En este ámbito cabe destacar que la inmigración internacional es, para España, un fenómeno reciente. De esta forma, subraya-
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sias evangélicas deben asumir una predicación del Evangelio no aséptica e irreal, sino ser agentes sociales con contenidos éticos, aportando soluciones en el proceso de integración de los inmigrantes.
Énfasis bíblico
Desde la perspectiva vetero-testamentaria, cabe destacar que en el transcurso de la historia del pueblo de Israel, notamos cómo Dios articula preceptos y leyes en las que se consideran a los extranjeros e inmigrantes como iguales y como pertenecientes al pueblo. Esto se plasmará en una serie de derechos y obligaciones, que se llevarán a la práctica en diversos ámbitos, tales como el económico, el laboral, el religioso, etc. Esta conducta no viene determinada por la ley en sí misma, sino por la recepción de los dones de Dios y el recuerdo de su propia experiencia en Egipto (recuerdo de la liberación). De tal manera que el recuerdo de esta acción liberadora de Dios constituye el principio de no repetir las injusticias que se cometieron con el pueblo de Israel; es decir, puesto que Dios hace justicia al oprimido, los que son liberados de tal situación no deben hacer injusticia a los ”huérfanos, viudas y extranjeros”. En definitiva, se trata de hacer al inmigrante un igual económica, social, cultural y afectivamente.
Especialmente notamos esto en los profetas, quienes tuvieron una clara inclinación hacia la defensa de los derechos de los más desprotegidos, además de la aceptación y de la no acepción de personas por parte de Dios.
Para terminar, decir que, el acercarnos al texto bíblico nos ilumi- na para elaborar propuestas acordes a la dignidad del ser humano. Desde el punto de vista del Nuevo Testamento, podemos notar cómo en los escritos de Lucas (Evangelio y Hechos de los Apóstoles) éste defiende la existencia de una comunidad cristiana social y étnicamente heterogénea, en la cual convi- mos la transformación que ha sufrido España, que ha pasado de
ser un país eminentemente emisor de migración, a ser un país principalmente receptor. Las causas que generan este movimien- to migratorio las podemos encuadrar en: a) económicas, b) sociales, destacando la llamada "cultura de la inmigración” (es decir, considerar la inmigración como símbolo de progreso y dador de prestigio social) y c) políticas.
También es interesante notar el efecto conocido como ”factor de inercia”, que se da cuando los pioneros en los grupos de inmigración arrastran a familias, vecinos, amigos de su entor- no, favoreciendo así la integración de los recién llegados. En este sentido, podemos añadir que se produce una asociación y agrupamiento de los inmigrantes, por afinidades tanto étnicas como laborales.
Notamos igualmente que en los grupos de inmigración se está produciendo lo que se conoce como ”vida transnacional”, que hace referencia al hecho de que los inmigrantes siguen conecta- dos a sus países de origen, lo que provoca, en cierta medida, que conciban su existencia en dos realidades diferenciadas.
En un segundo momento se ha realizado un mayor énfasis en el ámbito legislativo, que aporta el marco de referencia legal que actualmente encontramos en España. Así, se hizo mención a los documentos legales que regulan la inmigración en España, des- tacando que las competencias en esta materia las posee el Ministerio del Interior y no el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. En este sentido, podemos concluir que la aplicación de estas leyes se ejecutan desde políticas represivas y policiales, en vez de ámbitos de integración y ayuda.
Además, debemos señalar que estos movimientos migratorios de índole económica, continuarán produciéndose en la medi- da en que continúe existiendo el enorme desequilibrio que se da entre los países ricos y los países pobres. Por esto, las igle-
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Iglesias e Integración
En cuanto a la migración, cabe destacar que el desarraigo que produce esta circunstancia se convierte en una situación de liber- tad que permite una opción religiosa distinta. Así, libertad y desa- rraigo son dos términos que son parte de una situación de crisis, y para muchas personas el encuentro con Dios se da, precisa- mente, cuando una situación de crisis los hace sensibles y abier- tos a la Palabra de Dios que los llama a reconciliarse con él.
En nuestro contexto evangélico, y puesto que afirmamos el sacerdocio universal de todos los creyentes, es muy importante considerar el papel que juegan los laicos en la vida de la Iglesia, en lo que a la migración misionera se refiere.
Por último, y para concluir esta cuestión, debemos señalar que España enfrenta hoy una ola migratoria. Para los evangélicos españoles la presencia de inmigrantes se ha constituido, precisa- mente, en una avenida de servicio misionero y también en un desafío que irrumpe el curso normal de la vida de las iglesias y presenta problemas inéditos hasta hoy.
No obstante, la migración ofrece también a las iglesias espa- ñolas la oportunidad de hacerse presente en la escena pública, ya que las políticas del gobierno, por sí solas, nunca podrán solucionar todos los problemas y tienden a ser burocráticas. La acción organizada de los evangélicos, podría dar pautas y su presencia e insistencia, podría conseguir el uso de los recursos del estado para servir a la comunidad.
Énfasis pastoral
A la luz de las Escrituras, la iglesia aparece como la comu- nidad del Reino que, bajo la autoridad de Jesucristo, por su predicación y vivencia, por lo que hace y lo que proclama, testimonia del Reino en medio de la historia humana y en especial en sus necesidades. Su misión es una extensión de la misión de Jesucristo.
vían judíos y gentiles. Esta comunidad estaba sometida a pre- siones externas (renuncia al modelo de vida vigente, a favor del estilo de vida cristiano) e internas (barreras sociales de los colectivos que forman esa comunidad), por esta razón, el evangelista se ve en la necesidad de articular su obra de forma que confirme y reafirme a sus lectores en cuanto a su decisión de aceptar al nuevo estilo de vida social y comunitaria que conlleva el cristianismo.
Asimismo, notamos dentro de la comunidad lucana una serie de conflictos que hacen referencia a conflicto de identidad y conflictos en cuanto a las prácticas, haciendo énfasis en la comi- da como vínculo de hospitalidad y proximidad.
También destacamos cómo tanto los apóstoles como la comu- nidad cristiana primitiva, asumieron el carácter heterogéneo pro- pio del mensaje cristiano.
Para concluir, diremos que la iglesia cristiana debe erigirse en una clara alternativa de relaciones humanas, comunitarias y sociales en la que todos tienen cabida, reconociendo el claro propósito de Dios que no hace acepción de personas.
Migración y Misión
La fe cristiana es una fe misionera por excelencia. Así, el men- saje cristiano es fundamentalmente un mensaje para ser transmi- tido a través de barreras culturales y lingüísticas. De esta forma, la capacidad contextual de esta fe, que consigue adaptarse a len- guas y cultural muy distintas de aquellas entre las cuales nació, resulta ser fundamental.
En otro orden, un factor importante a tomar en cuenta es que la misión cristiana en el siglo veintiuno se realizará dentro de una situación global diferente a la que la tradición eurocéntrica ha dado por sentado hasta aquí. Este proceso se conoce como ”el viraje del cristianismo hacia el sur”.
en dos campos:
• En primer lugar, consideramos a los emigrantes cristianos, no como un problema sino ”como un don para la iglesia”.
• En segundo lugar, los emigrantes que no son cristianos y vie- nen de las regiones o de los países de religión árabe, se nos ofrecen como un ”reto a la vocación misionera de la iglesia”. Así pues, debemos afirmar que la ”buena voluntad” no basta. Por esto:
1. Debemos evitar y superar el paternalismo, que reduce a los
emigrantes a sujetos subsidiados, a un pretexto para la limos- na en el sentido más vergonzante de la palabra.
2. Debemos evitar y superar el angelismo, que reduce el minis-
terio de la iglesia a mero asistencialismo (ropa y comida, a menudo recibida de terceros).
3. Debemos evitar y superar el exclusivismo, que reduce a los
emigrantes cristianos a ”eternos visitantes” en las iglesias. Por todo esto, notamos cómo el ministerio con los inmigrantes es complejo y requiere tanto formación como reflexión.
Además, es responsabilidad de toda la iglesia identificar a las personas a las que el Espíritu a otorgado dones idóneos para este ministerio: ellos deben ocupar la primera línea en la pastoral. Criterios básicos de actuación.
a) Diakonía del amor y de la acción social.
b) Martiría del anuncio del Evangelio por la palabra y el testi- monio. Aquí rechazaremos toda pastoral interesada y por eso mezquina, poco menos que empeñada en conseguir conver- siones a cambio de pan.
c) Koinonía de la comunión y el mutuo cuidado de la fe. d) Liturgia de la celebración cúltica en plena participación. Aquí hay que destacar que la vida cúltica se enriquece con la incorporación de elementos propios del culto de otros países.
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Así, no es posible concebir la identidad y la misión de la Iglesia fuera de esta dependencia del Espíritu de Cristo, salvo que sea a costa de pervertir tanto su identidad como su acción. De esta mane- ra, el riesgo mayor de pérdida de identidad y de sentido en su acción tiene que ver con el olvido de esa íntima dependencia del Espíritu.
Sobre la cuestión de la ”cultura cristiana”
No es de extrañar que en ocasiones la Iglesia intente ganar crédito y respetabilidad en medio de una sociedad, por lo demás, secularizada e indiferente al fenómeno religioso. Sin embargo, en ese empeño por lograr un espacio bajo el status quo la Iglesia puede verse tentada a dejar en la trastienda aspectos de su personalidad que pueden ser de ”escándalo” para algunos, pero que forman parte esencial de su identidad. Por este motivo, hay que hacer una llamada de atención con- tra el aburguesamiento del cristianismo resultado, a su vez, de la estatización de la Iglesia.
En otro orden de cosas, hay que recordar que la pastoral con inmigrantes debe estar impregnado con un marcado énfasis netamente personalista. Así, siendo el encuentro con Dios un encuentro y una relación de amor, ese mismo carácter impregna las relaciones, el entre con los demás hombres y en particular con los más sufrientes.
Principios de actuación
Las consecuencias terribles de la emigración no pueden ser minusvaloradas y forman parte del cuadro de necesidades que la iglesia debe atender en su pastoral: desarraigo, pérdida de iden- tidad cultural, marginación social, inseguridad, explotación, racismo, xenofobia, discriminación en diferentes ámbitos, desin- tegración de la familia,...
Apelamos aquí a la responsabilidad ilimitada, que articulamos
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Europea, por lo que se presentan oportunidades a las iglesias evangélicas de concebir a los inmigrantes como personas y no sólo como objetivos a evangelizar.
• Recordar que la misión de la iglesia tiene su razón de ser en la memoria de lo que Jesús hizo.
• La acción de la iglesia es ir donde está la gente, para integrarles y ayudarles integralmente.
• La iglesia tiene propuestas en cuanto a un nuevo modelo social, donde la convivencia y la integración son realidades posibles. En este sentido, en el momento en que las iglesias sean, verdaderamente, ejemplos de nuevas estructuras sociales, estas congregaciones estarán legitimadas para presentar este nuevo modelo de convivencia.
• Es tiempo de pasar del gesto de ”ayuda puntual” y (del espontánea) y elaborar proyectos más estructurados.
• Es necesario concienciar a las iglesias evangélicas a reclamar sus derechos en el uso de los recursos que el Estado tiene para articular la acción con los inmigrantes. Esto implica el conocer los mecanismos legales para acceder a estos recursos. • Se hace necesario llevar acabo actuaciones en la pastoral
familiar, entendiéndola como uno de los ejes vertebradores de la acción con inmigrantes. Además es igualmente necesario estructurar y definir principios de actuación para esa pastoral. • Urge hacer una llamada de atención a considerar las
diferencias entre las clases sociales. Diferencias que pueden incidir en la vida de las iglesias, lo que puede llevar a un rechazo hacia los inmigrantes.
• Se propone crear unas mesas de trabajo, un observatorio, para evaluar sistemáticamente el fenómeno de la inmigración en las iglesias.
• Se insta a facilitar a las iglesias una bibliografía básica sobre el tema de la inmigración.