XVIII La escuela franciscana
X. El aristotelismo latino
10. Herejes e infieles
Frente a esta vivencia de la fe surgen en el siglo XIII dos enemigos: los infieles y los herejes. Los infieles, que rechazan plenamente la fe, juzgan que la fe es inhumana, porque van a partir de ARISTÓTELES de que el hombre es un ser
racional. Frente a la racionabilidad se presentan los misterios de la fe. Estos misterios se presentan por ello como no racionales (por tanto inhumanos). Por eso la fe cristiana no es universal, es decir no es el hombre en cuanto hombre. De otra parte están igualmente los mongoles. En medio de Asia, en el Karakorum, hacia el año 1253-4 en la Corte del Gran Khan tuvo lugar una discusión de dos mendicantes franciscanos con mahometanos y budistas, y éstos rechazan igualmente la racionabilidad de la Fe.
Otro enemigo dentro de la Iglesia en esta ocasión son los herejes. Hereje es aquel que rechaza la coherencia de la Fe, no rechaza la Fe, sino parte de ella, con lo que supone que los misterios no forman un todo coherente. SANTO TOMÁS
pertenece a la recién fundada orden de predicadores (dominicos), la cual sólo es comprensible en función de las herejías del sur de Francia. Pero para el fundador, SANTO DOMINGO DE GUZMÁN, hay que convertir al hereje mediante el
diálogo, la discusión, es decir el razonamiento.
De estos herejes, de una parte están los armaldistas, fundados por ARNALDO DE
BRESCIA, discípulo de ABELARDO, que busca imponer una pobreza absoluta como
regla moral. Otro grupo son los valdenses, fundados por PEDRO VALDO, que
también admite una pobreza tanto individual como comunitaria; se desarrollan sobre todo en Lyon y se separan de la Iglesia. El tercer grupo son los cátaros, que rechazan absolutamente todo lo que diga referencia a la materia (el cuerpo, el matrimonio, los sacramentos, las leyes...); son puramente espirituales (como indica la palabra cátaros, que proviene de catarsis, puro). Y el cuarto grupo son los albigense, que son una mezcla de valdenses y cátaros.
11. La problemática
Ante todo esto se le plantean a SANTO TOMÁS dos problemas. Por una parte, ¿el
mensaje cristiano es para todo hombre, es un mensaje universal? ¿Cómo el hombre sin dejar ser hombre puede ser cristiano? Desde el punto de vista filosófico y teológico la cuestión se plantea así: ¿La Fe es racionalmente posible? El segundo problema, frente a los herejes, planteado es si la Fe es algo lógico. ¿La Teología (la lógica de la fe) es posible? ¿La Teología es ciencia (en el sentido de entonces de ciencia demostrativa)?
No se puede sacra a SANTO TOMÁS de este contexto. Desde ahí piensa y trabaja.
Si se le saca de este contexto se pierde el sentido de toda su doctrina. Al margen de esta problemática la Teología de SANTO TOMÁS queda desencarnada, es
pura abstracción. Por esto no hay Teología tomista en sí, sino que es una Teología encarnada.
La escolástica es adoptar la doctrina al margen de la problemática quedándose como Filosofía vacía. No se trata de rechazar a SANTO TOMÁS, es
como un faro para nosotros hoy, pues lo que ha hecho él en su época nos interpela para hacerlo nosotros hoy. SANTO TOMÁS sobre todo nos da qué pensar.
Tema clave en SANTO TOMÁS es la racionabilidad de la Fe. La racionabilidad
tiene dos sentidos. Un sentido metafísico,. que es la razón en el hombre, o el hombre en cuanto ser racional. ¿La razón pertenece a la esencia del hombre? ¿El hombre es un ser racional?
En segundo lugar un sentido lógico, es decir la ciencia, la sistemática. Se plantea si la Fe es científica, coherente. termina diciendo que el hereje es un infiel inconsciente, por ello niega la imposibilidad de la herejía (o se acepta toda la Fe o nada, no se puede aceptar una parte).
Así pues tenemos dos temas claves en SANTO TOMÁS. En primer lugar, ¿cómo es
posible la Teología?, y en segundo lugar si el hombre puede aceptar racionalmente la Fe.
¿Desde dónde va a resolver esos problemas? En primer lugar, SANTO TOMÁS es
un hombre de fe, y sabe que la fe es dinámica, que la fe sin obras está muerta, y que las obras no son sólo de voluntad (comportamientos éticos, morales), sino que son también las que realiza la inteligencia. Por ello la fe tiene que expresarse tanto en la ciencia como en la ética.
La fe en cuanto dinámica es preciso comunicarla. La fe es un don, una gracia, y el don es para darlo. Porque si se conserva se pierde. Es el problema de la evangelización de la cultura.
Ante ello se plantea la cuestión de la comunicación a los musulmanes. Hay que comunicar la fe, pero ¿a quién? A los que nos rodean, al Islam. Esto le plantea el problema de la comunicación, porque la comunicación de la fe no es más que un caso particular de la comunicación entre los hombres. Mientras no se resuelva cómo nos entendemos los hombres no puedo entender la comunicación entre Dios y el hombre.
El hombre es un ser racional (ARISTÓTELES); la comunicación de la fe ha de ser
por ello racional. Pero ¿la fe es racional? La racionabilidad en sí pertenece a la Filosofía, y la Fe pertenece a la Revelación. ¿Qué relación existe entre la Filosofía y la Revelación? La comunicación es la unión común, la unión entre dos o más sujetos, si no hay algo común entre dos o más sujetos no se puede comunicar; por esto la comunicación presupone una con-vivencia, una comunión. Donde no hay una con-vivencia, una comunión no puede haber comunicación. El problema reside en saber dónde reside ese elemnto común entre Dios y el hombre, entre la Revelación y la Filosofía.
En realidad lo que subyace en toda esta problemática es el tema de los universales: Dios y el hombre ¿qué hay de común? En el nominalismo se dirá que no hay nada común, en el realismo en cambio sí pero habrá que mostrar qué hay de común. Es el tema de los universales aplicado a la relación entre Dios y el hombre.
¿Cuál es su vivencia? Fue formado por SAN ALBERTO MAGNO en el pensamiento de
ARISTÓTELES (es un gran científico que le conoce a maravilla). SANTO TOMÁS vive y
estudia con él. SANTO TOMÁS se instala de lleno en la reflexión sobre la naturaleza.
Hace su pensamiento en y desde la naturaleza, y la naturaleza tratada a la luz del pensamiento de ARISTÓTELES. Y desde ARISTÓTELES la naturaleza no es más que
phýsis, lo que está naciendo, brotando, o en términos metafísicos la sustancia. Por esto la primera consecuencia es que la naturaleza como los seres son ante todo sustancias (que tienen ser en sí, que tienen valor en sí, que se explican en y desde sí mismos). Por ello se tiene la autonomía de la naturaleza (que se expresa a través de las leyes físicas, en segundo lugar la autonomía de la razón (que tiene sus leyes propias) y en tercer lugar la autonomía de la conciencia (que se expresa en las leyes morales o éticas). Por eso hay Ciencia natural, Lógica natural y Ética natural.
Los seres de este mundo son seres en sí, lo que se opone radicalmente a la corriente tradicional en donde los seres eran criaturas (signos, que hacen referencia al Creador); por eso para SAN AGUSTÍN por ejemplo hay ley divina, no
ley natural (sí hay ley natural como explicitación de la ley divina), no hay leyes lógicas...; todo es ley eterna. Todas las cosas hacen referencia a Dios. Ahora en
SANTO TOMÁS no es así, al menos de forma inmediata. Dios es causa última o
lejana, pero no causa próxima.
Es pues la vivencia de la phýsis, es decir, la misma vivencia de los griegos. En segundo lugar, el hombre es un ser en el mundo. Un ser más de la naturaleza. Es el ser más perfecto de la naturaleza, pero ser de la naturaleza. Así pues tenemos dos tipos de antropologías; para la antropología tradicoonal
(SAN AGUSTÍN), el hombre es imagen de Dios, es como un dios creado, sólo se
conoce cuando conoce a Dios; pero para SANTO TOMÁS es un ser de la naturaleza,
hay que estudiarlo desde abajo, no desde arriba.
Si el hombre es un ser más de la naturaleza, esto quiere decir que el hombre es un ser en el mundo; pero el hombre es un ser consciente. Tiene conciencia, lo que le diferencia de los otros seres como los minerales y las plantas. Esta conciencia de ser en el mundo se expresa a través del verbo esse. Es la palabra clave de SANTO TOMÁS.
12. El esse
SANTO TOMÁS dice prima in intellectum captit ens (lo primero que se conoce es el
ente, ens), y primum notum est esse (lo primero que se conoce es el esse). Es lo
que ARISTÓTELES había nombrado con la palabra ousía, pero que SANTO TOMÁS coge
en el sentido de esse.
¿Qué entiende por esse? Esse es el infinitivo del verbo ser. En cuanto infinitivo es un estar siendo, es acto o actuidad, lo que está obrando. Por consiguiente, la reflexión más radical del hombre es que el hombre está siendo. Y esto no sólo es propio del hombre sino que es de todos los seres, la naturaleza es nascor, lo que está naciendo. En el hombre la vida (vita viventibus est esse).
En el pensar pues primum notum est esse. Y esse es por ello actus essendum, actuidad.
Esta vivencia, esta dínamis por consiguiente que lo está viendo en todo, lo va a elevar a nivel reflexivo. Y esa reflexión ha dado origen a la Metafísica (que es elevar a nivel conceptual o reflexivo esa vivencia del esse).
Lo que hace la Metafísica es explicitar esa vivencia de esse, en el sentido etimológico de explicitar, ex plicar, que es des-plegar, abrir. Esta explicitación a través de las llamadas propiedades transcendentaes del ser (esse). estas propiedades no son algo diferente del ser, sino que son explicitaciones sin más, aperturas, desvelaciones, mostraciones del esse.
Estas propiedades son el unum (la unidad), el verum (la verdad) y el bonum (el bien). El unum y el esse son idénticos, y el verum y el esse, y el bonum y el esse. No son más uno que el otro. Esto en cambio no es así en DUNS SCOTO.
¿Qué es el unum? Es lo mismo que la identidad, o la coherencia de un ser consigo mismo. Es el unum óntico, es decir todo lo que es no puede ser contradictorio, lo que es es idéntico a sí mismo. Este unum se expresa a través del principio de identidad. Omne ens est ens (todo ente es ente). Lo mismo que el principio de no contradicción, que nos dice que es imposible que a la vez el ser sea y no sea.
Por consiguiente hay dos formulaciones de los primeros principios, una formulación ontológica (todo ser es) y otra formulación lógica. El unum es como una actividad unitiva, que el esse une. Es el uno unificante.
En segundo lugar está el verum. El esse posee un dinamismo, una energía que hace que se manifieste, que todo ser en cuanto ser se manifieste, que tenga una consistencia, que se afirme. El esse es entonces exsistere, un salir de sí mismo; lo que los griegos llamaban alétheia, de a-latus, lo no oculto, la revelación. esto es lo que se llama verdad óntica.
Es lo mismo que el botón de una flor que se abre en flor, así cada ser se abre. Esa es su verdad. Y se expresa a través del principio de razón suficiente, que dice que todo lo que vemos en un ser (accidentes, propiedades) son propiedades del esse. Por consiguiente, lo que nosotros vemos es la manifestación, palabras del esse. Todo ser tiene razón suficiente de sí, o todo lo que existe contingentemente tiene una causa. Es palabra de, signo de, expresión de... La verdad es esa fuerza interna que hace decir al ser que está ahí.
La tercera expresión es el bonum. El esse es perfección, plenitud, y todo lo que es plenitud o perfección se da, según el principio bonum est diffusivum sui (el bien se difunde). Por eso sólo se da lo que es algo o tiene algo que dar. Todo dar es signo de perfección. Y todo ser se da, se nos entrega. Por esto da origen al llamado principio de finalidad (todo el que obra, obra por un fin). es el bien óntico. Todo ser es un bien, es decir que tienen cierta perfección.
A partir de estas tres propiedades SANTO TOMÁS saca los primeros principios:
identidad, causalidad, finalidad..., para la Metafísica.
Pero esta vivencia del esse es sentida o experimentada por el hombre de una forma sumamente determinada, la sentimos como algo limitado. De hecho yo no tengo la vivencia del esse en cuanto esse, sino de un esse limitado, tengo una vivencia de ente (que es lo que tiene esse, lo que participa del esse, o es el esse limitado). Ente es id quod competit esse (aquello a lo que le corresponde esse).
Otra experiencia que tenemos es que la experimentamos como tendencia a más, nos deja insatisfechos, como en inquietud (no quietud). En el hombre hay una tendencia a ser más, a ser más esse, querríamos ser esse sin límites. Pero nos encontramos con el tiempo, el espacio, las otras limitaciones. Así pues mi experiencia del esse es limitada.
Por ello se pregunta por esas limitaciones. ¿Qué es lo que limita el esse? ¿Qué hace que el esse sea ente, que yo tenga espacio, tiempo, limitaciones, que sea esse? El esse se vive de forma limitada. tenemos conciencia de no ser el esse, sino ente, cambiante. Ente es el que tiene esse. Yo tengo vida, no soy vida, tengo conciencia de que mi vida es limitada. Vivimos limitados.
¿Qué es eso que limita el esse? ¿Qué es lo que nos individualiza, nos separa? No es el esse porque en eso coincidimos todos. Tiene que ser algo diferente; los entes constan de dos partes: En primer lugar, lo que es, que podemos llamar con el nombre de esencia. Esto es lo que diferencia, distingue, define a unos seres de otros dentro de la misma especie (el hombre respecto al animal, por ejemplo). Y en segundo lugar, el esse, el estar siendo. Por eso tienen de común el esse los entes, y se diferencian por su esencia.
Por esto entre esencia y esse hay una diferencia real, una distinción real. pero ¿cómo está presente en nosotros el esse? El esse sin más, es absoluto, no tienen limites, es un infinitivo. El esse está presente en cierto modo en todos los seres. Y dice en De veritate (22, a. 2, ad 1m): omnia cognoscentia cognoscunt Deum
simplicite in quodlibet cognitum.
Esse sin más no es más que Dios. Dios es el esse sin límite alguno. Por eso en Dios, el esse y la esencia se identifican. es la perfección absoluta. Pero cada ser, cada ente, participa, conoce en cierto modo implícitamente a Dios, cuando conocemos a alguien conocemos a Dios.
En consecuencia, las pruebas o vías lógicas para demostrar la existencia de Dios, la existencia del esse absoluto (no lo llama acto puro) no residen su valor en el rigor formal o lógico de las mismas. Por ello la rectitud de esas vías no radica en la demostrabilidad lógica sino que son explicitación de esta vivencia de nuestra realidad del esse. Son mostración, explicitación de este conocimiento implícito, las vías. Pasar de lo implícito a lo explícito. SANTO TOMÁS no demuestra
sino que muestra a Dios (en la línea tradicional vista hasta ahora). En esto se parece totalmente a SAN AGUSTÍN.