizan estas técnicas en gran parte están tratando con experiencias del hemisferio cerebral derecho que, por definición, no son fáciles de expresar verbalmente. Como los jugadores de squash y de tenis que hemos considerado, lo que parece conseguir McNeil es, simplemente, “que la mente no interfiera”.
Deja que sus movimientos corporales fluyan bajo la influencia del hemisferio derecho y, cuanto más lo hace, tanto más graba en su cerebro esas pautas de acción y de pensamiento, y tanto más condicionada queda su mente para actuar con eficiencia y sin tropiezos en formas nuevas y más productivas.
Parece que es un sistema que también funciona en el béisbol. Bruce Hurst, lanzador del Boston red Sox y estrella en las Series Mundiales de 1986, ha asistido a la Sports Enhancement Associaton en Naples, Florida. Se dice que el instituto cuyo motivo es fortalecer la confianza en sí mismos de los atletas, es la fuente de buena parte del éxito de Hurst. El New York Daily News (27 octubre 1986) informaba “Te enseñan a trabajar la imaginación y a centrarte en lo que tienes que hacer –dice Hurst-. Es como lo que solía predicar John Wooden cuando decía a sus jugadores que se tendieran y se pusieran a visualizar cómo pasaba la pelota por la argolla. Y para mí, todo lo que diga John Wooden está bien”.
En todas estas situaciones, el proceso de transformación mental parece ser sustancialmente el mismo. Es decir, está operando el Principio de la Maxi-Mente. Primero, el atleta se pone en una actitud relajada y meditativa con la cual induce la Relajación, con sus rasgos fisiológicos típicos, y luego visualiza, estudia o de alguna otra manera se concentra en los cambios que quiere obtener en sus hábitos mentales o de juego.
El doctor Armand M. Nicholi, psiquiatra de la Facultad de Medicina de Harvard, empezó a trabajar con los jugadores de rugby profesionales del New England Journal of Medicine, tras ponerse en contacto conmigo para hablar de nuestros estudios sobre la Relajación, ideó “un método para preparar el equipo para las competiciones, del cual varios jugadores dicen que los han mejorado mucho”.
Específicamente, un jugador puede ensayar mentalmente una determinada jugada, y luego concentrarse con la que ejecuta con éxito en un partido. Por ejemplo, en el último partido de la temporada 1983-1986, los Patriots tenían que ganar a los Bengals de Cincinnati para conseguir el empate y quedar clasificados. A menos de dos minutos de terminar el juego, entró un zaguero suplente que hasta ese momento había estado visualizando la jugada, ¡y consiguió el ensayo del triunfo!
Un estudio realizado recientemente por el equipo del doctor Stephen M. kosslyn, sobre como se forman y se usan las imágenes mentales indicó que todos podemos tener algún tipo de imagen mental. Un pequeño porcentaje de personas alcanza un nivel extraordinario. Más del 80% de las imágenes mentales son en color, en un 40% más o menos, hay movimiento, y un 10% son imágenes que aparecen y desaparecen. Entre los usos que se les puede dar están la toma de decisiones, la comprensión de las descripciones verbales, el cambio de sentimientos, la auto motivación y el entrenamiento para llegar a la cumbre en deportes.
Tengo la impresión de que aunque casi todos tenemos la capacidad de usar técnicas basadas en la imaginación para mejorar, no la usamos tanto como podríamos. El Principio de la Maxi-Mente, especialmente tal como se aplica a la práctica del atletismo, ofrece una importante oportunidad de cultivar y afinar estas capacidades de visualización, y también de mejorar significativamente nuestro estado físico.
Vamos a ver ahora algunas formas prácticas de hacerlo, tras haber visto cómo otras personas, en diversas circunstancias sacaban partido de estas técnicas para adquirir nuevas disciplinas, disfrutar más de su actividad deportiva y mejorar su actuación, es hora de que usted mismo intente obtener tales beneficios.
Estúdiese y decida qué es lo que necesita mejorar (Primero, si padece cualquier dolencia o tiene más de 35 años, hágase un examen médico completo). Si es una persona completamente sedentaria, será mejor que mejor que empiece con un programa de ejercicios moderado. O, si ya está en un estado físico razonable puede ser que llegue a disfrutar más de su actividad deportiva. Finalmente, si practica de forma regular el tenis, la natación o algún otro deporte con ánimo competitivo tal vez le interese mejorar su rendimiento.
En todo caso, póngase un objetivo y empiece a introducir cambios provechosos en su mente y en su vida. Analice lo que se propone hacer con su guía mental máximo. Lo mismo que antes, empezaremos por inducir la Relajación en la Fase Uno del Principio de la Maxi-Mente, para luego pasar a la Fase Dos, concentrando al hemisferio izquierdo sobre la información y los conceptos claves para la organización de su disciplina, que le ayudarán a establecer nuevas vías cerebrales para sus nuevas habilidades.
FASE UNO
Paso 1: Concéntrese en una palabra o frase corta que concuerde con su