La raíz subterránea y profunda de mi posición es este amor, de alguna manera irra- cional, por la realidad; al expresarme a través del cine, nunca abandono la realidad, siem- pre estoy en el medio de las cosas, de los hombres, de lo que más me interesa en la vida, es decir, la vida misma.
En una época en la que la crisis de las ideologías lo obliga a enfrentarse a sus propias obsesiones, parece casi que Pasolini necesite agarrarse a la realidad y ex- presar sus fantasmas de forma directa y concreta, que no mediada y simbólica a través de la poesía o la prosa. Como mucho, le sirve para poner entre sí mismo y la urgencia de la autobiografia la distancia y el filtro del mito —Edipo re (Edipo, el
3. P. CASTALDINI: “Razionalità e
metafora” en E. MAGRELLI(ED.): Con
Pier Paolo Pasolini, Roma, Bulzoni,
1977, págs. 78-79.
Aproximaciones al
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l t i m o P a s o l i n ihijo de la fortuna, 1967) y Medea (1969)—.Tan solo así consigue dominar “la única
producción imaginaria posible” que “tiene cada vez menos relación con la realidad y más con el sueño”4, si bien nunca se trata de sueños consoladores.
El autoanálisis descarnado de Edipo re, el simbolismo extremo de Porcile (1969) y Teorema (1968), la proyección en Medea de su sentimiento de derrota como in- telectual; en suma, todas las películas de la segunda mitad de los 60 revelan el ca- rácter cada vez más pesimista de la reflexión de Pasolini hasta que, casi por una re- velación5, le aparece una alternativa:
Iba en avión, estaba rodando Medea. De repente se me ocurrió hacer una película sobre un mundo tan popular como ese otro, pero no barbárico y trágico, sino vivaz, eu- fórico, todo empapado por la alegría de vivir, de hacer el amor. En seguida pensé en Boccaccio.
En definitiva, estaba claro que con Medea había llegado al fondo de una búsqueda empezada con Teorema y desarrollada con Porcile, pero las raíces alegóricas y morales ya estaban presentes en mi Edipo re y en Uccellacci e Uccellini.
¿Y qué se hace cuando se llega al fondo? Se remonta y se vuelve a empezar si se tie- ne la fuerza para hacerlo. […] Algunas veces me pregunto (sin la más mínima angustia) si por casualidad esta trilogía6a la que estoy a punto de entregarme en cuerpo y alma (como un desterrado que vive en un maravilloso país extranjero) no es una forma de desentendimiento político, de “qualunquismo”. Pero sobre todo sé, dentro de mí, que mis
4. G. P. BRUNETTA: Storia del cine-
ma italiano (vol. II), Roma, Editori
Riuniti, 1982, pág. 660.
5. Curiosamente, Pasolini acaba de escribir el guión sobre San Pablo y está rodando Medea “camino a Alepo”.
6. La Trilogía de la Vida.
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últimas obras son políticas justamente porque no quieren serlo. ¿Es que no puedo negar- me a esta obligación al menos una vez? La existencia lo contiene todo y yo finalmente he entendido que puedo expresarla sin descifrarla. La interrupción de sentido no solo es más honesta sino que también es más total que el sentido mismo. ¡Ay! He aquí que una vez más busco justificaciones!7.
Sea como fuere, hasta primeros de 1974, Pasolini consigue aparentemente en- contrar salida a su pesimismo, “fuera” de este tiempo y de este espacio. Apenas a tiempo para terminar de rodar Il fiore delle mille e una notte (Las mil y una noches, 1973-74).
Pero la urgencia del presente, la necesidad visceral de investigar el sentido últi- mo de las cosas, de ser testigo de su tiempo lo arrastran, esta vez literalmente, ha- cia el martirio.
En año y medio Pasolini vuelve a colaborar con continuidad en la prensa8, re-
escribe sus poemas juveniles (La nuova gioventù), rueda Salò. Y, para que no haya dudas acerca del cierre definitivo del breve paréntesis vitalista, abjura de la Trilogía
de la Vida:
I
[…] Yo “abjuro de la Trilogía de la Vida”, si bien no puedo dejar de lamentarlo. No puedo sin embargo negar la sinceridad y la necesidad en la representación del cuerpo, con su símbolo culminante, “el sexo”. Tal sinceridad y tal necesidad tienen diversas justifi- caciones históricas e ideológicas. Ante todo, se insertan en aquella lucha por la democra- tización del “derecho de expresarse” y por la liberación sexual, que eran dos momentos
7. (L. BETTI YM. GULINUCCI EDS.) P. P. PA-
SOLINI: Le regole di un’illusione. I
film, il cinema, Roma, Associazione
“Fondo Pier Paolo Pasolini”, 1991, pág. 247.
8. Estas colaboraciones con el diario
Il Corriere della Sera y el semanal Il Mon- do se publicaron respectivamente bajo
el título Scritti corsari y Lettere lute-
rane (P. P. PASOLINI: Escritos corsarios,
Barcelona, Planeta, 1983 y P. P. PA-
SOLINI: Car tas luteranas, Madrid,
Trotta, 1997).
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Il fiore delle mille e una notte (Las mil y una noches, 1974)
fundamentales de la tensión progresista en los 50 y 60. En segundo lugar, en la primera fase de la crisis cultural y antropológica, iniciada a finales de los 60, comenzaba a triun- far la irrealidad de la subcultura de los “mass media” y, por lo tanto, de la comunicación de masas, cuyo último baluarte de realidad parecían ser los cuerpos “inocentes” con la vital violencia de sus órganos sexuales: en fin, la representación de Eros, visto desde un ángulo humano, apenas superado por la Historia, pero todavía físicamente presente (en Nápoles y en Medio Oriente), era algo que me fascinaba personalmente como autor y como hombre. Ahora todo se ha destruido.
PRIMERO. La lucha progresista por la democratización expresiva y por la liberación se- xual ha sido brutalmente superada por la decisión del poder consumista de conceder una amplia y, a la vez, falsa tolerancia.
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SEGUNDO. También la realidad de los cuerpos inocentes ha sido violada, manipulada, manoseada por el poder consumista; así tal violencia contra los cuerpos se ha convertido en el hecho más macroscópico de la nueva época humana.
TERCERO. La vida sexual privada (como la mía) ha sufrido el trauma de la falta de to- lerancia y de la degradación corpórea; es decir, de aquella fantasía sexual, que era dolor y alegría y que ahora se ha convertido en suicida desilusión.
II
[…] Se me objetará… “tú, la verdad, no representabas en la Trilogía cuerpos y órga- nos sexuales contemporáneos, sino más bien aquellos del pasado”.
Sí, es cierto: por algunos años me ha sido imposible eludirlo. El presente degenerante era compensado por la objetiva supervivencia del pasado; en consecuencia, por la posibili- dad de recordarlo. Pero hoy, la degeneración de cuerpos y sexos ha asumido un valor retro- activo. […] La sacudida del presente implica también la sacudida del pasado. […] Y ahora, estos críticos tienen el aire de estar satisfechos, pues, encuentran que la sociedad italiana sin duda ha mejorado, porque se ha convertido en más democrática, más tolerante, más moderna, etc. […] No se dan cuenta de que la televisión y la enseñanza obligatoria han degradado a todos los jóvenes, conviertiéndolos en acomplejados racistas burgueses de se- gunda fila. […] ¿A qué me conduce abjurar de la Trilogía? Me conduce a la adaptación. […] Maniobro para reestructurar mi vida. Estoy olvidando cómo eran antes las cosas. Los rostros amados de ayer empiezan a amarillear. Me debato —cada vez con menos alterna- tivas— en el presente. Readapto mi compromiso a una mayor claridad (¿Salò?)9.
La Abjuración merecería ser citada entera, por representar la summa del pensa- miento del último Pasolini. En ella, el autor vuelve a tocar todos los temas que han
9. P. P. PASOLINI: “Abiura dalla ‘Tri-
logia della vita’” en Trilogia della
vita, Bologna, Cappelli, 1975, págs.
11-13.
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Il Vangelo secondo Matteo (El Evangelio se- gún San Mateo, 1964)
sido objeto de sus polémicas como herético (y profético) intelectual de izquierdas: la revolución antropológica en Italia, la enseñanza obligatoria, la cultura de masas, la falsa liberación/tolerancia sexual. En definitiva, el parto perverso de la homologa- ción cultural del Neocapitalismo, que confunde el bienestar material con la demo- cratización de la sociedad.
Así describe Pasolini el proceso que está acabando con las clases dominadas:
Hoy Italia, por vez primera, está viviendo de forma dramática este fenómeno: amplias capas que como diríamos se habían quedado fuera de la historia —la historia del domi- nio burgués y de la revolución burguesa— han padecido este genocidio, o sea, esta asi- milación a la forma y a la calidad de vida de la burguesía.
¿Cómo se hace esta sustitución de valores? Opino que hoy se hace clandestinamente, a través de una persuasión oculta.
Y más adelante añade:
Cuando veo a mi alrededor a los jóvenes que están perdiendo los antiguos valores populares y que absorben los nuevos modelos impuestos por el capitalismo, corriendo así el riesgo de una forma de inhumanidad, una forma de atroz afasia, una brutal ausencia de capacidades críticas, una facciosa pasividad, recuerdo que estas eran precisamente las formas típicas de las SS […]10
Quien quiera entender los brutales cambios del siglo XX, que aún percuten en la actualidad, quizá tenga que (re)descubrir a Pasolini como uno de sus más críticos
10. P. P. PASOLINI: “Il genocidio” en
Rinascita, 27 de septiembre de
1974. Publicado en Escritos corsarios,
op. cit., pág. 222. Daniela
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intérpretes y, desde luego, un lúcido profeta. Su martirio intelectual, es decir, las in- comprensiones, acusaciones y persecuciones de las que fue víctima a lo largo de toda su vida, en un aislamiento ideológico casi total, culminó en la madrugada del 2 de noviembre de 1975, día de los difuntos. Pasolini caía salvajemente asesinado. Por la mañana fue encontrado el cadáver. El poeta había sido crucificado11.