Discurso y política
1.1 Líneas de estudio del discurso: el análisis del discurso y la argumentación
La discusión sobre el análisis del discurso ha conducido a múltiples perspectivas teórico- metodológicas. La finalidad en este capítulo no es hacer un seguimiento detallado sobre el curso que han seguido estas discusiones, sino más bien abordar aquellas problemáticas que se consideren pertinentes y que ayuden a conseguir el objetivo de la presente investigación. El punto de partida es el planteamiento que hace Patrick Charaudeau sobre el análisis del discurso, según el cual, “no cuenta con un acto fundador” (2002: 41), en cambio lo que se tiene son desarrollos diversos con un fin en común: el discurso. Y es precisamente a partir de esta multiplicidad de desarrollos que el análisis del discurso ha adquirido una gran cantidad de perspectivas y objetivos que en ocasiones difieren de manera considerable entre ellos.
La noción de discurso que se empleará para el presente trabajo, asume al discurso como algo más que su acepción lingüística (es decir, como un conjunto de oraciones que tiene la intención de describir una realidad), más bien desde una perspectiva en donde es visto como una
acción social, la cual crea algo en el momento mismo en el que se está hablando. Esta forma de conceptualizar al discurso implica consideraciones tanto teóricas como metodológicas importantes que necesitan ser tomadas en consideración. Como la de que se trata de una organización transfrástica regida por normas (Charaudeau, 2008:189), siempre en contexto (Van Dijk, 2000: 47) por lo que resulta una acción interactiva que se ve reflejada, además, como práctica social (Foucault, 1999: 13).
Así, al concebir al discurso como una práctica social creadora de sentido implica una gran cantidad de variables que requieren de un tipo especial de estudio, el de la transdisciplinariedad. Lo anterior se fundamenta en la necesidad de un estudio que permita abordar al discurso desde sus diversos niveles (cognitivo, semántico, pragmático, sintáctico, etc.), tarea que no es posible llevar a cabo con el estudio que puede ofrecer una sola disciplina, pues se trataría de un análisis muy limitado e insuficiente . Para cumplir con estos objetivos, partiremos de la idea de 1
complejidad desarrollada por Edgar Morín, la cual muestra la necesidad de una unidad en la ciencia, de una scienza nuova que no destruya a las ciencias clásicas sino que las integre con la intención de poder acercarse a la multidimensionalidad de la realidad. Y para ello se transforma en necesario el pensamiento mediante “la constelación y solidaridad de conceptos” (105). Y es precisamente esa idea la que regirá la presente investigación, dado que estará circunscrita en un ámbito transdisciplinario, entendido como el intercambio libre entre distintas disciplinas que además de tener un fin en común, comparten el contenido y el contexto gracias a la eliminación de las fronteras identitarias de las disciplinas, siempre y cuando se conserve la excelencia y la relevancia en los objetivos de cada una de las disciplinas que intervienen (Pardo 37).
Retomando el tema de la evolución histórica que el estudio del discurso ha tenido a partir del siglo XX y al no contar con un acto fundador como anteriormente se mencionó, existen muchos y variados puntos de partida. No obstante, existen ciertos consensos entre los estudiosos del tema que han de servir como presupuestos de los que hay que partir (no sin antes advertir que sólo se trata de algunos hechos relevantes que han contribuido con el desarrollo del análisis del discurso y no un recuento necesariamente histórico cronológico).
Postura desarrollada por Julieta Haidar quien tras años de investigación y aportaciones al análisis del discurso en
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La considerable aportación emanada del trabajo de Ferdinand de Saussure que permitió observar al lenguaje de manera formal y estructural, lo que posibilitó su estudio de manera científica y distinta a lo que anteriormente hacía la filología. Así, desde el estructuralismo 2lingüístico y la aportación del Saussure el discurso es cualquier secuencia lingüística constituida por más de una oración . 3
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El desarrollo que experimenta la filosofía analítica durante la primera mitad del siglo XX gracias a trabajos como el de Frege, Russell, Moore y Wittgenstein, lo que permitió la focalización del estudio del lenguaje ordinario y no sólo el lógico formal. Gracias a dichos trabajos, nuevamente se retoma el formalismo como principio general de la lógica, solo que a diferencia del formalismo entendido por la lógica tradicional (como el último grado alcanzado por el proceso de abstracción), a partir de los trabajo de Frege, Russell Moore, Wittgenstein y posteriores, el formalismo es algo construido y sólo ulteriormente interpretado a la luz de las relaciones lógicas del lenguaje ordinario, lo cual dio paso al giro lingüístico que tanto impulsó los estudios del lenguaje y sobre todo del discurso.-
La acuñación del término “Análisis del discurso” por Zellig S. Harris en 1952 gracias a un artículo que publica en la Revista Language. Harris, fue de los primeros que extendió los procedimientos utilizados para el análisis de las unidades de la lengua a enunciados que van más allá del marco de la oración. Este lingüista estadounidense se refería a una técnica que posibilitara ver los elementos lingüísticos existentes en un texto y ver la frecuencia de suSaussure asumió una actitud cientíCica que en esa época era la que había propuesto Darwin: "cada tesis aún la más
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acreditada debe ser revista como hipótesis y cada hipótesis como una posible tesis”. En su libro "Mémoire sur les voyelles", Saussure demostró claramente la solidez cientíCica de sus análisis.
No obstante, desde una perspectiva saussureana una lingüística del discurso es imposible porque una sucesión de
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oraciones está gobernada únicamente por los caprichos del hablante y no presenta ninguna regularidad estructural susceptible de analizarse por una teoría general.
ocurrencia en un texto. El discurso puede ser entendido, desde esta visión, como un conjunto de reglas para los encadenamientos de las sucesiones de oraciones que componen un enunciado. El discurso designaría todo enunciado superior a la frase, considerado desde el punto de vista de las reglas de encadenamiento de una serie de frases
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La contribución que ofrece la teoría de la enunciación de Émile Benveniste , que además de 4remitirnos a la idea de diálogo al plantear las dos figuras constituyentes del acto comunicativo (locutor y alocutario ), permite enfocarse en los distintos niveles de análisis del discurso. Las 5
aportaciones del lingüista se originan a partir de la separación que hace entre dos lingüísticas, una encargada de estudiar la lengua como sistema de signos y aquella que estudia la lengua como instrumento de comunicación. Con dicha división logra dar pauta a la humanización del análisis estructural, al evidenciar que el protagonista de la enunciación es un individuo concreto que echa a andar la lengua mediante un acto individual de utilización. En consonancia en la enunciación la lengua se manifiesta como una instancia de discurso que emana de un locutor. Aunado a ello, la enunciación lleva implícita la alteridad, por esa razón su dominio específico es el diálogo. Incluso Benveniste advierte que algunas de las características variables de la enunciación dependen del deseo de todo sujeto hablante de implicar o influir sobre el interlocutor, de allí que se puedan explicar así las diversas intenciones comunicativas.
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Los aportes de la Escuela Francesa de Análisis del Discurso que inicia alrededor de 1968 como consecuencia de la coyuntura político-social existente en aquel país. Así y bajo el cobijoquien la deCine como ”…la apropiación del aparato formal de la lengua por parte del locutor mediante a)indicios 4
especíCicos y b) procedimientos accesorios…” (1979, Pág.:84).
tal y como Benveniste lo explica “en cuanto se declara el locutor y asume la lengua, implanta al otro delante de él, 5
cualquiera que sea el grado de presencia que atribuya a este otro. Toda enunciación es, explícita o implícita, una alocución, postula un alocutario” (1979, 85).
del estructuralismo, la lingüística, el marxismo y el psicoanálisis pudieron confluir en la reflexión sobre los textos y la historia. Y aunque dicha escuela estaba basada en los conceptos y los métodos de la lingüística, prestó una atención especial a textos producidos en el marco de instituciones que constriñen fuertemente la enunciación. Prueba de ello son los trabajos de Michael Foucault, en donde se presta atención tanto al carácter discursivo de la sociedad como en las condiciones que desde el discurso se ejercen sobre la misma (es decir, la relación entre discurso y poder).
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La importancia de los trabajos que se enfocan en los actos de habla desarrollados tanto por Austin como por Searle. Así la teoría enunciada por Austin y desarrollada por Searle se enfoca en los diversos actos que se realizan al momento de emitirse algo, por ejemplo un discurso. Dicho actos (proposicionales, ilocucionarios y perlocucionarios) se tratan de acciones de diferente naturaleza, a pesar de que su realización sea simultánea.Y aunque puede ocurrir que no se encuentre uno de los tres actos en una emisión (ya que se puede hablar sin decir nada) lo más usual, señala Searle, es reconocer a los tres actos por lo que se convierte en necesario abstraer cada uno de ellos y analizarlos por separado a fin de comprender mejor lo emitido.-
La envergadura de los estudios transdisciplinarios que surgen a partir de la década de losochenta, e incluso un poco antes cuando algunos investigadores empezaron a observar que la separación entre las disciplinas se tornaba algo artificial . Lo que los investigadores entonces 6
empezaron a hacer fue realizar estudios en donde se incluyeran análisis de diferentes áreas con la finalidad de poder observar al mismo fenómeno desde diversas perspectivas. De ahí que no
El mismo Chomsky en un ensayo “El lenguaje y el entendimiento” de 1968 observa que mientras que en el siglo XIX e
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inicios del siglo XX la separación entre disciplinas era tan importante que se consideraba una cuestión de honor el que cada ciencia demostrara su absoluta independencia en relación con las demás con el paso del tiempo esta seriación era cada vez más ilusorio, e incluso advierte que dicha separación se encontraba cercana a su Cin.
es extraño que en esta década surja el Análisis Crítico del Discurso (en adelante ACD) desarrollado por Teun A. Van Dijk, Wodak y Kess, entre otros, centrado en diversas perspectivas teóricas que van desde las aportaciones neomarxistas, la sociolingüística inglesa, la escuela de Chicago, el análisis del discurso francés hasta el pensamiento de Gramsci.
El ACD surge a principios de los años noventa tras un pequeño simposium celebrado en Amsterdam en donde lingüistas, historiadores y pedagogos importantes como Teun Van Dijk, Norman Fairclough, Gunther Kress, Teo van Leeuwen y Ruth Wodak discutieron acerca de teorías y métodos del análisis del discurso. A pesar de que no se tiene certeza de cuándo aparece por primera vez el término ACD, sí se ha llegado al consenso de que es el paradigma resultante del Simposium de la Universidad de Amsterdam en enero de 1991. El ACD ha desarrollado el estudio del lenguaje como una forma de práctica social con el objetivo de enfrentar los cambios en la vida social ya que ofrece una contribución significativa de los lingüistas al debate en asuntos como “…el racismo, el sexismo, el control y manipulación institucional, la violencia, los cambios en la identidad nacional y personal, y la exclusión social…” (Magalhães 17).
Además de los supuestos teóricos del Análisis del Discurso, del ACD y de la transdisciplinariedad, son necesarios dos conceptos más, a fin de poder enmarcar el objetivo de este estudio. El primero de ellos es la argumentación y el segundo la importancia de la situación comunicativa.
Por un lado, el estudio de la argumentación cuenta con una larga tradición desde la época clásica como constan los trabajos de la retórica griega, concebida como el arte de la persuasión mediante el logos como se observa en trabajos como la Retórica de Aristóteles, la Retórica a Alejandro de Anaxímenes, De invenciones, De optimo genere oratorum, Orador de Cornificio, o
La Instituto Oratoria de Quintiliano entre muchos más fructíferos e irrepetibles tratados en donde la elocuencia se consideraba esencial. Este inmenso prestigio continuó durante la Edad Media y el Renacimiento, lo que provocó un gran interés en su estudio. Pero para la Edad Moderna ello cambió y por tanto se vio marginada e incluso reducida en los planes de estudio (7). Al mismo tiempo se consolidó la matematización de la lógica mediante el trabajo de Frege, con lo cual la lógica se transformó en un apartado más de las matemáticas y con ello se convirtió en una disciplina formal.
Aunque el objetivo de este apartado es mostrar una visión lo más amplia posible de aquellos conceptos tomados desde la ciencias del lenguaje y de la política (no hay que olvidar que este trabajo se inscribe dentro de la transdisciplina), no se pretende dar cuenta de todo lo que ocurre en los desarrollos que se producen velozmente en el campo de la argumentación, sino simplemente mencionar los más significativos para nuestro objeto de estudio, principalmente aquellos que se aproximen a los objetivos de este estudio, por lo que muchos otros han quedado fuera ya que es poco plausible agotar todos los desarrollos que se producen en las diversas 7
tendencias. No obstante, de acuerdo a lo señalado por Plantin (1998), los trabajos más recientes sobre argumentación se han multiplicado en base a modelos independientes que buscan enfocarse en ciertas características de ella. Así, por ejemplo, si se considera a la argumentación como una lógica de contenido, resaltan trabajos de la lógica sustancial como los que ofrece Toulmin (1958); de la lógica no formal con trabajos de Blair y Johnson (1980); de la lógica natural con las obras de Grize (1982) o de la teoría cognitiva con los de Vignaux (1988). En cambio, si se considera a la argumentación como una pragmática lingüística entonces contamos
Tales como los de Kopperschmidt, Poutine u Oleron por citar sólo algunos de los más relevantes.
con los trabajos de la pragmática integral como se puede observar en los estudios de Anscombre y Ducrot (1983) o la pragmadialéctica desarrollada en la Escuela de Ámsterdam en trabajos como los de Van Eemeren y Grootendorst (1992). Otro rubro más es considerarla como un análisis enunciativo de la argumentación como se pude observar en los trabajos de Vion (1992), Bouacha y Portine (1981). De igual manera, la orientación dialéctica de la argumentación que se puede apreciar en la obra de Humblin.
Como se puede observar, existen una gran cantidad de enfoques desde los cuales se puede abordar la argumentación, y en cada uno de ellos los objetivos son diversos. Así, por ejemplo, Perelman y Olbrechts-Tyteca (1958), quienes se propusieron rehabilitar la teoría de la argumentación retomando la tradición aristotélica, consideran a la argumentación como una serie de procedimientos: el de los acuerdos que comparten el orador y el auditorio; el de la selección de las premisas; y el de la presentación de las premisas. Además, advierten que se trata de una noción autónoma y opuesta a la demostración, ya que ésta se trata de un campo discursivo en el cual uno habla sin demostrar, moverse o conmoverse; en cambio, en la argumentación al tener que conseguir y mantener un consenso sobre lo real, es necesario apoyar los argumentos en estrategias retóricas.
Otro punto de vista es el desarrollado por Ducrot y Anscombre, quienes al integrar la semántica a la actividad pragmática que constituye la enunciación, consideran la argumentación como intralingüística en la medida en que dirigen los encadenamientos lingüísticos previsibles, así como los principios utilizados para ponerlos en acción. Se trata pues de una visión del discurso que busca mediante la presentación de un enunciado el hacer admitir otro enunciado y para ello es necesario el estudio de los conectores argumentativos.
Desde la perspectiva de la pragmadialéctica la argumentación es vista como un proceso interaccional que busca dirimir la diferencia de opiniones dentro de una discusión crítica y para ello hace uso de esquemas argumentativos que ayuden a convencer al “otro de nuestro punto de vista”.
Otra manera de entender la argumentación es la que ofrece la lógica natural creada por Grize y la escuela de Neuchâtel. Grize, al igual que Perelman y Olbrechts-Tyteca, comprende la argumentación cotidiana como un discurso producido en la lógica natural a diferencia de los sistemas formales. En dicha lógica lejos de elaborar sistemas que comprenden todas las circunstancias posibles en todos los mundos posibles o de disponer de procedimientos aplicables automáticamente en todos los casos, está centrada en la actuación de un sujeto que utiliza diversos procedimientos en su representación discursiva concreta. De allí que la argumentación sea considerada como una macro-operación dada en el discurso que realiza una función esquematizante, es decir, “una representación elaborada en lenguaje natural por un sujeto A, con el propósito de volverla aceptable y verosímil par aun sujeto B en una situación S” (Grize, 12). En cambio, para Charaudeau, la argumentación es un modo de “organización del discurso”, es decir, una actitud mental que busca “describir el porqué y el cómo de los fenómenos del mundo” (2009: 279) mediante operaciones lingüísticas . Además de ello, la 8
argumentación se opone a otros dos modos de organización, la descripción y la narración , los 9 10
cuales a su vez utilizan sus propios aparatos de ordenamiento de las operaciones lingüísticas.
A través de las siguientes actividades cognitivas: problematizar, tomar posición, elucidar y probar (278).
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Presenta las propiedades de los seres del mundo mediante diversos procesos de caliCicación (279).
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Describe las acciones que llevan a cabo o sufren los seres que se han descrito anteriormente (279).
Sin importar la definición y objetivos de la argumentación que se adopten, un punto en común que tienen la mayoría de los estudios actuales de la argumentación es considerar que la argumentación no puede ser catalogada como buena o mala en sí misma, o que algún razonamiento es justo o falso en sí, para que ello sea posible, es decir, para que puedan ser juzgados, necesitan ser enmarcados en un contexto comunicacional. Así por ejemplo, si el contexto comunicacional implica una explicación, entonces la argumentación podrá ser juzgada de clara, poco clara o nada clara. En cambio, si el contexto implica una demostración entonces la argumentación podrá ser juzgada por su grado de validez. Pero si el contexto es persuasivo, la argumentación podrá ser eficaz o no serlo. Por tanto, la argumentación en sí misma se trata de una noción genérica que para ser definida es necesario considerar la situación comunicativa en la que está inmersa, de ahí que teóricos como Charaudeau, Plantin, Gilbert o los integrantes de la 11
Escuela de Ámsterdam, hablen de argumentación explicativa, demostrativa o persuasiva. Es por ello que para la presente investigación este punto es importante, dado que se implica una emisión que se ubica en un contexto de persuasión. Recordemos que se trata de un subtipo de discurso político que debe ser juzgado únicamente por su eficacia, y no por su validez o claridad.
Como se puede observar, la proliferación de estudios centrados en la argumentación es bastante extensa, razón por la cual es necesario decidir desde qué postura se llevará a cabo el